Candidiasis, la enfermedad que afecta a más personas sin que lo sepan

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Portada del trabajo de ....
Portada del trabajo de Cala H. Cervera.

Todo empezó porque tenía acidez estomacal, reflujo esofágico, digestiones pesadas; una sensación permanente de hinchazón en el abdomen... Aunque eso no le impedía vivir. Luego aparecieron síntomas más “intangibles” como la irritabilidad, la depresión ocasional, la fatiga, el mal humor, el insomnio, los dolores musculares, la pérdida de memoria... Síntomas todos, que si no fuera porque con frecuencia se agravan, tampoco impiden a nadie hacer vida “normal”.

Sí hay, sin embargo, personas que “no pueden más” y acuden al médico. Y ahí empieza su calvario... Porque la medicina moderna no les encuentra la causa... Bien porque no reparó aún en ella, bien porque en su obsesión por facilitar un remedio —ese fármaco específico que ataque los síntomas— no se preocupó de averiguar cuál era. Y así, estos enfermos —que se cuentan por miles en las sociedades desarrolladas— empiezan su particular peregrinaje de consulta en consulta. Van al médico de familia y, según qué les cuenta el paciente, éste les manda al estomatólogo, al internista, al psiquiatra, al neurólogo, al psicólogo... Mas ninguno, a la postre, da con la tecla de qué les ocurre. Sí les tratan, es cierto, los síntomas, pero no qué los provoca, con lo cual, o no desaparecen del todo esos síntomas o al cabo de un tiempo vuelven a presentarse. Y esto ocurre porque “la medicina alopática se ocupa sobre todo de la enfermedad, más que de prevenir la salud”, escribe Cala H. Cervera, autora del libro Candidiasis Crónica, con un antetítulo —Una guía sobre la enfermedad que a más personas afecta sin saberlo– que no admite dudas a la hora de saber de qué habla.

¡La candidiasis! ¿Qué es? Según esta autora formada en Inglaterra en el Institute for Optimum Nutrition de Londres y especialista en nutrición ortomolecular —darle a las células los nutrientes adecuados en las dosis precisas—, la candidiasis viene a ser la primera plaga de la vida moderna... O, dicho en términos médicos: una infección producida por exceso de cándidas.

Las cándidas son unos hongos que viven en perfecta armonía y equilibrio en nuestro intestino desde el momento en que nacemos, pero que cuando se les alimenta en exceso, por decirlo de forma sencilla —les encanta lo dulce, las harinas refinadas; vamos, los carbohidratos—, crecen y se desarrollan de forma desordenada provocando en quienes las sufren situaciones de “mala salud”; o, dicho en otras palabras: digestiones pesadas, dolor de cabeza, estreñimiento o diarrea, falta de deseo sexual... Y una lista interminable de efectos y episodios que pueden ser físicos o psíquicos, como ya se apuntó al comienzo de este artículo.

El doctor Mariano Bueno Cortes lleva estudiando y tratando las cándidas más de 25 años. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Zaragoza, preside la Sociedad Española de Medicina Biológica y Antienvejecimiento. También es el director médico de Biosalud, un instituto que centra su trabajo en la medicina biológica y natural. En su web, en el video dedicado a estos hongos, habla de ellos en la línea que lo hace Cervera. “No me podía imaginar que hubiese tantos casos ni tan graves problemas” por culpa de estas levaduras, comenta. Hay varios videos de Bueno Cortés en YouTube sobre el tratamiento específico de las cándidas, pues éstas pueden atacar distintas partes del cuerpo: al aparato genital femenino o a la vagina de forma específica, al intestino en general y manifestarse en la piel, en las uñas o, de forma aún más sutil, en nuestro comportamiento. De hecho, muchos médicos están tratando a pacientes como si éstos fueran hipocondríacos o, sencillamente, les envían al psiquiatra para que se ocupe de su depresión o ansiedad. Pero la realidad es que hay decenas de miles de personas en el mundo con candidiasis, que no han sido correctamente diagnosticadas y están siendo erróneamente tratadas con antidepresivos y tranquilizantes, reflexiona Cervera en su libro.

Entonces, si el problema es tan grave, ¿por qué la medicina moderna no se ocupa de la candidiasis intestinal crónica con más decisión y recursos? La realidad es que prácticamente la ignora. Y la respuesta probablemente sea ésta: porque es una enfermedad que sólo se puede resolver mediante un tratamiento integral de la persona a partir de que ésta asume que debe cambiar su estilo de vida si quiere curarse de forma definitiva. Las pastillas por si solas no sirven; es necesario enfrentarse a una dieta en la que “todo lo dulce e hidratos” desaparezca de la vida de estos enfermos. Y luego está el ambiente; la actitud emocional, física y psíquica pues se trata de recuperar la armonía vital al completo. Cervera describe hasta cuatro etapas para llegar a la total curación: preparación, eliminación, equilibrio y reparación. Y en todas ellas la paciencia ha de ser la gran aliada del enfermo para tener éxito. Nada que ver con “tomo una pastilla y salgo corriendo a hacer otra cosa”, que es lo que ahora practica la gente. El enfermo con candidiasis crónica debe asumir que el tratamiento es complejo y puede durar, según Cervera, en torno a 8 meses. Debe comer pensando en la salud, no en la estética, y comprometerse en firme con la dieta. “Las cándidas no razonan. Las hay o no las hay”, dice Cervera. Así que de nada sirve “hacerse trampas” y saltarse algún día la dieta.

La dieta. Esta es la clave. A estas alturas, ni la sociedad ni la ciencia ignoran ya que en los países desarrollados se como muy mal. ¿Pero cómo luchar contra el poder de la industria alimentaria? Los productos manufacturados tienen, a veces, carencias importantes, en lo que nutrientes se refiere, para mantener un cuerpo sano. Y eso de que la fruta y la verdura “ya no saben a nada” es verdad. Pero tampoco resuelve el problema la ingesta de alimentos “enriquecidos” con todo tipo de vitaminas. En nuestro estilo de vida los antibióticos, las hormonas sexuales o la cortisona aparecen asociados a muchos alimentos aunque, en general, sean enemigos de nuestra salud. En el proceso de elaboración de algunos alimentos se matan enzimas y moléculas necesarias para mantener un cuerpo sano y un sistema inmune fuerte. La consecuencia puede ser la desnutrición celular. Comemos mucho, es verdad; la gente está gorda, cierto; pero también está desnutrida. De ahí que lo de la dieta equilibrada resulte algo tópico en opinión de Cervera “puesto que no tenemos control sobre la cantidad de nutrientes que contienen los alimentos que ingerimos”, defiende en su libro. “Cada ser humano necesita una nutrición específica”, concluye. Así que, a la postre, a casi todos nos faltan nutrientes mientras nos hartamos de alimentos insanos... ¡Y ahí encuentran las cándidas su caldo de cultivo!

De modo que ¡atentos! Y cuando usted observe que su aparato digestivo “no marcha” como debiera, quizá deba ponerse a pensar en los alimentos que ingiere y si le conviene seguir abusando de ellos. Porque la candidiasis acecha, y esta enfermedad, de difícil diagnóstico por los innumerables síntomas comunes que muestra —la mayoría asociados también a otras enfermedades alopáticas— puede hacer que su vida sea un infierno... Aunque, es verdad, con ella podrá vivir hasta que se muera. Como decía hace unos días, en el diario El País, el eminente biólogo Richard Flavell, “las bacterias de nuestro intestino tienen que ver mucho con nuestra salud”. Aquí, sin quitar ni poner una coma, le aplicaremos la frase a los hongos.

En definitiva, se trata de que, una vez que usted ha dado con la causa de casi todos sus males, debe aprender a escucharse, a conocerse y alimentarse mejor. Todo esto se lo planteará acto seguido, cuando descubre que tiene las cándidas “por las nubes” (si se puede decir así) y decide enfrentarse a ellas.

5 Comments
  1. calilo33 says

    Algunos defensores de la medicina alternativa postulan una amplia presencia de candidiasis sistémica (o síndrome de hipersensibilidad por cándida, alergia a la levadura, o crecimiento excesivo de candida gastrointestinal), una condición médicamente no reconocida. La opinión fue ampliamente promovida en un libro publicado por el Dr. William Crook que planteaba como hipótesis que una variedad de síntomas comunes tales como la fatiga, SPM, disfunción sexual, asma, psoriasis, problemas digestivos y urinarios, esclerosis múltiple, y dolores muscular podrían ser causados por infecciones subclínicas de Candida albicans. Crook sugiere una variedad de remedios para tratar estos síntomas, incluyendo modificaciones en la dieta, antimicóticos con receta, e irrigación del colon. Con la excepción de algunos estudios dietéticos en la sección de infección urinaria, la medicina convencional no ha usado la mayoría de estas alternativas, ya que no hay evidencia científica que pruebe ya sea la efectividad de estos tratamientos o que la candidiasis sistémica subclínica sea un diagnóstico viable.

    En 1990, el proveedor de medicina alternativa Nature’s Way firmó un acuerdo de consentimiento FTC de no desvirtuar en la publicidad ninguna prueba de autodiagnóstico acerca de condiciones de levaduras o hacer cualquier representación sin fundamento acerca de la habilidad de cualquier alimento o suplemento para el control de condiciones de levaduras, con una multa de $30.000 a nombre del Instituto Nacional de Salud para investigaciones en una candidiasis genuina.
    Wikipedia

  2. Jones, Francisco says

    Menudo publi-reportaje… ¿Cuánto habéis sacado?

  3. Joaquín Mayordomo says

    Lamento que esa breve línea que escribes en tu comentario, Jones Francisco, rezume tan mala fe. Por mi parte, la intención al escribir el artículo, ha sido todo lo contrario: sólo he deseado obrar de buena fe. No ha sido mi intención, te lo aseguro, hacer propaganda de nada ni de nadie. Y prueba de ello es que las personas que cito se disculparon —o me dijeron estar muy ocupadas en ese momento, o fuera de España— para evitar hablar conmigo. Aún así me pareció interesante hablar de este tema porque conozco personas que tienen estos problemas de salud y en algún caso les han hablado de padecer candidiasis. Dicho esto, deberíamos entender de una vez, amigo, que la medicina moderna no es la panacea de la salud. Cómo tú sabes muy bien, el ser humano no sólo es química, también es emoción. Y, si me apuras, es lo que es porque vive en una cultura determinada y en un medio natural y social concreto. O sea, que no sólo de pastillas vive la especie por más que se empeñe el lobby farmacéutico en hacernos creer. ¡Y que conste que yo nunca hasta ahora he querido sabe de esos “médicos” (biológicos, naturales, etcétera), pero reconozco que en según qué casos y según a qué personas les pueden ayudar. El etnocentrismo occidental nos pierde, te lo aseguro. Lo aplicamos a la política, a la economía, a las relaciones humanas, a la salud… Y no siempre acertamos; no siempre es así.
    En fin, puedes tomarte como quieras este comentario, Jones Francisco, pero lo más fácil es decir lo que has dicho. Por mi parte, sólo puedo agradecerte la oportunidad que me das de escribir esta réplica. El periodismo, creo yo, no sólo es hablar de lo que nos cuenta el poder. Hay mil argumentos periféricos que casi nadie tiene en cuenta, pero que existir, existen. Como la candidiasis. Salud.

  4. amordegoma says

    Sin duda alguna es una enfermedad oculta hasta que no se manifiesta.

    http://www.amordegoma.com/53-bolas-y-huevos

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