Las elecciones que marcarán el nuevo rumbo de México, en cinco claves

  • Son unas elecciones históricas por su magnitud, así como por la prueba de fuego que suponen para la calidad democrática del país
  • El candidato de la izquierda, Andres Manuel López Obrador, del partido MORENA, se ha convertido en un verdadero fenómeno y arrasa en las encuestas
  • CIUDAD DE MÉXICO.- En México todo es posible. El corazón del gigante late con la herencia de una civilización prehispánica extraordinaria, intelectuales y artistas que cautivaron al mundo, y una de las mejores universidades del planeta. Pero al mismo tiempo es capaz de albergar la violencia más salvaje. El caballo del narco galopa sin límites a lo largo y ancho del país. El actual Gobierno de Enrique Peña Nieto ha incumplido su promesa de bajar los niveles de violencia: 2017 fue el año con más homicidios de las últimas dos décadas.

    La ciudadanía mexicana está harta y, probablemente, su descontento se reflejará en las urnas el próximo 1 de julio, en unas elecciones históricas por su magnitud, así como por la prueba de fuego que suponen para la calidad democrática del país. Son los primeros comicios después de la reforma electoral de 2012, que recentralizó las elecciones en la figura del Instituto Nacional Electoral (INE). Por primera vez, hay candidatos independientes, posibilidad de reelección de las autoridades locales y se han registrado nuevos partidos políticos. Además de designar a su presidente, los mexicanos elegirán gobernadores, alcaldes, concejales, regidores, juntas municipales, sindicaturas, senadores, diputados locales y federales. Una marea de papeletas inundará el país.

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    1. La desgastada imagen de Peña Nieto y del PRI

    El 69% de los mexicanos desaprueba al presidente y el 72% repudia a su partido, el PRI, según una encuesta del centro estadounidense Pew Research publicada el pasado mes de septiembre. El mandatario carece de carisma, muchos piensan que no ha sabido enfrentar los enormes retos que presenta México ni proyectar fortaleza fuera de las fronteras. Los mexicanos han echado de menos una ofensiva más dura contra Donald Trump, quien les ha humillado públicamente con sus declaraciones racistas y con la promesa de la construcción de un muro que separe ambos países.

    Es cierto que la estabilidad macroeconómica, una inflación baja y la creación de empleo han caracterizado el sexenio –el periodo presidencial que en México dura seis años– de Enrique Peña Nieto. Pero estos son unos éxitos relativos si tenemos en cuenta que el presidente no ha logrado atajar la altísima cifra de pobreza que permea el país. En México casi la mitad de la población, algo más de un 40%, sigue siendo pobre.

    El Gobierno de Peña Nieto también se vio manchado con el caso de los 43 estudiantes ‘normalistas’ de Ayotzinapa, desaparecidos en el estado de Guerrero en una operación del narco en connivencia con las fuerzas de seguridad locales. El Ejecutivo no ha logrado dar con ellos ni vivos ni muertos, para dolor de sus familias e indignación de todo un país.

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    También se vivió con rabia el escándalo de la Casa Blanca, que perjudicó a la imagen del presidente dentro y fuera del país. En 2014, el medio local Aristegui Noticias difundió que la esposa de Peña Nieto, Angélica Rivera, había comprado una casa al Grupo Higa, que recibió contratos de obra pública del Estado de México cuando Peña Nieto era el gobernador –entre 2005 y 2011–. Aunque la Justicia le exculpó en 2015, el daño ya estaba hecho. Buena prueba de ello es que el nuevo candidato del PRI para la presidencia, José Antonio Meade, intenta desvincular su imagen de la del partido y del actual mandatario. De momento, sin mucho éxito.

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    Policías federales impiden a centenares de estudiantes y familiares de los 43 jóvenes desaparecidos en septiembre del año 2014, en Acapulco (México). / Francisca Meza (Efe)

    2. El fenómeno de López Obrador

    El candidato de la izquierda, Andres Manuel López Obrador (64 años), AMLO para los mexicanos, se ha convertido en un verdadero fenómeno en el país. Encabeza todas las encuestas y lleva amplia ventaja a sus contrincantes. Buena parte de su éxito en los sondeos se debe a que, cuando fue jefe de Gobierno del Distrito Federal –equivalente a alcalde de Ciudad de México-,- registró los niveles más altos de aprobación de la capital y recibió el reconocimiento de ser uno de los mejores alcaldes del mundo.

    Aunque esta es su tercera campaña presidencial, se ha lanzado a la conquista de los mexicanos con una imagen más desenfadada. Ahora hace la seña V y reparte “amor y paz” para sus adversarios políticos. Después, explica su proyecto transformador que no deja indiferente a nadie: un pacto o amnistía con el narcotráfico para acabar con él, la conversión de la residencia presidencial ‘Los Pinos’ en un centro cultural y, su propuesta más reciente, que los organismos internacionales intervengan en México para acabar con la espiral de violencia. El candidato, que goza de buena salud en las encuestas, gusta bastante menos a los poderes económicos.

    3. Una extraña alianza de partidos

    Las coaliciones electorales pueden resultar un tanto extrañas fuera de las fronteras mexicanas. El partido tradicional de la izquierda, el PRD, vive sus horas más bajas desde la pérdida de López Obrador, quien llegó a ser su candidato a la Presidencia. La formación decidió sumar sus fuerzas al Partido de Acción Nacional (PAN), ubicado en la derecha del espectro político. Juntos conforman la coalición ‘Por México al Frente’, liderada por Ricardo Anaya, quien es el segundo favorito en las encuestas. Por otro lado, el partido de López Obrador, MORENA (de izquierdas) concurre a las elecciones en alianza con Encuentro Social, una formación conservadora y evangélica.

    Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón, decidió abandonar el PAN y formalizar su candidatura independiente cuando su partido se decantó por Anaya para tratar de conquistar la Presidencia. Hay otro candidato independiente: el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, alias ‘El Bronco’.

    Se ha quedado fuera de los comicios, por no reunir los apoyos suficientes, la candidata que aspiraba a representar a los indígenas, María de Jesús Patricio Martínez, alias Marichuy. Las firmas que deben avalar a los candidatos independientes son electrónicas, precisan de Internet y un smartphone, privilegios de los que carecen las poblaciones rurales que la podrían haber apoyado.

    4. La violencia que desangra el país

    Lejos de frenar al narcotráfico, los sucesivos gobiernos de México han visto como los cárteles se han multiplicado, diversificado, esparcido por todo el territorio nacional y han carcomido las instituciones, provocando altos niveles de corrupción. Los resultados son unas cifras de violencia salvajes: hubo 80 asesinatos por día en 2017. Los datos oficiales también recogieron un total de 1.390 secuestros y 5.786 extorsiones en todo el año.

    Ni la guerra contra el narco de Calderón, que llevó al Ejército mexicano a las calles, ni la ofensiva contra los capos de la droga han conseguido debilitar la estructura del crimen organizado. Quizás por ello resulte atractivo el candidato de izquierdas López Obrador, quien es el único que plantea una estrategia novedosa: una amnistía a líderes del narco y cárteles de todo el país que tendría como mediador ni más ni menos que al Papa Francisco, o al menos esta es su intención.

    Javier Valdez
    Perito inspecciona el cuerpo inerte del periodista y escritor Javier Valdez asesinado en la ciudad de Culiacán, en el estado de Sinaloa (México) en junio de 2017. / Efe

    5. La importancia de los millennials

    Los jóvenes en México serán determinantes en las elecciones. Los millennials representan el 40% de la lista nominal. Han sido ninguneados bajo el término ‘ninis’, han sufrido la falta de oportunidades profesionales, pero demostraron su fuerza cuando salieron en masa a la calle para ofrecer su ayuda tras el terremoto del pasado mes de septiembre, cuando la Ciudad de México vivió uno de sus momentos más dramáticos.

    La mayoría de los ciudadanos de entre 18 y 29 años se inclinan por López Obrador como presidente. Según una encuesta del pasado mes de abril del diario Reforma, el candidato de MORENA reúne un 43% de las simpatías de los más jóvenes, seguido de Anaya, que recibe el 24% de sus apoyos. No obstante, el abstencionismo electoral en México entre los jóvenes está entre los más altos del mundo. En 2012, el 46% no fue a votar. Su elección final marcará el rumbo de México.