Trump, el protagonista ausente en el debate de los candidatos a la Presidencia de México

CIUDAD DE MÉXICO – La ciudad fronteriza de Tijuana ha sido el escenario que ha albergado el segundo debate de los candidatos a la Presidencia de México. En este territorio pegado a Estados Unidos, como no podía ser de otra manera, ha planeado la sombra del presidente del país vecino, Donald Trump, quien se ha convertido en el protagonista ausente del encuentro. Otra ausente, pero recordada por los moderadores, ha sido la candidata independiente Margarita Zavala, quien decidió hace unos días retirarse de la carrera electoral y dinamitó la única posibilidad de que una mujer gobierne el país –aunque contaba con pocos apoyos–.

El impredecible Trump, que ha retirado a EEUU de acuerdos internacionales fundamentales como el Acuerdo de París contra el cambio climático y el pacto nuclear con Irán, trae de cabeza a los mexicanos. El presidente elevó el tono de sus insultos el pasado miércoles y llamó “animales” a algunas de las personas que cruzan de manera clandestina la frontera. La humillación no ayuda al actual presidente Enrique Peña Nieto, a quien la sociedad mexicana ha culpado de haber recibido al presidente norteamericano con honores en la residencia oficial de Los Pinos.

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Por ello, buena parte del debate de este domingo ha estado atravesado por la gran pregunta de cómo lidiar con Trump y el gigante estadounidense, uno de los países más voraces en el consumo de drogas que alimenta el narcotráfico y proporciona a México más de 200.000 armas de manera ilegal cada año. Al mismo tiempo, EEUU es un pilar de su economía: el país al que más exporta – sumaron más de 314.000 millones de dólares en 2017– y desde el que más remesas de emigrantes recibe – más de 26.000 millones de dólares el año pasado.

Quien fuera el secretario de Relaciones Exteriores –equivalente al ministro de Exteriores– del Gobierno de Peña Nieto, José Antonio Meade, ha tratado de esquivar la pregunta de si el actual presidente hizo bien en recibir a Trump en Los Pinos y ha recordado su posicionamiento en contra del “racismo” del mandatario estadounidense. “En mi gobierno no vamos a permitir ningún acuerdo que no esté basado en el respeto”, ha dicho después para marcar distancia con Peña Nieto, quien registra unas altas cifras de desaprobación entre los mexicanos.

Tanto el candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón ‘El Bronco’ como el candidato de Acción Nacional (derecha), Ricardo Anaya, segundo favorito en las encuestas, han optado por la diversificación en las exportaciones para ser menos dependientes de EEUU. “En materia de seguridad nos necesitan mucho”, ha recordado Anaya, quien ha propuesto que se pongan sobre la mesa todo tipo de cuestiones a la hora de negociar con Trump, incluyendo los acuerdos de cooperación.

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Quizá la propuesta más original haya sido la de Andrés Manuel López Obrador, el candidato de Morena (izquierda), quien pretende replantear el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre EEUU, México y Canadá, un acuerdo que une a los tres países desde hace casi un cuarto de siglo. Ahora que el pacto se haya en fase de renegociación, quien va favorito en las encuestas plantea una ‘alianza para el progreso’ que incluya a Centroamérica, la subida del salario mínimo en México –algo que el propio Trump aprueba– y, en definitiva, un enfoque integral en toda la región para que se consiga paz, trabajo y bienestar.

Un debate enconado y con insultos

La tensión va subiendo en la campaña y el segundo de los tres debates que se celebrarán en México antes del 1 de julio ha sido enconado, con ataques frontales entre los principales rivales de la contienda e incluso insultos. Este ha sido el primer debate en la historia del país que ha incluido las preguntas de los ciudadanos, una muestra de 42 personas de Tijuana que pretenden votar, pero que aun no se han decidido por ningún candidato. El encuentro se ha dividido en tres bloques: comercio exterior e inversión, seguridad fronteriza y combate al crimen transnacional, y derechos de los migrantes.

“Me cuido la cartera”, le ha dicho López Obrador a su principal rival electoral, Anaya, en alusión a la corrupción que caracteriza, según repite, a su partido y al PRI, los partidos que tradicionalmente han gobernado México. “Los tres los están engañando”, ha advertido el candidato independiente, que ha incluido al líder de Morena en su lectura de fracaso de la clase política mexicana. Anaya ha llamado a López Obrador “tramposo” y éste le ha tildado de “demagogo”, “mentiroso” y “canallita”. Palabras malsonantes han sustituido la falta de datos y políticas concretas que han caracterizado la mayor parte de las intervenciones.