Reportaje sobre las condiciones de violencia que sufren los periodistas que desarrollan su trabajo en México

“Cada vez somos más periodistas mexicanos a quienes nos han matado un compañero”

SUSANA YE | Publicado:

periodistas México
Una perito inspecciona el cuerpo inerte del periodista y escritor Javier Valdez asesinado en la ciudad de Culiacán, en el estado de Sinaloa (México). / Efe

Hay más periodistas muertos en México que en Irak, Afganistán, Rusia o Siria en lo que va de año. Cuatro profesionales asesinados por hacer su trabajo: informar. Tres de ellos perecieron en marzo. Números que esconden vidas como la de Miroslava Breach. Breach, de 54 años, investigaba la violencia del crimen organizado y la corrupción. Javier Váldez, cronista del narcotráfico en Sinaloa, escribió: “A Miroslava la mataron por lengua larga. Que nos maten a todos si esa es la condena de muerte por reportear este infierno. No al silencio”. Un mes después, él mismo pasó a engrosar las cifras: 12 balazos lo acribillaron a plena luz del día.“Fui el primero que vio a Javier tirado boca abajo sobre el pavimento. Una siniestra casualidad. (…). Me detuve y sin salir del auto pregunté, tratando de engañarme, qué había pasado, si habían atropellado a alguien. “No, lo mataron, le quitaron el carro””. Así lo cuenta Ismael Bojórquez en Río Doce, el mismo periódico que dirige y que cofundó con Váldez. México es tierra milenaria, fue hogar de los mayas y ahora la droga lo somete a las disputas entre carteles y autodefensas. En la encrucijada, el periodista. En 2011 cinco informadores murieron; seis en 2012; dos en 2013; tres en 2014 y ocho en 2015, según Reporteros Sin Fronteras.

En cuartopoder.es hablamos con profesionales activos, que trabajan cada día sobre el terreno ¿Cómo valoran la muerte de Váldez?, ¿han recibido amenazas para no informar?, ¿qué hizo que México en 2016 fuera el segundo país más mortífero para los comunicadores? Estas son, sin interpretaciones ni comentarios, sus reflexiones sobre la situación.

ANDREA NOEL. Periodista estadounidense en México para The Daily Beast. Fue coordinadora editorial de VICE News Latinoamérica.

Andrea Noel.

“Todos hemos recibido amenazas pero rara vez asesinan a foráneos ni a quienes viven en la capital. Aún así, nadie se siente a salvo. En mi caso, una vez estuve bajo el programa de protección tras sufrir una agresión sexual. Al final les dije “no gracias”: no funcionaba”.

“En México se habla de ‘plata o plomo’ y muchos medios optan por la primera, por no publicar una noticia grave sobre su propio estado, pero sí de otro. “No hay que cagar donde comes,” me dijo un compañero. Se refería a su decisión: no publicó una historia sobre el cartel de Sinaloa porque tenía familia allí”.

“Una vez ví un cartel junto al cadáver de un director de un periódico. Le acusaba de favorecer a uno de los bandos de narcotráfico. Así no se puede trabajar. Ya hay otro informador secuestrado y ya han matado a dos más en una sola jornada. Y para un ciudadano con cuatro dólares al día no somos la prioridad. A otros el fútbol les importa más. Y los que se indignan es porque asocian los asesinatos a los de sus primos, amigos o conocidos”.

PABLO FERRI. Periodista de El País en México y coautor de ‘Narcoamérica’, un reportaje extenso reconocido con el Premio Ortega y Gasset 2014.

Pablo Ferri
Pablo Ferri.

“Fui redactor en El Universal, el diario más grande de México. En pocos meses me di cuenta de que el Ejército era intocable y acabé yéndome de allí porque no se podía trabajar. Un compañero mío de Veracruz tuvo guardaespaldas durante meses. Él escribió sobre los funcionarios de Javier Duarte, hoy preso por robar fondos públicos. A otro allegado de Puebla el alcalde de su municipio lo mandó asesinar. El pobre sólo denunció malos manejos del presupuesto. Y podría llenar páginas de amenazas. Me atrevo a decir que el contubernio político criminal es culpable de más del 90% de los asesinatos de periodistas mexicanos en este sexenio”.

“En cuanto al asesinato de Javier Váldez: ha abierto bastantes ojos. Fuera de las grandes urbes la gente ve al periodista como un portavoz del poder. Muchas veces es justo. Otras no. Cuando alguien muere aquí la gente piensa: “En algo andaría”. Con Javier se han dado cuenta de que sólo trataba de contar lo que está pasando”.

ADRIÁN LÓPEZ ORTIZ. Director general de Editorial Noroeste y articulista de diversos medios en el país.

Adrian Lopez
Adrian López.

“El 2 de abril de 2014 recibí un balazo que atravesó mis dos piernas en un supuesto robo de coche. Nunca hubo detenidos. Ocurrió en un ambiente de máxima tensión con las autoridades por nuestra línea crítica. Ese mismo año golpearon a dos fotógrafos nuestros y recibimos amenazas tras la detención de Joaquín Guzmán ‘El Chapo’. Ya antes, en 2010, la redacción fue tiroteada por cuernos de chivo (fusiles AK-7)”.

“A muchos les mandan mensajes velados. Y por otro lado está el regalo, el favor y el reclutamiento directo. Tenemos que hacer un alto ético y cobrar conciencia. No podemos sólo ser voceros del dolor. Debemos mantener la presión. Sentar precedentes en casos clave de asesinatos. Todos importan pero la justicia debe de ser concreta: construir una memoria de legalidad y no de impunidad”.

CÉSAR GARCÍA. Reportero michoacano en un grupo mediático nacional.

Cesar García.

“En Michoacán perdí un empleo por informar sobre una empresa minera, un campo fuertemente vinculado a la delincuencia organizada. Luego me costó mucho encontrar trabajo. Me mudé a Ciudad de México, que continúa siendo una burbuja de protección para los informadores. Y se habla mucho de que a los periodistas nos matan las balas, pero no de que nos matan de hambre. Algunos compañeros compatibilizan ser periodista con ser taxista o tener una tienda. Los hay comprados y no los culpo”.

“Esta sociedad está acostumbrada a ensalzar al corrupto y ver como un pendejo a quien dice la verdad. Mi propia familia me ha dicho que no debería sacar alguna de mis noticias. Queremos que las instituciones funcionen, pero que alguien te enchufe; que la autoridad trabaje, pero que con 200 pesos pase la revisión del coche; que la esposa sea pura y casta y la vecina no se haga de rogar. No estamos acostumbrados a señalar lo malo y hacer algo”.

VERÓNICA CALDERÓN. Editora del Intituto contra la Guerra y por la Paz y antes periodista de The New York Times y El País en México.

Verónica Calderón
Verónica Calderón

“Existe la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra de la Libertad de Expresión (FEADLE). Su nombre resume sus defectos: largo, complicado y muy difícil de repetir. Y eso ocurre con el mecanismo en sí: largo, complicado y muy difícil de usar. En un país donde más del 90% de los delitos denunciados queda impune, sobra decir que el mecanismo no funciona”.

“La propia SEGOB (la secretaría de Gobernación de México, nuestro Ministerio de Interior) ha reconocido que la mayoría de las agresiones y amenazas provienen de funcionarios públicos. En el caso de empresas es menos frecuente, pero también ocurre. En la Ciudad de México y en algunos medios nacionales, el periodista es maltratado también. No está inscrito en la Seguridad Social y si tienen sueldos ‘bien pagados’ (unos 1.500 euros al mes) soportan jornadas maratonianas y muy malos tratos”.

ISRAEL VELÁZQUEZ. Director editorial del periódico El Popular en Puebla

Israel Velázquez.

“Cada vez somos más los periodistas mexicanos a quienes nos han matado un compañero. En mi caso son dos: Víctor Báez Chino, en Xalapa (Veracruz) en 2012; y Manuel Torres González, asesinado en 2016 en Poza Rica (Veracruz). Cubrían  temas de seguridad”.

“Y cada vez es menos el territorio mexicano donde se puede trabajar sin presiones y coacciones. En Puebla, donde ahora radico, en febrero terminó un gobierno que ejerció una presión atroz contra algunos medios y eso que se trataba de un gobierno local, que estuvo a cargo de Rafael Moreno Valle Rosas, quien ahora aspira a ser presidente de México. En los medios regionales hay temas que no se tocan porque saben los periodistas que habrá impunidad, que nadie protegerá a sus familias y también aquello que leí de Robert Hart, ex corresponsal de la agencia Reuters: “Cuando se cubre una guerra, la vida de los reporteros siempre corre riesgo. La consigna de la agencia siempre era que no existe nota que merezca tu vida. Nadie te va a decir gracias”. En México es así: si eres periodista, nadie te va a dar las gracias por nada”.

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