Prestianni: “La interlocución europea con las milicias libias ha desarrollado la esclavitud”

La UE lleva años practicando la externalización de fronteras. Son grandes los esfuerzos económicos y militares para delegar a terceros países la retención y el bloqueo del paso a los migrantes que pretenden alcanzar la promesa de la tierra europea. Esta apuesta por taponar las rutas migratorias desde los países de tránsito a toda costa, provoca que aquellos que huyen del horror se vean sometidos a toda clase de abusos, torturas, caigan en redes de trata de personas y encuentren la muerte. Pero además es una política completamente “ineficaz”, sostiene la fotógrafa italiana Sara Prestianni, responsable de migraciones en la Asociación Recreativa y Cultural Italiana (ARCI), y buena conocedora de la situación en países como Libia, Marruecos, Níger o Mali. Este martes acudió a un evento en Bruselas sobre ‘La externalización de Fronteras de la UE’, organizado por el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica, que reunió a expertos, activistas y a los eurodiputados españoles Miguel Urbán y Marina Albiol. La entrevistamos en los pasillos del Parlamento Europeo.

— Usted defiende que la lógica de la externalización de fronteras es perversa, pero que, además, es ineficaz. ¿En qué se basa?

“La externalización no va a funcionar, pero va unida a más violencia, más muertos en el mar, en el desierto y en las cárceles”

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— Hay que mirar la externalización en una perspectiva histórica. Al poner vallas, muros o fronteras a una ruta, aumentan los muertos y las violaciones de Derechos Humanos, se complica la llegada de las personas, pero no se bloquea la migración. Hoy en día eso lo vemos muy bien en Italia. Las personas siguen llegando, pero vemos que en su cuerpos tienen señales mucho más evidentes de la violencia que sufren en Libia, por ejemplo, o en toda la ruta. No se bloquea la entrada, o se bloquea por un rato, pero al final los migrantes siguen buscando otra ruta, aunque sea mucho más peligrosa. Le voy a dar un ejemplo que para mí es muy significativo: en 2004 y 2005 los migrantes pasaban por la valla de Ceuta y Melilla. En 2006, cuando se empezó a construir más muro y a doblar la concertina, la consecuencia fue que los migrantes salieran desde Senegal y Mauritania. Respondieron poniendo bancos de Frontex frente a estos países, en una clara violación de la Declaración de los Derechos Humanos. Entonces, se paró la ruta por las Islas Canarias, que volvió otra vez por Ceuta y Melilla y por Libia. La externalización no va a funcionar de ninguna manera, pero cada proceso de externalización coincide con un aumento de violencia en la ruta y más muertos en el mar, en el desierto y en las cárceles.

— La UE, no obstante, sigue apostando por la externalización de fronteras. De hecho, ésta se lleva buena parte de la ayuda al desarrollo. ¿De cuánto dinero estamos hablando?

— Hay fondos específicos para la migración y luego hay fondos para el desarrollo que se han utilizado para el control de fronteras. Esto es algo que se empezó hacer en el marco de la cumbre de La Valeta, en noviembre de 2015. La externalización ya existía, pero a partir de esta fecha y del acuerdo con Turquía en 2016, se institucionaliza. La principal herramienta sale del Fondo Europeo de Desarrollo. Tenemos 2.000 millones de euros de fondos fiduciarios que derivan en un 90% del Fondo Europeo al Desarrollo y, en su conjunto, sirven para políticas de programas concretos para el control de fronteras en un 25% o un 30%, en algunos países más. En Níger, por ejemplo, la mitad de esos fondos son para políticas de militarización de fronteras. Estos fondos deberían servir para abrir un diálogo. Añado el hecho de que algunos de los países miembro contribuyen a sus propias políticas de externalización, como es el caso de Italia. El conjunto no son solo esos fondos fiduciarios de la UE, sino el resto de fondos de otros países derivan de presupuestos para la ayuda al desarrollo, presupuestos militares o para migraciones interiores.

— Usted pone a Niger como el ejemplo perfecto de las consecuencias perversas de la externalización. ¿Por qué?

–Níger es un país de cruce en la ruta migratoria, con una población muy pobre y, entonces, ha sido más fácil para los estados miembros y las instituciones europeas conseguir la colaboración de Níger a cambio de dinero. Es un buen ejemplo porque se ha hecho muy rápidamente y ya podemos ver las consecuencias. Eso se ha desarrollado con formaciones de las fuerzas nigerinas en la salida de Agadés, el programa de retorno voluntario llevado por la OIM, la aplicación de la ley antitráfico, que se ha convertido más en una ley contra los inmigrantes que contra los narcotraficantes. Níger acepta todas las condiciones y la consecuencia es que comienzan otro tipo de colaboraciones sobre todo en el marco militar.

— Respecto a este otro tipo de colaboraciones que comenta, Níger acaba de firmar un acuerdo que le permite a Estados Unidos sobrevolar su territorio con drones para combatir el territorimo yihadista. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias?

“Estamos alimentando lo que tendríamos que atacar en Agadés, es la mejor manera de radicalizar la región”

— No se toma en cuenta que la región de Agadés es una región que sale de un período de rebeldía muy fuerte y que está en fase de estabilización. Todos estos proyectos que sean de control de las migraciones, de destrucción del comercio que era el elemento que hacía vivir a la gente de la región… Y, sobre todo, otro elemento, cuando hablamos de cambio de ruta, ahora no se trata de jóvenes de Agadés que conocen la ruta y que llevan a los migrantes de Libia, son grandes traficantes que cruzan muchas veces la ruta del narcotráfico y el terrorismo. De alguna manera, estamos alimentando lo que tendríamos que atacar porque esta es la mejor manera de radicalización de la región. La militarización  lleva siempre una consecuencia que puede tocar tanto a los migrantes como a las poblaciones locales. Muchas veces hemos visto como la lucha contra el territorismo, que es la justificación de la presencia de esos drones americanos con licencia para matar, tienen un impacto muy fuerte sobre la población local, que puede ser víctima de esos ataques.

— ¿Este dinero destinado al control de las fronteras puede desviarse a la corrupción y enriquecer a las élites?

— El riesgo es muy alto, sobre todo porque Níger es uno de los países que recibe más cantidad de los fondos fiduciarios, estamos hablando de 50 millones de euros que llega directamente a la caja del Ministerio de Finanzas de Níger. Tenemos una duda de justificada de que este dinero vaya a servir a los intereses del país. Estamos hablando. de base, del cambio de utilización de unos fondos para el desarrollo que se usan para migración, pero también hay riesgo de que se utilice de otra manera como instrumento de represión de la población como estamos viendo en Sudán.

— Con Níger bloqueando el paso, ¿cuáles son las rutas alternativas que toman los migrantes?

— Muchos toman la ruta de Mali, hasta Argelia con Libia y, si no, llegan a Agadés, pero no salen por donde salían antes. Hay un cambio de ruta que conlleva más peligros.

Sara Prestianni.
Sara Prestianni./ M.F.S.

— Usted también es experta en la situación de Libia, ¿cómo se ha llegado a la situación de esclavizar a los migrantes para venderlos?

— Yo estuve en 2012, 2013 y en aquella época ya se empezaba a ver un primer elemento de la esclavitud de trabajo y en todo caso se empezaba a ver la cuestión de la gestión de los migrantes desde la milicia que controlaba territorio como forma de negocio. Lo que ha hecho la política de externalización de fronteras de la UE y de Italia ha sido desarrollar todo esto. Cuando se habla de que el Gobierno italiano ha pagado a las milicias para bloquear la salida, transformando a quienes eran unos traficantes en nuevos gendarmes de la frontera libia. Este cambio ha tenido que desarrollar otra manera de generar dinero, entonces se ha generado una situación en la que los migrantes son vendidos de un centro de internamiento a otro. Lo que pasa es que yo empezaba a ver ese tipo de comercio de migrantes en 2012. La relación que se ha hecho con las milicias ha sido más de desarrollarlas que intentar echarlas de los centros de internamiento y del comercio de los migrantes. Italia en cierta medida Europa siempre los has usado como interlocutores a las milicias en la gestión de las migraciones y en las políticas de externalización. Eso ha desarrollado a las milicias su gestión de los migrantes: esclavitud, detención y violencia de manera cotidiana.

— ¿Podrían darse situaciones de esclavitud de migrantes en otros países?

— Cada país distinto, pero sabemos que también hay situaciones de grandes violaciones de los Derechos Humanos en las políticas de externalización en Egipto, por ejemplo. La utilización del bloqueo de las fronteras allí tiene consecuencias muy trágicas como el Gobierno que está utilizando la tortura cotidiana contra sus misma población. Lo mismo lo vemos en Sudán, con un Al Bashir que también es colaborador con la política de gestión de las fronteras y que está deportando a la gente a Eritrea, que no es esclavitud, pero la deportación a Eritrea es una violación alucinante de los Derechos Humanos porque ponen en serio peligro la vida de esas personas.

— Si en lugar de apostar por la externalización de fronteras, Europa contribuyese al desarrollo, ¿se pararían las migraciones?

“La idea de ir a la causa de las migraciones es una gran hipocresía. Se utiliza para justificar la utilización del FED”

— Creo que esta es una gran hipocresía: la idea de ir a la causa de las migraciones. Este es el lema que se utiliza para justificar la utilización del Fondo Europeo de Desarrollo (FED). No puede ser verdad porque cuando hay más desarrollo, hay más migraciones, con lo cual no tiene sentido. Las personas no salen solo por pobreza, entonces la solución no es solo el desarrollo. Las personan se marchan por dictaduras, por conflictos internos y por guerras. Un ejemplo muy bueno es Nigeria, que es un país que tiene bastante dinero, pero tiene un conflicto interno que hace que sus ciudadanos sean los que llegan más a nuestra costa italiana. Lo que hace Europa con la externalización de fronteras no es la solución, sino que solo aumenta las motivaciones para la salida como siempre ha ocurrido con el saqueo europeo en algunos países africanos.

— ¿Y cuáles cree que son los intereses verdaderos de Europa en la externalización de fronteras?

— Cuando miramos la militarización y la presencia europea en algunos países nos damos cuenta de cual es el interés principales de las políticas de externalización: hacer ver que bajan los números de llegada y poco importa que el precio sea la vida de los migrantes. Pero es un discurso político y mediático. El otro objetivo claro y evidente es controlar los territorios. Italia es muy buen ejemplo. Italia tenía muy poca herencia colonial en África y muy poca presencia. Con la excusa de la migración está desarrollando su presencia con embajadas, fuerzas militares, acuerdos de policía. Está respondiendo a sus intereses geoestratégicos. El tercer elemento de interés es la creación de un nuevo fondo que ha sido llamado ‘el plan Marshall’ para África, es la apertura de los mercados africanos. Estamos haciendo el buen discurso de los países africanos, atacar las causas de las migraciones, escondiendo estos tres intereses.

— Sobre la práctica en España de las devoluciones en caliente, ¿qué opina?

— Italia realizó devoluciones en caliente en la época del acuerdo de 2008 devolviendo a los migrantes y de alguna manera lo está haciendo hoy también con su complicidad al pagar a la guardia costera libia. El impacto es el mismo, pero ha dejado de realizar esta práctica por que ha sido condenada por la Corte Europea de Derechos Humanos. Todo esto me parece absolutamente ilegal, pero me parece incluso más grave que España siga haciendo las devoluciones en caliente que han sido condenadas por el tribunal europeo. Sigue desentendiendose completamente. Yo empecé a trabajar sobre la externalización de fronteras en España, Ceuta y Melilla, las Islas Canarias. Es un terreno que conozco muy bien y, por supuesto, creo que esta práctica se veía desde 2004, 2005 donde murieron muchas personas en la valla de Melilla, algunas personas fueron devueltas al lado marroquí. Y, por supuesto, esto de la relación con Marruecos desde un país estado miembro es para mí es uno de los primeros laboratorios más macabros de las políticas de externalización. Y sigue ahí porque la valla sigue ahí, las devoluciones siguen ahí.

— En España también ha habido polémica por la detención de unos 500 migrantes en la cárcel de Archidona, utilizada supuestamente “temporalmente” como CIE. El ministro de Interior ha anunciado su plan para construir un nuevo CIE. ¿Qué piensa de esta deriva?

“La primera cosa que haces como estado miembro de la UE es detener a las personas: es un mensaje horroroso de esta Europa”

— Es muy grave la presencia del centro de internamiento, pero también su presencia a la llegada. Y es algo que había visto en Canarias. Es una negación total de lo que están sufriendo los migrantes antes de llegar a nuestra costa. Hay trauma psicológico enorme de violencia, de horror. Pensar que la primera cosa que tienes que hacer como estado miembro es detener a las personas, es un mensaje horroroso de esta Europa. Lo vemos en la costa andaluza, pero también en la idea de poner puntos calientes en Grecia. Allí no se detienen en CIE, pero se detienen en una isla, que al final es lo mismo. Para mí es añadir violencia a violencia porque esas personas acaban de pasar un trauma de viaje y no tenerlo en cuenta es muy grave. En segundo lugar, el desarrollo del alargamiento del internamiento es uno de los ejes de la Agenda europea de Migración y Asilo quiere desarrollar, que es el retorno. El retorno va junto a la externalzación de fronteras y todo entra en el mismo plan de represión de las migraciones. Otra cosa es que la historia nos demuestra que estas personas acaban en la calle y al final no son devueltas por lo que es añadir violencia sin sentido. La misma idea de encerrar a la llegada es una idea de criminalización de la violencia que se quiere hacer un elemento disuasorio.

— Jornadas como hoy sirven para profundizar en las consecuencias negativas de las políticas de migración que aplica la UE, pero parece que hay poca esperanza de cambio. ¿Cómo se podría revertir la situación?

— El balance sobre las políticas europeas es muy negativo, es evidente, y para los que trabajamos en la externalización desde hace muchos años nos parece aun más trágico. Ya pensábamos haber tocado el horror hace muchos años y ahora estamos aun peor. Sin embargo, el balance nunca puede ser negativo. Tenemos que intentar ver las herramientas de lo que podemos hacer como sociedad civil. La alianza por primera vez entre parlamentarios europeos y sociedad civil es importante, y estamos contando la realidad de las cuestiones, pero también creando alianzas. He realizado misiones con parlamentarios que nos han permitido entrar en lugares que de otra manera no nos habrían permitido. Un ejemplo es la visita que hicimos a Sudán con la delegación del GUE, que ha sido muy importante para desarrollar un recurso a la Corte Europea de los Derechos Humanos por devoluciones y expulsión ilegal de los darfuríes en Jartum. Por otro lado, intentamos dar una visión compleja del fenómeno y eso es muy importante, porque estamos ante visiones muy simples que Europa quiere dar. También tenemos que trabajar conjuntamente con las sociedades civiles de países de las rutas del Mediterráneo.