Abusos, explotación y miseria: la situación de los temporeros que trabajan en el campo

  • Ciudad Real se está convirtiendo en la punta de lanza de “las condiciones infrahumanas” en las que viven los temporeros que vienen a trabajar a España
  • Viven "hacinados en naves industriales" o en el campo en alojamientos improvisados

Si el pasado mes de junio salía a la luz la situación de violaciones, amenazas y abusos que enfrentan las trabajadoras extranjeras de la fresa de Huelva, este mes de agosto, Ciudad Real se está convirtiendo en la punta de lanza de “las condiciones infrahumanas” en las que viven los temporeros que vienen a trabajar a España para la recolección de las distintas cosechas. Cáritas, CCOO y otras organizaciones denuncian que estos trabajadores duermen hacinados en naves industriales o a la intemperie, en tiendas de campaña o asentamientos improvisados.

“Cáritas lleva atendiendo a los temporeros desde los años 70, pero desde que empezaron a llegar las personas inmigrantes a España la situación se agravó. Lo que denunciamos no es nada nuevo — realizamos campañas todos los años–, aunque este año incluso se observan más personas en la calle sin haber llegado a la mitad de la campaña”, explica a cuartopoder.es la coordinadora del Programa de Acogida de Cáritas Diocesana de Ciudad Real, María Dolores Olmedo.

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En varias localidades de la provincia, Cáritas Ciudad Real ha empezado a atender a las personas temporeras, la mayoría de origen marroquí y rumano que vienen a recoger ajo, melón y uva, cultivos de la zona. La organización denuncia que estas personas no pueden acceder a alojamientos dignos por falta de ingresos y alguna gente “se aprovecha y enriquece alquilando casas, naves o locales con precios abusivos, donde viven los trabajadores hacinados y con gran falta de higiene”. Por ello, muchos optan por vivir en el campo, “en tiendas de campaña o en asentamientos improvisados”.

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Además, Cáritas denuncia las jornadas de trabajo de hasta 13 horas, el pago de jornales por debajo de lo establecido o que, aun teniendo contrato de trabajo, los temporeros no cotizan todos los días que han trabajado. E incluso a veces se les cobra por ir al lugar del trabajo. Existen intermediarios o mafias que se quedan parte de su salario, llegando, en algunos casos, a retener la documentación de la persona temporera y a amenazarla. “¿Cómo es posible que personas que están trabajando y ganando un sueldo vivan tirados en el campo o en una nave, en condiciones insalubres?”, se pregunta la organización.

“No sabemos si el agricultor empleador llega a ser consciente. Cuando entra el intermediario, la persona que se encarga de contratar a los trabajadores, aparecen los abusos. En casi todos los casos los intermediarios son la de la misma nacionalidad de las personas que están trabajando y éstas, por desconocimiento o por miedo a represalias, no denuncian”, explica Olmedo.

Cáritas Ciudad Real lleva muchos años pidiendo que se incorpore al Convenio del Campo la obligatoriedad de dar alojamiento a las personas temporeras, de modo que se pueda revertir la situación. Por su parte, desde CCOO denuncian que en la provincia de Ciudad Real, donde más campañas agrícolas hay en verano, los sueldos están hasta “14 puntos por debajo del salario por hora regulada de los 14.000 euros mínimos por trabajador establecidos a nivel nacional”. Todo ello cuando además es un buen momento para la recogida y la exportación para los productos alimentarios que se dan en la zona.

Desde la Asociación Agraria-Jóvenes Agricultores (ASAJA) también han pedido a las diversas administraciones de la provincia que aborden la situación, aunque desde otro punto de vista. Este colectivo con ideología tradicionalmente de centro derecha o derecha ha resaltado en un comunicadola mala imagen pública que estos asentamientos generan en el sector socioeconómico más importante de la provincia, así como las condiciones de vida de sus pobladores, donde se incluyen menores de edad”. La asociación asegura también haber podido constatar que los agricultores de la provincia cumplen en “un grado altísimo” con las condiciones legales.

Para Cáritas se deben dar pasos desde muchos frentes para atajar el problema, desde la Administración pública y la Inspección de Trabajo, pasando por los sindicatos generales y agrarios, los cuerpos y fuerzas de Seguridad y las entidades sociales. Solo así se podrán cambiar las condiciones de trabajo de estos temporeros que son “intolerables”, según la organización, y que dibujan un escenario “desolador”, marcado por “los abusos, la explotación y la miseria”.