Un “erasmus musulmán”, principal foco en Irán del coronavirus que se expande sin control

  • La Universidad Al Mustafa de Qom acoge a cientos de estudiantes procedentes de China
  • La estrecha relación de Qom con la cúpula del régimen provoca la infección de dirigentes iraníes
  • Los presos políticos, excluidos de la libertad provisional decretada para contener el contagio en las cárceles

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Finalmente, el Gobierno iraní ha tomado drásticas medidas para contener un coronavirus que, según todos los indicios, se expande sin control por la República Islámica. El Ejército ha sido movilizado para desinfectar edificios públicos, mezquitas, calles y mercados, estableciendo controles en las carreteras para evitar los desplazamientos entre las ciudades, anulando el rezo de los viernes, suprimiendo los vuelos a China e incluso amenazando con la pena capital a quien incumpla estas medidas.

Tanto los especialistas en este tipo de epidemias –entre ellos, los doctores Arash y Kamiar Alei- como médicos que están tratando la enfermedad y testimonios directos bien informados tienen el convencimiento de que se ha actuado tarde por motivos religiosos, de interés político y comercial, y ahora la epidemia de coronavirus está fuera de control, habiéndose registrado en un solo día hasta un millar de casos. En medio de una gran falta de información oficial, el Gobierno solo admite entre 200 y 300 muertos, cuando otras fuentes consideran que la cifra real sería muy superior.

Arash y Kamiar son dos importantes epidemiólogos que colaboraron durante el Gobierno reformista de Jatami con organizaciones internacionales para combatir en Irán el SIDA. Cuando el año 2006, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad llegó a la Presidencia del país, dijo que en Irán no había homosexuales.

Los dos médicos fueron detenidos por colaborar con “gobierno enemigos” y fueron condenados, respectivamente, a seis y tres años de prisión. Cumplida la condena, se exiliaron a Estados Unidos y Gran Bretaña, desde donde siguen con atención lo que ahora está ocurriendo con la nueva enfermedad.

Soldados iraníes, movilizados para realizar tareas de desinfección en las calles.

Ellos llaman la atención, en un artículo publicado el 6 de marzo en el New York Times, sobre la tardanza con que ha actuado el Gobierno iraní en la crisis del coronavirus, ya que intentó ocultar por motivos religiosos y políticos la importancia del brote surgido en Qom. Qom es el centro teológico del chiísmo, no solo para Irán sino para el resto del mundo, destacando la presencia de cientos de estudiantes chinos gracias a una especie de “erasmus musulmán” con el que el régimen intenta expandir la segunda corriente islámica a otros países, entre ellos China.

Arash y Kamiar no son los únicos que han señalado esta afluencia de estudiantes y profesionales chinos a Qom como posible origen del foco iraní; también lo ha hecho Mohammad Husein Bahreini, rector de la Universidad de Ciencias Médicas de Mashad.

La realidad es que, desde la Revolución de 1979, la República Islámica ha impulsado numerosos programas de becas para que estudiantes musulmanes de todo el mundo acudan a los distintos centros superiores de Teología que hay en Qom, profundizando en la corriente chií, además de aprender el idioma persa.

Concretamente, en la ciudad de Qom se encuentra la Universidad Al Mustafa, dirigida por Alí Abbasi, especializada en acoger estudiantes extranjeros. Se calcula que en este centro de estudios superiores estarían matriculados unos setecientos jóvenes musulmanes chinos que, junto con los procedentes de otras zonas de Asia con población musulmana, gozarían incluso de ayudas para traer a sus familiares y premios especiales para quienes destaquen en su dedicación académica.

Tavassoli -dcha.- con el general Suleimani -izq.- en la guerra de Siria.

Algunos de sus graduados han jugado después un papel importante en las estrategias iraníes para Oriente Medio, como es el caso del afgano Alí Reza Tavassoli, a quien el general Suleimani puso en la guerra de Siria al frente de la Brigada Fatemiyun, compuesta fundamentalmente por chiíes de Afganistán, Irak y Yemen.

De acuerdo con estas informaciones, la presencia de estudiantes chinos se habría intensificado en los últimos años debido a las excelentes relaciones económicas y políticas con China, país que regularmente vota en el Consejo de Seguridad contra cualquier resolución opuesta a los intereses iraníes. Ambos países coinciden en la necesidad de neutralizar el protagonismo de EEUU y otras potencias occidentales en el ámbito internacional.

China es también uno de los principales clientes de la industria gasística y petrolera de Irán, y, como señalan Arash y Kamiar, se cuentan por cientos los profesionales chinos que participan, dentro de Irán, en programas de colaboración bilaterales. Estos dos epidemiólogos señalan que mientras Turquía, país vecino de Irán, ya cortó sus conexiones aéreas con China a finales de enero, Irán siguió manteniendo estos vuelos durante el mes de febrero, cuando ya se había constatado la presencia de la enfermedad en Qom.

Qom es una ciudad clave para el régimen iraní. No solamente alberga los principales centros teológicos sino que también es destino de miles de peregrinos, iraníes y extranjeros, debido a sus lugares sagrados. Por este motivo y debido igualmente a su cercanía con Teherán, existe una fluida relación entre la clase política chií y la citada ciudad.

Este sería el motivo por el que el Gobierno se negó al principio a poner en cuarentena a Qom, argumentando que este tipo de medidas estaban desfasadas y eran propias de la Primera Guerra Mundial, limitándose a desinfectar los lugares de culto. Hoy, en la práctica, está poniendo en cuarentena todo el país, prohibiendo el turismo interior, los traslados no imprescindibles entre ciudades y estableciendo controles para impedirlo.

Igualmente debido a estas especiales relaciones entre la cúpula del régimen y la ciudad de Qom, habrían contraído el coronavirus importantes dirigentes, incluido un cercano asesor al Guía de la Revolución, Alí Jamenei, máxima autoridad de la República Islámica.

Entre quienes han dado positivo por coronavirus hay una veintena de parlamentarios, algunos de los cuales ya han fallecido, como es el caso de la diputada por Teherán Fatemeh Rahbar; también han muerto el viceministro de Salud, Iraj Harirchi, el vicepresidente Masumeh Ebtekar, así como Hossein Sheikholeslam, importante asesor del Ministerio de Exteriores que participó en el asalto a la Embajada de EEUU el año 1979, y el responsable de Protección Civil.

La gravedad de la situación ha llevado al régimen a decretar la libertad provisional de miles de reclusos -el gobierno cita la cifra de 70.000-, tras confirmarse casos positivos en las prisiones de Evin, la mayor de Irán, Quchan y Urmie. Distintas organizaciones de derechos humanos, dirigentes reformistas y grupos de familiares habían pedido esta medida, especialmente para las decenas de miles de presos políticos, que, según el Centro de Derechos Humanos de Irán, son los que, salvo excepciones, no se están beneficiando de esta medida de gracia.


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