Richard Seymour: “Estoy seguro de que el Partido Laborista ganará las elecciones en Reino Unido”

  • Hablamos en Liverpool (Reino Unido) con uno de los analistas más reputados de la izquierda británica.

Richard Seymour (Bellymena, Irlanda del Norte, 1977) es uno de los analistas más reputados de la izquierda británica. Autor de libros como El significado de David Cameron (2010) y Contra la austeridad (2014), desentrañó el inesperado ascenso de Jeremy Corbyn al liderazgo del Partido Laborista en Corbyn: el extraño resurgir de la política radical (2016).

Seis meses antes de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, el país vive el momento político más tumultuoso de las últimas décadas. A la incertidumbre sobre el Brexit (¿será ‘duro’, ‘blando’ o no será?) se suma un terremoto electoral en ciernes: la hegemonía neoliberal inaugurada por Margaret Thatcher y fielmente continuada por Tony Blair se ha resquebrajado con el ascenso electoral de un Labour que apuesta firmemente por romper con las políticas de austeridad y democratizar la economía. El gobierno de la conservadora Theresa May se tambalea y Jeremy Corbyn espera con ansia unas elecciones anticipadas que podría llevarlo al poder y cambiar el Reino Unido radicalmente.

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Richard Seymour nos guía a través de este laberinto político en Liverpool, donde se encuentra para participar en ‘The World Transformed’, el festival político anual organizado por el movimiento pro-Corbyn Momentum.

—¿Cuál es la situación del Partido Laborista hoy?

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“Las grandes empresas no quieren a Corbyn”

— Hay tendencias contradictorias. Por un lado, Jeremy Corbyn se ha asegurado el control del aparato del partido, con una excepción: hay una parte de sus bases en los sindicatos que no son leales a su proyecto. Lo ven como un medio útil para incrementar su propio poder dentro del partido. Por eso, en el Comité Ejecutivo Nacional hay representantes sindicales que han bloqueado las primarias abiertas para los candidatos a diputados y han apoyado mantener límites para la elección del líder del partido por los militantes, para que los líderes sindicales tengan capacidad de veto.

Por otro lado, la militancia: nunca ha sido tan numerosa como ahora [540.000 miembros, es el mayor partido progresista de Europa], pero la mayoría de los miembros son pasivos. Esto no es un problema si tienes una organización blairista, porque solo necesitas a los militantes para hacer puerta a puerta en las campañas electorales. Pero un partido liderado por Corbyn necesita a militantes que no participen solo en las cuestiones internas del partido. ¿Cómo construyes relaciones de solidaridad en la sociedad? ¿Cómo consigues la fuerza organizativa necesaria?

Las grandes empresas no quieren a Corbyn, los medios de comunicación lo desprecian, los servicios de seguridad lo odian, a las capas superiores de la administración pública tampoco les gusta… la única forma de contrarrestar estas resistencias es la fuerza social organizada. Tienes que construir un movimiento vecinal. El 90% de los trabajadores del sector privado en Reino Unido nunca ha visto a un representante sindical, los sindicatos son muy débiles.

Estamos consiguiendo grandes avances políticos pero se deben en gran medida a la crisis del establishment, de la clase dominante. Necesitamos unas bases laboristas más activas, necesitamos que la gente se implique en organizaciones sociales. En otros palabras, hay que organizar a la clase.

— Los sindicatos tienen un papel muy importante dentro del Partido laborista pero a la vez dices que es necesario construir una organización en la que los militantes individuales cuentan. ¿Cómo resolver esta contradicción?

— La razón por la que Corbyn llegó al liderazgo del partido fue porque el antiguo sistema de organización del partido se derrumbó. Tradicionalmente los sindicatos tenían un porcentaje de los delegados en el congreso del partido. Los burócratas sindicales eran leales al grupo parlamentario laborista y especialmente al ‘Gobierno en la sombra’. Votaban en el sentido deseado por el grupo parlamentario, sus ambiciones estaban limitadas por lo que era posible dentro del Estado británico. Los militantes eran útiles para atraer votantes, porque eran más radicales, más apasionados pero eran excluidos a toda costa del poder dentro del partido. Este era el antiguo mecanismo.

El blairismo cambió esto porque veían a los sindicatos como un problema. Dijeron “si tenemos que llegar a algún lado, tenemos que reformar el partido para que estos sindicatos pasados de moda dejen de tener poder”. Redujeron drásticamente el porcentaje de votos de los sindicatos. En 2014, Ed Miliband introdujo el principio “un miembro, un voto”, lo que permitió ser elegido a Corbyn. Antes el líder era elegido de forma indirecta por un colegio de representantes, desde 2014 lo elige directamente la militancia. Introdujeron esta reforma porque pensaban que las bases del partido estaban suficientemente desmoralizadas después del thatcherismo, el blairismo y cuatro elecciones perdidas seguidas… pensaron que las bases se inclinarían por posiciones de centro, pensando que ahí está la mayoría del electorado. Se olvidaron de que hay muchos socialistas.

— Si Corbyn no hubiese sido el candidato en 2015, ¿habría sido posible el giro a la izquierda del Labour?

“Corbyn consiguió unir a gente muy diversa y a gente supuestamente apolítica”

— Podría haber sucedido algo similar pero no creo que nadie más hubiese conseguido unir a ecologistas, izquierdistas, viejos ex trotskystas… Consiguió unir a gente muy diversa y a gente supuestamente apolítica, que en algún momento votaron a los Liberales Demócratas. Corbyn es humilde y no es carismático pero es mejor comunicador de lo que se pensaba, es muy hábil en comunicar un programa, identifica muy bien qué motiva a la gente.

Teniendo en cuenta los ataques que ha recibido estos años ¿otro líder no habría dimitido? Seguir con una sonrisa implica un tipo muy particular de conciencia histórica, ser consciente de su situación, que la mayoría de los líderes no tienen. Poca gente tiene este tipo de dureza. John McDonnell [ministro de Economía en la sombra y mano derecha de Corbyn] también la tiene.

— ¿Qué rol ha cumplido Momentum en la movilización social a favor del proyecto de Corbyn?

— Momentum se ha centrado en campañas en redes sociales, pero también han hecho buenas campañas puerta a puerta durante las elecciones. Por lo tanto, hay un hueco: Momentum podría ser la organización que anima a los trabajadores a unirse a sindicatos, la gente de Momentum podría ir a un call centre a decir “Tenéis derecho a organizaros”. Pero no están haciendo esto, ¿quién lo va a  hacer?

— ¿Qué papel debe cumplir Momentum hasta las siguientes elecciones?

— Son buenos en lo que hacen. Se les da bien organizar campañas en Internet, hacer vídeos, organizar a la izquierda dentro del Partido Laborista. Creo que no deberían intentar ser algo que no son. Por lo tanto, necesitamos una campaña dentro del partido para introducir el Labour en las comunidades. Está teniendo lugar una campaña sobre el derecho a la vivienda, sobre los problemas de alquileres, o sobre los sueldos insuficientes… el Partido Laborista debería estar a tu lado, en tu comunidad, haciendo algo por ti. No es suficiente con tener a Jeremy Corbyn proponiendo políticas positivas.

— En este sentido, Corbyn anunció la creación de una Unidad de Campañas Comunitarias con este objetivo

— Estoy muy a favor de esto. Pero la idea tiene que ser usar recursos y dinero del partido para esto, a través de las bases. Creo que Corbyn quiere esto pero no sé si le permitirán.

— ¿Cómo está influyendo en el Partido Laborista el resurgir del feminismo?

— El estilo político machista ya no es sostenible. La tercera vía de Blair se suponía que era feminista, pero el feminismo blanco de clase media ya no es dominante; el feminismo se ha movido hacia la izquierda. Ya no puedes pretender ser feminista mientras apoyas invasiones imperialistas, como antes.

La cuarta ola del feminismo ha traído la interseccionalidad y un feminismo no clasista. Además, cada vez tiene más importancia la lucha por los derechos trans. En Reino Unido, el feminismo ha incrementado la atención sobre la salud mental, ya que los recortes en estos servicios han tenido un impacto desproporcionado sobre las mujeres. Finalmente, el feminismo ha obligado a la izquierda a pensar en las condiciones necesarias para la reproducción de la vida.

El escritor Richard Seymour.
El escritor Richard Seymour.

— Todo el mundo esperaba un descalabro del Partido Laborista en las elecciones de 2017 y obtuvo un muy buen resultado, casi ganó. ¿Cómo se explica esta remontada?

— En 2014 tuvo lugar el referéndum sobre la independencia de Escocia, en el que casi ganó el “sí”. En 2015 Corbyn fue elegido líder del Partido Laborista. En 2016 fue el referéndum del Brexit y en 2017 fueron las elecciones adelantadas. Desde 2014 estamos viviendo un periodo de turbulencias políticas en este país, las estructuras del poder se están derritiendo. Algo similar está sucediendo en Estados Unidos. Un politólogo llamado Thomas Ferguson explica la victoria de Trump en 2016 retrocediendo a dos años antes: en 2014 comenzó todo, la participación electoral se hundió, cada vez más gente dijo “Este sistema no tiene nada que ver conmigo”.

La situación es diferente en Reino Unido y el resto de Europa que en Estados Unidos, aquí vemos la desintegración de la socialdemocracia. El social-liberalismo eliminó la diferencia electoral de la socialdemocracia, el liderazgo de los partidos socialdemócratas se volvió complaciente. En Reino Unido, se centraron en los ‘votantes decisivos’ y se olvidaron de cómo mantener la base electoral. Su imagen de estos votantes era gente de clase media, en ciudades medianas y un poco racistas. Pensaron “las bases laboristas no tienen a dónde ir”. Pero se fueron a la abstención, a los verdes ,a los liberal-demócratas, al SNP (Scottish National Party) en Escocia… Había una posibilidad de apertura debido a las contradicciones del sistema. Nos dimos cuenta de que había mucha gente esperando algo así [como la victoria de Corbyn] y cuando vieron la oportunidad, la aprovecharon.

En 2017, la campaña ganó todo. Lo más importante fue la publicación del programa económico laborista, que incluía políticas populares como las nacionalizaciones del ferrocarril y otros servicios públicos. Yo pensaba que el nacionalismo británico iba a tener más fuerza durante la campaña, lo que debilitaría a Corbyn. Intentaron asociarlo con el IRA, por ejemplo.

— ¿Qué papel cumplieron los jóvenes en el ascenso laborista de 2017?

— La gente joven, que fue la primera en unirse a la campaña de Corbyn en 2015, se ha hecho adulta después de la crisis financiera y se pregunta cómo conseguir una casa en este país. No hubo un aumento general del desempleo tras la crisis pero el de los jóvenes sí aumentó. En 2017, la gran mayoría de los menores de veinticinco años votó al Labour, mientras que los conservadores perdieron en todos los grupos sociales en edad de trabajar. Solo ganaron entre los pensionistas, que en su mayoría tienen una vivienda en propiedad y les interesa que el mercado inmobiliario siga creciendo.

En Reino Unido había mucho respeto por el ejército y la policía, heredado de la época imperial, pero la gente joven ya no se deja impresionar tanto por los tíos con armas. El tema nacional tuvo menos espacio en la campaña que el debate sobre los servicios públicos, las subidas de impuestos a los ricos, el aumento de las prestaciones sociales…

— ¿Qué posición debe mantener el Partido Laborista de Corbyn sobre el Brexit?

“Cuando Reino Unido salga de la Unión Europea, habrá una dislocación económica”

— No hay futuro en el Remain [permanecer en la UE] porque se perdió el referéndum. La Unión Europea suele repetir los referendos cuando pierde. Si hay un segundo referéndum la situación será la siguiente. La primera ministra Theresa May defenderá el acuerdo que haya alcanzado con la UE, habrá una segunda opción que será un Brexit duro y quizá una tercera que sería quedarse en la UE. El Partido Conservador se dividiría entre la propuesta de May y el Brexit duro, mientras que el Partido Laborista tendría que apoyar la propuesta de May, que ganaría. ¿Por qué darle una segunda oportunidad de ganar a la derecha pro-Brexit?

Después del referéndum de 2016, el Labour se tuvo que adaptar a un nuevo terreno. El Reino Unido va a salir del mercado único europeo, lo dice el gobierno británico y lo dice la UE. Para los tories, la razón de apoyar el Brexit es el nacionalismo, les supone un problema que Reino Unido esté bajo la jurisdicción del Tribunal Europeo de Justicia (TEJ) y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Para Corbyn, la supremacía del TEJ implica la imposición de las normas europeas sobre competencia, que no son compatibles con la agenda económica de Corbyn. Además, si se quedase en el mercado único, Reino Unido sería automáticamente parte de tratados de libre comercio como el Tratado Transatlántico (TTIP).

La mejor posición para la izquierda es la siguiente: no nos gusta el Brexit pero vamos a hacer de él lo mejor posible. Lo peor del Brexit es la xenofobia que despertó la campaña. Cuando Reino Unido salga de la Unión Europea, habrá una dislocación económica, será necesario que el Estado rescate a industrias. Será una oportunidad para defender una amplia agenda de intervenciones públicas de emergencia en la economía. Pero no será como el rescate de 2008; esta vez habrá reciprocidad: el Estado controla las empresas que interviene.

— Pero quien dirige las negociaciones es May, no Corbyn

— Sí, el Partido Laborista tendrá que trabajar con el acuerdo fruto de las negociaciones de los tories y la Unión Europea no permitirá que sea un buen acuerdo. Si el Partido Laborista llega al gobierno y la justicia europea sigue teniendo jurisdicción sobre Reino Unido, Corbyn debería llevar a cabo una política de hechos consumados, enfrentarse al Tribunal de la UE.

— ¿Qué postura tiene el Partido Laborista sobre política migratoria en relación al Brexit?

“Corbyn está muy lejos de Mélenchon, que ha cedido al populismo en relación a la inmigración”

  — La salida del mercado único es compatible con mantener la libre circulación de personas y además el Reino Unido podría abrirse a la inmigración de los países de la Commonwealth. No quiero que echen a mis amigos extranjeros. El mejor acuerdo que podemos conseguir es que se respeten los derechos de ciudadanía de los europeos residentes en el Reino Unido.

Jeremy Corbyn ha mantenido la mejor posición sobre inmigración de todo el Parlamento. Todos los anteriores líderes laboristas utilizaban el tema para atraer votos. Blair construyó campos para inmigrantes y tenía un discurso duro, pero a la vez favoreció la inmigración europea. Miliband también propuso cuotas de inmigrantes pero a la vez apoyaba la libre circulación de personas, David Cameron igual. Esta creación de expectativas que luego no se cumplían alimentó al racismo blanco. La línea de Corbyn es “No voy a culpar a los inmigrantes y no voy a fijar objetivos de reducción de inmigración”.

Corbyn solo ha hecho pequeñas concesiones a los “ukipers rojos” (votantes del xenófobo Partido por la Independencia del Reino Unido-UKIP que han vuelto al Labour): ha dado la impresión de que el dumping social en el sector de la construcción es mayor del que es y ha dicho que la libre circulación de personas terminará cuando Reino Unido salga de la UE, pero en realidad esto es una elección (el Reino Unido podría buscar acuerdos con países europeos para mantener la libre circulación). Corbyn propone buenas políticas, eliminar medidas discriminatorias y represivas pero dejaría abiertos muchos centro de detención y todavía habla de expulsar a inmigrantes que no tengan derecho a quedarse, lo que le valdría enfrentamientos con el movimiento contra las deportaciones. Pero Corbyn está muy lejos de la postura de anteriores líderes laboristas o de Jean-Luc Mélenchon, que ha cedido al populismo en relación a la inmigración.

— ¿Habrá elecciones pronto? ¿Las puede ganar el Partido Laborista?

— Convocar elecciones anticipadas sería suicida por parte de May. Podría dimitir después del acuerdo sobre el Brexit, pero los conservadores no querrán nuevas elecciones. Cuando haya elecciones, estoy bastante seguro de que ganará el Partido Laborista.

Sin embargo, tengo una personalidad pesimista y melancólica, así que también pienso en las muchas cosas que podrían salir mal antes de las próximas elecciones. Podría haber un escándalo que afecte al Partido Laborista, Corbyn podría ponerse muy enfermo o morir. El Brexit podría provocar una crisis económica que haga a la sociedad moverse hacia la derecha, o los conservadores podrían poner en marcha algún tipo de proteccionismo de derechas acompañado de ciertas concesiones a la clase trabajadora. Esto es posible, pero por ahora la sociedad británica sigue moviéndose hacia la izquierda. Por otro lado, los problemas del capitalismo global, como el cambio climático, quizá no puedan ser resueltos por un gobierno nacional socialdemócrata. Ganar las elecciones será solo el principio.