El éxito inesperado del PAN, la formación animalista que conquista a los electores lusos

  • La fuerza animalista irrumpió en la Eurocámara con un eurodiputado al conseguir 160.000 votos, 110.000 más que en las europeas de 2014
  • En 2015 el partido se hizo con su primer escaño en la Asamblea de la República y desde entonces el electorado se sigue multiplicando
  • El PAN ha mostrado considerable capacidad a la hora de marcar los debates políticos y definirse como una alternativa a la izquierda consolidada

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Cuando se celebraron las elecciones europeas en Portugal el pasado mes de mayo la mayoría de los lusos votaron a favor de saltarse la visita al colegio electoral y pasar el día en la playa. La abstención fue de casi del 70% del electorado –un récord histórico en el país vecino–, y todas las formaciones perdieron votantes. La notable excepción a ésta situación fue el Partido de las Personas – Animales – Naturaleza (PAN), la agrupación animalista del país vecino, que irrumpió en la Eurocámara con un eurodiputado al conseguir 160.000 votos, 110.000 más que en las europeas de 2014.

Los espectaculares resultados del PAN en las europeas se enmarcan dentro de una trayectoria de éxito que comenzó en 2015, cuando el partido se hizo con su primer escaño en la Asamblea de la República. Desde entonces el electorado de la formación se sigue multiplicando y el partido no deja de crecer. En las últimas elecciones municipales 27 de los 32 candidatos fueron electos, y las encuestas indican que en las legislativas del próximo mes de octubre los animalistas podrían conquistar seis escaños.

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Fiel escudero del PS

Aunque sigue siendo un partido menor, durante ésta legislatura el PAN ha mostrado considerable capacidad a la hora de marcar los debates políticos y definirse como una alternativa a la izquierda consolidada, compuesta por el Partido Socialista (PS), el marxista Bloque de Izquierda (BI), y el Partido Comunista Portugués (PCP). Gran parte de la fuerza de la formación durante los últimos cuatro años se debe a su pertenencia a la llamada geringonça, la alianza parlamentaria de la izquierda portuguesa que sostiene el Ejecutivo minoritario del socialista António Costa desde finales de 2015.

A lo largo de la legislatura André Silva, el único diputado del partido en el Parlamento luso, ha sido un fiel escudero del Gobierno, votando a favor de tres de los cuatro Presupuestos Generales de Costa y la mayoría de la legislación avanzada por el PS. A cambio, el Ejecutivo ha incorporado propuestas del PAN en los Presupuestos y prestado el peso parlamentar clave para aprobar algunas medidas defendidas por la formación.

Durante este periodo el PAN ha visto aprobada su proyecto de ley que autoriza la entrada de animales en los restaurantes lusos, la regulación que obliga a las cafeterías públicas ofrecer opciones vegetarianas a sus clientes, y el veto sobre el uso de animales salvajes en los circos portugueses.

También ha conseguido que las escuelas públicas repartan fruta gratuitamente entre los alumnos pre-escolares, y logrado la promulgación del Estatuto de los Animales, que obliga a los dueños humanos velar por el bienestar de las criaturas, y que permite que la Justicia regule el régimen de visitas de las mascotas cuando las parejas se separan.

Al ser medidas poco costosas y generalmente inofensivas, al Ejecutivo le ha costado poco dar su respaldo a la mayoría de las iniciativas avanzadas por el PAN. En las ocasiones en las que el partido animalista ha presentado propuestas que podrían resultar polémicas para la sociedad lusa –entre ellas la legalización del cannabis para fines recreativos o la prohibición de zoológicos, caza deportiva y corridas de toros–, los socialistas no han dudado en tumbarlas.

Bienintencionados pero poco realistas

En los ocho años que han pasado desde su fundación el PAN ha conquistado a muchos votantes portugueses –entre ellos, un número considerable de electores desilusionados con las formaciones de la izquierda tradicional– con una plataforma política sencilla: la defensa de un mundo más progresista, decididamente verde, en el que se respeta a todos los seres vivos. Al conseguir representación parlamentaria, sin embargo, el joven partido se ha tenido que enfrentar con la realidad que limita algunos de sus propuestas más ambiciosas.

El caso más significativo ha sido el de la ley que prohíbe el sacrificio de animales en las perreras de Portugal. La iniciativa que, a primera vista, parece una propuesta bonita ha creado un serio problema para las autoridades en la práctica. Desde que entró en vigor en 2018 las perreras lusas se han llenado y ahora no hay donde meter a las 60.000 mascotas abandonadas en tierras lusas cada año. La Asociación de Veterinarios Portugueses denuncia que la situación implica un grave riesgo para la salud pública, y que podría terminar con manadas de perros salvajes recorriendo las calles del país vecino.

El episodio ha sido la prueba más clara de los efectos perniciosos que pueden traer algunas de las medidas bienintencionadas del partido animalista, que también ha sido criticado por incluir en su programa propuestas de dudosa efectividad o valor científico.

La comunidad médica ha censurado al PAN por proponer la introducción de los desacreditados tratamientos homeopáticos en el Sistema Nacional de Salud luso, y por abogar por el uso de productos orgánicos y vegetales en vez de fármacos en los hospitales públicos. Los economistas se han mostrado críticos con el partido por estar a favor de la vuelta del escudo –la moneda nacional reemplazada por el euro en 1999– y por querer establecer el Índice de Felicidad como medidor del bienestar de la nación. Los profesores lusos, entretanto, se han mostrado escépticos con la medida que incorporaría el mindfulness –la práctica meditativa que enfatiza la “interrelación con nuestro mundo” sin los “contaminantes provenientes de nuestra ignorancia o perjuicios”– en el currículo escolar.

A la vez que ha crecido el perfil del partido, también han aumentado el número de comentaristas que enfatizan lo problemático que resultan muchas de sus propuestas. Pese a ello, todo indica que el peso del PAN en la política del país vecino podría ser notable durante la próxima legislatura.

Las encuestas indican que el primer ministro Costa será elegido a un segundo mandato, pero que su PS no alcanzará la mayoría absoluta. Si queda a pocos escaños de ese margen, es posible que los socialistas opten por pactar el futuro gobierno con los animalistas, con el fin de librarse de los bloquistas y comunistas, cuya relación con el Ejecutivo es cada vez más tensa.

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