Los gatos son los que más leen

JUAN ÁNGEL JURISTO | Publicado:

Los reyes de España, y el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, conversan con un librero durante la inauguración de la 76 edición de la Feria del Libro de Madrid
Los reyes de España y el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, conversan con un librero durante la inauguración de la 76 edición de la Feria del Libro. / Chema Moya (Efe)

“Madrid, ciudad de la lectura”, es el lema escogido esta vez para celebrar la 76ª edición de la Feria del Libro de Madrid, que este año acoge un cartel que ha causado cierta expectación, un cartel de Ena Cardenal de la Nuez, que con la figura de un gato ha querido rendir homenaje a los madrileños, que representan el índice de lectura más importante de España, “los madrileños son gatos”, dice Cardenal, explicando su dibujo, “Y madrileños somos todos los que vivimos aquí, un rato o toda la vida. Los hay de todos los colores. Como los gatos. Mis clientes son esos miles de madrileños que acuden en masa cada año al parque de El Retiro. Algunos lo saben, otros no. Pero todos son gatos. Gatos que leen”. Leer más …

Paula Izquierdo: “Picasso era un maltratador nato”

JUAN ÁNGEL JURISTO | Publicado:

Paula Izquierdo, en una imagen de archivo. / Perfil de Facebook de la escritora

X Premio Logroño de Novela de este año, El callejón de los silencios (Algaida) es la sexta novela publicada por Paula Izquierdo (Madrid, 1962), una escritora que entró con muy buen pie en el panorama literario español con obras como El hueco de tu cuerpo. Perteneciente a una generación que ronda la cincuentena, la autora ha indagado tanto en su obra narrativa como en el ensayo, pongamos su celebrado Picasso y las mujeres, en temas como las consecuencias desastrosas del amor, amén de qué sea eso del mal, del sadismo y, sobre todo, de la gratuidad del daño. En esta novela se indaga en estos temas mediante la inclusión de un triángulo amoroso de consecuencias catastróficas entre un profesor y dos alumnos. Leer más …

Diario del anciano averiado

CUARTOPODER | Publicado:

Elvira Huelbes

Portada del libro de Salvador Pániker. / megustaleer.com
Portada del libro de Salvador Pániker. / megustaleer.com

Cuarta entrega de los diarios de Salvador Pániker, Diario del anciano averiado (Random House, 2015) es un paseo literario por la memoria del escritor y fundador, con Nuria Pompeia de la editorial Kairós. El libro va desde el año 2000 –que arranca en un clima de optimismo económico: “La OCDE pronostica la llegada de una onda de crecimiento que habrá de durar hasta el 2020”- hasta el 2004, en que promete continuar “si hay suerte”.

Una vuelta, digo, por la facilidad con la que va contando sus cosas, sin demasiados tapujos, dejando entrever capítulos de su vida sentimental que, en estos apenas cinco años, incluyen alguna que otra historia de amor, sin que le estorben los ochenta y tantos en canal que ya luce el escritor. Y también lo que va apareciendo en los noticiarios.

En las más de 400 páginas del libro, Pániker da cuenta de la muerte de Ernest Lluch “que nos ha dejado sin conocer la humillación de la vejez”; del desastre del abandono de las Humanidades en los estudios de Bachillerato, fundamentales para entender el sentido de la vida; de las razones por las que casi nadie es como debería ser, según la advertencia de Ortega y Gasset: “Toda vida es, más o menos, una ruina entre cuyos escombros tenemos que descubrir lo que la persona tenía que haber sido”. Leer más …

Tocar el agua, tocar el viento

CUARTOPODER | Publicado:

Elvira Huelbes

Cubierta de la obra. / Siruela
Cubierta de la obra. / Siruela

Amos Oz terminó esta novela en 1972, pero la edita en septiembre Siruela, con traducción de Raquel García Lozano, habitual del escritor israelí. Tocar el agua, tocar el viento es, en realidad, un cuento largo, en el que la peripecia de sus protagonistas oscila entre el realismo y cierto toque onírico que, desde las primeras páginas evocan la pintura de Marc Chagall, con sus novias voladoras y sus burritos flautistas.

Que parezca un cuento no le quita interés a la novela, doscientas páginas que se leen con gusto y sonrisas, ya que el autor no escatima el buen humor, a veces mezclado con aires de una melancolía que casa bien con la figura del judío errante, especialmente presente en esta obra.

Oz confirma aquí las constantes que no han abandonado sus miles de páginas, distribuidas a lo largo de más de 20 libros. La cuestión judía, la guerra, la incapacidad de llegar a la paz. En contraste a la dureza de los asuntos, el autor israelí administra con gracia rasgos de humor sutiles, rayanos en la inocencia, a veces, como si quisiera restar importancia a lo que a tantos lleva a matar, a destruir o a la infelicidad.

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Comer poco y no morir en el intento de vivir

CUARTOPODER | Publicado:

Elvira Huelbes 

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Imagen: Planeta.

Un par de libros escritos por sendos médicos aconsejan a sus eventuales lectores comer poco y rechazar ciertos alimentos –particularmente los de origen animal- para no morir tan pronto ni vivir con cargas de enfermedades. Se trata de Un día, una comida (Zenith, 2016), de Yoshinori Nagumo, y Comer para no morir (Paidós, 2016), de Michael Greger y Gene Stone. Ambos best sellers en sus respectivos países y regiones: Corea y Japón, uno, y Estados Unidos, el segundo. Por una razón u otra, los dos libros rompen ciertos mitos sobre alimentación que parecían inamovibles.

Llevan años ofreciendo las cadenas televisivas de todo el mundo sus programas de cocina en plan pesadilla o master chef para todas las edades, incluidas las tempranas, con la promesa de convertir a gente normal en grandes cocineros de fama mundial, capaces de hacer llorar de placer a los paladares más exigentes. Grandes comilonas para grandes festejos, sin que parezca que el contenedor de todo ello, el sistema digestivo humano y sus enlaces orgánicos diversos, tenga límites ni pueda resbalar por el tobogán de los achaques, las diabetes, los ataques cardíacos y los cánceres.

Y he aquí que desembarcan estos dos libros como elefantes en la cacharrería de los masterchefs para desbaratar la alegría de las grandes bufés que se organiza el personal a la que tiene un pretexto, o sin él. La buena noticia es que con no leerlos se arregla la cosa. Leer más …

El ruido del tiempo

CUARTOPODER | Publicado:

Elvira Huelbes

Portada del libro 'El ruido del tiempo', de Juan Barnes. / Anagrama-es.es
Portada del libro ‘El ruido del tiempo’, de Juan Barnes. / Anagrama-es.es

Leer la última novela de Julian Barnes, El ruido del tiempo (Anagrama, 2016) título que toma prestado de las memorias en prosa de Osip Mandelstam–, es una inmersión en los años del terror que promovió obsesivamente papaíto Stalin en la década de los años 30 y siguientes.

Barnes se centra en tres momentos claves que convirtieron la vida entera del compositor Dimitri Shostakóvich en un calvario temeroso y angustiado: la crítica feroz del editorial del Pravda a su ópera Lady Macbeth de Mtsensk, dicen que inspirada por el mismo Stalin, que llegó a obligarle a repudiarla y a prometer ser bueno y trabajar por la Rusia soviética. Fruto de este propósito de enmienda es su Sinfonía número 7, Leningrado, que exalta el heroísmo ruso contra Hitler, entre otras piezas menores.

En el olvido quedó la oscuridad de su música, pues el pueblo –dictaba Stalin- quiere música alegre y desenfadada, como el futuro glorioso del comunismo. Esto le comportó muchos premios y consideraciones públicas, mientras, a su alrededor, morían o eran deportados otros artistas y algunos de sus amigos.

Y así aprendió a ser un cobarde día tras día, salvar el pellejo aunque para ello sirviera en bandeja otros pellejos, el de Sajarov, por ejemplo; el de Solzhenitsyn. Y evitar la espera cada noche, junto al ascensor, con la maleta hecha, de la visita temible del enviado de Stalin. Leer más …

‘El sabio camino hacia la felicidad’: una moral utilitaria

CUARTOPODER | Publicado:

Elvira Huelbes

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Portada de ‘El sabio camino hacia la Felicidad’, traducción de Carlos García Gual. / Ariel

Aunque más parezca un título de autoayuda, el libro que traduce y comenta brillantemente –como siempre- Carlos García Gual, El sabio camino hacia la felicidad (Ariel, 2016), deja más claro su contenido en el subtítulo: Diógenes de Enoanda y el gran mural epicúreo. Es un libro muy recomendable para el verano; su lectura parsimoniosa hará caer a más de uno en las tonterías con las que se desaprovecha la vida y la de ocasiones que perdemos de obtener la felicidad con poco coste. Y a más de una.

No hay que confundir este Diógenes, el último seguidor de Epicuro, con el Cínico, muy anterior, ni con el historiador Laercio, posterior. El de Enoanda -una tierra que ahora queda al suroeste de Turquía- propone una receta fundamental para encauzar los pasos hacia la felicidad: las Máximas Capitales epicúreas que dictan que los dioses no son temibles, la muerte no es angustiosa, el bien es fácil de lograr, el mal es fácil de soportar. Y para que todos lo supieran, se empeñó en hacerlo grabar en piedra, a modo de “moral utilitaria”, sobre un mural de noventa metros de largo por más de tres de alto, en el siglo II de nuestra era.

La de García Gual es la primera traducción completa al español. Aunque hablar de “completa” sea algo ilusorio si pensamos en que, tras la destrucción del mural, hace dieciocho siglos, sólo a finales del XIX, se descubrió parte de él. Pero, lo sustancial de la ética epicúrea está y en este volumen, García Gual añade comentarios muy sustanciosos.

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Contra el capitalismo, a favor de un comunismo humanista, libertario y homeoestático

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Salvador López Arnal *

lopezarnal_salvadorAdvertencias lógico-filosóficas:

1. Nadie ha demostrado o argumentado plausiblemente que los grandes ensayos filosóficos tengan que tener formato de tratados tipo Ser y tiempo, Teoría y experiencia, La lógica de la investigación científica o la Ontología del ser social.

1.1. Capitalismo y nihilismo es un contraejemplo. Penúltimos días, el libro que ahora comentamos, otro.

2. La inexistencia de notas a pie de página en un ensayo filosófico en absoluto implica ausencia de fundamentación o sueño adánico de creerse y sentirse filósofo-pensador que crea desde la nada y con poderes sobrehumanos. En el principio no fue el Verbo aislado sino la reflexión y la acción.

2.1. Los diálogos platónicos o el Tractatus son ilustraciones de lo señalado. Es también el caso de Penúltimos días.

3. Escribir una reseña inevitablemente conlleva -o puede conllevar cuanto menos- más de una injusticia por las propias características del género: fija o llama la atención del lector en determinados nudos cuando son decenas y acaso centenares los que merecerían pausa, comentario y observación.

3.1. Reseñar Penúltimos días tiene, potencialmente, ese peligro.

4. De lo que es justo hablar, no vale el silencio. Es necesario hablar y comentar. Es el caso de Penúltimos días.

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El señor Jiwert

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Pepe Viyuela *

Pepe_ViyuelaEl señor Jiwert fue el ser humano más mediocre que uno pueda imaginarse. Falto de luces, siempre se dijo de él que era una cueva repleta de recovecos imposibles. Su oscuridad se manifestaba en un halo negro que rodeaba lo que hacía y que provocaba el apagón de todas las bombillas. Tropezaba con todo: con los árboles y mandaba cortarlos; con la gente y también mandaba cortarla; con los muebles, sobre todo con las librerías, que caían a su paso, provocando un desparramo infernal de letras y palabras, que escapaban para refugiarse en la nada.

El señor Jiwert carecía de luces porque procedía del mundo de lo oscuro, de ese inframundo donde la luz es peligrosa y ver está reservado a unos pocos elegidos; donde la ceguera está impuesta a la mayoría, porque ver conduce al discernimiento y a la posibilidad de libre elección. Pensar con claridad no estaba bien visto en su inframundo. En realidad, pocas cosas estaban allí bien vistas, porque ver se podía poco. Leer más …

Las novedades literarias del otoño ya están disponibles

CUARTOPODER | Publicado:

Juan Ángel Juristo

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Cubierta de la obra de Rushdie.

Si las navidades se publicitan ya en octubre, las novedades literarias del otoño, eso que antes llamábamos con orgullo de ilustrado, rentrée, comienzan a publicarse la última semana de agosto, coincidiendo y haciendo competencia a la publicidad de la vuelta al cole. No hay más que ver la que se ha liado con la saga de Millenium, la cuarta parte, Lo que no te mata te hace más fuerte, que ha escrito el periodista David Lagercrantz sustituyendo al finado Stieg Larsson, de cuya trilogía había llegado a vender 80.000.000 de ejemplares. Tamaño emporio ha desatado la guerra entre la familia del finado. Por una parte su mujer, a quien le parece inmoral que Lagercrantz sustituya a su marido y, por otra, los hermanos del finado, que son los que encargaron el libro y que les parece lo correcto. Guerra que ha ocupado portadas de diarios, al lado del problema de los refugiados sirios en Macedonia y Hungría. Desde luego la literatura ya no es lo que era, si es que hablamos de literatura, que en este caso es dudoso.

Pero dejando aparte el caso de Millenium y sus ya millonarias ventas, y eso que está la vuelta al cole, y dando un repaso somero a los títulos, lo cierto es que parece que este año las editoriales han tirado la casa por la ventana. Voy a dar los títulos de dos best sellers que poseen cierta calidad y entramos en materia. Stephen King se estrena este otoño con Revival y John Grisham con El secreto de Gray Mountain, ambos en Plaza Janés, aunque ¿cómo no citar a nuestra Matilde Asensi que publica en Planeta El regreso del Catón y que vende entre nosotros más que ellos? Leer más …

Western

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David Torres

Imagen: Wikipedia
Imagen: Wikipedia

Tarde o temprano los dos pistoleros más temibles del oeste acabarían enfrentándose para ver cuál sobrevivía. Dos negras reputaciones sembradas de muertos les precedían. Eddy “La Gripe” Sánchez, un mulato medio achinado, hijo de un capitán confederado y una bandida mexicana, llevaba tantas muescas en la culata que ya había gastado tres revólveres. Robert Mueslim, “El Húngaro”, era un gigante rubio de dos metros que se alimentaba exclusivamente de frutas y solía rezar un padrenuestro por sus adversarios antes de despacharlos con un agujero en la frente. Aparte de algunos egregios cadáveres, la única persona que había conocido a ambos y vivía para contarlo era Jenny Walker, una puta de diez dólares. Cuando los apostadores le preguntaron quién creía que sería el vencedor, Jenny se rascó las enaguas y dijo: “La Gripe ha matado a más gente, pero no podría deciros cuál de los dos es más rápido”.

Se reunieron en Onion Bridge, en el lecho de un río seco, un día de marzo de 1889, y Mueslim, rubio hasta el fulgor, le pidió a Sánchez que le dejara un lugar a la sombra. A Sánchez el sol le daba igual y concedió el favor al tiempo que escupía para calcular la velocidad del viento. Era un día seco y amarillento, el sol claveteaba las tablas del puente, no se oía ni el chirrido de un grillo. Mueslim terminó de rezar, se puso en pie, se ajustó su chistera de enterrador y se colocó en su lugar, donde la sombra de un travesaño le cubría la frente. Eddy bajó el ala de su sombrero mexicano y se enroscó sobre sí mismo como una serpiente de cascabel. Pasaron diez minutos en los que ninguno de los dos se movió. Se guardaban demasiado respeto como para dar el primer paso. Poco a poco, la sombra de las traviesas abandonó las lentes oscuras del Húngaro y se fue trasladando por el lecho de piedras a cámara lenta. Desde lo alto, algunos lugareños abandonaron sus escondites. Nadie se atrevía ni a susurrar, ni siquiera a parpadear, seguros de que el duelo sería tan fugaz que convenía no guiñar los ojos. Varias horas después, cuando cayó el sol, ninguno de los dos pistoleros había movido una pestaña. Al anochecer, se encendieron las primeras hogueras alrededor del puente. Alguien cuchicheó que, en la oscuridad, La Gripe cobraba ventaja, ya que el Húngaro ni siquiera se había quitado las lentes.

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Una noche sin ti

CUARTOPODER | Publicado:

Pascual García

Imagen: pixabay.com
Imagen: pixabay.com

– No sé. Debería ser algo sencillo, pero definitivo. No podemos despachar una canción como esta con cualquier mamarrachada…

– Si eran las tres de la mañana y no podíamos dormir era porque íbamos de coca hasta las cejas; digo yo. Así que para las seis estábamos ya sintonizando a los Stones y planeando el atraco de nuestra vida a la sucursal del Santander que había en la esquina de tu calle, junto a la panadería del Lucas… La puta sucursal esa que nunca tuvimos cojones de atracar.

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Asunto pendiente

CUARTOPODER | Publicado:

Pascual García

Foto: Aitana García
Foto: Aitana García

– Así qué quieres escribir sobre mi… ¿Pero realmente vas a escribir sobre tu hija o vas a utilizarme como haces con todo y con todos para acabar divagando sobre tus cosas?

– Bueno, no sé… He visto esta foto que hicimos en vacaciones y he pensado que…

– ¿Y qué vas a escribir? ¿Sabes en qué curso de la ESO estoy?

– ¿En cuarto?… ¿En quinto?…

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Cuidado con el perro

CUARTOPODER | Publicado:

Pepe Viyuela *

Pepe_ViyuelaEl pastor alemán actúa guiado por un instinto depredador, aunque, por otro lado, suele obedecer ciegamente a quien sabe convertirse en su amo. Para ser su enemigo basta con no estar de acuerdo con él, torcer el gesto o emitir señales de miedo ante su presencia. Esto es lo peor, ya que estimula su agresividad y sus deseos de dominio. Hay, por tanto, que mostrar fortaleza y no correr nunca si nos ataca. Debemos hacerle sentir que somos capaces de ponerle el bozal si nos molesta.

Como buen pastor, el alemán sólo pretende proteger al rebaño, es un amante del silencio de los corderos y no quiere que nadie se desmande ni desacate las normas. Únicamente él está autorizado a saltar la cerca si tiene hambre, y puede llegar a matar una oveja a fin de evitar el caos. Él es la autoridad y lo sabe y cualquier cordero que salga del redil o tome un camino no previsto es un peligro que siente que debe controlar.

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Terror a cámara lenta

CUARTOPODER | Publicado:

David Torres

Imagen: Wikipedia
Imagen: Wikipedia

El fin del mundo no llegó de golpe sino paso a paso. Las máquinas se detuvieron, los cielos se despoblaron, el agua dejó de brotar de los grifos. Los agoreros nos habían advertido sobre la escasez del petróleo pero no les hicimos ningún caso.

“No importa” decíamos, “tenemos tiempo”.

No hubo forma de reemplazar los combustibles fósiles y la civilización se hundió. En unas pocas décadas, San Francisco se convirtió en una selva, Moscú en una tundra de rascacielos, Venecia en la Atlántida. Ya era demasiado tarde para escuchar a los profetas del cambio climático.

Pero tampoco importaba, teníamos tiempo.

Ahora los supervivientes vivimos en castillos fortificados, sin apenas víveres ni municiones. Hace años que nadie ve el sol y llevamos máscaras de oxígeno de día y de noche. El aire ya es sólo un recuerdo. Esta mañana, los centinelas de la muralla divisaron en el horizonte los primeros cadáveres reanimados por la contaminación ambiental. Nadie había creído tampoco en ellos. Caminaban despacio, mucho más despacio que los zombis en las viejas películas de terror. Si no hacemos algo, en cuestión de semanas, quizá días, estaremos rodeados.

No importa, tenemos tiempo.

“Es importante que nuestros jóvenes no recuerden la historia de forma injusta”

SALVADOR LÓPEZ ARNAL | Publicado:

Carlos Fernández Liria y Silvia Casado, autores de '¿Qué fue la Guerra Civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes'.
Carlos Fernández Liria y Silvia Casado, autores de ‘¿Qué fue la Guerra Civil? Nuestra historia explicada a los jóvenes’. / CP

— ¿Un nuevo libro sobre la guerra civil? ¿No hay ya muchos libros sobre nuestra guerra civil? ¿No hay qué mirar para adelante y no para atrás?

— SILVIA: Hay numerosos e importantísimos estudios e investigaciones  sobre la Guerra Civil. Ahora bien, es evidente que nuestro libro no tiene pretensiones investigadoras, para eso ya tenemos los magníficos trabajos de Ángel Viñas o Julián Casanova, entre otros. Es un libro de divulgación que hemos considerado necesario por varias razones. En primer lugar el objeto del libro es servir de réplica al que publicó el año pasado Pérez Reverte porque ese libro, si bien es cierto que no faltaba a la verdad, guardaba demasiados silencios, y sobre todo presentaba la guerra civil como una suerte de fenómeno fatal que cada cierto tiempo se da entre los españoles, sin atender a las causas políticas, sociales y económicas, de manera que el hecho histórico de la guerra queda completamente despolitizado, convirtiéndolo en un especie de absurdo enfrentamiento entre hermanos. La segunda razón es que ochenta años después de la guerra civil española no hay un acuerdo en torno a las causas de la misma, lo que es motivo de encendidas polémicas, ya sea por el cumplimiento de la Ley de memoria histórica, en torno a la retirada de calles dedicadas a franquistas o en torno a qué hacer con el Valle de los Caídos. Aún hoy, nos encontramos historiadores, tanto en la academia como en la caverna mediática que no paran de repetir el mantra franquista (40 años repetido) de que la guerra fue inevitable y vino a poner fin al caos de la II  República y a librar al país del comunismo soviético. Recientemente tenemos un ejemplo de ello. Leer más …

José Manuel Caballero Bonald: “El fascismo está a la vuelta de la esquina”

JUAN ÁNGEL JURISTO | Publicado:

Entrevista José Manuel Caballero Bonald
El poeta José Manuel Caballero Bonald en una imagen de archivo. / Efe

Examen de ingenios, publicado en Seix Barral, es el título del último libro de, Premio Cervantes en 2012, amén del de la Crítica, Premio Nacional de las Letras, Biblioteca Breve, Premio Nacional de Poesía, Premio Andalucía de las Letras y una docena más, y autor de libros tan afamados como Descrédito del héroe, Ágata ojo de gato o La novela de la memoria, por citar títulos señeros de la poesía, la novela o el género autobiográfico. Examen de ingenios trata de 103 semblanzas de escritores, cantaores, Niña de los peines, Manuel Agujetas, Antonio Mairena, no olvidemos que Caballero es autoridad en el mundo del flamenco y artistas plásticos, caso de Tápies, Pepe Caballero o Manuel Viola. Entre esta semblanzas se encuentran bellas evocaciones de Ana María Matute, Azorín, antológico el modo en que presenta al personaje, Camilo José Cela, Carlos Barral, Gil de Biedma, Jorge Luís Borges, Juan Rulfo, Juan Carlos Onetti, Lezama Lima, Blas de Otero, Claudio Rodríguez y un largo etcétera donde Caballero utiliza con espíritu crítico, bastante ironía y acendrado sarcasmo, el difícil arte de la semblanza. Leer más …

Los libros recomendados de Francis Scott Fitzgerald

CUARTOPODER | Publicado:

 Juan Ángel Juristo

william faulkner santuarioEn la primavera de 1936, en Carolina del Norte, una enfermera vigila al escritor Francis Scott Fitzgerald para que siga al pie de la letra las prescripciones del médico. Ella es joven y se llama Dorothy Richardson, como un personaje salido de las novelas de su paciente. Convaleciente, el escritor le dicta una lista para que ella lea lo que, a juicio del escritor, son los libros indispensables que hay que leer. El manuscrito de la enfermera Richardson fue publicado hace unos meses en Open Culture, gracias a la amable colaboración de la Universidad de Carolina del Sur, depositaria de los manuscritos del escritor. Lo damos hoy aquí como curiosidad y ejemplo de que no siempre los críticos deberían establecer cánones. Eso sí, la lista estaba destinada a la intimidad de la enfermera. Por eso la hace más preciada.

La lista carece de cualquier elemento de sorpresa aunque no es previsible. Pero para quien conozca algo de la vida y aficiones del autor de El Gran Gatsby y, sobre todo, admire su obra, el juego de las correspondencias tiene mucho de goce estético y ¿por qué no decirlo?, fetichista. Desde luego Scott recomienda a la enfermera Richardson que lea Santuario de William Faulkner, no sabemos si en un alarde de reconocimiento al ilustre contemporáneo o, por el contrario, hallase cierto gusto perverso en recomendar una novela que en su época tenía cierta leyenda de  narración hard gracias al episodio de la violación con una panocha de maíz; novela que, por ejemplo, dejó perplejo a José Ortega y Gasset por mucho que se la encomendase el joven Antonio Marichalar, embajador español de la cultura anglosajona para Revista de Occidente.  Leer más …

Las distopías, una lista interminable

CUARTOPODER | Publicado:

 Juan Ángel Juristo

poster_1984_lrgMe sucedió cuando redactaba la lista de libros de memorias: me juré no hacer más porque la sensación de injusticia era lacerante, ¿cómo no haber metido Los pasos contados, ese increíble y bello libro de memorias de Corpus Barga o La gallina ciega, de Max Aub? ¿O La arboleda perdida, de Rafael Alberti? Y así tantos otros… Superé la cosa con espíritu de censor: cuando la cosa no tiene remedio, se corta y punto.

Pero he aquí que con las distopías, un género nacido casi en exclusividad, por lo menos en cuanto a la profusión del género, que debe hermosos ejemplo ya en el XIX, al siglo anterior. La cuestión ha llegado a ser alarmante hasta el extremo de haber decidido citar las que más me gustan, que son muchas. En esa centuria nacieron distopías hermosas, las que ahora adoramos como mitos del género, y con tal ánimo y vitalidad que el asunto parece no decaer. Hasta el punto de que buena parte de los libros que se hacen hoy día con ánimo de novela de tesis pasan por ahí. ¿Cómo calificar la última novela de Don DeLillo, Cero K, si no la colocamos en una distopía de no gran alcance? ¿O La posibilidad de una isla, de Michel Houellebecq?

Así que en primer lugar deberíamos atender a los clásicos, libros que han sido citados una y mil veces, y con razón: aquí nos referiremos a 1984, de George Orwell y Un mundo feliz, de Aldous Huxley, dos escritores muy distintos pero británicos, donde el género entre ellos estaba ya muy arraigado. Aprovecho el momento para citar de pasada a H.G. Wells, uno de los creadores del mismo, y a su novela, La máquina del tiempo, una excelente distopía antes de que se hubiera inventado esta palabra. De las obras de Orwell y Huxley poco hay que decir pues son tan famosas que pertenecen ya a nuestro imaginario. Las hemos incorporado tanto que cualquier hijo de vecino, cuando está molesto con alguna ley restrictiva del gobierno de su país, llega a decir que nos falta un pelo para llegar al Gran Hermano. Lo  mismo, pero esta vez de la novela de Huxley, cuando alguien dice sentirse estupendo con cualquier artilugio tecnológico de ahora. Ni que decir tiene que es un tonto de ánimo casi zombie.

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Las mejores novelas sobre la juventud

CUARTOPODER | Publicado:

 Juan Ángel Juristo

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La juventud no tuvo valor en sí misma hasta el siglo XX, y en ello tuvo mucho que ver la modernización de la economía mediante el uso del consumo, es decir, el ocio, que hizo que por primera vez un obrero joven tuviera cierto dinero para gastárselo en sus propios caprichos.  Vale decir, valores, desde una camisa de moda hasta la facilidad para apabullarse en los bailes a ritmo de charleston hasta hartarse. Ni que decir tiene que a ello contribuyó también la I Guerra Mundial y la liberación para la mujer que esa guerra supuso al estar ella al mando de las fábricas de armas mientras los hombre combatían en el frente. Hasta entonces, juventud y adolescencia eran meros trámites, y breves, hacia la asunción de la plena madurez y, como mucho, en la literatura eran personajes de géneros de iniciación a la vida, como el joven Werther. En realidad, la juventud como valor en sí misma fue invención del Romanticismo, pero no tomó carácter cabal, de masas, hasta el siglo pasado. El Ismael de Moby Dick fue un adelantado.

De ahí que en verano nos haya dado por recordar cinco libros emblemáticos del siglo donde la juventud tomó carta de naturaleza mítica. La estación, por su carácter solar, obliga a ello. Es estación de plenitud, como los libros que se detallan.

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La memoria recobrada: los cinco libros españoles del siglo

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Juan Ángel Juristo

Portadas de los 5 libros propuestos por Juan Ángel Juristo.
Portadas de los 5 libros propuestos por Juan Ángel Juristo.

El género nunca fue muy afortunado en nuestra tradición, sobre todo si nos atenemos a la de países como Inglaterra, Francia y Alemania. Detrás de esa desafección, o falta de interés, puede que se encuentre nuestra fuerte raíz católica, como en el rechazo de la literatura fantástica, consecuencia directa de la desaprobación ante la iniciativa individual, el respeto a la intimidad, vale decir, a los valores de la Modernidad. Decir diarios, libros de memorias, es decir respeto por uno mismo, por los valores que uno es capaz de defender ante los demás, representa un ejercicio de introspección personal que entre nosotros sólo tenían derecho a ejercerlo los curas, que sabían más de nosotros que nosotros mismos. Las memorias como tufo luterano. Ni que decir tiene que no es de extrañar la falta de grandes memorialistas en nuestras letras. Hasta el siglo XX, claro. Leer más …

Cinco libros de viajes para leer en el salón

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Juan Ángel Juristo

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Portada de ‘El corazón de las tinieblas’, de Joseph Conrad.

¿Por qué en el salón? Porque si estuviera paseando o triscando por mar o montaña ya estaría en movimiento, en viaje, y, por lo tanto, no estaría leyendo, actividad que implica reposo, cierta tranquilidad y, sobre todo, una mirada distante, pero no demasiado para que el lector sea consciente de ella. Viajar es época propicia en el verano, por lo menos frecuente. Nosotros hemos escogido cinco libros de viajes de todos los tiempos dedicados especialmente para aquellos que están imposibilitados de viajar o, sencillamente, no tiene ganas. En una de las grandes novelas escritas en el pasado siglo, El tercer policía, de Flann O’Brien, pulula un loco filósofo que, entre otras extravagantes teorías, sostiene que el movimiento en realidad no existe y realiza un viaje, dice, cogiendo unas fotografías de Folkestone y encerrándose en su casa desde donde viajará a aquella localidad inglesa. A los pocos días sale de su habitación y, evidentemente, no se encuentra en el lugar, pero poco después hay gente, estamos en Bath, que dice haber visto al filósofo en Folkestone esos días de encierro. Hagamos, pues, el viaje del filósofo.

1. La Odisea, Homero.

En realidad la primera novela de nuestra civilización. El protagonista, Odiseo, Ulises, ya no se traslada, como los dioses o los héroes, sino que viaja, es decir, aprende de aquello que desconoce. Algunos especialistas del libro han resuelto que podría ser que tras la Odisea se escondiera la primera guía de viajes del Mediterráneo, el primer mapa sonoro del mismo. El itinerario es, asimismo, una metáfora del destino del hombre que, finalmente, arriba a su tierra deseada, Ítaca. En medio, aventuras sin fin, como corresponde ya al tiempo de la novela: el enamoramiento y estancia con Circe, el episodio de los lestrigones, el del Cíclope, donde Odiseo pronuncia el primer nombre de la narración de nuestra cultura, “Mi nombre es nadie”, el episodio de las Sirenas, la lucha de Escila y Caribdis y, luego, de regreso a Ítaca, la venganza contra los pretendientes al tálamo de Penélope, el reconocimiento del hijo, Telémaco, en fin, el libro del origen de nuestro sentido del viaje, es decir, la llegada a tierras ignotas donde se es susceptible de aprender, de incorporar experiencias y, lleno ya de ellas, descansar en Ítaca… En el fondo, la llegada a la literatura del primer hombre.

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Otra vuelta sobre el terror revolucionario

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Agustín García Simón *

Agustín_García_SimónTodavía nos sobresalta el recorrido de la Revolución Francesa, el repaso de sus hechos irreversibles, inéditos en la historia hasta entonces. Al volver sobre ellos, aún nos sacuden y sobrecogen sus actos más terribles, sus escenas más espantosas. Nos siguen impresionando vivamente la espiral endiablada de sus odios, la barbarie atroz de su violencia desenfrenada, el estupor de sus momentos más crueles. Tanto tiempo después, nos seguimos preguntando cómo se explica, si cabe racionalmente, el trecho que va de la ilusión y entusiasmo universales de la primavera de 1789 al Gran Terror de los años 1793 y 1794, al colofón del 9 Termidor del año II de la Convención (27 de julio de 1794) y final ejecución de Robespierre. Entre los testigos y protagonistas de aquel cataclismo histórico, hubo alguno que intuyó lúcidamente la dificultad de comprensión de la posteridad acerca de la contradictoria dialéctica de la Revolución: “Los siglos venideros -escribió el diputado y ministro Dominique Garat– sentirán estupor ante los horrores que hemos cometido; el mismo estupor que sentirán al contemplar nuestras virtudes. Lo que jamás llegarán a comprender es el increíble antagonismo de nuestros principios y nuestros desmanes”.

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Iluminación

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David Torres

guerra_iluminacion
Imagen: Wikipedia

Comprendió que estaba al borde de una revelación la mañana del ataque, mientras el silbido de los obuses cruzaba por encima de los puestos de avanzada y las explosiones hacían retemblar la tierra. En el interior de la trinchera, les gritó a sus hombres que se arrodillaran y que abrieran bien la boca para que la onda expansiva no los reventara por dentro. Un obús alcanzó la enfermería y al instante cayó sobre su brigada una lluvia de sangre, miembros despedazados, bisturíes retorcidos, lancetas, órganos humanos. En ese instante, con los oídos taponados, supo que tenía que salir vivo a cualquier precio, porque el libro que incubaba en su cabeza cambiaría de arriba abajo la historia de la filosofía. Era una creencia irracional, absurda, que no tenía nada que ver con el miedo sino con la certeza de saberse invulnerable. Otros confiaban en crucifijos, amuletos, supersticiones y plegarias; él en el prodigio cristalino de su mente. Pero su mente, cuarteada por el terror, le decía que no había muchas probabilidades de sobrevivir a esa mañana. Leer más …

Apocalypse now

CUARTOPODER | Publicado:

Pascual García

Apocalypse now
Imagen: Wikipedia

– Después del horror debe de venir la paz… La muerte… Ya sabe, esas cosas que te dejan definitivamente tranquilo, como una res antes de intuir que va a ser sacrificada en mitad del campamento… Porque las vacas no son gilipollas y aunque sientan que se las van a cargar a machetazos no se ponen nerviosas…

– Sí…la paz… No sé qué pudiera ser eso…Con la paz uno estará tranquiló… supongo… No sé…

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El Conde de Monto el Cristo

CUARTOPODER | Publicado:

Pepe Viyuela *

Pepe_Viyuela_fantasiasEl Conde de Monto el Cristo, también conocido como Zar de todas las Haciendas, desfacedor de ahorros, quebrantador de ilusiones, becas, pensionistas y mamandurrias fue, mientras cabalgó, el azote más despiadado del ahorrador medio que imaginarse pueda.

Nacido en el seno de una familia humilde con el paso del tiempo se convirtió en un renegado de su origen, en un Robin Hood a la inversa: en vez de robar a los ricos para entregarlo a los pobres, esquilmaba a los humildes y ayudaba a los requetepudientes a incrementar su riqueza.

Según recientes análisis psicológicos de su personalidad, buscaba en la cercanía con las grandes fortunas satisfacer una venganza personal y reparar la injusticia que el destino había cometido contra él, al hacerle venir al mundo con una mano delante y otra detrás. Su complejo de inferioridad le llevó siempre a la pleitesía más humillante con los ricos. No fue siempre un hombre pobre, pero nunca dejó de ser un pobre hombre.

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Primer amor

CUARTOPODER | Publicado:

David Torres

Imagen: Wikipedia
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Era hermosa, pequeña, francesa, rubia, con la cara punteadas de pecas. Yo casi ni me atrevía a mirarla, todavía no éramos más que niños, aunque la infancia ya se alejaba de ella a la velocidad de un tren. Me miró y me sonrió, apenas un fruncimiento de labios donde –yo no lo sabía– estaba contenido todo el idioma francés, todos sus poetas, Baudelaire, Valery, Rimbaud, Villon, Mallarmé. Jugaba con la arena de la playa, mientras las olas mordisqueaban sus piernas. Me preguntó cómo me llamaba, yo le dije que Hugo, ella dijo, muy seria, Isabelle, frunciendo los labios de ese modo que únicamente permite el idioma francés. Le pregunté cuánto tiempo se quedaría en la playa y me dijo que se marchaban esa misma tarde. Dijo el nombre de un lugar que no entendí, quizá podía ser Lyon, no estaba escuchando, ya sólo la añoraba. Jugamos un rato con la arena de la playa, apenas unos minutos, los más felices de mi vida, hasta que sus padres plegaron la sombrilla y recogieron las toallas. Tenían que irse.

“Au revoir” dijo ella, levantándose, agitando su manita en mi memoria.

“Adiós” dije yo.

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Yihad

CUARTOPODER | Publicado:

David Torres

Imagen: Wikipedia
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Después de pasar la última noche en vela, rezando y purificándose, salió temprano hacia el puesto de control israelí. Se sentía ligero a causa del ayuno, aunque alrededor del estómago llevaba atado un cinturón con veinte kilos de explosivos que le hacía parecer más gordo bajo la chilaba, como si tuviera barriga. El joven caminaba tranquilo, sin prisa, convencido de que aquellos eran sus últimos pasos sobre la tierra. En breves minutos, apagado el fulgor de la explosión, se encontraría en el paraíso rodeado de vírgenes y de música.

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Carne de tragaperras

CUARTOPODER | Publicado:

Pascual García

Motocicleta Harley Davidson / Lomax 58 (pixabay.com)
Imagen:  Lomax 58 (pixabay.com)

Palidecía la primavera abrumada ante los brotes tiernos de su jugoso encanto de sandía roja con pepitas; fresca, muy fresca… El pálpito verde e incontrolable de la vida, de la vida de verdad -la auténtica, la del hueso de aguacate que conserva intacto el brillo- se adivinaba en sus andares imposibles, imprecisos, ajenos por completo a su magia… Pura, incandescente, sobrenatural, comestible, real como un trozo de pan crujiente enfrentándose a un huevo frito con puntillas, como los granos de mi puta jeta frente al espejo… Llevaba la ropa de los cuentos… de ese tipo de cuentos: los zapatos, los calcetines, la falda de cuadros, el jersey verde y los ojos amarillos. Nunca he visto unos ojos tan amarillos como esos. Era fácil intuir que, hace apenas unas semanas, la zancuda apariencia de sus piernas había dado paso a apretadas disputas entre dos muslos blancos, negros, llenos de carne, preludio de una braga blanca y grande, inconsciente, manipulable, llena de secretos. “Hola. Soy el malo que sale en los cuentos de las chicas buenas”, le dije desde el asiento metálico de mi Harley.

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Coge el dinero y corre

CUARTOPODER | Publicado:

Pascual García

Captura de un fotograma de "Deprisa, deprisa", de Carlos Saura.
Captura de un fotograma de “Deprisa, deprisa”, de Carlos Saura.

Va cayendo la tarde marrón entre las dunas que sestean a ambos lados de la Nacional VIII, ésta que han inaugurado ahora, justo antes de las elecciones, para que circulen por aquí los cabrones como yo. Las lagartijas se suicidan bajo las ruedas de mi 131 Supermirafiori y emiten un sonido como de granos de adolescentepusadolescente estallando al paso de mi buga. Acabo de dar un golpe en una pequeña sucursal del Banco del Amor en Robalmoral, a unos 90 kilómetros de donde me encuentro en este momento. Las cosas van bastante bien para lo que suele ser habitual: el paisaje es agradable, tengo gasolina para otros cuatrocientos kilómetros, suena la Street Miller Band a todo trapo en el casete y el sol se ha relajado y ha dejado de freírme los huevos… Ha sido un golpe rutinario… Después de mandar a la siesta al vigilante de la puerta he sacado la recortada y he dicho eso tan socorrido de “señoras y señores, esto es un puto atraco”. Siempre funciona, por eso no hay que cambiarlo. Cuando una cosa funciona no merece la pena cambiarla, ¿para qué? He cogido la pasta, he arrancado el carro y me he largado de allí cagando hostias. Toda ha ido bien, quizás demasiado bien. Lo digo porque conozco al gilipollas que escribe estas historias de mierda y sé que a estas alturas del folio siempre aparece la policía y alguien acaba palmando… Generalmente, el tío que roba las cosas. Aunque, eso sí, el cabrón del autor ese es tan considerado que hace que la muerte de los tipos como yo resulte atractiva, sugerente, un triunfo para él, una jodida metáfora… ¡Ahí están las luces!… ¡Qué cabrón!… Me lo va a hacer otra vez… Parece un accidente… Hay mucho revuelo y fogonazos como de ambulancias…
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