Al principio todo eran miedos…

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En estos tiempos que corren de tiranía y espectáculo, la salud poco importa. Mientras el dolor (síntoma inequívoco de que algo va mal) no aparece, ¡viva la pepa!, los seres humanos nos dejamos llevar por esa corriente caliente de placer y de gloria que provoca el jolgorio; tras lo cual se anuncia la felicidad y parece que nunca nos va a pasar nada. Sin embargo, la realidad es que nos cuidamos poco y la mayoría enfermamos no pocas veces. Y entonces nos acordamos de Santa Bárbara... Claro.

Llevamos el coche al taller para que le miren las tripas, la  presión de las ruedas, el aceite o los frenos cuando el manual nos lo pide, y no somos capaces de ir al médico ni atados. Y diré más: en aquello que depende exclusivamente de nosotros, como es beber y comer lo adecuado y con moderación, o atender a lo que el cuerpo demanda (descanso, relajación, disciplina, horarios, etc.), siempre nos lo pasamos por alto.

En fin, aquí estamos abriendo este blog... Una ventana para asomarse a la salud y ver si ese brindis que hemos hecho ¡A tu salud! servirá de algo. Confío en que sí. Confío en que a falta de grandes titulares o exclusivas, el sentido común y la pasión que pondremos en ello ¡la pasión, sí, siempre la pasión!, sea suficiente reclamo para que todos esos miles y miles de seres que intentan saber qué les duele, qué les cura, o averiguar qué pueden o no hacer para morirse sanos, acudan a este blog y encuentren consuelo en él; aunque, el objetivo, indudablemente, será informarles, no exculparles de lo que ya saben que deben hacer. Porque se trata de eso, amigos, de que al final de nuestros días de gloria en la tierra nos muramos bien sanos... ¡SANOS! Salvo que un accidente nos lleve por delante; que, en ese caso, nada se podrá hacer desde aquí ni desde ningún otro sitio para evitarlo.

Así que brindemos por ello. ¡Por la Salud!, con mayúsculas. Y por la felicidad que reporta tenerla. Una felicidad consciente, eh; querida, buscada. Nada que ver con esa otra que canta la música, el amor, las canciones dulzonas y los sueños que hablan de medias naranjas y vidas unidas por y para la eternidad. Aquí rodaremos cada cual a su aire, libres, ¡como naranjas completas! ¡Y a ver qué ocurre!

Y lo dicho: ¡Salud!

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