Mabel Lozano: “El negocio de la trata nunca antes había sido tan barato ni tan fácil”

Ana V. Toscano *

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Mabel Lozano promocionando ‘Chicas Nuevas 24 horas’. / Mafalda Producciones

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La historia de Irina, una joven engañada y captada en Rusia para ejercer la prostitución en España, fue la que empujó a Mabel Lozano hace ahora una década a ponerse detrás de las cámaras y dirigir ‘Voces contra la trata’, su primer largo documental. Pero con quien sueña cada noche es con Yandy, una de las niñas que protagonizan su nuevo trabajo: ‘Chicas Nuevas 24 horas’.

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“Para mí, como persona y como madre, su testimonio fue uno de los más duros”, relata aún emocionada Lozano (Toledo, 1967) a cuartopoder.es. No es para menos. Después de haber conseguido escapar del prostíbulo donde la tenían esclavizada sexualmente en una zona de minería ilegal en Perú, nadie de su familia ha ido a recogerla al albergue de la asociación Huarayo donde vive acogida en Madre de Dios. “Fue brutal cuando me dijo que lo único que quería era volver a casa con su mamá y, a continuación, el director de la casa refugio nos contó que ni su madre ni nadie la quiere. Así que con sólo 15 años no eres nada. No le importas a nadie, no tienes presente y no tienes futuro”.

Los relatos de Sofía, Ana Ramona y Estela son similares. Como otras miles de niñas y mujeres, fueron engañadas con promesas falsas de trabajo y, posteriormente, extorsionadas, violadas y obligadas a prostituirse. Según la directora, el fenómeno de la globalización ha contribuido, además, a que la trata sea un negocio cada vez más lucrativo. “Nunca antes había sido tan barato ni tan fácil”, sentencia.

Según los últimos datos conocidos, mueve 32.000 millones de dólares a razón de 120 euros por cada niña desvirgada por un cliente en Perú. A costa de 35.000 menores explotadas en Colombia y de 140.000 mujeres y niñas obligadas a prostituirse en Europa Occidental. En base a ‘jornadas laborales’ de 40 servicios por noche en Madrid entre otras insoportables cifras ante las que Lozano reclama una “acción transformadora” por parte del conjunto de la sociedad. “Esta acción tiene que venir por parte de todo el mundo porque es muy fácil decir que el Gobierno, las Fuerzas de Seguridad o los medios tienen la culpa, que también, pero no podemos olvidar que cada uno de nosotros, en su ámbito, también puede hacer cosas”.

Su granito de arena para contribuir a erradicar esta lacra se llama ‘Chicas Nuevas 24 horas’, título que coincide con el de un reclamo publicitario que durante meses estuvo viendo en las páginas de un periódico de tirada nacional. Con la intención de conocer qué y quiénes estaban detrás de ese anuncio, Mabel Lozano realizó un largo viaje a Argentina, Colombia, Perú y Paraguay, los países de origen de la mayoría de víctimas de trata.

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Mabel Lozano durante el rodaje del documental. / Mafalda Producciones

Ha entrevistado a responsables de organizaciones sociales, fiscales y policías, algunos de los cuales, se han atrevido a denunciar públicamente que quienes deberían velar por los derechos de la infancia miran hacia otro lado porque tienen intereses particulares en alguna de las ramas que forman parte del negocio de la trata. “El policía de Perú que sale dio la cara por mí y se jugó su vida para contarme cómo los responsables que tenían que proteger a esas niñas son los dueños de los prostíbulos donde son explotadas. Son los que tienen el oro y se enriquecen con esto”.

Una experiencia “muy dura”, admite la también actriz, pero que ahora le está reportando no pocas alegrías. En agosto, el documental fue declarado de Interés Nacional por la Cámara de Diputados de Paraguay, en estos momentos se está traduciendo al guaraní y al quechua para poder sensibilizar a la población del Amazonas y los Andes, y ha colgado el cartel de ‘no hay entradas’ durante los tres días consecutivos que se ha proyectado en la Cineteca del Matadero de Madrid (se proyectará de nuevo en los cines Zoco de Majadahonda del 17 al 24 de septiembre).  “Si me hubieran dicho esto hace 4 años no me lo hubiera creído, porque he pensado muchas veces en tirar la toalla a lo largo de todo este tiempo por las dificultades de financiación”, explicó el pasado sábado a los espectadores antes de la proyección.

Lozano asegura que con ‘Chicas Nuevas 24 horas’ no ha intentado dar “collejas ni lecciones a nadie”, ni siquiera a los medios que siguen ganando dinero con la publicación de los anuncios que esconden la trata ni a los consumidores de prostitución. “No estamos acusando a nadie en ningún momento, yo no soy quién para eso. Lo que estamos tratando es de educar y contar que esto tiene una base y un inicio en los países de origen que tiene que ver con la pobreza y la desigualdad y que, con la complicidad de países como el nuestro, se captan cada vez más niñas”.

En ese sentido, la documentalista recuerda que ni la trata ni la prostitución derivada de ella se pueden abordar bajo una visión moralista. “Es un delito y una violación de los Derechos Humanos. Es mucho más serio y va más allá de la simple moral. Atenta directamente contra seres humanos que están siendo cosificados como si fueran zapatos o botes de tomate”. Por eso, insiste en que, salvo en contadas excepciones, la mayoría de prostitutas son víctimas de trata. “Lo que sí hay que decirle a los clientes es que, en muchos casos, esas mujeres que le sonríen son víctimas de esclavitud, que son machacadas, violadas y extorsionadas. Hay que contarles que eso ocurre y sensibilizar a la ciudadanía”, recalca.

Con este objetivo, y pensando especialmente en el público más joven, la documentalista puso en marcha desde el inicio de este proyecto (hace ahora 4 años) una “pata digital”. Youtube y las redes sociales han sido fundamentales para difundir la web chicasnuevas24horas.com, donde Lozano ha ido dando a conocer imágenes y testimonios de víctimas de trata para concienciar a los adolescentes sobre esta lacra. Además, el documental viene acompañado de una exposición fotográfica con la que se pretende conseguir una mayor implicación social tanto nacional como internacional. Se podrá ver del 23 al 29 de septiembre en la Casa de América de la capital madrileña.

(*) Ana V. Toscano es periodista.