Los puntos críticos sobre Glovo afloran tras la muerte del rider en Barcelona

La muerte del rider de Glovo, quien fue arrollado por un camión de la limpieza en Barcelona el fin de semana, ha provocado airadas protestas en la ciudad condal. Las ciudades se han ido acostumbrando a la estampa de estos repartidores de paquetes o comida que circulan a toda prisa por las calles en bicicleta, pero la tragedia ha reavivado el debate. ¿Hasta qué punto es cuestionable el modelo laboral de plataformas digitales como Deliveroo, UberEats o Stuart?

El ciclista era joven, nepalí y sin papeles. No estaba registrado en la plataforma de Glovo probablemente porque no disponía de la documentación legal para trabajar en España. Había utilizado la cuenta de otro repartidor en la aplicación móvil que la empresa usa para organizar el trabajo. Según sindicatos y extrabajadores consultados por Cuartopoder.es, ésta es una práctica bastante habitual entre los repartidores de dichas plataformas.

Glovo ha comunicado que no tenía ningún vínculo con este trabajador, aunque asumirá los gastos equivalentes que habría pagado el seguro privado de la empresa si fuera uno de sus empleados. Para los sindicatos y las asociaciones de exriders, los empleados de estas plataformas son “falsos autónomos” y las situaciones de irregularidad que se generan, así como los accidentes, son consecuencia directa de estas relaciones laborales abusivas por parte de las empresas. Analizamos aquí los aspectos más controvertidos de la situación que viven los riders.

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¿Trabajadores autónomos?

Las plataformas de reparto de comida y mensajería defienden que sus trabajadores son autónomos y no existe una relación laboral encubierta. De hecho, en febrero Glovo recalcó mediante un comunicado que su trabajador “no está sujeto a su ámbito de organización y dirección” y que los peritos independientes han probado que el repartidor “decide libremente cómo y cuando colaborar”.

Según la patronal, los trabajadores de plataformas digitales eran unos 14.000 el año pasado, aunque han aumentado en los últimos meses. Todos trabajan como TRADE (Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente) digital, una figura creada en 2007 para agrupar a aquellos autónomos con un único cliente.

Pero los sindicatos discrepan de la situación laboral de estos trabajadores, que dependen de la organización del trabajo de las empresas y realizan su tarea a ‘destajo’. “El precio por reparto lo establece la empresa y no es negociado en un marco de equivalencia. El rider acepta de forma pasiva lo que se le va a pagar. Eso es un claro indicio de laboralidad”, explica Carlos Gutiérrez, el secretario confederal de Juventud y Nuevas realidades del trabajo de CCOO.

Además la app de móvil de estas plataformas, que los riders están obligados a usar, les vigila de forma continuada. “Tienen un modelo de evaluación constante por el que cada acción que realizan es valorada: si trabajan los viernes o lo sábados por la noche, si son rápidos, si se apuntan a las horas que se solicitan desde la plataforma...”, explica Ruben Ranz, técnico de la web de UGT ‘Tu respuesta sindical ya’, destinada a asesorar a personas que trabajan en plataformas digitales.

Si el trabajador no alcanza la “excelencia” la semana siguiente tendrá menos carga laboral y, por tanto, cobrará menos. “Estas personas ni quieren ser emprendedoras, ni quieren montar su negocio. Aunque las plataformas vendan que trabajan para conseguir un ingreso extra, se trata de gente que depende exclusivamente de la app para pagar su comida, alquiler o los estudios a sus hijos”, denuncia Ranz, quien interactúa con muchos de estos riders en busca de ayuda sindical.

Los accidentes laborales

Cuanto más pedidos entregan, los riders cobran más. Eso les lleva a circular a toda velocidad por las ciudades con sus bicicletas y un equipo que, por cierto, corre por su propia cuenta. Según las quejas que se han obtenido en la web ‘Tu respuesta sindical ya’, UGT calcula que el 84% de los riders ha tenido algún accidente al sexto mes de trabajo. Se caen de la bicicleta o les atropellan.

“Hay una presión para que entregues rápido, para que cumplas con las métricas de la plataforma. Todos los que hemos trabajado como riders hemos hecho cosas temerarias para cumplir porque, si no, te sancionan y no llegas a fin de mes”, explica Oriol Alfambra, exrider y miembro de la Plataforma Riders X Derechos, que considera la muerte del joven nepalí de Barcelona un accidente laboral. Esta asociación ha arremetido con la empresa por lucrarse “a costa” de los trabajadores mientras sus compañeros “siguen jugándose la vida en la carretera”.

Según ha defendido Glovo, “los colaboradores”, tal y como llama a sus trabajadores, reciben información sobre la normativa vigente de seguridad vial y están suscritos a un seguro privado que “les cubre durante su actividad”. Ranz sostiene que la única formación que la empresa da a sus trabajadores es sobre la app, una aplicación compleja y difícil de utilizar. Por otro lado, Alfambra incide en que esta era “una tragedia anunciada” que se podría haber evitado si los trabajadores no fueran autónomos y recibieran una adecuada “prevención de riesgos laborales”.

Un conflicto laboral abierto sin jurisprudencia

Hasta la fecha las sentencias sobre los riders son contradictorias. Aunque la mayoría dan la razón a los trabajadores y determinan que existe una relación laboral con estas empresas, también ha habido sentencias que se inclinan porque estos trabajadores son autónomos, tal y como sostienen las plataformas digitales. El Tribunal Supremo todavía no se ha pronunciado sobre la cuestión y, por tanto, no ha sentado jurisprudencia.

Desde UGT han batallado para que estas plataformas digitales estén incluidas en los convenios colectivos. Empresas de reparto de comida como Uber Eats o Deliveroo ya se encuentran incluidas en el acuerdo marco de hostelería, mientras que los convenios de logística y paquetería abarcan a aquellas plataformas de reparto de mercancías. Así, cuando la Justicia dicta que existe relación laboral con los riders, como pasó el pasado mes de abril en Madrid, se les aplica el convenio que protege a los trabajadores del sector.

El próximo viernes hay una cita determinante para el futuro de los riders en las plataformas digitales. El Juzgado Social 19 de Madrid tendrá que dirimir si 531 trabajadores de Deliveroo eran falsos autónomos, tal y como considera la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS). De ser así, la empresa tendrá que abonar 1,2 millones de euros en cotizaciones en Madrid. Pero además esta sentencia podría sembrar precedente y devolver un buen pellizco a las arcas públicas. Según estima UGT, estas plataformas digitales “deben 93 millones al año de Seguridad Social que no pagan en base a los salarios”.

La parte legislativa queda en el aire. Gutiérrez apela a la “responsabilidad por parte del Gobierno y el Parlamento”. Según considera el responsable de CCOO, “no pueden hacer la vista gorda y dejar a miles de trabajadores en una situación de extrema vulnerabilidad y jugándose la vida”. La situación pasaría por considerarles como “trabajadores laborales” y garantizarles así unas condiciones laborales y un salario para que puedan desempeñar su actividad.