Irán responde a los nuevos combates en el Kurdistán con otra oleada de ejecuciones

Una columnas de peshmergas del PDKI se dirige hacia Irán a través de los montes Zagros. / PDKI
Una columna de peshmergas del PDKI se dirige hacia el interior de Irán a través de los montes Zagros. / PDKI

Después de veinte años sin realizar acciones armadas, el Partido Democrático del Kurdistán de Irán (PDKI), la más veterana de las organizaciones kurdas iraníes, ha vuelto a enviar al interior de la República Islámica “gran número de peshmergas” que se han enfrentado con los Pasdaranes (Guardianes de la Revolución), reabriendo así un nuevo conflicto bélico en Oriente Medio.

Tal como ha informado la web oficial de este partido kurdo, fundado en 1945, los choques más importantes se registraron a mediados del mes de junio en distintas partes del Kurdistán iraní y habrían continuado a lo largo de julio.

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De acuerdo con estas informaciones, los principales combates habrían tenido lugar en las zonas de Saquez, Oshnaviye, Piranshar, Sardasht y Sawlawa, a veces con una duración de varias horas, teniendo que utilizar las fuerzas gubernamentales artillería pesada y helicópteros para repeler la acción de los guerrilleros kurdos.

Sólo en este último combate de Sawlawa, ocurrido el 7 de julio al sur de Marivan, habrían muerto, según fuentes locales, una treintena de pasdaranes, cuyos cuerpos fueron trasladados de forma secreta a la ciudad de Sanandaj para ocultar la gravedad de lo ocurrido.

La zona ver marca los límites de las zonas habitadas por kurdos. / M. Martorell
La zona ver marca los límites de las zonas habitadas por kurdos. / M. Martorell

También, según ha difundido este partido, sus militantes han llegado a controlar tramos de carretera, como el que va de Mahabad a Piranshar, y a organizar mítines en los que habrían participado cientos de personas, como habría ocurrido en la localidad de Doli Hawshinai.

El Gobierno de Teherán ha responsabilizado de esta nueva escalada bélica tanto al Gobierno autónomo de Arbil, la región kurda de Irak donde el PDKI tiene sus bases, como a Arabia Saudí, intentando así presentar el conflicto kurdo como un enfrentamiento religioso entre sunismo y chiísmo, ya que la mayor parte de los kurdos iraníes son suníes frente al dominio chií existente en el resto de Irán.

Ésta sería también la principal razón de que en un solo día, el pasado 2 de agosto, fueran ejecutados una treintena de presos kurdos acusados de pertenecer a organizaciones de orientación salafista, pese a la existencia de “serias dudas” sobre tales acusaciones, tal como ha denunciado Zeid Raad Al Hussein, alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Por su parte, el PDKI ha calificado a las personas ejecutadas de “presos de conciencia” y asegura que se trata de un intento de amedrentar a la población kurda precisamente en el momento en que se ha relanzado la lucha contra el régimen iraní.

Las mismas dudas sobre las circunstancias y verdaderos motivos de esta oleada de ejecuciones plantean la Campaña Internacional de Derechos Humanos y la asociación Activistas por los Derechos Humanos en Irán (HRANA), destacando que el Gobierno iraní ni siquiera ha difundido la lista con las personas ejecutadas. Sí se sabe que, entre los reclusos llevados a la horca, se encuentra Shahram Ahmadi, cuya familia siempre ha negado que perteneciera al grupo integrista “Unidad y Lucha”.

Ahmadi fue detenido en la ciudad de Sanandaj el 26 de abril de 2009 cuando distribuía panfletos en defensa de la minoría suní coincidiendo con la visita de Alí Jamenei, el “Guía de la Revolución Iraní”, a varias ciudades kurdas. La agencia Hrana ha difundido una fotografía en la que, consciente de su fatal destino, Ahmadi había reproducido la horca en la que iba a ser ejecutado.

Sharam Ahmadi, con la horca que elaboró días antes de ser ejecutado. / HRANA
El preso kurdo, Shahram Ahmadi, con la horca que elaboró días antes de ser ejecutado. / Hrana

Este fin de semana también se ha conocido que el 3 de agosto, al día siguiente de esta oleada de ejecuciones, igualmente fue llevado a la horca Shahram Amiri, un físico nuclear también de origen kurdo que fue secuestrado por la CIA y que el año 2010 consiguió regresar a Irán, donde fue recibido como héroe. Enviado a una casa de seguridad, en principio para su protección , después desapareció hasta la difusión de su ahorcamiento, sin que tampoco se conozca proceso judicial contra él.

Se da la circunstancia de que el PDKI, impulsor de esta nueva escalada bélica, es un partido con posiciones de izquierda, miembro de la Internacional Socialista, totalmente contrario a los movimientos salafistas y que, además, fue la primera organización en oponerse al régimen integrista del ayatolá Jomeini, llegando a controlar a comienzos de los años 80 buena parte del Kurdistán iraní, una región fronteriza con Turquía e Irak donde viven en torno a diez millones de personas.

A mediados de esa década, tras la reorganización de la fuerza aérea iraní y una gran ofensiva de los Pasdaranes, el PDKI fue perdiendo las ciudades y territorios que administraba e inició una guerra de guerrillas desde sus bases situadas en la frontera iraquí.

En la decisión de abandonar las armas a mediados de los 90 pesaron sobre todo las amenazas realizadas por la República Islámica de invadir la región autónoma de los kurdos iraquíes si continuaban los ataques del PDKI. De hecho, en julio de 1997, varias columnas de Guardianes de la Revolución penetraron decenas de kilómetros dentro de territorio iraquí para destruir el cuartel general de ese partido, situado en las proximidades de Koysanjak.

Igualmente, durante esos años, decenas de cuadros y dirigentes del PDKI fueron asesinados por comandos iraníes, tanto dentro como fuera de Irán. En julio de 1989, durante unas conversaciones para encontrar una solución al conflicto, fue acribillado su secretario general, Abdulrahman Ghasemlu, junto a varios colaboradores en Viena.

Tres años más tarde, en 1992, fallecía su sucesor al frente del partido, Sadegh Sharafkandi, en circunstancias similares cuando se encontraba cenando en el restaurante griego Mykonos, de Berlín, nombre que recibió el juicio en el que la cúpula del régimen iraní fue condenada por terrorismo.