De la perfección en los transplantes a esa España que duda

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Cuando parece que la vida no es hoy más que pesimismo, hay una institución en España, la Organización Nacional de Transplantes (ONT), que brilla con luz propia. Sus responsables celebran orgullosos cómo funciona este servicio, casi a la carta, de donación / recepción de órganos. Y más cuando éste país, con tendencia al extremismo,  “es ya el más descentralizado de Europa, con todo lo que esto conlleva”, añade Rafael Matesanz, coordinador de la ONT.

Casa rara ésta del éxito español en los transplantes. Frente a la improductividad e “incompetencia” a la que Europa siempre apela cuando habla de España, o frente a la impuntualidad y ese recurso permanente de que aquí siempre se está de fiesta (es un decir), resulta que, en el tema de transplantes, actividad de máximo riesgo, que requiere, asimismo, absoluta precisión, los españoles, aplican el rigor como nadie, la puntualidad, la rapidez de acción, la coordinación, el trabajo en equipo, y, finalmente, una alta cualificación y excelencia que convierte a este país en un referente mundial. ¿Y a qué se debe esto? Según Rafael Matesanz el secreto está en la propia ONT, que sigue siendo neutral después de dos décadas de existencia. “Los médicos nos perciben como uno más de ellos y la Administración también acepta y respeta nuestra forma de funcionar. La realidad es que la ONT no pertenece a nadie en particular y sí es de todos. Es un activo más en el movimiento nacional de transplantas”, concluye su coordinador.

Se ha celebrado estos días el I Congreso Nacional de la Sociedad Española de Transplantes (SET) en Sevilla. El evento ha reunido a más de 500 especialistas españoles y extranjeros. Todos, en general, han coincidido con Matesanz en sus argumentos. Y a la hora de reflexionar en las ponencias y en los pósters, o cuando han asistido a las conferencias programadas, estos especialistas en el transplante de riñón, hígado, páncreas, corazón, cara, manos, etcétera, han defendido el modelo español como el modelo a seguir.

He aquí un par de datos al respecto que corroboran este aserto. El primero se refiere a que hace escasos días el Parlamento Europeo aprobó, a propuesta del Gobierno español, la Directiva Europea de Calidad y Seguridad de Órganos para Transplantes; todo un hito. Esta es la primera Directa que se aprueba en materia de salud desde 2004 y la única, por ahora, aprobada tras la firma del Tratado de Lisboa. En síntesis, la Directiva propone dos cosas: que se dupliquen al menos el número de donantes en los próximos años y que el protocolo a seguir sea el mismo para todos los países de la Unión.  El texto propuesto por España pretende mantener los criterios de calidad y máxima seguridad en los transplantes y, según Trinidad Jiménez, ministra española de Sanidad, su aplicación “contribuirá a salar 20.000 vidas más cada año”.

El segundo dato relevante, y que ha sido dado a conocer en el I Congreso de la SET, es un estudio llevado a cabo en Estados Unidos y España en el que se comparan datos de enfermos de riñón trasplantados en ambos países, recogidos a lo largo de cuatro años (más de 12.000 casos estudiados). El resultado, sorprendente en cierto modo, es que los transplantados españoles viven más del doble que los norteamericanos. Tan espectaculares resultados se deben, fundamentalmente, “a la atención post operatoria y al seguimiento que a los pacientes se les hace en España desde la sanidad pública”, explica el coordinador español del estudio y nefrólogo Miguel González Molina, que lleva casi medio siglo realizando transplantes de riñón en España, en el hospital Carlos Haya de Málaga. La coordinación en Estados Unidos del estudio la ha llevado a cabo el que es considerado uno de los primeros especialistas mundiales en transplante renal, el profesor de medicina interna de la Universidad de Michigan, el japonés Akinolu Ojo. Akinolu resaltó en la conferencia que impartió para presentar el estudio la supervivencia muy superior a largo plazo del órgano injertado en España frente a los injertos que se hacen en los Estados Unidos. “Fundamentalmente”, dice, “por el irregular seguimiento que nosotros hacemos de los pacientes”, que, además, dependen, en muchos casos, de si tienen o no recursos económicos suficientes para mantener la medicación. De hecho, muchos abandonan la medicación.

Y es que el problema, hoy, de los transplantes no es tanto una cuestión de técnica —las técnicas quirúrgicas son prácticamente perfectas ya; casi insuperables— como de tolerancia al órgano recibido por parte del paciente transplantado. Lo que hace que unos trasplantes tengan éxito y otros no es sencillamente el que se produzca o no rechazo. Por eso las cifras —1.606 donantes en España en 2009, por ejemplo, para un total de 4.028 transplantes— son lo que menos interesa ahora a los médicos. “La verdadera aventura nuestra en este medio siglo que llevamos de transplantes”, explica González Molina, “es haber experimentado año tras año cómo reacciona el organismo ante los órganos que recibe en los trasplantes”.

Este es el gran reto, precisamente, en el que trabaja ahora la ciencia: conocer hasta el último detalle del sistema inmune, mejorar la tolerancia de éste ante la llegada de un cuerpo extraño y desentrañar esos mecanismos de defensa que abocan al rechazo. Al final, de lo que los expertos en transplantes han hablado más en el congreso de Sevilla ha sido de cuándo llegará ese día en el que los pacientes receptores de un órgano puedan suprimir en poco tiempo los inmunosupresores, es decir, los fármacos que por ahora han de tomarse el resto de su vida.

Y es que en los transplantes, como en todo, se vive en una continua evolución. Evolución del tipo de receptor que ahora puede ser, incluso, una persona mayor de 70 años, algo impensable hasta hace poco. Y evolución en el perfil del donante que ha pasado de ser alguien muy joven —en España la mayor fuente de donantes hasta ahora eran los jóvenes que fallecían en accidente de tráfico; afortunadamente este grupo está disminuyendo— a ser una persona mayor, procedente de muerte cardiovascular, generalmente. Esto en cuanto al donante cadáver, porque lo que la sociedad europea impulsa y exige ahora es que el potencial donante vivo se conciencie. “Todo el mundo tiene dos riñones, pero puede vivir con uno solo perfectamente. O a todos nos sobra médula ósea...”, reflexiona en voz alta el presidente de la SET, el nefrólogo Manuel Arias. Y es que, mientras en los países nórdicos la media de donantes vivos está en torno a los 40 por millón de habitantes, en España a penas llega a 10, mientras que la media europea se establece en 17. Es decir, que los españoles, en cabeza en donaciones de órganos procedentes de personas fallecidas, andan todavía a la cola en cuanto a donar algún órgano en vida.

Cuando se trata de una donación de alguien que está vivo, los especialistas recomiendan atar todos los cabos bien. Se exige un trabajo minucioso de información y aclaración de cualquier duda que surja con donante y receptor. Ambos deberán tener muy claro a qué riesgos se someten, cuál es la situación, y qué repercusiones emocionales podría tener este hecho, resulte o no positivo. No sólo no se les hurtará información sino que también es necesario un profundo chequeo psiquiátrico; sobre todo del donante. Con todo, las experiencias que en España se han dado hasta ahora —y que van cada día en aumento— son prácticamente al 100% satisfactorias.

Una novedad terapéutica importante presentada en el congreso antes citado, y que permite esperar en las mejores condiciones a aquellos que necesitan un transplante hepático, es lo que los especialistas en este campo denominan “transplante celular”; se trata de que el enfermo reciba un transplante de tejidos celulares hepáticos que le permitirán estabilizarse mientras llega el hígado que necesita.

Finalmente, una nota de color y de esperanza para acabar; para animar a quienes dudan aún de si han de hacerse o no donantes. En el hospital Virgen del Rocío de Sevilla —uno de los pioneros de España en hacer transplantes de órganos y uno también en los que se han hecho ya miles de todo tipo; entre ellos, uno  de los más famosos, el segundo transplante de cara hecho en España realizado hace tres meses— han nacido, en este tiempo 24 bebés gracias a que sus madres recibieron en su día un trasplante. De estas  24 mujeres trasplantadas que han dado a luz, 20 lo fueron de riñón, 2 de hígado y 1 de corazón. Precisamente, el bebé que acaba de dar a luz la madre transplantada de corazón nació hace unos días.



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