La policía belga sigue buscando al tercer terrorista del atentado del aeropuerto

Gráfico: Ana Isabel Cordobés

Actualización a las 10:20 con el balance de víctimas y las últimas actuaciones policiales

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BRUSELAS.– Dos atentados, uno en el aeropuerto y otro en una céntrica estación de metro, han dejado 31 muertos y cerca de 250 heridos de cuarenta nacionalidades distintas. La policía belga ha identificado a los autores. Uno de los suicidas del aeropuerto es Ibrahim El Bakraoui. El segundo no está identificado y el tercero es Najim Laachraoui, que sigue fugado.  La explosión en el metro de Maalbeck fue obra de otro suicida, Khalid El Bakraoui, hermano de Ibrahim.

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Ayer, sobre las 8 de la mañana de un martes cualquiera en el aeropuerto de Bruselas, miles de personas acudían a coger sus vuelos, otras regresaban a casa. En el hall de salidas, junto a los mostradores de Brussels Airlines, se produjeron disparos y dos detonaciones. Los responsables serían dos terroristas suicidas. Una decena de personas fallecían en el acto, alrededor de 80 resultaban heridas de diversa gravedad. En el lugar de los hechos, la policía encontraba explosivos y detonaba diversos paquetes sospechosos y establecía un perímetro de seguridad alrededor del aeropuerto, que cesaba su actividad. Brussels Airlines cancelaba sus vuelos.

Cuando comenzaban a llegar las primeras informaciones y los servicios de emergencia se movilizaban en Zaventem, saltó la alarma. Una nueva explosión había tenido lugar en el metro de Maelbeek, en el Barrio Europeo. Una detonación en un vagón de una de las líneas de tren, en la estación, provocaba al menos 20 muertos y más de 90 heridos. Esta estación se encuentra muy cerca de las instituciones europeas. Desde los edificios del Consejo y la Comisión se apreciaban las columnas de humo. Toda la zona era acordonada y se establecía un perímetro de seguridad.

Imagen de una de las terminales de aeropuerto de ..., en Bruselas, tras las explosiones. / Twitter intlspectator
Imagen de una de las terminales de aeropuerto de …, en Bruselas, tras las explosiones. / Twitter intlspectator

La ciudad estaba sumida en un caos de ambulancias, coches de policía y sirenas. El transporte, paralizado, también los trenes. El gobierno pedía a los ciudadanos que se quedaran en casa y a los colegios que no dejaran salir a los niños sin sus padres. El nivel de alerta por atentado terrorista se elevaba de nuevo a cuatro, tal y como ocurrió tras los atentados de París en noviembre. Y todo esto ocurre apenas cuatro días después de que uno de los terroristas de estos ataques, Salah Abdeslam, fuera detenido en Bruselas, en Molenbeek, a apenas 300 metros de su antigua casa.

Durante toda la mañana del aeropuerto salieron autobuses cargados de pasajeros que debían volar hoy, también de heridos leves. Ambulancias y coches de policía. Solo unas horas después, se sucedían los coches fúnebres que trasladaban a las víctimas. La misma escena se repite en Maelbeek.

Aspecto de un vagón de metro tras la explosión registrada esta mañana en la estación de Maelbeek. / Twitter
Aspecto de un vagón de metro tras la explosión registrada esta mañana en la estación de Maelbeek. / Twitter

Julia es neoyorquina y viajaba con su novio de vuelta a casa. Se hospedaban en el hotel Sheraton, frente al aeropuerto, y debían facturar en el mostrador de Brussels Airlines afectado por las explosiones. Pero se retrasaron. Los quince minutos mejor perdidos de su vida. Los que, probablemente, se la han salvado. Vieron la explosión desde su habitación, los cristales que llovían desde la fachada del aeropuerto destrozada y las decenas de heridos abandonar ensangrentados la terminal. Afortunadamente tienen familiares en Bruselas y pasarán la noche con ellos. No es el caso de miles de viajeros que deberán ser realojados hasta que puedan volver a viajar.

A media tarde, el servicio de trenes se retomaba aunque con un caos constante en las estaciones. El servicio de transporte se limita a las líneas que habitualmente realizan los autobuses nocturnos y que apenas cubren toda la ciudad. En el centro, frente a la Bolsa, se agolparon espontáneamente los ciudadanos para rendir homenaje a las víctimas y escribir mensajes en el suelo de la calle peatonal.