"Han atacado a personas que iban a un concierto, a familias que cenaban, a gente que se divertía"

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Un grupo de afectados por los atentados en París vuelve a casa a salvo. / Efe

PARÍS.– Miedo, rabia, dolor, tristeza, indignación… Francia está de luto y sus ciudadanos en shock tras el asesinato de al menos 128 personas y otros dos centenares de heridos la pasada noche en siete atentados en París en distintos puntos de la ciudad. cuartopoder.es ha recogido los testimonios de varios residentes en la capital francesa y sus sensaciones tras los ataques.

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Fabiola Madrid es peruana y desde hace unos meses reside en París, donde continúa sus estudios en Historia. Ayer salió a pasear por el mercado de Navidad, ya instalado en la capital francesa, pero volvió pronto a casa. Al enterarse de los ataques, quedó en shock.  “Honestamente imaginaba que en algún momento habría algún ataque, pero nunca imaginé que pudieran llegar a tal punto, que disparasen a gente indiscriminadamente en lugares públicos”, explica Fabiola. La zona de los atentados, muy céntrica, es un lugar lleno de bares y restaurantes muy concurrida los fines de semana. “Han atacado a personas que iban a un concierto, a familias que cenaban, a gente que se divertía. No me parece justo”, relata indignada.

Antonio Messana es un joven italiano estudiante de realización en la Fémis de París, donde reside hace casi dos años. Ayer por la noche, salió a tomar algo con unos amigos en la zona del distrito 18 de la capital francesa. Los atentados tuvieron lugar principalmente en el distrito 10, a excepción del ataque contra el Stade de France. “De pronto, todo el mundo empezó a recibir mensajes y llamadas de sus allegados. Fue algo duro”, explica. Al ver gran cantidad de sirenas, decidieron volver todos juntos a la casa más cercana y quedarse allí hasta que todo pasara.

Joseph Emine es francés y vive en París. Afortunadamente, cree y solo cree -porque la arbitrariedad del suceso y la dificultad para confirmar la identidad de los afectados lo dificultan-, que ninguno de sus allegados ha resultado afectado por el suceso.  “Personalmente, estoy triste y colérico,” confiesa Joseph, “tengo la sensación de que a diferentes niveles toda la sociedad francesa, yo incluido, es responsable de lo que ha pasado”. Joseph cree necesario esperar a que se calmen las emociones para poder a hacerse las preguntas adecuadas, si no, avisa “hay peligro de que esto se repita”, sentencia. Sobre las posibles actuaciones del gobierno, Joseph considera que lo principal es "dejar trabajar a las fuerzas del orden sin tener más presión".

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Ambulancias y coches de policía frente a la sala Bataclan en París donde los terroristas asesinaron a alrededor de 80 personas. / Solal Sab

Maïka Skjønsberg pasaba el fin de semana con su familia en París. Estaba en casa cuando los atentados tuvieron lugar y no ha parado de temblar en toda la noche mientras trataba de ponerse en contacto con todos sus amigos. "Lo más duro fue durante los atentados," confiesa, "no sabíamos lo que pasaba en Bataclan". Bataclan, una sala de conciertos que acogía la actuación del grupo Eagles of Death, fue secuestrada durante varias horas y alrededor de 80 personas fueron asesinadas en su interior.

Marie Blaise había organizado otro concierto muy cerca de la sala Bataclan.  Tras producirse el atentado, el concierto fue lógicamente anulado. La policía recluyó a Marie y a su equipo durante más de dos horas en la sala para garantizar su seguridad. Respecto al desarrollo de los acontecimientos, Marie cree que el gobierno hace lo que puede "pero no entiendo porque fueron posible los ataques en medio de la ciudad donde el presidente mismo estaba." En este sentido Fabiola cree que el ataque en el Stade de France fue una maniobra de distracción, ya que ocurrió justo antes de que los terroristas destaran el caos en el centro.

Solal Sab vive a tan solo dos calles de la sala Bataclan y presenció la operación policial desde su ventana. "Nos llegó la información muy rápido porque estábamos conectados a Facebook y vimos a gente que corría por la calle". La policía, según Solal, se desplazó rápidamente al lugar de los hechos. "Me gustaría agradecer enormemente al samur, la policía y los bomberos su trabajo y su coraje", añade Sab. En su opinión "gente con ideas y valores diferentes quieren causar problemas en estados pacíficos. Espero que se tomen acciones contundentes", sentencia y se disculpa por las formas aludiendo a la emotividad del momento.

Céline Guns es parisina, aunque desde hace unos meses reside en Bruselas. Ayer su teléfono echaba humo intentando ponerse en contacto con todos sus conocidos. “Tengo unas ganas enormes de llorar desde que he entrado en Facebook”, relata Céline, “¡he hablado hasta con la gente con la que estoy enfadada!,” confiesa. “Todos estamos en shock,” explica y tienen miedo.  Hasta el punto de que algunas de sus amigas piden a la gente que no salga tampoco hoy a la calle. Fabiola también reconoce estar asustada. “El pequeño botón de psicosis ya se activó en mi cerebro. Si lo han hecho en bares, restaurantes, en un concierto y en la misma calle, entonces también pueden subirse a metros, trenes, entrar a universidades y más”, sentencia.

(*) Beatriz Ríos es periodista.

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