López Obrador, el ave fénix de la política mexicana que promete ser antiestablishment

  • Candidato a la presidencia por tercera vez, se sitúa como el favorito en las encuestas con una ventaja de más de diez puntos sobre su principal contrincante, Ricardo Anaya

CIUDAD DE MÉXICO -- Es la tercera vez que Andrés Manuel López Obrador (Tepetitán, Tabasco, 1953) concurre a la carrera presidencial en México y todas las encuestas vaticinan que su insistencia puede tener recompensa. Los sondeos han llegado a darle hasta veinte puntos de ventaja por encima de su principal rival, el panista Ricardo Anaya (derecha). Experto en resurgir de las cenizas como el ave fénix, atrás quedan sus inicios en el Partido Revolucionario Institucional, el actual partido de gobierno, y se presenta como el candidato antiestablishment dispuesto a acabar con la pobreza que afecta a más del 40% de la población del país, un total de 53 millones de personas.

López Obrador es nieto del militante comunista cántabro José Obrador Revueltas, que llegó exiliado a México bajo la protección del presidente Lázaro Cárdenas. De orígenes humildes, hijo de comerciantes, comenzó su carrera política con la defensa de los más pobres y las causas populares. En 1988 abandonó el PRI con un grupo disconforme para formar el Frente Democrático Nacional, que dio paso al izquierdista Partido de la Revolución Democrático (PRD), formación que lideraría un año más tarde como presidente del partido en el estado de Tabasco.

Buena parte del éxito que recoge ahora López Obrador se debe a su etapa al frente de la Ciudad de México como jefe de Gobierno (2000-2005), donde comenzó a ser conocido con el sobrenombre de 'el peje', de pejelagarto, un animal mitad pez-mitad reptil que vive en las aguas de Tabasco. Bajo su mandato, la ciudad vio como aumentaba la seguridad: la tasa de secuestros por cada 100.000 habitantes se redujo un 27,22%. Sus méritos en la gestión de la ciudad más grande de América le valieron el galardón de segundo mejor alcalde del mundo concedido por la fundación inglesa City Mayor.

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El final de su mandato en la capital mexicana estuvo empañado por un polémico proceso legal. López Obrador fue acusado de violar una orden judicial que exigía la suspensión de la construcción de una calle en un terreno expropiado hace años por gobiernos anteriores. El Gobierno de Vicente Fox inició un proceso para quitarle el fuero y que rindiera cuentas ante la Justicia por sus supuestas responsabilidades. Surgió un movimiento social inédito –más de 1 millón de personas salieron a la calle para defender al político tabasqueño--.

Si se trataba de una maniobra para sepultarle políticamente, tal y como afirman sus defensores, el efecto fue el contrario: se convirtió en el candidato más interesante de las primeras elecciones presidenciales a las que concurrió, en 2006. Tal y como ocurre ahora, era el favorito de los sondeos. Sin embargo, perdió por una escasa diferencia de 0,56 puntos porcentuales ante el conservador Felipe Calderón en unos comicios que quedaron en entredicho. López Obrador consideró que había habido fraude y, a modo de protesta, sus partidarios lograron paralizar Ciudad de México durante cuarenta días.

La segunda derrota le llegó en 2012, cuando toda la maquinaria del PRI puso en marcha sus engranajes para encumbrar al actual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto. Un año después abandonaría el PRD y se llevaría a un buen séquito de fieles para fundar el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), con el que por tercera ocasión busca conquistar la Presidencia. Acuden en coalición con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES), una formación conservadora y evangelista. El propio López Obrador se define como cristiano “en el sentido más amplio”.

Sus defensores españoles: Miguel Ángel Revilla o Felipe González

Entre sus defensores españoles está Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria, quien incluso acudió al aeropuerto a recibir a López Obrador en un viaje que el político tabasqueño realizó para conocer la tierra donde nació su abuelo. "Creo que va a ganar porque México necesita un cambio con una persona buena, porque le están presentando como un populista tipo (Hugo) Chávez o Fidel Castro, pero de eso nada. Él quiere acabar con la corrupción y la desigualdad dentro de lo que pueda hacer, porque ese país no se merece lo que tiene hasta ahora”, indicó el político cántabro en una entrevista en El Hormiguero.

López Obrador también se ha ganado algunas alabanzas por parte del expresidente Felipe González, quien le ha definido como un “mago de la comunicación” e incluso le dio un consejo: “si nadara muertito llegaría a la orilla con la ventaja que tiene”. Aunque el expresidente no le ha dado el apoyo de manera tan contundente como hizo Revilla, sí que se ha encargado de desmentir esta frase que le atribuyó la prensa: "la gente en México está muy enojada con el PRI y puede cometer un gran error si eligen a López Obrador”. El exmandatario socialista dejó bien claro que esas palabras no salieron de su boca.

Sus detractores le comparan con Hugo Chávez o incluso Nicolás Maduro. No obstante, el líder de Morena ha señalado los errores del Gobierno venezolano y ha manifestado que los presos políticos como Leopoldo López deberían ser liberados. El propio Chávez dijo en una entrevista concedida a la escritora mexicana Elena Poniatowska que los medios mexicanos le vincularon con López Obrador para tratar de dañarle. “Yo no le conozco”, manifestó.

A quien sí admita López Obrador es al exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. El político tabasqueño ha dicho en alguna ocasión que le gustaría ser un Lula a la mexicana y más aun, que si él hubiera ganado las presidenciales de 2006, el ejemplo sería México y no Brasil. Pero sobre todo, el candidato de Morena busca referentes en los políticos mexicanos. Iluminan su pensamiento el expresidente Benito Juárez y el general Lázaro Cárdenas.

Ideas radicales, palabras sosegadas

Si el candidato de Morena se caracterizaba en el pasado por su oratoria apasionada y lengua afilada, esta vez concurre a la carrera presidencial con un talante mucho más sosegado. Es una estrategia consciente para ganar apoyo popular. A buena parte del sector empresarial ya lo tiene en contra por algunas de sus propuestas: quiere cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), revisar los millonarios contratos energéticos y fijar los precios de los productos agrícolas.

Entre sus principales propuestas, eliminar los fueros que protegen a los representantes políticos, implantar una política de austeridad en el empleo de recursos públicos y acabar con “la mafia del poder”, un concepto parecido al de casta de Podemos del que ha hecho gala en campaña. Para él, la pobreza es causa directa de la corrupción y para acabar con la inseguridad se debe llevar a cabo una amnistía que beneficiaría a aquellas personas que se han visto abocados a desarrollar actividades relacionadas con el narcotráfico como único medio de subsistencia.