Álvaro Aguilera: “Queremos construir la lista conjuntamente, no aceptamos puestos”

Una vez que Podemos ha iniciado su proceso de primarias internas, de cara a conformar una candidatura para las elecciones a la Comunidad de Madrid del próximo año, el resto de partidos de las izquierdas se ponen manos a la obra para generar un proceso de unidad popular y de confluencia en el que quieren tener voz propia. Las bases del Partido Comunista de Madrid (PCM) terminan hoy un debate en el que analizan los posibles escenarios que se pueden dar para presentarse a la próxima contienda electoral. Mañana se reúne el Comité Regional para decidir cuál será la postura oficial del partido. Tres escenarios barajan: una candidatura amplia de las “fuerzas del cambio”, con Podemos; una candidatura de la “izquierda rupturista” sin el Podemos oficial, pero abierta a sectores de la formación morada a otras fuerzas políticas y colectivos sociales; presentarse como IU en una candidatura en solitario. El secretario general del PCM, Álvaro Aguilera (Madrid, 1985) conversa con cuartopoder.es sobre todo esto.

Además, ayer se reunía la Coordinadora de IU Madrid y hacía un llamamiento a su militancia a buscar la confluencia con otros actores políticos para derrocar a la derecha y buscar la unidad popular con colectivos sociales de la comunidad madrileña. Una unidad popular en la que estos colectivos deben tomar protagonismo. Además, reconocían el respeto por el proceso interno de primarias de Podemos, pero también aseguraron que los resultados de esas primarias no vinculan a IU. La lista definitiva que se presente a unas elecciones madrileñas será la que acuerden todos los actores implicados.

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Mientras tanto, a nivel estatal, ayer las direcciones de Podemos e IU avanzaban en el acuerdo marco para confluir en las municipales, autonómicas y europeas del 2019. Un acuerdo marco que sienta las bases de cómo en cada territorio deben efectuarse las negociaciones entre las distintas fuerzas políticas, pero que da margen para permitir autonomía a cada uno de ellos. En las próximas semanas se cerrarán los últimos flecos, como el nombre.

— La semana pasada, todo el foco mediático se centró en vuestros compañeros de viaje de Podemos. ¿Cómo vivieron desde el PCM esta situación? ¿Ayudan estas tensiones internas a la creación de un proyecto conjunto?

— Desde el respeto a la soberanía de Podemos, creo que no es el momento de batallas internas. Es el momento de buscar un espacio común, de buscar los mecanismos para crear una candidatura abierta y plural, generada de manera democrática, que sea capaz de disputar el poder al PP en la Comunidad de Madrid. Los partidos deberíamos de ser capaces de dejarnos de mirar el ombligo. Obviamente, todos los procesos de los partidos soberanos son lícitos, pueden hacer lo que quieran.

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— En el acuerdo entre Errejón y Espinar, se reconoce que el primero tendrá autonomía para el diseño de la campaña electoral. ¿Esto cómo afecta a futuros pactos con IU y el PCM? ¿Ven con buenos ojos esa autonomía de Errejón en una campaña conjunta?

— En ningún caso nos vincula. Sus acuerdos son totalmente respetables, pero son los acuerdos de Podemos. No nos sentimos vinculados por los acuerdos internos de ninguna otra organización política. Luego habrá que hablar de cómo hacemos el futuro espacio común.

— El PCM se encuentra en un debate interno. Hoy termina el debate en los núcleos y mañana se reúne el Comité Regional. Llevan varios días de debates, ¿qué le ha llegado de estos encuentros al secretario general? ¿Qué sensaciones tiene?

— De momento hemos ido viendo que hay un gran número de núcleos que se han reunido, un interés enorme por parte de la militancia y bastante sintonía con el documento que habíamos lanzado desde la dirección. Se quiere trabajar por construir un espacio que no sea solamente de convergencia electoral, sino que haga partícipes y protagonistas a los conflictos sociales, laborales, a los colectivos en lucha… Para ello es imprescindible un proceso democrático y no un acuerdo por arriba de distintas organizaciones, hay que implicar a esos colectivos.

— En su informe político, habla de que el PCM acertó al apostar en 2015 por las confluencias, pero no en la gestión que se ha hecho durante estos años de esas alianzas. ¿Por qué? ¿Es reversible esta situación?

— Sí, es reversible. En 2015 las confluencias se hicieron deprisa y corriendo, con muchos problemas internos. En aquel caso los problemas internos vinieron por nuestra parte, ahora vienen de otras organizaciones. No hubo tiempo, entonces, para algo que era fundamental: no sólo es importante el proceso de construcción de la candidatura sino cómo se genera un método de fiscalización para que los grupos municipales, autonómicos y estatales no actúen al margen de las personas que impulsaron el proyecto. Eso se puede corregir de sobra, el trabajo es conseguir que las personas que han resultado elegidas como representantes públicas de esos procesos manden obedeciendo, que hagan de altavoz de los intereses de la mayoría social y no de sus grupos políticos. Por tanto, que esos votos se aprovechen para transformar la realidad y no para gestionarla.

— Para 2019 barajan tres escenarios. El primero, una candidatura unitaria que agrupe a todas las “fuerzas del cambio”, se incluiría a Podemos y es la primera opción. ¿Cómo se debería construir esa candidatura para que el PCM sí que participara?

— Lo primero que quiero decir, para que no se malinterprete nada, es que no es momento de poner líneas rojas encima de la mesa. La base, para nosotros, es que no vamos a aceptar lentejas, que si quieres las tomas y si no las dejas. No vamos a aceptar ni subalternidad como partido, ni subalternidad como IU, ni subalternidad para los conflictos en lucha, que esa es la clave de todo. Por lo tanto, ahí es donde está el elemento central de esta construcción. Que nadie se sienta subalterno de organizaciones políticas que llegan a pactos entre direcciones. Una candidatura surgida por pactos entre las direcciones políticas puede sacar un resultado decente, pero no disputará el poder político en la Comunidad de Madrid.

— Si ofrecieran a IU o al PCM una serie de puestos en una lista preestablecida, ¿no aceptarían?

— Es que nadie nos puede ofrecer puestos en una lista porque nadie nos va a absorber. Esto no es una cuestión de que se nos ofrezcan puestos, sino de construir una candidatura. Si se nos ofrecieran puestos y los aceptáramos, sería aceptar que somos subalternos de otra formación política. A ese escenario no vamos a ir. No aceptaremos puestos en una lista, queremos construirla conjuntamente.

— La segunda opción sería no formar parte de una candidatura tan amplia de cambio, pero buscar alianzas con actores de la izquierda rupturista. No estaría Podemos, pero sí podrían entrar algunos sectores de Podemos. Anticapitalistas se puede sobrentender…

— No hemos nombrado a nadie en este aspecto.

— ¿En quién piensa cuando baraja esta opción?

— No solamente pienso en organizaciones políticas, también en los sectores en lucha que representan a las personas que se quieren organizar contra la estafa que estamos viviendo. Desde Coca-Cola en Lucha, Amazon en Lucha, los conflictos ecológicos, el enorme espacio que el movimiento feminista tiene que tener en la construcción de una alternativa… Eso sería una candidatura de mucha gente que asume una premisa que nosotros compartimos: no hay posibilidad de transformar una realidad si no se quiere romper con el marco actual. Por eso hablamos de candidaturas netamente rupturistas. Por tanto, no queremos únicamente gestionar mejor las cosas, no queremos hacer una política que simplemente mejore un poco las condiciones de vida de la clase trabajadora, queremos una candidatura que plantee un proceso constituyente, es decir, un marco de ruptura y de nuevo escenario político. Eso es incluir a las personas que se han organizado en lucha contra el sistema, hay mucha gente, mucha más de la que se cree.

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Álvaro Aguilera, secretario general del PCM. / G.C.

— ¿Han comenzado a hablar con estos colectivos?

— Tenemos un contacto fluido, pero no hemos empezado a concretar nada de lo electoral. Primero queríamos tener el debate y conocer lo que ha decidido la militancia. Cuando esto suceda, iremos a nuestro referente, que es IU, y haremos ahí una síntesis con el resto de compañeros y después iremos a hablar con todos estos colectivos, no para pedirles que se sumen a nuestro sujeto político, sino para construirlo con ellos.

— Anticapitalistas decidió no participar del proceso de primarias de Podemos y tienen un discurso muy similar al suyo. ¿Han mantenido conversaciones con este sector de Podemos?

— Conversaciones informales tenemos todos los días que nos cruzamos por el Pasillo Verde, nuestras sedes están muy cerca.Pero, hablando en serio, conversaciones formales para construir este espacio todavía no. Hemos hablado con ellos, con Podemos, con Izquierda Castellana, con Equo… Pero para empezar a construir este proyecto lo haremos una vez termine el debate en nuestra militancia. El proyecto político de transformación pasa por la construcción colectiva y no por la imposición de unas fuerzas políticas sobre otras.

— Hablemos del programa. Errejón habla de una “cooperación estratégica” con el PSOE. Para el PCM, ¿cómo deben ser las relaciones políticas con el PSOE?

— Las relaciones con el PSOE tienen que basarse en el programa político y electoral, no hay más relación posible. Un acuerdo político, ya sea de investidura hacia nosotros o hacia ellos, o de gobierno, se basa en el programa única y exclusivamente. Hablar con el PSOE previamente al programa me parece un canto de sirena.

— Errejón también apuesta por la disputa directa del voto a Ciudadanos. Esta formación está teniendo muy buenas proyecciones en las encuestas. ¿De qué manera cree que hay que hacer eso?

— En esto estoy totalmente de acuerdo. Creo que Ciudadanos disputa votos en sectores de la clase obrera. La prueba está en Catalunya, Ada Colau arrasaba en zonas en las que luego arrasó Ciudadanos en las elecciones de diciembre. Existe una disputa de votos en lo que se ha denominado la clase media, yo no creo en la clase media, pero se da este fenómeno en esas capas medias. Hay una disputa clara de voto y tenemos que trabajar en generar una conciencia de ser clase trabajadora y a partir de ahí, cuando esas reivindicaciones sean asumidas por el conjunto de la clase, trabajar por una propuesta política colectiva. Mucha gente de izquierdas y la clase trabajadora vota a Ciudadanos, hay que convencerles y explicarles que pertenecen a la clase que pertenenecen y que tienen que votar en favor de los intereses de su clase.

— Teniendo en cuenta los buenos resultados que auguran las encuestas para Ciudadanos, algo que se materializó en las últimas elecciones catalanas. ¿Qué cree que han hecho mal las izquierdas para que las clases populares voten a estas opciones neoliberales?

— La cuestión catalana ha jugado un papel fundamental en el ascenso de Ciudadanos en el resto del Estado. También la propia degradación del PP, tantos casos de corrupción hacen que una parte de su electorado busquen una opción a la que votar más o menos semejante. Lo que hemos hecho mal desde la izquierda es no hablar claro de la cuestión catalana y no intervenir claramente en ese conflicto. Por otro lado, no nos tenemos que olvidar que para que la clase trabajadora se sienta reflejada en nuestras opciones políticas tenemos que dejar de mirarnos el ombligo y ofrecerles alternativas políticas que sean capaces de sacarles de la situación a las que el sistema les ha abocado.

— Ha habido un debate en los últimos meses sobre cómo habla la izquierda a las clases populares, si se utiliza un lenguaje demasiado teórico y abstracto… ¿Qué opina de esto?

— Creo que hay que hablar más claro, siempre hay que hablar claro. La única forma de que la gente se sienta representada en un discurso político de una organización de clase es que te entiendan, pero sobre todo, que les hables de lo que realmente les importa. Eso no quiere decir que haya que dejar de usar cierta terminología, no creo que haya que dejar de hablar de clase trabajadora, que existe y está ahí, pero sí creo que hay que empezar a hablar de las consecuencias que tiene el sistema. Partiendo de estas consecuencias del sistema, hay que dar una solución al mismo.

Creo que es mucho más fácil explicar la necesidad de la nacionalización de los sectores energéticos poniendo casos y ejemplos concretos, como aquella mujer que murió por un incendio al tener que encender las velas para calentarse porque no podía poner la calefacción, que haciendo discursos teóricos. Que esa mujer muriera porque no podía poner la calefacción es consecuencia de un sistema político y económico. También hay que hablar del expolio y choriceo que ha habido en este país donde las élites del PP y del PSOE se han repartido esos sectores que eran públicos hace nada y ahora están en consejos de administración que despiden a trabajadores y se reparten cantidades millonarias del beneficio.

— Hablaba de que la izquierda estatal no ha entrado acertadamente en el conflicto catalán. ¿Qué cree que deberían haber defendido?

— Creo que habría que haber defendido con rotundidad la democracia en Catalunya, que el pueblo catalán elija su futuro. A partir de ahí, haber planteado nuestro modelo político, que no es la independencia ni la disgregación de diversas partes del Estado, sino la integración a través del modelo de una república federal de pueblos que libremente deciden formar parte de esta república. Nuestro apoyo inequívoco a la democracia en Catalunya debería haber sido más claro, hemos dado un discurso difuso, nunca hemos dicho que no estamos a favor de que el pueblo decida, pero no hemos terminado de saberlo explicar ni de situarnos en un escenario muy polarizado.

— Bajamos a la política municipal. La semana pasada se conocía el pacto final para la Operación Chamartín. ¿Cómo valora el PCM esta decisión del gobierno de Carmena?

— No vamos a apoyar la Operación Chamartín de ninguna de las maneras. Tenemos que hacer una propuesta para estos vecinos, trabajar con estos vecinos para llevar sus reivindicaciones a las mejoras de ese distrito. Nuestro concejal Mauricio Valiente está haciendo un gran trabajo en este sentido. La gran propuesta de la Operación Chamartín está enclavada en una especulación urbanística, que es verdad que se ha rebajado, pero no vamos a votar a favor.

— En este debate de los núcleos del PCM también se les pide que valoren cuál debe ser la propuesta del partido de cara a las elecciones europeas también del 2019. Vemos distintos debates en la izquierda sobre la Unión Europea. ¿Cuál es su postura al respecto?

— Es una cuestión muy amplia, pero la resumiría así. La base de las elecciones europeas tiene que ver, al margen de lo que pase en cada estado y se presenten las candidaturas de izquierdas, con hacer entender que la Unión Europea es un proyecto completamente fallido. Tenemos que trabajar para que esto no se lo apropie la extrema derecha. Tenemos que hacer cuajar la idea de que el euro es un instrumento de dominación imperialista y que bajo el marco de la Unión Europea y del euro no es posible la soberanía popular y la soberanía nacional.

La UE es incompatible con cualquier proceso de transformación que haga que nuestra mayoría social viva mejor. Esto es difícil de hacerlo ver, por el papel de los grandes medios de comunicación y la ideología dominante, pero creo que va calando y desde la izquierda rupturista tenemos que dejar claro que hay vida más allá de la UE, no es la única alternativa. Que el agricultor no pueda producir y, si lo hace, se acabe arruinando tiene que ver con que el diseño de la UE deja a España para el sector servicios. Se desmantela la industria y la agricultura para que seamos un país enfocado a la playa, el sol y los restaurantes. Esto hace que se pierda cualquier tipo de soberanía.