La vacuna contra el papiloma humano, en el centro de la polémica

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Sato Díaz *

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Zuriñe Jiménez, de 17 años y en el centro de fotografía, junto a sus padres en una imagen de la campaña que reivindica una mejor atención sanitaria. / Plataforma de Afectadas por la Vacuna del Papiloma Humano

Zuriñe Jiménez, de 17 años, entró en el servicio de urgencias del hospital San Pedro de Logroño, «con convulsiones y en estado crítico» el pasado 10 de diciembre, según contó Mamen Jiménez, madre de la joven, a cuartopoder.es. La familia cree que estos síntomas son efectos secundarios de la vacuna contra el virus del papiloma humano que se le aplicó a la niña hace ya seis años. Esta vacuna está recomendada oficialmente por las autoridades sanitarias españolas para prevenir el cáncer de cuello de útero y reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Desde que se le aplicó el fármaco, se le han repetido los síntomas”, relata. “Una neuróloga y una psiquiatra del hospital le diagnosticaron trastorno de conversión, dicen que la niña finge los síntomas, pero esta vez nos dieron la posibilidad de contrastar una segunda opinión médica, pedimos que esta se desarrollara en el hospital de La Fe de Valencia, donde se trasladó a la joven”, explicó Manuel Sáez, abogado de la menor.

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Ahora esperan a que el hospital valenciano les informe de los resultados. “No quieren tratar a Zuriñe para no reconocer que existe un problema con la vacuna”, añadía el abogado, quien sospecha que “en España deben haber miles de casos como este. Notificados conocemos unos 900, pero según algunos estudios sabemos que sólo se suelen notificar el 10 por ciento de los casos totales”. Por ello, se han creado asociaciones de afectadas por esta vacuna. Este es el caso de la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma Humano, que exige «que se paralice la vacuna y que se informe de sus efectos negativos, así como un fondo de compensación para las afectadas», relata Mamen Jiménez, quien es, además, la presidenta de esta asociación. “En Japón, por ejemplo, ya se ha retirado la recomendación gubernamental de aplicarse la vacuna y en Francia existen reconocimientos de un tribunal médico que establecen la relación de causalidad entre la vacuna y los efectos”, explica Manuel Sáez.

De este modo, estos colectivos, trabajan para acompañar a las familias y “arroparse mutuamente en esta fatídica odisea, así como tratar de conseguir dinero para sufragar los altos costes que conlleva vivir en esta situación”. Y es que las mujeres que sufren estos efectos tienen que tratarse en la sanidad privada, “porque en la pública no nos hacen caso, se diagnostica trastorno de conversión y se da por hecho que las niñas fingen los síntomas para no buscar una solución al problema. La Organización Mundial de la Salud reconoce la vacuna y el Gobierno no quiere ponerla en duda». Por ello, Zuriñe ha sido tratada durante estos años por un médico privado en Madrid «que sí que reconoce los problemas que tiene mi hija».

La familia de Zuriñe está convencida de que tiene que seguir con su lucha para buscar los culpables de esta situación. De esta manera, el pasado mes de junio se abrió un procedimiento penal contra el Ministerio de Sanidad, el organismo autonómico Rioja Salud y los Laboratorios Merck, que comercializan la vacuna bajo el nombre de Gardasil. “Pusimos en conocimiento del juzgado los hechos, ahora estamos a la espera de que se abra juicio oral y, cuando sepamos quiénes son los imputados, pediremos la acusación del laboratorio, del Ministerio y de la Consejería”, añade el abogado, que recuerda que “presentamos la denuncia porque durante cinco años no se le ha atendido correctamente, tendrían que haberla derivado a otro hospital mucho antes”.

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Maje Girona, presidenta de la Federación de Mujeres Jóvenes. / mujeresjovenes.org

Sin embargo, los especialistas médicos no están de acuerdo con estas afirmaciones. Isabel Serrano, ginecóloga del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del Ayuntamiento de Madrid y miembro de la Federación de Planificación Familiar Estatal, asegura que «desde un punto de vista sanitario es indiscutible su seguridad y eficacia aunque también, como sucede con cualquier medicamento o vacuna sobre todo si son de uso masivo, se han informado algunas reacciones adversas, la mayoría leves o moderadas y de corta duración». «Su efectividad para prevenir contagiarse con los tipos concretos de virus de VPH para los que han sido creadas es enorme, aunque está por ver el número de años máximo en que tras su uso dicha protección se mantiene», advierte Serrano. Otra visión es la de Maje Girona, presidenta de la Federación Mujeres Jóvenes, que explica que «el tratamiento no es cien por cien efectivo en las mujeres, sobre todo en las que ya han tenido relaciones sexuales, además, parece que hay efectos secundarios, ¿cuántos medicamentos se han retirado del mercado por dudas acerca de esto? ¿Es una cuestión de identidad de género? ¿Quieren controlar la corporalidad de las mujeres?»

Se han identificado más de 150 tipos de virus del papiloma humano, «de los que la inmensa mayoría no producen nada especial y otros provocan verrugas en diversas partes del cuerpo». De ese gran número de tipos sólo una minoría tiene capacidad para producir alguno de los cánceres que se le asocian, como el cáncer de cuello uterino y, en menor medida, de vagina, ano y  pene. «Muy ocasionalmente se han descrito lesiones cancerosas de este origen en la boca o en  la laringe. Unos tienen más facilidad para trasmitirse por contacto piel-piel y otros a través de determinadas mucosas», explica Isabel Serrano, quien considera que «conocer la vía de trasmisión del VPH, independientemente de sus tipos,  manifestaciones o peligrosidad,  abre la puerta a su prevención, estando claro que el uso correcto del preservativo en todas las prácticas sexuales es la mejor forma de evitar la extensión de estas infecciones». El virus se contagia «fundamentalmente a través de relaciones sexuales heterosexuales con penetración vaginal y también entre varones homosexuales. En las relaciones homosexuales entre mujeres, aunque el riesgo no es inexistente, es más difícil», asegura.

Por ello, la ginecóloga Serrano no tiene dudas. «Considero innegable que las vacunas frente al virus del papiloma humano suponen un descubrimiento científico extraordinario que aportan unos beneficios a la salud de las mujeres que sería contradictorio y anacrónico negar», explica. «Soy más partidaria de promover un análisis racional, imparcial y basado en criterios científicos de los resultados obtenidos con la implantación de la vacunación y de garantizar los ajustes necesarios a su utilización en el marco de la sanidad pública, que de poner obstáculos en el acceso de las mujeres a ella» añade, no sin declarar que aboga porque las mujeres tengan toda la información posible para tomar sus decisiones sin presiones.

Maje Girona piensa que «el debate debe ser más amplio, debe referirse a los métodos anticonceptivos en general y a la educación sexual que se enseña en los centros educativos». Y advierte de que «las preguntas que se hacen a los pacientes en los centros médicos no son las adecuadas. Hay que tener cuidado con no estigmatizar a las portadoras, pues se suele preguntar por si tienen parejas estables. El que la mujer desarrolle la enfermedad no significa que sea infiel». «El sistema médico está sustentando unos roles heteronormativos«, concluye.

(*) Sato Díaz es periodista.