Cuarteles al descubierto

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Alfredo Pérez Rubalcaba. / mir.es

La seguridad de los acuartelamientos de la Guardia Civil no está garantizada. Así comienza el extenso estudio de 34 páginas que la Asociación Unificada de la Guardia Civil ha remitido al departamento ministerial que dirige Alfredo Pérez Rubalcaba, del que aún esperan respuesta. Aseguran que no es una afirmación vana y que se basan en la triste experiencia que se ha vivido en los más de cuarenta años de atentados contra instalaciones del Cuerpo. Así de duro. Así de real. “Fuimos, somos y seremos un objetivo preferente de los terroristas y, precisamente, el lugar más idóneo para atacarnos -y a veces el más fácil-, han sido nuestros acuertelamientos y los lugares donde prestamos servicios”.

Por eso, han decidido evaluar las condiciones de seguridad de las instalaciones oficiales del Cuerpo y de los equipos individuales de protección (EPI) con los que cuentan los agentes, y, a partir de ahi, poner las bases para la reflexión y establecer las medidas correctoras de carácter político que mejoren las medidas de seguridad.

El estudio, dicen, es una muestra fiable realizada sin instrucciones de selección en 1617 recintos de los 2691 que la Guardia Civil mantiene en todo el territorio y abarca desde cabeceras de las Comandancias hasta los  puestos más remotos. Y, aviso a navegantes, ni en este artículo ni en el informe se vulnera la seguridad de dichos recintos. Aquí no se relatan datos concretos de ningún cuartel. El documento tampoco se aportará ni presentará públicamente. Sus autores son conscientes de que, de hacerlo, quedarían aún más expuestos de lo que están, pero tampoco quieren quedarse de brazos cruzados. Ya no sirve. Esta es una reclamación vieja largamente desantendida que requiere de una llamada de atención; basta señalar que existen carencias en las dependencias en las que habitan y en las que trabajan y, que eso, mal les pese a muchos, les señala -aún más-, como posible objetivo. “Este proyecto se limita a dar una versión actual y comprobable del estado de los acuartelamientos y qué se puede hacer para mejorar su seguridad. Una vez completado se trasladará a cuantas instituciones gubernamentales y políticas puedan influir en el cambio y modernización de estas condiciones”, explican.

El estudio ha sido elaborado tras analizar factores tan diversos como los atentados sufridos en los cuarteles, la documentación incautada a terroristas, estudios criminológicos que analizan las amenazas y la evolución de la delincuencia o la evolución urbanística de las ciudades y pueblos que ha ubicado estos inmuebles en lugares más céntricos -menos compatibles con la seguridad-, o las órdenes e instrucciones emitidas por la Secretaría de Estado para la Seguridad y de la propia Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil en esta materia.

´Tras su análisis en el informe se determina que existen  “enormes” fallos de seguridad como la ausencia de sistemas de videovigilancia en más de la mitad de los cuarteles. “Y en el 8% de los que sí está instalado presenta anomalías o están defectuosos”. Y es precisamente en este punto en el que reclaman que estas dependencias policiales estén dotadas de inhibidores, un elemento de seguridad necesario e imprescindible para dotar de seguridad una instalación de este tipo. Además, reclaman que los agentes estén formados en su utilidad y funcionamiento y que se mantengan de forma adecuada.

Más datos preocupantes. Sólo el 37% de estos inmuebles poseen una área de seguridad perimetral. ¿Qué significa? Pues que no cuentan con la adecuada señalización para prohibir el estacionamiento de vehículos ajenos en su perímetro cercano, por ejemplo, porque en la mayor parte de los atentados a inmuebles de la Guardia Civil, los daños personales y materiales han sido más devastadores por una mala política municipal, al quedar excesivamente reducidos los perímetros y las prohibiciones de estacionamientos en los perímetros.Por tanto, insisten, es fundamental que se establezcan los espacios de seguridad adecuados, desde la certeza de que el riesgo disminuye exponencialmente conforme aumentan estos perímetros.

La Guardia Civil es el único cuerpo de seguridad que ha sufrido atentados en vehículos oficiales estacionados en vías públicas con el método de la bomba-lapa. Ocurrió en el atentado de Palmanova, en Palma de Mallorca, en en el que fueron asesinados dos agentes. Por tanto, concluyen, tampoco es un buen dato el alto porcentaje de unidades que poseen habilitación para estacionamiento de vehículos oficiales en vías públicas. Son atentados que deberían haberse evitado. "Si bien en este caso, la posibilidad de estacionamiento dentro de los acuartelamientos de los vehículos particulares pertenecientes a los guardias civiles destinados en las diferentes unidades, es un plus añadido de seguridad, también se ve oportuno apuntar que dado que la mayoría de las unidades del Cuerpo se encuentran ubicadas en poblaciones pequeñas, donde los funcionarios y sus vehículos son fácilmente identificables, se considera oportuno realizar un esfuerzo añadido para reducir este riesgo facilitando esta posibilidad e incluso, realizando las inversiones posibles en este sentido".

Seguimas con las negras cifras. 297 cuarteles disponen de elementos disuasorios de estacionamiento en aceras, 1147 no cuentan con ellos y 155 presentan anomalías. Y un poquito de luz entre tanta tiniebla. Aunque los medios y su porcentaje en el muestreo realizado son más positivos en lo que se refiere a la adecuada iluminación perimetral de los inmuebles, aún nos encontramos con que casi la mitad de los inmuebles adolecen de este medio disuasorio y fundamental a la hora de las posibles identificaciones ante vehículos y personas sospechosas.

Más información para el desconcierto. Sin más aclaraciones adicionales, nos encontramos que más de 700 acuartelamientos de los 1600 examinados, no poseen barreras o elementos de control de acceso para la necesaria identificación de los vehículos que acceden al interior de las Casas-cuarteles.

Pero lo que,aseguran es la información más reveladora, es que en el 70% de estos cuarteles no puede garantizarse las mínimas condiciones de seguridad ya que debido a su reducida plantilla de guardias civiles, no hay un servicio garantizado las 24 horas del día. A efectos reales, eso significa que las dependencias oficiales se cierran y no se presta el servicio de puertas -único servicio de seguridad en estos Puestos de la Guardia Civil-, durante la noche. Es en este punto en el que se hace preciso una reforma imprescindible no sólo para garantizar la operatividad, sino la seguridad.

Y suma y sigue: chalecos antibala, mamparas...La conclusión es contundente. Literalmente: la percepción subjetiva que tienen los guardias civiles, en cuanto a que su seguridad es deficiente, queda ahora confirmada con los datos objetivos recogidos. Para la AUGC, la actual distribución territorial de la Guardia Civil es cara, inoperativa e insegura. “Sabemos que muchos atentados son imposibles o muy difíciles de evitar pero los últimos casos acontecidos en Burgos, Palma de Mallorca y los intentos fallidos en Cádiz sacan a la luz deficiencias inaceptables que debieron haber sido subsanadas hace muchos años. A pesar de ser un país que lleva sufriendo la zarpa terrorista desde hace 41 años, nuestros gobernantes no han atendido suficientemente estas carencias. Los homenajes y medallas a título póstumo son lo único que, los guardias civiles, parece que pueden recibir a cambio de su sangre y la de sus familias, dejando a un lado los cambios estructurales y dotaciones materiales que el Cuerpo necesita”.

Según la asociación, la solución pasa por tender a la agrupación operativa del personal de la Guardia Civil en unidades –los denominados Puestos Principales-, donde existen los suficientes recursos humanos para una adecuada prestación del servicio. "Debe abrirse un espacio para la reflexión, en el sentido de valorar nuevas tipologías para las dependencias donde se ubique el personal de la Guardia Civil.  Instalaciones compartidas, en las que se ubiquen servicios de atención al ciudadano y otras dependencias dedicadas a cuestiones operativas. Los costes se reducen, se aumenta la eficacia y la coordinación y se aumenta la seguridad, al permitir un diseño plenamente práctico, desde parámetros específicos de seguridad, que no son compatibles en otras circunstancias, como las actuales, a las que nos venimos refiriendo".

Por otro lado, concluyen, no por tener una presencia testimonial de la Guardia Civil, con una plantilla que apenas puede cubrir un servicio estático, nuestros pueblos están más seguros. Los cuarteles menos operativos, suelen coincidir con los que presentan un peor estado de sus instalaciones y, además, carecen del más mínimo sistema de seguridad frente a posibles ataques terroristas. Difícil solución.

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