El álter ego del ‘maestro’ Aguilar

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Juan Carlos Aguilar, en actitud de meditación, en una imagen de su blog que ahora está fuera de servicio. / blogoceano.com

Encontraron sus huesos repartidos. Una mano con cuatro dedos y parte de la columna vertebral. Estaban bajo el tatami del gimnasio Zen4 situado en pleno centro de Bilbao. También en su domicilio. Los había distribuido tras deshacerse de su piel para eliminar su rastro y cualquier detalle que la pudieran identificar como un tatuaje. Ocultaba su olor con incienso. El supuesto monje había confesado ser el autor de su muerte, pero restaba identificarla; ponerle nombre y apellidos. Dibujar su rostro  y construir su historia. Jenny Sofía Rebollo era su nombre. Los agentes de la Ertzaintza la identificaron gracias a las huellas dactilares. La tenían fichada en sus archivos tras haberla identificado en 2003 por resistencia a la autoridad. Así se ha empezado a escribir la historia de la que, hasta el momento, es la primera víctima del maestro Huang C. Aguilar.

Aguilar se había ensañado con su cuerpo usando un cuchillo similar a los que empleaba en sus vídeos promocionales. Pero, una vez consumado el acto, sabía que había actuado mal. Por eso, en parte, quiso borrar sus propias huellas en el cuerpo.  Pero no las de ella. 42 años, natural de Montería, al norte de Colombia, dos hijos y peluquera de profesión, aunque las leyes de la supervivencia la obligaron a reconvertirse a la prostitución. La misma necesidad que llevó a Mauren Ada Ortuya, de 29 años, a vender su cuerpo en las calles de la periferia de la ciudad del Nervión. Convivía con otras jóvenes en un piso de alquiler, situado junto a las torres de Zabalburu. Las dos ejercían la prostitución y… sufrieron una brutal paliza. Nadie pareció extrañar a Jenny.  Sus “conocidos” no la veían hacía unos quince días, pero no habían interpuesto ninguna denuncia ante la Policía. Los agentes establecen su muerte en torno al 25 de mayo, aunque Aguilar, cuando confesó confuso y un tanto aturdido -quizás por haber sido “descubierto”– creía haberla matado en torno al 31 de mayo.

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Mauren Ada Ortuya
Fotografia de Mauren Ada Ortuya, fallecida el martes en un hospital de Bilbao como consecuencia de las heridas que le causó, presuntamente, Juan Carlos Aguilar. / Efe

A Ada la encontraron atada de pies y manos, embridada por el cuello, y con signos de haber sido apaleada en todo el cuerpo. Intentaron salvarla pero falleció el martes en el hospital de Basurto donde permanecía ingresada en coma desde el domingo. Su cuerpo no superó el ataque del supuesto monje. Jenny llevaba en Bilbao unos diez años. Ada apenas uno. ¿Cualquiera podía ser víctima de Aguilar? ¿Las eligió por algún motivo concreto?  ¿Era un cliente habitual? A falta de lo que determinen los investigadores tras recabar el testimonio de sus compañeras de trabajo, el representante de la asociación nigeriana en Bilbao ya ha admitido la posibilidad de que fuera “un cliente habitual” ya que no era infrecuente ver a Aguilar en la zona de trabajo de las chicas, a las que agasajaba “invitándolas a tomar algo”. Una de estas compañeras ha descrito a cuartopoder al agresor  como un individuo  “violento”, “un psicópata”, que las pegaba si no hacían lo que él pedía.

A pesar del secreto sumarial, poco a poco se van aclarando las circunstancias en torno a los crímenes. El juez decretó su ingreso en prisión tras declarar durante horas, en principio, imputado por haber matado a las dos mujeres. Y mientras se esclarecen sus actos, se cae su careta. Aguilar es un producto de marketing fabricado por él mismo. “Ni es maestro shaolín  ni monje”, afirmaba categóricamente  en un comunicado Shaolin Temple Spain, el único centro en España reconocido por el Templo de Shaolin de China. Aguilar no superó dicho examen porque no daba la talla. Se hacía pasar por lo que no era y no poseía ninguna graduación oficial, añaden. Nada más distante de la realidad que él vendía.

Teresa García Larrea, que firmaba como relaciones públicas del Monasterio Shaolin Español Océano de la Tranquilidad –cuya página web ya no está disponible, así como la del gimnasio Zen4 que regentaba el detenido-, afirmaba en un foro de expertos en artes marciales que el citado “Oceáno de la Tranquilidad” fue fundado el 1995 en Bilbao por el maestro Huang C. Aguilar con la finalidad de generar una nueva cuna para el Budismo Chan (Zen) y tradición del monasterio de Shaolin. “El Maestro Aguilar lleva difundiendo el que, para muchos, es el verdadero budismo, la filosofía más pura, el que tiene como única finalidad la búsqueda de un estado permanente de satisfacción personal, basado en valores morales, éticos y espirituales difundidos por el patriarca Bodhidharma. Para ello usamos el Arco, el Kung-Fu Shaolin, el Tai Chi Chuan, el Chi Kung, el Yoga, la meditación, junto a las enseñanzas y practicas Budistas Chan/Zen”, se leía. Sin embargo, algún usuario ya alertaba en 2009 que “este grupo no funcionaba como un sitio de artes marciales sino como una autentica secta donde hacen o dicen cosas que son más bien de gente con muy pocas luces. Mi maestro ha estado en China en Agosto y ha recorrido todos los supuestos sitios por donde este personaje ha estado vagando y no le conoce ni dios en China. (…) No os dejéis engañar por este titiritero de tres al cuarto”, dice.

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Amigos y compatriotas de Ada, la mujer nigeriana presuntamente asesinada por Juan Carlos Aguilar, durante la concentración de protesta que realizaron ayer en Bilbao. / Alfredo Aldai (Efe)

También la Federación Española de Kárate asegura que el ahora presunto asesino de dos mujeres nunca ha estado federado, ni asociado, ni ha ganado campeonato de España alguno de kung-fu. “Era bueno técnicamente, pero no un gran combatiente”, afirman. A lo que sí parecía dedicarse “el impostor” es a vender y organizar viajes a los monasterios que alababa en China y en los que sí había estado, por unos 3.000 euros a la semana. Muchos otros de sus viajes se publicitaban en foros. Aguilar recorría multitud de países en búsqueda de esa paz de la que tanto hablaba. «Así partiendo desde Tokio recorrerán un camino en dirección al sur con la intención de llegar especialmente a Kyoto.De este modo,  el día 28 de Marzo de 2007, el Nuestro Abad Huang C. Aguilar acompañado de su discípulo el Maestro David González acometieron esta dura prueba para el espíritu. El viaje duró dos meses, con lo cual dispusieron de suficiente  tiempo para realizar un estudio de investigación de cómo el Chan /Zen se mantiene o no en esa Bella Tierra». Centroamérica, Alemania…eran otros de sus destinos. Los agentes siguen de cerca estas pistas. Una duda les embarga: ¿actuó solo en España?

También se ha confirmado que el “monje” estaba sometido a un tratamiento médico en un centro de Navarra desde hacía poco más de dos años por un tumor cerebral que le fue detectado. La investigación se anticipa larga. Los investigadores deberán analizar documentación que han hallado en su casa  y gimnasio, además de la que contiene su ordenador. El director de la policía vasca, Gervasio Gabirondo, en una entrevista a una radio colombiana no ha descartado que pueda haber más víctimas porque » puede haber otras pruebas documentales, objetos que puedan provenir de otras víctimas… Este tipo de agresores guardan parte de los objetos como fetiches para tenerlos ahí. Todo eso hay que analizarlo». Huang C. Aguilar que llevaba años dedicados a la meditación y contemplación, no conquistó la paz interior necesaria para alcanzar el perfeccionamiento y huía de su álter ego.