El bipartidismo español sale victorioso en una UE que amanece fragmentada

Las elecciones europeas de este 26 de mayo han consolidado al bipartidismo español en el Europarlamento. El PSOE se corona con el 32,94% de los votos que le dan acceso a 20 escaños. El PP ha logrado esquivar el batacazo al situarse con 12 escaños, cuatro menos que en la anterior cita electoral de hace cinco años, con el 20,9% de las papeletas.

En Ferraz se ha saboreado la victoria. “Responsabilidad” ha sido la palabra elegida por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la hora de describir la tarea en Europa que los socialistas tienen por delante en el Parlamento Europeo. Acompañado del líder de los socialistas en la Eurocámara, Josep Borrell, el mandatario ha adelantado que su partido defenderá “los intereses de España”. Pero sobre todo ha prometido “una alternativa socialista y socialdemócrata progresista Europa” que combata “aquellas políticas de precariedad y de falta de oportunidades que los españoles han sufrido durante la crisis económica y financiera”. En resumen, el partido apostará por una Europa “social, digital y ecológica”, ha indicado Borrell.

La mayoría del resto de formaciones políticas ha obtenido peores resultados del pronosticado por el CIS y otras encuestas. Sabor agridulce para Ciudadanos, que no ha logrado el deseado 'sorpasso', situándose como tercera fuerza con el 12,22% de los votos y siete escaños, aunque ha obtenido cinco más que en 2014. Mal sabor para Unidas Podemos Cambiar Europa, que se ha quedado en los seis eurodiputados, casi la mitad que obtuvieron en la anterior cita electoral en la que concurrieron por separado Izquierda Unida y los morados.

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Sobre el resto de los 54 eurodiputados que le corresponden a España en las europeas, ha habido empate de Vox (6,22% de los votos) y el independentismo de izquierdas de Ahora Repúblicas (5,82% de los votos), con tres escaños cada uno. La formación Lliures de Carles Puigdemont ha sobrepasado el escaño pronosticado por los sondeos hasta llegar a dos, mientras que la Coalición por una Europa Solidaria ha logrado un asiento en la Eurocámara para el PNV.

Estas elecciones europeas están marcadas por el Brexit, que si llega a consolidarse en octubre, tal y como ha marcado Bruselas, dejaría cinco eurodiputados más para España. Uno sería para el PSOE y el PP, con Dolors Montserrat a la cabeza, obtendría otro más. Los otros tres escaños les corresponderían a Ciudadanos, Vox y Ahora Repúblicas, uno para cada uno.

Socialdemócratas y populares resisten, pero pierden la mayoría

Las elecciones europeas han estado marcadas por el auge de las fuerzas de extrema derecha y un Brexit inconcluso. Quizás por la importancia histórica de estos comicios la participación ha subido ocho puntos desde 2014 hasta alcanzar el 50,5%. La cifra supone una movilización por el voto que da cuenta de un interés creciente de la ciudadanía europea lo que ocurre en el seno de la UE.

Los socialdemócratas y han logrado mantenerse como primera y segunda fuerza pero la pérdida de mayoría absoluta habla de su retroceso en el terreno de una UE golpeada por la crisis que cuestiona más que nunca el proyecto europeo. El Partido Popular Europeo ha logrado 180 escaños, cuando obtuvo 212 en las anteriores; mientras que los socialdemócratas se quedan en el segundo puesto con 152 eurodiputados, 39 menos que en las elecciones de 2014.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha compensado su amarga derrota en Francia, donde la dirigente de ultraderecha Marine Le Pen ha logrado superarle, con un resultado muy positivo para la agrupación liberal de Europa a la que pertenece. Si ALDE conseguía 67 escaños en 2014, en esta ocasión ha logrado un resultado histórico de 105 eurodiputados.

Con fuerza ha emergido la Europa verde, la que vienen demandando en todos los países europeos las movilizaciones ecologistas de jóvenes inspirados por la adolescente sueca Greta Thunberg. Si en los comicios anteriores los verdes lograban 36 escaños en la Cámara, ahora ganan posiciones hasta situarse en los 67. No obstante, la izquierda europea del GUE/NGL ha retrocedido de los 52 europarlamentarios obtenidos en 2014 hasta los 38.

A pesar de la contención que han logrado las fuerzas europeístas, no son nada desdeñables las posiciones que ha ganado la extrema derecha en el Parlamento Europeo. Ha aumentado ligeramente el peso de los Conservadores y Reformistas Europeos, donde se encuentra el Partido Ley y Justicia polaco, que ha pasado de los 42 a los 61 escaños. El Grupo de Europa de la Libertad y la Democracia Directa, que preside Nigel Farage –el ultra que ha conseguido capitalizar el descontento de Theresa May con el partido del Brexit--, ha pasado de 8 a 54 eurodiputados. Y el otro gran despegue ha sido la del grupo que actualmente conforman Le Pen y la Liga Norte italiana de Matteo Salvini, que ha aumentado sus 8 escaños a 57.

Las secuelas de una crisis que ha asfixiado a las clases populares de Europa, el reto de los refugiados o la inminente crisis climática son retos a los que la UE debe ofrecer soluciones si quiere mantener vivo el proyecto europeo. De momento, los europeístas han soportado los embistes, pero las nuevas fuerzas que toman posiciones, ya sean la extrema derecha o los verdes, son el resultado de un descontento que está por capitalizarse en los próximos cinco años.