La gira de la bloguera cubana

La bloguera y activista cubana Yoani Sánchez durante su intervención en el encuentro organizado por profesionales de las redes sociales y comunidades "online", celebrado la semana pasada en Madrid. / Ballesteros (Efe)

Yoani Sánchez entra rápida, veloz, como un torbellino,  optimista, y su presencia invade la escena. En un gesto recoge la mata de pelo que le llega a la cintura y sus labios escupen ideas, sentimientos y pensamientos. El brillo de sus ojos  se pelea con su verborrea en intensidad. “¡Qué bueno verla¡”, se le escapa antes de sentarse en la mesa en la que esperamos. Se hace raro verla en España.

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La bloguera y activista cubana intentó durante años un permiso del régimen castrista para viajar fuera de Cuba y recoger los numerosos premios otorgados en su carrera. En 2007 arrancó su blog Generación Y, un escaparate al mundo de lo que sucedía en Cuba. Una visión ácida, crítica y feroz contra el régimen cubano. Un año después de su nacimiento la concedían el Premio de Periodismo Ortega y Gasset. En 2009 el blog fue elegido uno de los 25 mejores del mundo por Time y la cadena norteamericana CNN. No pudo recoger este premio. Ni los que llegaron después. Ahora, la reforma aprobada por Raúl Castro ha flexibilizado las condiciones para salir del país de forma que los cubanos pueden permanecer fuera de la isla hasta un máximo de dos años. “Ahora tenemos permiso para salir, pero no pasaporte, imprescindible para obtener el permiso. Ellos deciden quién consigue el pasaporte y deciden quién sale”, explica. Aún así se muestra satisfecha porque muchos luchadores contra el régimen cubano como ella han logrado ese “salvaconducto”. “Salir de la isla es la forma de los cubanos de luchar contra el régimen”, dice. En la calle sigue reinando el miedo; el mutismo aunque, poco a poco,  la lucha por “el cambio” está calando en la gente.  “Ahora  muchos ya no miran para el otro lado. La gente ya pone la cara”, añade mientras saca el móvil y su dedo febril se pone a tuitear. “Ya saben que soy una tuitera compulsiva”, ríe. En un país en el que el ciudadano tiene restringido el acceso a Internet, la bloguera se las arregla para mantener su perfil desde determinadas embajadas, entre las que no se encuentra la española, casi invisible, y escribe su blog muchas veces dictando por teléfono su contenido a “amigos” que están en el extranjero.

Como dice la propia bloguera tendemos a adjudicar a cada ciudad un rostro y a cada lugar una personalidad. Quizás pueda decirse que su voz crítica es la más escuchada de toda la disidencia cubana. Y Cuba se asocia a su rostro igual que lo hacía con el fallecido Oswaldo Payá. Fuera de las fronteras cubanas ha encontrado el calor de otras voces del exilio cubano; frente a las críticas se apoyan aunque no defiendan los mismos planteamientos. Todos quieren el cambio en Cuba y prefieren aunar fuerzas que restarlas. Yoani representa un voz fresca, moderna, progresista, que ha permitido dar a conocer al mundo las carencias democráticas del régimen cubano. Por eso su agenda echa humo y está repleta de encuentros con blogeros, periodistas, políticos, premios y actos para presentar su último libro WordPress o su participación en el evento Netthinking en Galicia. Una lista interminable de compromisos que la han llevado ya por EEUU (donde criticó en el Senado el embargo estadounidense a Cuba), Nueva York, Brasil, Perú (allí probó la mejor cocina y tuvo su primera experiencia 3D), Miami, España… 80 días. 11 países. Casi una vuelta al mundo. “Mi plan no es emular a Willy Fog y sus 80 días“, se ríe. Brasil quizás fue junto a Miami su plaza más difícil. Casi 100 manifestantes obligaron a cancelar uno de sus actos. Yoani improvisó un debate con los críticos. Esa misma noche tuiteó: “Esta noche he participado en un debate que yo catalogo de ‘gritos contra argumentos’, de ‘consignas contra ideas’”. Y se creció. Ante momentos difíciles y preguntas complicadas, se precia de regalar respuestas lúcidas y afiladas.

En España ha seguido de cerca un pleno en el Congreso de los Diputados y se ha reunido con diferentes fuerzas parlamentarias, un intercambio de opiniones que en su tierra le estaría vetado. En la reunión notó la ausencia de Izquierda Unida. ·”Es incomprensible que una parte de la izquierda esté de parte de un régimen autoritario y no de la sociedad civil; de los derechos humanos”, dice.

Yoani se niega a que la califiquen de política. Lo suyo es el periodismo. Un periodismo alternativo, de activista. Entre sus proyectos futuros está el de montar un periódico digital; un anti Granma, el periódico oficial cubano, porque “hay muchas ganas de contar”. Y regresar a Cuba. Allí está su vida y Reinaldo, su marido, y Teo, su hijo, que decidió acompañar a su madre al aeropuerto aunque sabía que las cámaras recogerían su imagen por primera vez. Se haría visible. También en Cuba está su futuro a pesar de que, como decía aquel poeta cubano, en la isla “la maldita circunstancia del agua en todas partes”. Pero está convencida de que se avecinan nuevos tiempos y allí quiere estar. “El Gobierno se ha apropiado de la agenda de la oposición. No habrá una revolución, pero llegará el día en que el sistema se habrá desmoronado”, afirma. Y allí estará ella. Y notará las ausencias, la de Oswaldo Payá quien, a su juicio, era el líder natural para liderar la transición.