Represión a periodistas y olvido mediático: así se silencia el conflicto del Sahara

  • El informe de RSF recoge la fuerte represión del régimen marroquí que sufren los periodistas saharauis en el territorio, con cinco de ellos actualmente en prisión
  • “Portugal, con una prensa mucho más modesta, ha mostrado más sensibilidad hacia excolonias como Timor Oriental que la prensa española con el Sahara", dice Cembrero

El primer trabajo sobre la libertad de prensa en el Sahara Occidental ha sido presentado este martes por Reporteros Sin Fronteras (RSF). El documento recoge la fuerte represión del régimen marroquí que sufren los periodistas saharauis en el territorio, con cinco de ellos actualmente en prisión, mientras apunta a cómo los medios europeos y especialmente los españoles han contribuido al silencio mediático que ha ido progresivamente sepultando al Sahara, la última colonia de África.

El Sahara Occidental es “un auténtico agujero negro informativo”, ha concluido RSF en su informe ‘Sahara Occidental: un desierto para el periodismo’ después de recopilar por primera vez testimonios de periodistas locales sobre el terreno, así como reporteros especializados en el tema, antiguos corresponsales europeos en Marruecos y otras fuentes verificadas.

Sin embargo, RSF abre una puerta a la esperanza. “Pese a la severidad de la represión de Marruecos y su política de deportación de informadores extranjeros, y pese al silencio que reina en los medios internacionales sobre el conflicto, una nueva generación de reporteros saharauis corre extraordinarios riesgos para mantener viva la llama del periodismo e impedir que el Sahara Occidental quede sepultado por las arenas del olvido”.

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Se refiere a los grupos de informadores locales como Smara News y Équipe Media, este último colaborador de Cuartopoder.es, que sufren una intensa persecución del régimen de Mohamed VI, con hostigamientos, encarcelamientos y torturas, por dar a conocer las violaciones a los Derechos Humanos que se suceden diariamente en el territorio ocupado por Marruecos. Según la organización Freedom House, el Sahara Occidental es uno de los territorios con peor nivel de calidad democrática del planeta, solo a la altura de países como Sudán del Sur o Corea del Norte.

Ser reportero en el Sahara, «un acto heroico»

Hacer periodismo en el Sahara Occidental es “un acto de heroismo”, señala el informe, porque a los informadores les esperan “arrestos, detenciones arbitrarias, acosos a sus familias, calumnias, difamaciones, malos tratos, torturas, constantes entradas y salidas de la cárcel”, además de “sentencias tan abultadas, como injustas”.

Actualmente hay cinco periodistas saharauis encarcelados por Marruecos. Cuatro de ellos fueron detenidos durante los sucesos de Gdeim Izik en 2010 tras «el brutal desalojo» por la fuerza del campamento que había reunido a 20.000 personas cerca de El Aaiún para protestar por las condiciones económicas del Sahara occidental. Activistas saharauis denunciaron entonces que en la operación policial se produjo un gran número asesinatos y esta represión fue corroborada también por organizaciones como Human Rights Watch.

El informe recoge las circunstancias de un juicio, con falta de garantías para los acusados, que derivó en largas condenas de cárcel para los cuatro periodistas saharauis. Bachir Khadda, de Equipe Média, fue condenado a 20 años; Hassan Dah, de RASD TV, cumple una sentencia de 25 años; Abdelahi Lakhfawni, periodista ciudadano de Equipe Média, está condenado a cadena perpetua, y Mohamed Lamin Haddi, de 35 años y colaborador de la radio del Polisario, sentenciado a 25 años. Penas agravadas por “las condiciones carcelarias deplorables” que sufren, maltratados por los carceleros y alejados de sus familias, se señala en el documento.

El informe abarca también el caso del periodista Mohamed Bambari, “un encarcelamiento arbitrario”, según determinó el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU en 2015. También se recogen casos más recientes como el de la activista de Equipe Media Nazha Khatari El-Khalidi, quien se enfrenta a graves cargos en un juicio el próximo 24 de junio por grabar una manifestación pacífica de ciudadanos saharauis en las calles de El Aaiún ocupado.

Sin embargo, según el destaca RSF el nuevo periodismo saharaui se vale de las nuevas tecnologías y ha desarrollado complejos mecanismos para eludir la implacable persecución marroquí. “Ante la ausencia de medios independientes en el Sáhara Occidental, varios activistas pro Derechos Humanos decidimos, en 2009, crear Equipe Média, con el objetivo de romper el bloqueo informativo que impone Marruecos, sirviéndonos de las redes sociales, con la intención de transformarnos en fuente de información para medios extranjeros y organizaciones en defensa de los derechos fundamentales”, explica Ahmed Ettanji, periodista, cofundador y presidente de dicho colectivo informativo.

La responsabilidad de los medios españoles

Una de las causas que contribuyen al silencio mediático que sufre el conflicto del Sahara Occidental es su enquistamiento. El 26 de febrero de 1976, tras más de un siglo de colonización, España se retiró del territorio dejándolo en manos de la ocupación civil y militar de Marruecos, “abandonando a su suerte a decenas de miles de saharauis”, detalla RSF.

Más de cuatro décadas después, el Sahara Occidental permanece en “un limbo político”, dividido entre las zonas ocupadas por Marruecos y los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia), donde reside parte de su población, y solo una desértica zona controlada por el Frente Polisario. A pesar de la constante campaña de “marroquinización” de los saharauis de Marruecos, la población saharaui, con el Frente Polisario al frente, sigue batallando por el referéndum de autodeterminación que apoyan todas las instancias internacionales y que nunca llega celebrarse.

Aunque los expertos en la zona reconocen “el deterioro de la cobertura in situ o la precariedad que afecta a la información internacional”, también asumen que “hay una responsabilidad directa de la prensa europea y, mucho más en concreto, de la española”, se recoge en el informe. “Portugal, con una prensa mucho más modesta, ha mostrado más sensibilidad hacia excolonias como Timor Oriental de las que puede mostrar la prensa española con el Sahara, que es casi nula. Las expulsiones de activistas y otras violaciones de los Derechos Humanos deberían ser temas que ocupen algún espacio y no lo son”, lamenta en el informe Ignacio Cembrero, excorresponsal de El País en el Magreb, uno de los mayores conocedores de Marruecos.

Los periodistas saharauis también apuntan en el informe a los intereses de los dueños de los medios de comunicación españoles. “Marruecos maneja tres temas absolutamente estratégicos para España: la inmigración, la pesca y la presión en torno a Ceuta y Melilla”, resume Pablo Ignacio de Dalmases, director del primer y único periódico del Sáhara Occidental bajo administración española.

El informe también documenta “lo poco que le tiembla el pulso a Marruecos a la hora de expulsar a informadores” internacionales, tal y como se ha podido comprobar en casos como la cobertura de las revueltas del Rif. RSF recuerda expulsiones recientes como la que sufrió el periodista de France Interm Sébastien Sabiron, hace menos de un año, o la del holandés Gerbert van der Aa. Sin embargo, “la mayor oleada de deportaciones de periodistas españoles y extranjeros del Sáhara Occidental se produjo tras el desalojo del campamento de Gdeim Izik, en noviembre de 2010”.

Esta responsabilidad ineludible de medios de comunicación españoles y extranjeros, se suma a la falta de estrategia comunicativa del Frente Polisario, el representante legítimo del pueblo saharaui. «Replican el mismo patrón: una abundante y minuciosa información sobre el conflicto, entreverada con imágenes y consignas que confirman un sesgo claro y los relativizan, por tanto, como fuente objetiva», indica también el informe de RSF.