La vacuna contra la varicela, ese extraño negocio

11
Calendario hecho público por el Ministerio de Sanidad en el que se incluye la vacuna contra la varicela. / mssi.gob.es
Calendario hecho público por el Ministerio de Sanidad en el que se incluye la vacuna contra la varicela. / mssi.gob.es

El pasado 3 de septiembre, diversos medios de comunicación y agencias de alcance nacional daban la noticia de un desabastecimiento en las farmacias de la vacuna Varivax, indicada para combatir la varicela. “Denuncian el desabastecimiento de una vacuna contra la varicela en las farmacias”, titulaba El Mundo. Por su parte el ABC decía: “Sociedades científicas denuncian desabastecimiento de vacunas de varicela”. En cambio, El País, más comedido en su titular, apuntaba: “Sanidad bloquea por abuso la vacuna de la varicela en las farmacias”. Lo de “por abuso” parece ser la clave de este embrollo. Pero los medios han pasado de ese posible “abuso" y la información la han enfocado, en general, en las quejas de las sociedades científicas que han denunciado este desabastecimiento y en las de Sanofi, laboratorio fabricante de la vacuna.

Publicidad

¿Pero qué hay de verdad y de mentira en todo esto? En un informe breve, pero ponderado y bien fundamentado a mi entender, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) explica, con sobradas citas bibliográficas por si a alguien le quedan dudas, que no es verdad que vacunar de varicela a todo el mundo acabe con el problema; al contrario, según AEMPS “existen varias incertidumbres” y no está probado que el beneficio de vacunar de forma sistemática en la infancia sea mayor que el que se obtiene por pasar la enfermedad “cuando toca” y con ello, quien la pasa, está reforzando su sistema inmune con el consiguiente beneficio para el organismo, ya que, una vez pasada, la protección es de por vida. Lo del coste/beneficio es también un dato a tener en cuenta dados los tiempos que corren, ¿verdad?, aunque hablando de salud, siempre sería lo de menos.

Publicidad

En cualquier caso, y siempre según AEMPS, las vacunas actuales que hay contra la varicela (Varivax y Varilrix, ésta última restringida al uso hospitalario) “inducen una protección limitada, y se desconoce cuántas dosis podrían ser necesarias para inducir protección de por vida, si es que ello es posible”. De ahí la incertidumbre que se genera al incorporar la vacunación de varicela al calendario pediátrico  —teóricamente, Varivax puede administrarse a partir de los 12 meses— y el riesgo consiguiente que se corre, que podría desembocar en un cambio epidemiológico, desplazando la aparición de la enfermedad en la niñez, como normalmente sucede, a la edad adulta. La AEMPS resume sus argumentos diciendo que una vacunación masiva (sistemática) podría generar más problemas que los que resuelve.

Queda claro, ¿no? Pues, por si alguien aún tiene dudas, cabe decir que no ha habido tal desabastecimiento y sí una orden de la AEMPS al laboratorio que suministra Varivax para que se abstenga de este suministro (¿arbitrario?) al objeto de lograr que la vacunación se realice según el calendario que las comunidades Autónomas (CCAA) han establecido, previamente aprobado por el Consejo Interterritorial de Salud (CISNS), máximo órgano de coordinación, en materia sanitaria, entre las CCAA y el Gobierno. En definitiva, se trata de evitar que, por su cuenta y riesgo, los pediatras —atendiendo, quizá, a sus intereses— recomienden a “sus clientes” la vacunación de sus hijos contra la varicela, saltándose la normativa vigente. A aquellos que aceptan tal “recomendación” se les prescribe de forma privada la vacuna y, por tanto a su cargo, con un coste de 71,81 € por dosis. Así, el Ministerio de Sanidad calcula que en España se prescriben al año 315.000 dosis al margen del calendario de vacunación oficial. ¡Un disparate!

La medida, esta claro, afecta sólo a la medicina privada, que es quien “trapichea”, si se puede decir de este modo, con la vacunación al margen de la normativa vigente, pues el sistema público de salud no ha tenido ni tiene problemas de abastecimiento. Una medicina privada que, como todo el mundo sabe, de un tiempo a esta parte, está en guerra permanente con el Sistema Nacional de Salud, y aprovecha cualquier resquicio para ir ganando terreno, aunque sea sólo con una simple vacuna, como es en este caso.

De todos modos, es cierto que cada uno habla de la feria según le va en ella. Y en el caso del laboratorio Sanofi o de la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Asociación Española de Vacunología (AEV) y la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (Sempsph), que son las tres sociedades que han emitido, cada una, un comunicado de denuncia, cuentan lo que a ellas le interesa contar y, así, amparándose en países como los Estados Unidos, se justifican. Del país americano dicen que practica “la vacunación universal”, pero no cuentan que el protocolo que establecieron las autoridades sanitarias de aquel país en 1996 para vacunar contra la varicela tuvo que ser revisado en 2007 para incluir una segunda dosis con el objeto de disminuir el elevado número de fallos de la vacuna y los consiguientes nuevos brotes de varicela que aparecían continuamente entre la población de niños vacunados.

Tampoco cuentan estas sociedades científicas que hay otros países como Holanda o Noruega —nada sospechosos de estar descuidando la salud de sus ciudadanos—, donde sólo se vacuna de varicela a “contados” grupos de riesgo o en casos muy concretos. En general, en Europa, salvo Alemania, Grecia, Letonia y algunas regiones de Italia, además de las CCAA de Madrid y Navarra y las ciudades de Ceuta y Melilla, ninguna otra comunidad autónoma ha incorporado a su calendario pediátrico de vacunación la vacuna de la varicela de forma sistemática.

Y para muestra un botón: según la AEMPS, para los 2.300.000 niños que nacen al año sumando los de Bélgica, Francia, Polonia, Reino Unido, Suiza y Austria, sólo se dispensaron en los últimos tres años 201.000 dosis por año; es decir, entre un 4 y un 8% del total de los niños fueron vacunados, según recibieran una o dos dosis. En cambio Alemania sí vacuna a su infancia al 100%. Para los 660.000 nacimientos anuales que tiene, dispensa más de 1.300.000 vacunas; es decir, 2 dosis por niño “de momento”, como matiza la AEMPS, que añade: “quién sabe si en un futuro no tendrá que ampliar con nuevas dosis la vacunación porque siga sin tener la varicela controlada”.

En España, en cambio, ¡y esto es lo que ha alarmado a las autoridades sanitarias!, además de las 135.000 dosis que se administran de forma oficial en los programas de vacunación pediátrica o en los de adolescentes, se consumen, como decía antes, 315.000 dosis de vacuna contra la varicela en el ámbito sanitario privado, y por tanto fuera del control de las recomendaciones sanitarias. Sin entrar en más detalles, el Ministerio de Sanidad cree que esto es grave y cree también que se está corriendo el riesgo de crear un problema de salud pública que podría presentarse en los próximos años.

Uso y abuso de la vacuna, mercado privado, falta de control sanitario... ¿Qué está pasando? ¿Por qué sociedades con nombres tan rimbombantes como la AEP, la AEV o la Sempsph se revuelven contra el Ministerio de Sanidad y rebaten de forma abrupta sus recomendaciones que, ya decimos, parecen más que razonables?

Pues, ya saben, para difamar están las malas lenguas. Y éstas dicen que las sociedades en cuestión reciben sus buenas ayudas de los laboratorios fabricantes... Algo que, por otra parte, es público y notorio. Ayudas que financian publicaciones, congresos y muchos de sus eventos. De todos modos, esto sería lo de menos; lo “de más” es ese “abuso”, ese mercado paralelo de vacunas, que, según el Ministerio de Sanidad ha sido detectado.

Y aquí surgen nuevas preguntas: ¿A quién o a quiénes beneficia este trapicheo? ¿Por qué esa coincidencia en los medios de comunicación a la hora de comunicar este problema? Una coincidencia que, por otra parte, choca que sea en todos bastante parcial... Y lo más importante: ¿Quiénes son las víctimas? ¿Quiénes las familias a las que el profesional sanitario induce a vacunar a sus hijos e hijas al margen del protocolo oficial? Preguntas para las que seguiremos buscando una respuesta... Aunque, de momento, ya tenemos una; y la voy a dar: la industria farmacéutica, los lobbys sanitarios y la industria privada de la salud no cejarán en su empeño de convertir la salud pública en España en un bien de consumo. ¿No les parece?

11 Comments
  1. anónimo says

    Para hablar de algo con coherencia, hay que tener conocimientos y experiencia: soy pediatra, lo que no creo que sea el firmante y le invito a visitar a los niños que en este año han ingresado por complicaciones serias de la varicela en los hospitales que conozco. No es una enfermedad banal en el 100 % de los casos y hay una vacuna que si fuera de aplicación Universal como es la difteria, el tétanos, la tosferina, el sarampión y otras más, haría erradicar la enfermedad tanto en los niños como en los adultos. Es el gobierno el que está ahorrando dinero y no quiere hacer caso a las sociedades que más saben de vacunas: la AEP , la Soc de Vacunología y la CAMFIC. Es un artículo difamatorio, inexacto, tendencioso y mentiroso. Pase por los hospitales donde han estado ingresados muchos niños con su varicela «banal» y cuénteles que en el siglo XXI estamos «abusando » de las vacunas. De juzgado de guardia su artículo.

  2. Pediatra says

    Totalmente de acuerdo si me demuestra que los niños de las comunidades autónomas en las que esta dentro del calendario vacunal tienen una mutación genética que los hace más susceptibles de padecer complicaciones por el virus de la varicela por lo que esta justificado vacunarlos a los 12 meses y al resto de los niños españoles. Asimismo, debe haber una razón perfectamente lógica, que espero que usted nos ilustre, por la que los adultos de dichas comunidades no son susceptibles al tan temido cambio epidemiológico. Espero su respuesta.

  3. Quésabrástú says

    Muy triste este artículo.

    En pleno siglo XXI existe una vacuna para poder eliminar el sufrimiento de hacer pasar a un niño por esta dura enfermedad y no la damos.

    Me parece que aquí quien tiene que opinar es la comunidad de Navarra, que la lleva administrando desde hace años y tendrá datos estadísticos reales de cómo ha funcionado.

    Lo más gracioso será cuando dentro de 5, 7 0 10 años se reconozca el error y todos los que tenemos bebes ahora menores de 12 meses en la comunidad de Madrid, no podamos darle la vacuna.

    Muy triste.

  4. BB says

    Tengo 3 hijos, los dos mayores pasaron la varicela, varias noches sin dormir, llantos, tres semanas de verano sin poder bañarse ni en la piscina ni en la playa, como leprosos. No tenían 3pupas, sino 300. Merece la pena pasar por todo eso?? Si existe una vacuna, aunque haya que poner más de una dosis….. Pensemos

  5. luna says

    tengo un bebe de 11 meses y me encuentro en una situacion de autentica perplejidad y no se que hacer. No se que es mejor para mi hijo. A quien hago caso? me gustaria que el firmante de este articulo conteste a los mensajes que se han dejado como el del pediatra. anonimo, quesabrastu, y ver sis simplemente es un panoli o tiene alguna razon.

  6. Joaquín Mayordomo says

    Vaya, vaya… Como siempre hay quien se empeña en matar al mensajero en vez de enfrentarse directamente al conflicto para ponerle remedio. Un servidor es periodista y, si no me equivoco, mi profesión consiste en la intermediación; es decir, observo los hechos y trato de contárselos lo mejor posible a quienes no los conocen. Así ha ocurrido con el artículo de la vacuna de la varicela y así espero que siga ocurriendo. Si alguien no está conforme con el contenido de lo que en este artículo cuento, que le pida explicaciones al Gobierno y a la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), en concreto, que es la fuente de dónde yo he obtenido, principalmente, la información.
    Por comenzar por algún sitio, empiezo respondiendo a quienes tienen hijos y tienen dudas. Yo no soy médico, y menos pediatra, así que lo único que se me ocurre es aconsejarle que acudan a su centro de salud y allí seguro que sabrán orientarles y explicarles si deben vacunar o no a sus hijos.
    Y, en cuanto a los profesionales que se han ofendido y discrepan… ¡Cómo se han puesto! Incluso en algún caso rezuman tal ira sus frases que dan miedo; casi puede verse el espumarajo que genera su rabia. ¡Pues no se enfaden conmigo! Enfádense con la AEMPS. El calendario de vacunación pactado por las Comunidades Autónomas supongo que está para algo, ¿no? ¿O es que cada uno puede administrar la ley a su antojo?
    Es posible que el Gobierno quiera ahorrarse dinero, es posible. Pero también son verdaderos los datos que el Informe de la AEMPS recoge, ¿no? ¿No es cierto que en países como Alemania se vacuna una, dos… veces a los niños y que en EE UU se han hecho nuevos protocolos para revisar el proceso de vacunación para combatir la varicela?
    Insisto, no se enfaden conmigo. ¿O prefieren que no escriba que hay 230.000 dosis que se dispensan sin ningún tipo de control por parte de la Administración sanitaria cada año? Son datos oficiales del Gobierno, no míos.

  7. Vendetta says

    yo coji varicela a los 28 años, y en una semana como nuevo ni vacunas ni leches ….

  8. Vendetta says

    pediatras dejen de venderles a las madre productos nestle=transgénicos, chatarras que sois unos chatarras.

  9. pediatra para la educación says

    El comentario de la AEMPS sobre que sólo piensan en el bien de los niños, es cuanto menos hipócrita sino perverso. Al decidir la vacunación a los doce años lo único que consiguen es ahorrar miles de dosis de vacuna puesto que para entonces alrededor del 75% de los niños ya la han padecido.
    La varicela no es una enfermedad leve, puede ser grave en niños con enfermedades congénitas, inmunodeprimidos, enfermedades respiratorias e incluso con dermatitis atópica, sin contar con las complicaciones que pueden causar. Al vacunar a los niños en edad infantil se evita su aparición y NO se desplaza a otras edades, al contrario lo que se consigue es una protección de grupo o lo que en inmunología se llama «efecto campana», es decir inmunidad solidaria que sucede cuando mas del 60% de la población está vacunada el virus o la bacteria no circula y por tanto la aparición de la enfermedad practicamente es nula.
    Este caso pasó con la vacuna antinemucócica en la infancia (Prevenar13), no sólo consiguió disminuir los casos de otitis y meningitis en los niños sino también los de enfermedades causadas por la misma bacteria en las personas mayores.
    Con la retirada de la vacuna se está atentando contra la libertad del individuo de vacunar o no vacunar segun la recomendación de su médico.
    Si queremos una información segura y fidedigna debemos acudir a fuentes científicas sin ánimo de lucro ni vinculación política, la OMS, la AEP (Asociación Española de Pediatría), etc.

  10. Charo says

    A mi me gustaria saber qué hacen aquéllos padres que vacunaron a sus hijos de la 1ª dosis dentro del calendario normal de vacunación a los 15 meses y cuándo han llegado sus hijos a la edad de administrales la 2ª dosis se han encontrado con una situación propia de un pais tercermundista. No pueden conseguir la 2ª dosis , es decir, sus hijos no están ni vacunados ni no vacunados. Es evidente que hay intereses económicos y es mentira que sean los pediatras privados los que recomendaban la vacunación. Hace 3 años, la 1º dosis en la comunidad de Castilla y León estaba en el calendario de vacunación a los 15 meses. ¿Vamos a Portugal a conseguir la 2ª dosis de la vacuna vacuna?. Esto es surrealista.

  11. taty says

    Y los adultos que no la hemos pasado ni tampoco hemos sido vacunados porque no existía en su momento, no tenemos derecho, más bien necesidad, a recibir la vacuna?

Leave A Reply

Your email address will not be published.