Macron se impone a la ultraderecha francesa y a una abstención histórica

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Emmanuel Macron, presidente de Francia, durante el discurso que ha ofrecido hoy tras conocerse su victoria en las elecciones presidenciales francesas. / Lionel Bonaventure (Efe)

Un año ha necesitado Emmanuel Macron (Amiens, 1977) para convencer a los franceses de que es el presidente que necesitan. Ese es el tiempo que ha pasado desde que el exministro de Finanzas abandonara el gobierno de Manuel Valls para fundar En Marche!, un movimiento político con el que hoy ha vencido en la segunda ronda de las elecciones presidenciales francesas, con un 66'06% de los votos, convirtiéndose así en el octavo presidente de la V República de Francia, el segundo más joven desde Napoleón.

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Francia respira y celebra la victoria de Emmanuel Macron. Lo hace porque frente al candidato socio-liberal se encontraba Marine Le Pen, líder de la extrema derecha francesa. Pese a su intento de limpiar su imagen, borrando toda marca del partido de sus carteles electorales y negando promesas históricas como la salida del euro, Le Pen no ha llegado ni tan siquiera al 34% de los votos. Macron se ha impuesto al discurso racista y xenófobo de la líder del Frente Nacional (FN), a pesar de una histórica abstención y un récord de votos blancos y nulos. Casi el 26% del electorado francés ha decidido no hacer uso de su derecho al voto. No se daba una abstención tal desde 1969 y tampoco desde ese año se superaba la abstención en la segunda vuelta respecto a la primera. Contrasta además con las cifras de las presidenciales de 2002, en que se enfrentaron el padre de la ahora líder del FN, Jean-Marie Le Pen, y el conservador republicano Jacques Chirac, cuando la abstención apenas superó el 20%. Además, el 12% de los electores ha optado por el voto nulo o en blanco, una cifra sin precedentes que dobla la media en anteriores elecciones.

Este aumento de la abstención y el voto nulo se enmarca en uno de los grandes debates durante la segunda ronda de las elecciones presidenciales en Francia. El candidato de la France Insoumise, Jean-Luc Mélenchon, se negó a posicionarse sobre su voto en esta segunda ronda y convocó un referéndum entre los militantes del movimiento. Dicho referéndum, que excluía el voto a la extrema derecha como opción, proponía tres posibilidades: votar por Emmanuel Macron, el voto blanco o nulo, o la abstención. En este contexto, un nutrido grupo de dirigentes de partidos izquierdistas europeos ha también evitado expresarse por entender que las políticas que defiende el ya presidente de Francia son el caldo de cultivo del fascismo. Una posición que contrasta con la de líderes carismáticos como el exministro de Finanzas de Grecia Yannis Varoufakis que pidió el voto para Macron “para vencer a Le Pen”, que entienden que el fascismo, con Le Pen en la segunda vuelta, ya era una opción.

Por otro lado, en lo que se refiere a las transferencias de voto, según los sondeos a pie de urna habrían sido en su mayoría republicanos quienes habrían votado a Le Pen y no tanto votantes de Mélenchon. También los republicanos se han abstenido notablemente en esta segunda ronda.

Próximo reto, las elecciones legislativas de junio

Emmanuel Macron tomará posesión de su cargo como presidente de la República Francesa el próximo 14 de mayo y dará a conocer su gobierno el 15. Y apenas un mes más tarde, el 11 y 18 de junio, tendrán lugar la primera y segunda vuelta de las elecciones legislativas en Francia. Aunque lo cierto es que los primeros sondeos dan una amplia mayoría a Macron, el presidente de Francia se enfrenta a estas elecciones con un serio problema, no tiene partido. En Marche! es un movimiento político con apenas unos meses de existencia y el presidente de la República necesitará recabar apoyos entre los partidos tradicionales si quiere consolidar su gobierno.

Las elecciones legislativas se enmarcan además en un contexto de crisis en casi todos los partidos. El Partido Socialista (PS) arrastra la división que ya se vio reflejada en las primarias que alzaron a Benoît Hamon a la cabeza del partido. El candidato, sin embargo, cosechó una estrepitosa derrota en la primera ronda de las elecciones presidenciales. Los titubeos de Manuel Valls, ex primer ministro y también candidato, al que Macron ha tendido la mano a condición de que este abandone el PS, no hacen sino ahondar en la crisis del socialismo francés. También los Republicanos, sin líder tras la renuncia de François Fillon, se enfrentan una profunda división de cara a las legislativas. La France Insoumise de Mélenchon ha roto su pacto con el Partido Comunista Francés y pierde fuerza de cara al proceso electoral de junio. El escenario en el que Macron tendrá que tejer alianzas queda muy abierto a apenas unas semanas de las elecciones.

Marine Le Pen, por su parte, ha anunciado tras conocerse los resultados de la segunda ronda de las presidenciales, que se abre un proceso de reestructuración del Frente Nacional. Le Pen ha comunicado el fin del partido para trabajar en la construcción de un movimiento que aúne a “los patriotas” frente a los “globalistas”. Desde el partido Debout la France, aliado de Le Pen, ya han anunciado que se presentarán de manera independiente a las elecciones legislativas.

Macron, ¿un freno al Frente Nacional?

Aunque Europa celebra la victoria de Emmanuel Macron, lo cierto es que un 34% del electorado francés, más de 10 millones de personas, ha optado por un partido de extrema derecha, con una agenda marcada por el nacionalismo, el racismo y la xenofobia. Marine Le Pen consigue así un “resultado histórico” al doblar el 17,79% que su padre obtuvo en las elecciones de 2002 frente a Jacques Chirac. Aunque lo cierto es que entonces la movilización de todo el espectro político para pedir el voto contra la extrema derecha fue mayor que en estas elecciones.

La división en la sociedad francesa durante este proceso electoral, y que Macron se ha comprometido a abordar, es manifiesta. Y lo cierto es que frenar al Frente Nacional de cara a las elecciones de 2022 es sin duda el gran reto Emmanuel Macron en esta legislatura. De la capacidad de Macron para abordar las preocupaciones de la ciudadanía francesa, expresada en un voto crítico contra el gobierno del que él mismo formó parte, será clave para evitar que el ascenso del Frente Nacional continúe.

¿Quién es y qué propone Emmanuel Macron?

Emmanuel Macron estudió en el Instituto de Estudios Políticos y después en la Escuela Nacional de Administración, institucionales de gran prestigio en Francia. Comenzó su carrera como funcionario público y en 2008 formó parte de la ‘Comisión Jacques Attali’, formada por el gobierno de Nicolas Sarkozy, con el objetivo de relanzar la economía francesa. Durante un tiempo, Macron abandona la función pública y trabaja para el banco Rothschild, un puesto que le ha perseguido durante toda la campaña. En 2012 vuelve a trabajar para gobierno y en 2014 es nombrado ministro de Economía por el entonces primer ministro Manuel Valls. En abril de 2016 funda el movimiento ‘¡En Marcha!’ con el que ha logrado convertirse en presidente de la República de Francia.

En su programa, Macron incluye el derecho universal al paro (también para autónomos o aquellos que dejen voluntariamente su empleo) pero con unas condiciones mucho más estrictas. Con el objetivo de reactiva la economía francesa, el ya presidente prometió una inversión de 50 mil millones de euros para promover la transición ecológica, la creación de un fondo para la industria y la innovación o la reducción del impuesto de sociedades. Macron defiende la promoción de la negociación colectiva, aunque protegiendo ciertos derechos laborales como el salario mínimo por ley y dice que pondrá nombre a las empresas que discriminen a la mujer en materia salarial. Además, considera la lucha contra la evasión fiscal una prioridad. En materia migratoria, Macron propone acelerar la gestión de las demandas de asilo para poder integrar cuanto antes a las personas susceptibles de protección y expulsar a los migrantes irregualres.

Macron defiende la necesidad de mejorar la gobernanza, entre otras cosas, limitando los mandatos consecutivos a tres, poniendo fin a los conflictos de intereses y prohibiendo a los cargos públicos contratar a familiares. Además, es el candidato que incluye en su programa una mayor reducción del aparato estatal al proponer un recorte de 120.000 puestos en la administración pública.

Macron, el candidato de la UE

Si algo ha caracterizado la campaña de Emmanuel Macron es que era el único candidato no solo abiertamente pro-europeo sino que ha enarbolado la bandera de la UE en sus mítines sin reparo. Macron apuesta por avanzar en la integración europea, creando un Parlamento para la zona Euro, con un ministro de finanzas y un presupuesto específico. Además, en su programa incluye la organización de una consulta popular a través de la cual definir los futuros pasos de la construcción europea.

Con una agenda como esta, claro, Macron se ha convertido en el candidato predilecto de Bruselas. Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, rompió su habitual neutralidad de cara a las elecciones en los Estados miembros para pedir el voto por Macron tras la primera vuelta de las presidenciales francesas. Juncker se ha mostrado hoy “feliz de que los franceses hayan optado por un futuro europeo”, tras conocerse la victoria del candidato de En Marche!. También el presidente del Consejo Europe, Donald Tusk, ha felicitado a Macron y a los franceses por elegir “la libertad, la igualdad y la fraternidad y decir no a la tiranía de las noticias falsas”. Por su parte, el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, ha invitado al ya presidente de Francia al próximo pleno de la Eurocámara.

Bruselas respira tranquila con la victoria del europeísta Emmanuel Macron frente la Marine Le Pen, que supone una derrota más del euroescepticismo en las urnas tras las elecciones en Austria y los Países Bajos, en plena negociación del Brexit. Lo cierto es que Macron empieza el mandato con la necesidad de formar un gobierno del que poco se conoce y las responsabilidad de cumplir con las amplias expectativas que su candidatura ha despertado en una parte de la sociedad francesa y europea.

(*) Beatriz Ríos es periodista.
2 Comments
  1. Frisco says

    Francia no respira, con la elección de Macron. Eso es fantasía de la periodista. Respiran los que querían que ganase Macron. Y el titular es bastante sesgado: o Macron le gana a Le Pen, o la derecha le gana a la extrema derecha. No vale usar un criterio para media frase y otro para la otra media.

  2. Usuario(Nick) says

    La única que respira es la Unión Europea de los mercaderes, porque Francia profundizará en la actual decadencia (junto con el resto de la UE).
    El único país inteligente ha sido el Reino Unido con su salida del casino en el que se ha transformado la UE y el tiempo les dará la razón.

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