Mélenchon, ¿la sorpresa de las elecciones francesas?

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De izquierda a derecha, François Fillon, Emmanuel Macron, Jean-Luc Mélenchon, Marine Le Pen y Benoît Hamon, antes de un debate presidencial. / Efe

El próximo 23 de abril tendrá lugar la primera ronda de las Elecciones Presidenciales Francesas. Con un clima político cada vez más volátil, las encuestas han pasado de predecir una victoria más o menos clara de Marine Le Pen, seguida por el conservador François Fillon, a casi un empate técnico entre la líder de la extrema derecha, el socio-liberal Emmanuel Macron y el representante de la izquierda, Jean-Luc Mélenchon, que podría dar la sorpresa. En cuartopoder.es analizamos las claves de los programas de los candidatos a presidir la República Francesa, en una campaña marcada por los procesos judiciales y la futura posición de Francia en una Unión Europea en crisis.

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En abril de 2002, Jean-Marie Le Pen, entonces dirigente del Frente Nacional y padre de la ahora candidata a la presidencia por el partido, pasó a la segunda ronda de las presidenciales francesas. Dio la sorpresa al superar, aunque por la mínima, al socialista y primer ministro de la época Lionel Jospin. Sin embargo, el batacazo de Le Pen padre en la segunda ronda, donde solo obtuvo un 17,79% de los votos frente a los 82,21% de Jacques Chirac, fue sonoro. Marine Le Pen tiene ahora la oportunidad de alzar a su partido a presidencia de la República pero se ha encontrado con un inesperado competidor: Jean-Luc Mélenchon, que precisamente entre 2000 y 2002 fue ministro delegado de Enseñanza Superior del derrotado Jospin.

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El candidato del Partido de la Izquierda, Jean-Luc Mélenchon. / Efe

Jean-Luc Mélenchon (Tánger, 1951) es un político de carrera. Se unió al Partido Socialista (PS) francés en 1977, por el que también fue senador. Tras las elecciones de 2002, junto con Henri Emmanuelli, fundó 'Nuevo Mundo', una corriente a la izquierda del PS. Debido a sus diferencias con François Hollande por lo que considera una derivaba liberal del partido, Mélenchon abandona en 2008 el PS y funda el Partie de Gauche (Partido de la izquierda), por el que es eurodiputado desde 2009. Ya en 2012, Jean-Luc Mélenchon se presentó a las presidenciales francesas quedando en cuarto puesto con un 11% de los votos. Las últimas encuestas lo aúpan al tercer puesto y le dan hasta un 20% en las elecciones del próximo 23 de abril. Mélenchon se ha convertido así en una alternativa real de la izquierda a Le Pen. Un político conocido por su capacidad de oratoria, sin problemas con la justicia, con una larga carrera, pero que representa la alternativa a un sistema ante el que los franceses han expresado su descontento.

En el programa de La France Insoumise, Mélenchon habla de "proteccionismo solidario", es decir, de promover el intercambio pero no en detrimento de la protección de los derechos sociales y laborales. De modo que rechaza los tratados de libre comercio actualmente negociados por la UE. Defiende rebajar las horas de trabajo, la jubilación a los 60, aumentar los salarios y poner un tope para los dirigentes de las empresas; promueve de las energías alternativas y la reducción del consumo. Mélenchon propone también una democracia más participativa, el voto desde los 16 y obligatorio, la imposibilidad de los políticos imputados de presentarse a elecciones o la sustitución del senado por una asamblea ciudadana. El líder de la izquierda, exige la derogación de la ley del trabajo, conocida como Ley El Khomri, que sacó a los ciudadanos franceses a las calles; pide constitucionalizar los derechos al trabajo, a un techo o al aborto; la democratización de la cultura, el acceso universal a la sanidad...  Jean-Luc Mélenchon se opone al euro y hasta al funcionamiento y la estructura actual de la Unión Europea. Rechaza el Pacto de Estabilidad, pide auditar la deuda pública y el cese de aplicación de ciertos tratados que considera perjudiciales para los intereses de Francia. Pero frente a la visión rupturista de Marine Le Pen, el líder de la izquierda apuesta por una refundación de la UE, aunque contempla un 'plan B' si la negociación falla. En materia de migración, pide mayor acción diplomática contra la guerra; luchar contra el cambio climático y la explotación de recursos, responsables de la pobreza que estimula la migración; exige además operaciones de rescate en el Mediterráneo, desmilitarizar las fronteras, acabar con el acuerdo con Turquía y un mejor sistema de acogida para quienes alcanzan el territorio europeo en busca de refugio. Mélenchon representa también una ruptura política pero al contrario que Le Pen, lo hace desde una visión que apuesta por la solidaridad frente al racismo.

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La candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen. / Efe

Marine Le Pen (Neuilly-sur-Seine, 1968), abogada de profesión, es eurodiputada desde 2004 -ha sido reelegida dos veces- y está a la cabeza del Frente Nacional desde 2011. Le Pen se presenta por segunda vez a las presidenciales francesas, tras acabar en tercera posición en primera ronda en 2012. Esta vez, sin embargo, es favorita. Aunque no sin sobresaltos, el Parlamento Europeo la investiga por fraude y además le ha levantado la inmunidad para que pueda ser investigada por la publicación de ejecuciones del Estado Islámico en Twitter.

El programa de Marine Le Pen es lo que el politólogo neerlandés Cas Mudde define como 'nativismo'. Prácticamente la totalidad del programa de la líder del Frente Nacional hace mención de uno y otro modo a los "extranjeros", al otro. Culpa a los migrantes de casi todos los males de Francia y de los que no son responsables los migrantes, lo es la Unión Europea. Le Pen apuesta por la salida del euro y también de laUnión para "restituir al pueblo francés su soberanía", en materia monetaria, legislativa, económica y territorial. También pide la salida de Francia de la OTAN para que no tenga que entrar "en guerras que no son las suyas". La dirigente de la extrema derecha defiende el "patriotismo económico" y por tanto, rechaza los tratados de libre comercio. Y en materia migratoria, pide que Francia abandone el espacio Schengen, el incremento del control de fronteras, el límite a la migración legal y la reagrupación familiar, incrementar las barreras a la naturalización y la obtención de la nacionalidad francesa y limitar el asilo exclusivamente a las demandas que se presenten desde terceros países. Marine Le Pen consagra una parte importante de su programa a políticas sociales, laborales o sanitarias pero eso sí, excluye en gran parte a los inmigrantes o insiste, los franceses van primero. Para reforzar la seguridad, la candidata del Frente Nacional promete más efectivos policiales, mejor armados y la instauración de la cadena perpétua.

El candidato independiente, Emmanuel Macron. / Efe

El tercero en discordia es, hasta hace poco favorito para la segunda ronda, el independiente Emmanuel Macron (Amiens, 1977). Macron estudió en el Instituto de Estudios Políticos y después en la Escuela Nacional de Administración. Su paso por estas instituciones de reconocido prestigio y su trabajo para el banco Rothschild le han perseguido durante toda la campaña. Ministro de Economía del gobierno socialista de Manuel Valls desde 2014, en abril de 2016 funda el movimiento '¡En Marcha!' con el que se presenta a las elecciones presidenciales.

Emmanuel Macron ha anunciado un programa de inversiones de más de 50 mil millones de euros para promover la transición ecológica, la reducción del impuesto de sociedades, la creación de un fondo para la industria y la innovación y la disminución de las cotizaciones sociales. Apuesta por la promoción de la negociación de los convenios colectivos a nivel de la empresa. aunque algunos aspectos como el salario mínimo, seguirán regidos por la ley. También propone ampliar el paro a los trabajadores que dimitan, pero por un tiempo limitado y siempre y cuando no rechacen más de dos ofertas "razonables". Macron apuesta por la promoción de las energías renovables y los productos BIO en los comedores públicos así como la lucha contra los pesticidas. Insiste en que pondrá nombre a las empresas que discriminen a las mujeres en materia salarial y que hará de la lucha contra la evasión fiscal una prioridad. Para la UE, Macron pide la redefinición de la institución a través de una consulta popular para avanzar en la construcción europea. Insiste el candidato independiente en la necesidad de un presupuesto específico para la zona Euro, con un parlamento y un ministro de Finanzas para la misma. La única mención a la migración en el programa de Macron hace referencia a la intención de agilizar las demandas de asilo de aquellos que tengan derecho a la protección internacional, y de expulsión de quienes sean considerados inmigrantes irregulares. Macron incluye en su programa para mejorar la gobernanza, entre otras cosas, limitar los mandatos consecutivos a tres, poner fin a los conflictos de intereses y la prohibición de cualquier representante de contratar un familiar. Algo que habría supuesto un problema para el cuarto favorito en la carrera presidencial.

El candidato del Partido Republinado, François Fillon. / Efe

François Fillon (Le Mans, 1954), que venció en las primarias del parido de los Republicanos franceses, es el candidato que más polémica generado en la campaña electoral. Penelope Fillon, esposa del aspirante a presidente, habría disfrutado de un empleo ficticio, y su consiguiente sueldo pagado por la Asamblea Nacional, como asistente de su marido.

Curiosamente, Fillon incluye en su programa una mención a la total transparencia sobre las relaciones entre los representantes y sus colaboradores. Un programa que el candidato republicano centra en el aumento de la edad de jubilación hasta los 65 años y las horas de trabajo hasta las 39; la reducción de los impuestos a los empresas para, defiende, hacer más competitiva a Francia; suprimir 500.000 empleos públicos y realizar recortes por valor de 100.000 millones de euros. Fillon pide una dirección política para la zona Euro que se reúna de manera periódica; poner fin a la ampliación de la UE y rechazar el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos (TTIP), tal y como ha sido negociado. El candidato republicano exige una revisión de Schengen para aumentar el control en las fronteras y apuesta por reinstaurar la soberanía francesa en materia de migración. Fillon plantea la detención no solo de migrantes irregulares sino también de refugiados e incluso de familias y penalizar la demanda de asilo de quienes lleguen a territorio francés de manera irregular. Francia, considera François Fillon, no tiene capacidad para acoger a nadie más.

Todos los candidatos coinciden en la necesidad de mejorar la seguridad del país y en la lucha contra el terrorismo. Marine Le Pen, Emmanuel Macron y François Fillon piden más efectivos policiales, un sistema judicial más severo y que funcione mejor y ampliar las plazas de las prisiones. Jean-Luc Mélenchon considera que es más importante una mejor organización y un trabajo de campo en la lucha contra el terrorismo y Fillon, pide además mejorar la educación. Y si hay un punto en común que todos los candidatos enarbolan, aunque desde distintas perspectivas, es la defensa a ultranza de la laicidad del Estado.

Otros candidatos como el socialista Benoît Hamon, que venció al primer ministro Manuel Valls en las primarias del PS o Nicolas Dupont-Aignan han ido quedando atrás en las encuestas y no parecen tener posibilidad alguna pasar a segunda ronda el próximo día 23. El batacazo del Partido Socialista francés, como lo fue el de su homólogo holandés y español, va a quedar para la historia. Los candidatos dos candidatos más votados se verán las caras el próximo 7 de mayo. Las encuestas vaticinan una derrota de Le Pen ante cualquier candidato en segunda ronda, incluido Mélenchon. Aunque tras el brexit o la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos, cualquier cosa es posible. Además, la izquierda teme que la derecha suavice el discurso del Frente Nacional y apoye a Marine Le Pen en en un posible enfrentamiento en segunda ronda Mélenchon. Socialistas como el propio Benoît Hamon o Ségolène Royal, sin embargo, pedirían el voto para Mélenchon de ser éste candidato el 7 de mayo.

En una entrevista con un diario alemán hace unos días, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, afirmó que hay que distinguir entre los populismos que "están contra Europa y rechazan al otro" y los que dudan de la UE y hacen preguntas "que yo mismo me hago". Con Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon liderando las encuestas en Francia, puede que Juncker deba pensar en una Unión Europea sin Francia... o empezar a responder preguntas.

(*) Beatriz Ríos es periodista.