Cronología de Gdeim Izik, el campamento de la dignidad saharaui, ocho años después

  • Se cumplen ocho años de que miles de saharauis de las zonas ocupadas por Marruecos levantaran el campamento Gdeim Izik, brutalmente desmantelado por las fuerzas de ocupación marroquíes

Ahmed Ettanji es periodista del colectivo Equipe Media

En octubre de 2010 dio comienzo un levantamiento saharaui en el Sáhara Occidental ocupado por el régimen marroquí. Se levantó un campamento de la dignidad que buscaba ser oído por la comunidad internacional. El campamento de Gdeim Izik fue inicio, para el pueblo saharaui, de lo que luego derivó en la llamada Primavera Árabe.

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Cronología del levantamiento.

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El 10 de octubre, un grupo de ciudadanos saharauis plantaron la primer jaima en el desierto, al oeste de El Aaiún ocupado. Este acto se realizó para protestar contra las malas condiciones políticas, económicas y sociales en que viven los saharauis desde hace más de cuatro décadas bajo la ocupación del régimen marroquí.

El 11 de octubre se creó el Comité de Sanidad, Limpieza y Vigilancia para encargase de organizar el campamento. El día 13 de octubre, aumenta el número de la población saharaui desplazada al campamento, supera las 487 jaimas y cuenta con 7.000 saharauis que se llegados desde la ciudad hasta Gdeim Izik. Al mismo tiempo, las fuerzas de ocupación utilizaron armas para prohibir la entrada de más saharauis y con ello cortaron el suministro de alimentos y medicamentos, comenzaron a fortalecer el bloqueo militar alrededor de campamento.

El 15 de octubre, mandaron oficiales del Ministerio del Interior y militares para convencer a los saharauis de que tenían que salir del campamento, un intento que fracasó porque no garantizaban sus reivindicaciones y su integridad física.

El 18 de octubre, el Frente Polisario comunica al Consejo de Seguridad de la ONU sobre el peligro que corren los miles de saharauis que se desplazan, masivamente, a Gdeim Izik. Las autoridades de ocupación marroquíes rodean la capital del Sáhara Occidental ocupado, utilizando helicópteros para evitar aún más desplazados. Los saharauis en el marsa (puerto), que está a 25 kilómetros de El Aaiún, construyen más de 20 jaimas para protestar contra las terribles condiciones de trabajo y la falta de este. La falta de trabajo para la población saharaui es una estrategia del ocupante con el fin de empobrecer y marginar al pueblo saharaui en los territorios ocupados. Se temía lo peor, con tanto despliegue de las fuerzas de seguridad.

El día 19 de octubre, los saharauis en Gdeim Izik hacen un llamamiento a la comunidad internacional para que intervenga, con el objetivo de romper el bloqueo impuesto ejército marroquí y proporcionar agua, medicamentos y alimentación. El 20 de octubre, se hace un despliegue de militares, algunos de ellos vienen desde el “muro de la vergüenza” para reforzar las medidas de bloqueo en el campamento. El “muro de la vergüenza”, de más de 2.700 kilómetros de longitud, divide el Sáhara Occidental en dos y es una de las zonas con más minas antipersonas del planeta.

Miles de saharauis continúan el éxodo masivo a los campamentos, en las afueras de otras ciudades ocupadas, que se han ido reproduciendo con Gdeim Izik como ejemplo. El 21 de octubre, las fuerzas del ejército marroquí (la Gendarmería y las fuerzas auxiliares), rodean el campamento y prohíben el acceso de los automóviles. El ejército marroquí comenzó a construir un muro de arena al este de El Aaiún para evitar la afluencia de los saharauis a Gdeim Izik. Confiscaron más de 40 coches que desplazaban a saharauis hacia el campamento.

El 22 de octubre, el ejército marroquí agredió a más de 41 saharauis que intentaban de entrar al campamento. Aumentan los refuerzos militares para rodear a los saharauis desplazados. El ejército marroquí hiere gravemente a tres ciudadanos saharauis en los alrededores de Gdeim Izik.
El ejército marroquí impide por la fuerza el desplazamiento de centenares de saharauis a las afueras de la ciudad ocupada de Dakhla. Tres saharauis tuvieron que ser llevados al hospital en El Aaiún para recibir tratamiento después de haber sido gravemente heridos, víctimas de la represión que ejerció el ejército marroquí.

El 24 de octubre, las Fuerzas Armadas marroquíes dispararon a un coche que intentó entrar al campamento, allí muere un menor de 14 años llamado Najem Elgharhi, los otros cinco resultaron gravemente heridos.

El 25 octubre, las autoridades de ocupación marroquíes enterraron el cadáver de menor Najem Elgharhi sin el consentimiento y la presencia de su familia. Su madre exige la autopsia al cuerpo de su hijo y una la investigación independiente para llevar ante la justicia a los responsables del asesinato. Las autoridades marroquíes impidieron la entrada a El Aaiún a unos periodistas españoles.

El 27 de octubre, las autoridades de ocupación secuestraron del hospital zonal a tres víctimas de los disparos militares. El 28 octubre, los saharauis víctimas de los disparos cuentan que fueron golpeados y torturados antes de ser llevados al hospital. Ocho observadores españoles fueron retenidos en el puerto de El Aaiún. Venían en barco desde Gran Canarias y fueron expulsados, se les impidió llegar al campamento de Gdeim Izik.

El 31 de octubre, las autoridades de ocupación expulsan al eurodiputado de IU, Willy Meyer, y, al mismo tiempo, expulsan al presidente de la Federación Mundial de la Juventud Democrática. El 3 de noviembre, el número de personas desplazadas al campamento llega a más de 25.000 y a 8.000 jaimas. Las fuerzas de represión marroquíes sitiaron el aeropuerto de El Aaiún ocupado, impidiendo la entrada a siete observadores internacionales. Las autoridades de la ocupación empiezan las preparaciones para atacar el campamento. Lanzan una campaña propagandística que describe al Comité de Diálogo del campamento como “una pandilla que secuestra a mujeres y niños” para utilizarlo como una excusa contra Gdeim Izik.

El 7 de noviembre, los saharauis del campamento confirman, a través de un comunicado, su adhesión a los principios nacionales saharauis y la reivindicación de la independencia. Retienen a tres parlamentarios españoles en el aeropuerto marroquí de Casablanca. Luego, serían expulsados a España. Prohíben el paso a un convoy saharaui que lleva alimentación y medicamentos a Gdeim Izik. El régimen de ocupación prosigue con una campaña de detenciones y persecuciones. Expulsan a un parlamentario francés. Impiden la entrada al territorio a un europarlamentario y tres periodistas españoles. El ejército marroquí rodea el campamento de Karama y llama por megafonía a que se vayan, les dan tres horas para que salgan del campamento.

Interrumpieron la red telefónica en el campamento y la cuidad ocupada. Trajeron miles de militares, policías armados con porras, gases lacrimógenos y camiones con mangueras de agua. Cerraron las entradas y salidas de El Aaiún. Comienzan grandes manifestaciones en El Aaiún para exigir la autodeterminación y condenar el bloqueo impuesto al campamento.

El 8 de noviembre, las fuerzas de ocupación entran con total brutalidad a las 5 de la madrugada y desmantelan de una forma muy violenta el campamento: armados con pistolas, gases lacrimógenos, cañones de agua, camiones y 4×4, atacaron a la gente mientras dormía. Atacaron a niños, mujeres, hombres, ancianos, discapacitados y quemaron el campamento. Saquearon todas las pertenencias de los manifestantes, los móviles, portátiles… Detuvieron a centenares de personas y hubo cerca de 2.000 heridos.

La resistencia se trasladó de nuevo a El Aaiún. Se realizaron manifestaciones que fueron también reprimidas con nuevas armas: los colonos marroquís que trajeron dentro de camiones militares. También contaron con la ayuda de un helicóptero. Saquearon casas, torturaron a mucha gente, saquearon y quemaron tiendas de saharauis. Mataron a dos saharauis (Babi Gargar y Brahim Doudi), detuvieron a centenares de personas, dejando muchas víctimas heridas en el camino. Se llevaron a la Cárcel Negra de El Aaiún a más 200 saharauis y 24 presos saharauis fueron llevados a juicios militares en Marruecos.

El Aaiún se convirtió en una ciudad fantasma. Nadie salía de sus casas por miedo a las represalias y a detenciones arbitrarias. Los comandos de las fuerzas marroquíes aprovecharon para entrar en muchas casas, detuvieron muchas personas y causaron muchos destrozos en las viviendas de saharauis. Algunas de las personas detenidas fueron liberadas tras sufrir torturas y violaciones en lugares secretos.