Hacia el fin de la pesadilla Essure: cuando te pones un anticonceptivo y acaban extirpándote el útero

  • La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha recibido 962 notificaciones de complicaciones por el dispositivo
  • En España, hasta 80.000 mujeres tienen implantado el Essure, según datos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia

Hace poco más de cuatro años, María del Prado acudió a su ginecólogo para ponerse un DIU. Había decidido que no iba a tener más hijos, pero tampoco quería hacerse una ligadura de trompas. Entonces, su médico le recomendó un método nuevo, Essure, que se implantaba por vía vaginal y bloqueaba las trompas. Tras años de desconcierto y dolores, el pasado julio le quitaron el útero. Era su segunda operación después de que seis meses antes la extirparan las trompas y le dejaran restos del dispositivo. Hoy forma parte de la Plataforma Libres de Essure, que ha judicializado su caso y celebra la Guía de actuación para pacientes que ha presentado este martes el Ministerio de Sanidad para que muchas mujeres que están en su situación vayan al médico y encuentren respuestas.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha recibido 962 notificaciones de complicaciones por el dispositivo, aunque la cifra podría rebajarse si se encuentran duplicidades. En España, hasta 80.000 mujeres tienen implantado el Essure, según datos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Desde el verano, Bayer ya no comercializa este anticonceptivo tras las reiteradas quejas. Al ser permanente, algunas mujeres se encontraron con que los médicos no sabían cómo retirarlo porque no había protocolo establecido. Ahora, tienen que pasar por quirófano.

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Aquella mañana de julio en la que María acudió a la consulta no se imaginaba lo que estaba por venir. El día en el que se lo pusieron, todo fue rutinario. Le preguntaron por las alergias y ella respondió que “la bisutería” le provocaba algo de reacción. A pesar de que el dispositivo lleva componentes como el níquel, se lo implantaron igual: “El día en el que me lo pusieron fue uno de los peores de mi vida. Me lo colocaron sin anestesia. Hay gente que hasta se ha mareado”, recuerda. Se marchó a casa y se tomó analgésicos durante los siguientes días para maquillar el dolor: “Me dijeron que era normal y después de un mes se me pasó”.

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Las mujeres que refieren problemas hablan de síntomas más variados y genéricos: dolores de cabeza, cansancio, sarpullidos, cólicos de riñón, dolores lumbares… Nada que les hiciera sospechar que el foco estaba en sus trompas. María comenzó a tener tos y pitidos. Le diagnosticaron asma: “Empecé a tener síntomas. Tú conoces tu cuerpo y sabes que no está funcionando bien. Mi médico me mandaba al especialista, pero en las pruebas no me encontraban nada“. La frustración de esos días le hizo pensar   “que tenía algo grave”. Un día tras otro el dolor iba calando.

De manera inesperada, María encontró la respuesta en la televisión. Vio un reportaje en el que algunas de las afectadas manifestaban tener los mismos síntomas que ella y se puso a teclear en Google hasta que encontró la Plataforma Libres de Essure. Recuerda la sensación de alivio cuando por fin descubrió lo que ocurría. Ahora tiene el asunto judicializado y ha pasado por el quirófano dos veces. La primera, le dejaron restos dentro y tuvieron que volver a operar. Hoy los síntomas han disminuido, pero las consecuencias posteriores son imprevisibles.

“Se te cae el pelo, engordas, tienes cansancio crónico, calambres, insomnio, dolores de cabeza, pitidos, ronchones…”, la lista de síntomas que nombra Elisa Fornés, coordinadora de la Plataforma Libres de Essure en Madrid, parece interminable. Desde que se constituyó, ha visto todo tipo de casos. Ella se implantó el Essure en 2012 y tardó casi cinco años en descubrir lo que le pasaba: “Entré en ‘shock’, no me podía creen que estuviéramos siendo cobayas humanas“, explica sobre la primera reacción al enterarse de la causa de todos sus problemas. Las estadounidenses también estaban creando plataformas al otro lado del Atlántico. Cuando comenzó con los dolores y ante la dificultad de  los médicos de hallar un diagnóstico, pensó que tenía escoliosis. Manifestaba dificultad para andar. También creyó que podía ser fibromialgia: “Psicológicamente es devastador”, recuerda sobre la desesperación de no saber qué te ocurre.

Plataforma Libres de Essure
Imagen de una de las afectadas por el Essure. / Plataforma Libres de Essure

Una de las peores barreras a las que se han enfrentado estas mujeres es a la falta de información de los propios médicos. Relatan cómo algunos profesionales achacaban los síntomas a la menopausia: “Pensamos que hay mucho desconocimiento. Algunos médicos se negaban a quitarlo porque no sabían“, cuenta Elisa. De ahí la importancia del nuevo documento aprobado por el ministerio.

Hoy este grupo de mujeres luchadoras se apunta un nuevo logro: tener, al menos, una guía a la que las futuras pacientes puedan agarrarse. Pero la batalla continúa en los juzgados y en la calle.