Una sociedad enferma

JAVIER PÉREZ DE ALBÉNIZ | Publicado:

sociedad enferma
Los cinco integrantes de ‘La Manada’, que presuntamente violaron a una joven en San Fermín.

La joven madrileña víctima de una violación múltiple en las fiestas de San Fermín ha tenido que declarar el pasado martes, durante tres horas, ante el juez de la Audiencia Provincial de Navarra. Tres horas para narrar una pesadilla de 15 minutos. Tres horas para ver los vídeos grabados por los agresores. Tres horas para recordar el peor momento de su vida. Tres horas que añadir a la tortura vivida por alguien que fue a Pamplona a vivir una fiesta. Tres horas en las que, resumiendo, tuvo que demostrar no solo que había sido forzada por ‘La Manada’, una banda formada por cinco bestias, sino que no había dado pie a la violación, que había puesto resistencia, que era la víctima. Leer más …

La brecha salarial de España triplica la de Italia, Luxemburgo y Rumanía

SARA MONTERO | Publicado:

Brecha salarial entre mujeres y hombres
La manifestación de UGT en el Día de la Mujer Trabajadora 2016. / UGT Madrid (Flickr)

Desde el 8 de noviembre, todas las empleadas españolas trabajan “gratis” si se las compara con sus homólogos masculinos. La cifra es el resultado de traducir en días la brecha salarial entre hombres y mujeres en España, que se sitúa en un 14,9 %, según datos del último Eurostat de 2015. Aún así, la media española sigue siendo más baja que la de la Unión Europea, que se eleva hasta el 16,3%. La desigualdad no tiene fronteras.

En la lista de países con más diferencia salarial, España ocupa el número 14 de un total de 28. Estonia (26,9%) encabeza este ranking de la desigualdad entre sexos, seguido de República Checa (22,5%) y Dinamarca (22%). Sin embargo, son Italia (5,5%), Luxemburgo (5,5%) y Rumanía (5,8%) los que menos desigualdades laborales presentan entre sus trabajadores de ambos sexos.

El sindicato UGT, que ha lanzado una campaña para denunciarlo, afirma que la cifra en España se estanca si se compara con la evolución del resto de los países europeos: “En salario hora, permanece invariable en un 14,9%, pese a que en el conjunto de la Unión Europea ha disminuido”. La calidad del trabajo al que se enfrentan es lo que explica esta diferencia. Según el análisis de la Comisión Europea, ellas ganan menos por hora, trabajan menos tiempo y, además, tienen menores tasas de empleo.

Hay pocas cifras que permitan mirar con optimismo el mercado laboral femenino. Además de cobrar menos que sus compañeros, el desempleo se ceba también con las trabajadoras. En octubre el número de hombres que se apuntó al paro fue de 25.912, mientras que ascendieron a 30.932 el número de mujeres que tuvo que acudir a los servicios de empleo, superando la cifra de dos millones de parados dentro de un total de 3.467.026 personas.

Las empleadas también copan los trabajos que suponen menos horas en una empresa. “Las mujeres concentran en España las tres cuartas partes del empleo a tiempo parcial”, subraya el informe ‘Situación de las mujeres en el mercado de trabajo’, publicado el pasado marzo por el ministerio de Empleo. Aún así, es una tasa por debajo de la de la UE, que se queda en el 32,1% frente al 25,1% de España.

Cuando la carrera de los jóvenes consigue despegar, se encuentran con otra circunstancia que afecta de manera desigual en los dos sexos: la maternidad. “Es uno de los factores que inciden negativamente sobre la participación de la mujer en el mercado de trabajo, condicionando su posterior carrera profesional, mientras que entre los hombres su impacto es positivo”, explica el citado informe. Sin embargo, ser madre no dispara de manera significativa el riesgo de estar desempleada: “La tasa de empleo de las mujeres con hijos es solamente 2,5 puntos inferior a la de la mujer sin hijos frente a 8,8 puntos de diferencia para la media UE”.

Esto hace que a la cúspide de la pirámide solo lleguen unas pocas, a pesar de que algunos estudios indican que las empresas con más mujeres directivas son más rentables. Según datos del INE, el porcentaje de mujeres en los Consejos de Administración de las empresas que forman parte del Ibex-35 era del 19,4% en 2015. El camino hacia la igualdad aún es largo.

Angela Davis: “La Cataluña independiente debe ser antirracista y antimisógina”

ANA ISABEL CORDOBÉS | Publicado:

Angela Davis
Angela Davis durante su conferencia en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona./ Ana Isabel Cordobés

Parecía que la fecha hubiera estado marcada a propósito. Angela Davis visitó Barcelona a apenas 24 horas de la posible DUI por parte de Puigdemont. Antirracismo, antifascismo, feminismo y lucha por un cambio en el sistema penitenciario mezclado y combinado en una conferencia con la revolución como tema central. Sin embargo, todo ese espectro de temas tan amplio es el que ha tenido que enfrentar desde su nacimiento, su infancia en Birmingam, Alabama, y sus estudios universitarios. De hecho, afirmó, en la misma Birmingam comenzó su revolución. Leer más …

Anarcofeminismo: las mujeres libres que el franquismo siempre quiso ocultarnos

SARA MONTERO | Publicado:

Reunión de Mujeres Libres
Una reunión de Mujeres Libres, donde debatían sobre política, maternidad o sexualidad femenina. / CGT

Amparo Poch y Gascón obtuvo el premio extraordinario de Medicina en 1929, escribió ‘La vida sexual de la mujer’ en 1932 y trabajó para Federica Montseny en el Ministerio de Sanidad. Lucía Sánchez Saornil escribió poesía vanguardista y social y vivió hasta su muerte con una mujer: América Barroso. Mercedes Comaposada comenzó su carrera siendo montadora en una empresa de producción cinematográfica y la terminó llevando los asuntos de Pablo Picasso en Francia. Las tres fueron pioneras, anarquistas y fundadoras de la Federación de Mujeres Libres en 1936. Sus escritos y logros fueron después barridos por el franquismo hasta ser borrados por completo de la memoria colectiva. Pocos jóvenes conocen hoy quienes son ellas. Con motivo del 80 aniversario de la creación de esta asociación de mujeres libertarias la Confederación General del Trabajo (CGT) organiza una serie de conferencias los próximos 8, 9 y 10 de septiembre en Madrid para enfrentar a la Democracia con su propia historia.

Cartel de la conferencia sobre Mujeres Libres en la CNT
Cartel de las jornadas sobre Mujeres Libres que organiza CGT en septiembre.

“Para conocer el origen del anarcosindicalismo hay que remontarse varias décadas antes de que apareciera la Federación Mujeres Libres, aproximadamente al año 1870. Las mujeres empezaron a vincularse al sindicalismo, con importantes referentes como Teresa Claramunt (quien dijo que la mujer obrera era “la esclava del esclavo”). Entonces surgieron grupos en los pueblos y las ciudades. Vieron que se ninguneaba a las mujeres y comenzaron a crear organizaciones femeninas, aunque tienen una duración breve”, explica Laura Vicente, autora del libro ‘Mujeres Libertarias de Zaragoza. El feminismo anarquista en la Transición’.

Aunque en las raíces del anarquismo está el fin de las jerarquías y el control social, este grupo de mujeres se negó a esperar a que la revolución social trajera la igualdad entre sexos, como decían sus compañeros. Para ellas, eran procesos paralelos y no sucesivos. Tampoco aceptaban la palabra “feminismo”, ya que lo relacionaban con el sufragismo, y preferían hablar de “humanismo integral”.

La Federación Mujeres Libres fue el resultado de la unión entre el grupo de anarquistas madrileñas y el Grupo Cultural Femenino de Barcelona. En 1938 ya contaba con 20.000 integrantes. Esta organización independiente no solo se preocupó de luchar por los objetivos libertarios, también batalló contra los problemas específicos de la mujer, tal y como relata en el libro ‘Mujeres Libres: el anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres”, de la investigadora Martha Ackelsberg, que será una de las ponentes de la conferencia de septiembre. Los miembros más veteranos de Mujeres Libres organizaban cursos de mecánica o conducción para capacitar a las obreras para un nuevo oficio, ofrecían charlas de puericultura para las madres y les daban nociones de sexualidad, enseñándoles, por ejemplo, a explorar su propio cuerpo. Para difundir estos conceptos contaban con la revista ‘Mujeres Libres’, que llegó a lanzar 13 números. 

Revista Mujeres Libres
Primer número de Mujeres Libres, con un artículo de Emma Goldman.

Para ellas, la emancipación de la mujer en el plano económico era lo principal, pero no lo único: había que llevar la igualdad también a los hogares y la vida privada. Mujeres Libres quería “emancipar a la mujer de la triple esclavitud a que, generalmente, ha estado y sigue estando sometida: esclavitud de ignorancia, esclavitud de mujer y esclavitud de productora”. Esta federación también puso en marcha los ‘Liberatorios de prostitución’. Las prostitutas eran para ellas mujeres que se habían visto obligadas a ejercer el oficio por falta de recursos económicos. Para salir de la pobreza, las reclutaban y las formaban en otros oficios donde se pudieran ganarse la vida. También debatieron sobre temas que aún no están resueltos: como la igualdad salarial, la coeducación, el reparto de tareas o el polémico amor libre, que rechazaba el matrimonio y que hoy aún sigue escandalizando a muchos. Otro de los temas que les hacían ganarse el rechazo de los conservadores eran sus charlas sobre el aborto o el uso de los anticonceptivos: estas mujeres luchaban porque las obreras tuvieran el control de la natalidad y el sexo no fuera únicamente una herramienta de procreación.

La Guerra Civil lo cambió todo. “Comenzaron también a formarlas para el frente y a hacer campañas para que, por ejemplo, se acogieran refugiados”, explica Vicente. Sin embargo, Mujeres Libres tuvo que enfrentarse también a sus propios compañeros en la batalla, dentro y fuera del anarquismo, que creían que ellas serían más útiles en la retaguardia, dedicándose a vendar a los heridos y a dar de comer a los soldados y no cogiendo un fusil, algo irrenunciable para ellas. La imagen de la miliciana con un arma está inserta en el imaginario colectivo gracias a la película ‘Libertarias’, de Vicente Aranda, que versa precisamente sobre las mujeres de esta organización.

Tres nombres para no olvidar: Amparo Poch, la virtuosa médico

Esta federación contó con un potente instrumento para llegar a las obreras y las campesinas: la revista Mujeres Libres, donde solo escribían féminas. Únicamente había un hombre: Baltasar Lobo, que se encargaba de la parte gráfica y que posteriormente se convertiría en un escultor de reconocimiento internacional. Sus fundadoras fueron la médico Amparo Poch y Gascón, la poeta Lucía Sánchez Saornil y la abogada Mercedes Comaposada, tres mujeres cultas e inteligentes que fueron referentes morales e intelectuales para muchas de sus compatriotas.

Amparo Poch y Gascón, de Mujeres Libres
La médico Amparo Poch y Gascón, una de las fundadoras de la revista Mujeres Libres. / CGT

“Amparo era una médico aragonesa que venía de una familia donde todas sus hermanas eran beatísimas. Su madre nunca se hizo una foto porque creía que eran cosas del demonio. Ella nació en aquella casa como esas flores que nacen en un estercolero, entre la negrura”, cuenta la investigadora Antonina Rodrigo, que ha dedicado su vida y su talento a desenterrar aquellos personajes femeninos que el franquismo se encargó de hacer desaparecer de cualquier libro. Poch hizo mucha pedagogía sobre salud sexual. Iba a las fábricas a explicarle a las mujeres su cuerpo, qué sucedía cuando un hombre y una mujer tenían sexo o a hablarles del aborto. Colaboró estrechamente con Federica Montseny en el Ministerio de sanidad y escribió manuales como ‘La cartilla de consejos a las madres’ (1931) o ‘La vida sexual de la mujer’ (1932) en una época donde la regla era el sexo para la reproducción y hablar del método Ogino, que usa los ciclos naturales para evitar quedarse embarazada, era un escándalo.

En 1939 y tras el fin de la Guerra Civil, Poch cruzó la frontera francesa, donde sobrevivió sus primeros años bordando pañuelos o pintando sobres. Recayó finalmente en Toulousse donde convivió durante una época con el libertario Francisco Sabater. Hasta que en 1945 se estableció por fin el Estatuto Jurídico de los Refugiados Españoles, no pudo ejercer oficialmente su profesión de nuevo. En 1965 le diagnosticaron un cáncer cerebral y tras intentar volver a la casa paterna en Zaragoza y ser rechazada por sus hermanas, murió en Francia en 1968.

Mercedes Comaposada: la abogada protegida por Picasso

“Mercedes era una abogada que a los 30 años militaba en la CNT y se encargaba de formar a grupos de hombres y mujeres, tanto ideológicamente como en cuestiones educativas básicas. Pero se dio cuenta de que en sus clases las alumnas no hablaban ni intervenía. Se lo comentó a Lucía y a Amparo y formó un grupo femenino de jóvenes”, explica Laura Vicente.

En la revista Mujeres Libres, Comaposada escribía críticas sobre productos culturales, una industria que conocía bien, ya que en su juventud había sido montadora en una empresa de producción cinematográfica. Esta abogada creció oyendo hablar de justicia e igualdad: “Su padre era zapatero, pero fue un hombre muy sabio. Su madre se quejaba porque la casa estaba siempre llena de gente”, recuerda Rodrigo. La historiadora rebusca en su memoria sentimental la imagen de esta libertaria catalana: “Era muy inteligente, muy fina y muy elegante, tanto físicamente como espiritualmente. Tenía una enfermedad del intestino, por lo que era delgada como un hilo. Se ponía unas chaquetas cruzadas que le quedaban muy bien”.

En 1939 se vio obligada a exiliarse junto a su marido, Baltasar Lobo, a Francia, donde vivió bajo la protección del pintor Pablo Picasso y se convirtió en su secretaria. Se sabe que comenzó a recopilar testimonios sobre Mujeres Libres para un libro, pero toda la documentación se perdió, para desgracia de los historiadores.

Lucía Sánchez Saornil: la poeta contestataria

“Lucía era muy cañera. No tenía formación académica y era telefonista. Fue poeta vanguardista, pero aprendió de manera autodidacta. Trabajaba en Telefónica y tras una dura huelga fue represaliada y trasladada a Valencia en los tiempos de Primo de Rivera”, explica Vicente. Cuando se proclama la República, vuelve a Madrid y continúa con su contribución revolucionaria y literaria en revistas como Ultra y Umbral. En Mujeres Libres, escribía poesía social y, probablemente, los editoriales.

Lucía Sánchez, de Mujeres Libres, con Emma Goldman.
Lucía Sánchez y América Barroso con Emma Goldman en su visita a España.

En Valencia conoció a la mujer que la acompañaría durante toda su vida, América Barroso. Tras la guerra, ambas se exiliaron a Francia. Sin embargo, vuelven a la España franquista, aunque nadie sabe bien por qué: “Decidieron no quedarse en el exilio y volver a Madrid en el 41 o 42. Ella no puede trabajar, no tiene documento de identidad ni le interesa. Malviven durante un tiempo en el que solo trabaja América. Lucía piensa en un momento dado que la han reconocido y se van a Valencia, donde está la familia de América. Rompen la conexión con el resto de la organización, supongo que por motivos de seguridad, y viven juntas hasta la muerte”, narra Laura Vicente.

El anarcofeminismo: ¿una vía muerta?

El franquismo, que gobernó durante 40 años en España, consiguió su objetivo: el trabajo que muchas mujeres y hombres realizaron en la República quedaron sepultados durante ese periodo. El esfuerzo de los historiadores y de los investigadores que escarban en la memoria histórica ha hecho que no se olviden. En los años 60, las libertarias Sara Berenguer, en Francia, y Suceso Portales, en Londres, decidieron resucitar la cabecera Mujeres Libres. Con la llegada de la democracia surgieron varios grupos que parecían querer continuar con la filosofía libertaria, pero acabaron diluyendo su influencia.

Son de los pocos núcleos anarcofeministas que quedan en la actualidad. Antonina Rodríguez se muestra pesimista en esta cuestión: “Ahora el anarquismo no tiene raíz. El fascismo provocó un vacío muy grande y se instaló en la incultura. No hay ideales. Hoy un político puede decir una cosa y al día siguiente otra”, se lamenta.

Sara Berenguer, anarquista de Mujeres Libres.
Sara Berenguer, de Mujeres Libres.

La Transición dejó la puerta entornada a los exiliados y a la cultura republicana que vino con ellos: “Yo pensaba que cuando muriera Franco se iban a abrir las puertas para esas personas que habían estado toda su vida viviendo en la nostalgia, pero no pasó nada. Solo vinieron los importantes. Solo se jaleaba a Alberti y a Pasionaria”, explica Rodrigo. La escritora cristaliza este sinsabor en una anécdota personal: “Cuando presenté mi libro ‘Mujeres de España: las silenciadas’ (1979), me llamaron para decirme que a Federica (Montseny) no la dejaban venir. Yo monté en cólera porque ella ya estaba ciega y hasta necesitaba un lazarillo, mientras esta gente pensaba que iba a venir con una bomba debajo del brazo. Al final le dieron permiso”, recuerda emocionada en el que fue para ella uno de los momentos más importantes de su vida: “Vino gente de todas partes, de los exilios, llevaban sin verse desde la guerra. Se besaban y abrazaban, algunos no se reconocían porque la vida les había pasado por encima”.

Rodrigo también habla de un “amor a la cultura” que se ha perdido y recuerda a esas obreras y campesinas que, tras largas jornadas de trabajo, acudían a cursos o grupos de lectura. “En la Guerra Civil los maestros eran los primeros fusilados porque se les tenía respeto y eran transmisores de conocimiento y valores. El primer hijo de cada familia también porque había mamado las ideas de los padres. Los periodistas también fueron duramente castigados”, recuerda la investigadora.

En la cansada voz de esta escritora pesa cierto desasosiego, aunque concede la entrevista con la esperanza de que sean los jóvenes los que recojan los testimonios que a ella no le ha dado tiempo a escribir. Deja antes de colgar la llamada una última reflexión: “Hoy la cultura no cuenta para nada. Estamos en un mundo salvaje. En la casa de los exiliados siempre había una biblioteca porque decían que el libro salvará al mundo”, ríe pocos minutos antes de colgar el teléfono.

Zaragoza invita a las madres a dar el pecho a sus bebés en las piscinas municipales

SATO DÍAZ | Publicado:

Dar el pecho
El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve en una imagen de archivo. / Efe

El Ayuntamiento de Zaragoza, liderado por Pedro Santisteve de Zaragoza En Común, organiza el próximo sábado, 8 de julio, unas jornadas de puertas abiertas en las piscinas municipales en las que ofrecen entrada libre a las madres lactantes y a sus bebés. Esta original medida pretende concienciar a la sociedad zaragozana sobre la naturalidad de practicar la lactancia materna en cualquier espacio público y surge como reacción a una reciente polémica en una piscina de titularidad privada de la ciudad, el club CN Helios, en la que prohibieron a una madre dar el pecho a su bebé. El nombre de esta iniciativa es “Dar el pecho es un derecho” y pretende respaldar el derecho de las madres a amamantar a sus hijos e hijas en cualquier espacio público de la ciudad. Leer más …

Las feministas denuncian el ninguneo de lesbianas y bisexuales en el WorldPride

MARÍA F. SÁNCHEZ | Publicado:

Dos de los participantes en la marcha del Orgullo Gay, celebrada en Madrid en 2016
Dos de los participantes en la marcha del Orgullo Gay, celebrada en Madrid en 2016. / Juanjo Martín (Efe)

La gran celebración del WorldPride, la cita internacional del Orgullo LGTB que acoge Madrid del 23 de junio al 2 de julio, no contenta a todo el colectivo. El feminismo ha reaccionado en contra de que ni una sola mujer lesbiana o bisexual participe en el famoso pregón del orgullo, uno de los actos más importantes de esta fiesta, que contará con La Plexy, Topacio, Boris Izaguirre, Alejandro Amenábar, Javier Ambrossi, Pepón Nieto y Cayetana Guillén Cuervo, entre otros, según señalan en la página oficial. Leer más …

Desgarrador testimonio de Nadia Murad tras volver al ‘epicentro’ del genocidio yezidi

MANUEL MARTORELL | Publicado:

Rudaw Media Network (YouTube)

Nadia Murad, símbolo internacional de las mujeres yezidis víctimas del Estado Islámico, ha podido regresar a su casa de Kocho casi tres años después de que esta localidad y otras de la región de Sinyar fuera asolada por los yihadistas, matando a miles de varones y llevándose como botín de guerra a todas las mujeres menores de 50 años para convertirlas en esclavas sexuales. Leer más …

Las ONG dan un suspenso al Gobierno en la reducción de la pobreza y la desigualdad

MARÍA F. SÁNCHEZ | Publicado:

falsa derecha
La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría junto al presidente del Gobierno Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados en una imagen de archivo. / Efe

Un año es un amplio espacio de tiempo que el Gobierno de Mariano Rajoy ha desaprovechado para combatir la pobreza y la desigualdad. Es la conclusión del informe que analiza el primer año del Ejecutivo en esta legislatura elaborado Polétika, una plataforma que aglutina a más de 500 organizaciones y movimientos sociales. Las conclusiones son “decepcionantes”, califican los responsables de la elaboración del documento. Si parecía que este período se iba caracterizar por “los pactos” entre las fuerzas políticas, se ha convertido en “una legislatura de bloqueo de iniciativas”, sobre todo por parte del Gobierno, pero también por la Mesa del Congreso de los Diputados, critican. Leer más …

“Los burkas en España son los tacones, la gordofobia y el espejismo de igualdad”

ANA ISABEL CORDOBÉS | Publicado:

Pamela Palenciano y Celia Garrido
Pamela Palenciano y Celia Garrido durante la entrevista con cuartopoder.es. / Ana I. Cordobés

Pamela Palenciano (1982) exteriorizó su experiencia para curar. Al principio, mediante la fotografía. Después, mediante un monólogo. ‘No solo duelen los golpes’ es el título de su actuación, también el resumen de su experiencia como superviviente de la violencia machista. Desde pequeñas actitudes machistas cotidianas hasta la violencia física son las que refleja a través del teatro interpretando a Antonio de adolescente, su expareja y quien ejerció violencia machista sobre la Pamela adolescente, también interpretada en el monólogo, y a quien estuvo dos veces a punto de asesinar. Un monólogo que ha levantado tanta expectación como crítica masculina, tanto, que fue denunciado por un grupo machista por “hacer apología del maltrato”. Charla con cuartopoder.es a dúo con Celia Garrido, trabajadora social, experta en igualdad de género y uno de los soportes principales de Pamela. Leer más …

El Congreso ataca a los jueces por desentenderse de la violencia de género

LUIS DÍEZ | Publicado:

violencia de género
La megaencuesta oficial realizada en 2015 no auguraba mejoras cuando ponía de relieve que el 21% de las menores de 25 años con pareja habían sido víctimas de la violencia, frente al 9% de las mujeres en general. / Pixabay

Malparados salen los jueces en el informe del Congreso sobre la violencia de género. El preámbulo del extenso documento carga abiertamente contra sus señorías. “Paradigmático parece que las órdenes de protección (a las mujeres maltratadas y amenazadas) hayan descendido más de 20 puntos porcentuales desde 2007 y que muchos juzgados denieguen persistentemente la concesión de órdenes por encima del 90%”, dice el texto. Leer más …

Madres solteras solas ante la ley: «Te dicen: “Es tu problema: soluciónalo tú”»

SUSANA YE | Publicado:

madres solteras Eva María, cabeza de una cabeza monoparental, con sus tres hijos.
Eva María, cabeza de una familia monoparental, disfruta en la playa con sus tres hijos, en una fotografía cedida por ella misma.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid sentenció que Efraína Fernández, madre soltera de dos hijos, no es familia numerosa, estado que sí reconoce a los viudos con dos descendientes a su cargo. “Ha elegido la monoparentalidad” fue la justificación. Leer más …

Entre Wonderbra y Wonder Woman

DAVID TORRES | Publicado:

La actriz israelí Gal Gadot caracterizada como Wonder Woman en una escena de la película homónima
La actriz israelí Gal Gadot caracterizada como Wonder Woman en una escena de la película homónima. / Warner Bros

Ya sabíamos que Hollywood no tiene el menor escrúpulo en vender una película como sea, pero que la prensa –no sólo la cinematográfica– le siga el juego de ese modo, resulta casi conmovedor. La última gran apuesta mediática ha consistido en lanzar Wonder Woman, la enésima tabarra de superhéroes, como un icono feminista, que anuncia “la disolución de las estructuras patriarcales”. No lo digo yo, lo dice Elisa McCausland en un ensayo recién publicado (Wonder Woman: el feminismo como superpoder), donde la escritora asegura que la amazona del universo DC es “un reflejo de nuestras imperfecciones, de nuestros sueños y de nuestro propio potencial para subvertir los patrones sociales establecidos”.

Puede que me equivoque, pero una amazona macizorra que reparte hostias como panes y va por ahí enseñando muslamen y marcando pechera me suena más a fantasía masturbatoria masculina que a prototipo de liberación de la mujer. Gal Gadot, la actriz elegida para encarnarla, se proclamó Miss Israel a los 19 años y se entrenó a fondo en el aspecto físico durante su servicio militar de dos años en el ejército israelí. Aun así, la productora estuvo a punto de rechazarla, porque la veía demasiado plana para el papel. No era lo bastante mujer, en lo que se refiere a tetas, y tuvo que ganar 17 kilos de músculo para rellenar el escueto vestuario. También protagonizó un pequeño escándalo en la gira de promoción al asociar la imagen de Wonder Woman con una dieta de adelgazamiento. Todo muy feminista, como se ve.

Al parecer, según la campaña publicitaria, mientras los hombres tenemos a Batman, a Superman, a Thor, a Spiderman y a Hulk para identificarnos (yo, lo reconozco, soy más de Homer Simpson), las mujeres necesitaban una superheroína con la que reconocerse en una pantalla. No les servía Catwoman (2004) ni Elektra (2005), porque ninguna de ellas la había dirigido una mujer y además habían cosechado sendos fracasos de taquilla. Patty Jenkins, la directora del engendro, ha retomado la fantasía creada en 1941 por William Moulton Marston, un psicólogo abanderado del feminismo que convivía en la misma casa con su esposa y su amante, y que admiraba tanto a las mujeres que aun tenía tiempo para engañar a ambas con otra más. Marston insistía en que en cada número del cómic, la heroína tenía que aparecer atada o encadenada, no porque le pusiera el bondage y la sumisión, sino para mostrar la ruptura de las cadenas como símbolo supremo de liberación. Todo muy feminista, como se ve.

No se sabe muy bien si la idea en cuestión es que ser mujer consiste en tener superpoderes o si hace falta tener superpoderes para ser mujer. En cualquier caso, parece ser que, para Hollywood, una fémina fuerte liberada y valiente es un ente de ciencia-ficción. Para terminar de arreglarlo, un montón de artículos y reseñas presentan esta versión de Wonder Woman como la primera encarnación cinematográfica de una mujer que no ejerce de madre, ni de vampiresa, ni de muñeca decorativa, y que no necesita un macho que le salve el culo. Así, a bote pronto, la lista de actrices, películas y teleseries donde aparecen heroínas femeninas harto más complejas y significativas que este monigote en dos dimensiones resulta casi interminable. En una rápida consulta a mis amigos de Facebook, en un rato nos salieron todas éstas:

  • Sigourney Weaver, en Alien y en toda la saga Alien.
  • Jodie Foster, en El silencio de los corderos.
  • Uma Thurman, en Kill Bill.
  • Barbara Stanwyck, en Bola de fuego y La gata negra.
  • Katharine Hepburn, en La fiera de mi niña, La costilla de Adán, La reina de África y donde se les ocurra.
  • Jane Fonda, en Barbarella.
  • Rosaura Revueltas, en La sal de la tierra.
  • Lucy Lawless, en Xena, la princesa guerrera.
  • Bette Davis, en La loba y Eva al desnudo.
  • Anna Magnani, en Arroz amargo.
  • Joan Collins, en Dinastía.
  • Greta Garbo, en Ninotchka.
  • María Félix, en La monja alférez.
  • Julia Roberts, en Erin Brockovich.
  • Brigitte Nielsen, en Red Sonja.
  • Audrey Hepburn, en Vacaciones en Roma y Dos en la carretera.
  • Julianne Moore, en El gran Lebowski.
  • Mae West, donde ustedes quieran.
  • Inger Nilsson, en Pipi Calzaslargas.
  • Faye Dunaway, en Bonnie & Clyde.
  • Frances Conroy y Lauren Ambrose, en A dos metros bajo tierra.
  • Geena Davis y Susan Sarandon, en Thelma & Louise.
  • Eva Green, en Penny Dreadful.
  • Michelle Pfeiffer, en Los fabulosos Baker Boys.
  • Keri Russell, en The Americans.
  • Cyd Charisse, en La bella de Moscú.
  • Jane Badler, en V.
  • Linda Hunt, en Silverado.
  • Linda Hamilton, en Terminator 2.
  • Melanie Griffith, en Armas de mujer y De repente un extraño.
  • Jennifer Lawrence, en Los juegos del hambre.
  • Meryl Streep, en Memorias de África.
  • Lina Leardensson, en Déjame entrar.
  • Kathy Bates, en Eclipse total.
  • Joan Crawford y Mercedes McCambridge, en Johnny Guitar.
  • Jane Wynman, en Falcon Crest.
  • Pam Grier, en Jackie Brown.
  • Frances McDormand, en Fargo.
  • Marlene Dietrich, en Testigo de cargo.
  • Rachel Weisz, en Ágora.
  • Judi Dench, en Casino Royale y Quantum of Solace.
  • Shelley Winters, en Mamá sangrienta y La aventura del Poseidón.
  • Anjelica Huston, en Los timadores.
  • Ava Gardner, en La condesa descalza.
  • Vivien Leigh, en Lo que el viento se llevó.
  • Halle Berry, en X Men.
  • Demi Moore, en La teniente O’Neil.
  • Maureen O’Hara, en El hombre tranquilo.
  • Claudia Cardinale, en Hasta que llegó su hora.
  • Eddie Falco, en Nurse Jackie.
  • Natalie Portman, en Beatiful Girls y V de Vendetta.
  • Diane Keaton, en Annie Hall.
  • Mira Sorvino, en Mimic.
  • Charo López, en Los gozos y las sombras.
  • Brigitte Bardot, en El desprecio.
  • Sophia Loren, en La viuda indomable y Dos mujeres.
  • Ellen Burstyn, en El exorcista.
  • Silvia Pinal, en Viridiana.
  • Holly Hunter, en Copycat.
  • Minnie Driver, en El indomable Will Hunting.
  • Elisabeth Jones, en Mad Men.
  • Jennifer Jones, en Duelo al sol.

Son unas cuantas.

La voluntad y el deseo: el dilema feminista

SANTIAGO ALBA RICO | Publicado:

dilema feminista
Numerosas mujeres se manifestaron en la marcha convocada por el Movimiento Feminista de Madrid en una imagen de archivo. / Efe (Víctor Lerena)

Voy a meterme de nuevo de cabeza en un avispero. Antes me gustaría, en todo caso, declarar que acepto como merecida cualquier reprimenda, por sumaria o poco argumentada que se presente. En condiciones de patriarcado, tan difícil es no “parecer un hombre” como pedir a lectoras feministas cargadas de razón -por la historia y la violencia machista- que no “tomen por un hombre” al que sólo pretende ser un aliado incómodo que se siente incómodo cada vez que mira a su alrededor o dentro de sí mismo. Si parezco “hombre”, pues, acepto de antemano el castigo, aunque sólo después de aventurarme a decir lo que pienso. Leer más …

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