Anémonas, caballitos y pepinos de mar: las nuevas joyas de los traficantes

Tráfico de animales
Imágenes de la anémona incautada por la Guardia Civil en la operación 'Viridis'. / Guardia Civil

Más de tres toneladas de producto, una operación que se salda con 10 detenciones y una red ilegal desmantelada. Podría ser la descripción de la última redada antidroga de la Guardia Civil, pero se trata de la Operación Viridis que permitió en agosto incautar 3325 kilogramos de anémonas, 72 kilos de erizos de mar, 43 redes, 15 equipos de buceo y 3 vehículos de una trama de captura y ventas de estos animales en Málaga. Las anémonas se han convertido en una de las especies favoritas de los cazadores ilegales.

Desde el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) alertan que en los dos últimos años han aumentado las capturas ilegales de las anémonas, los caballitos y los pepinos de mar. “La anémona es un producto típico de la gastronomía de Cádiz, pero va extendiéndose por el resto del territorio. Los caladeros gaditanos ya están esquilmados y los pescadores ilegales se están desplazando a Málaga y Granada para continuar pescando”, explica Carlos Plaja, sargento jefe de la patrulla de comandancia del SEPRONA de la Guardia Civil de Málaga. El aumento de la demanda no ha ido aparejado del aumento de licencias para capturar a este antozoo. Su pesca incontrolada supone no solo un perjuicio económico para los recolectores legales, sino también un peligro para el ecosistema.

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Las propiedades nutricionales de la anémona (conocida como ‘ortiguilla de mar’) han hecho que su consumo se extienda por el resto de España, incluso, en el norte, donde se puede captar y comercializar en sitios como Galicia y Asturias. De hecho, la dirección general de Pesca de esta última comunidad reveló que en 2017 los pescadores ya sacan más beneficios de la ortiguilla que del bogavante. Este aumento de la demanda parece haber llevado también a una subida de la pesca ilegal.

Tráfico de anémonas
El material incautado a los traficantes de anémonas por el SEPRONA de Málaga. / Guardia Civil.

Normalmente, uno de los traficantes vigila en la playa, mientras que sus compañeros, ataviados con trajes de neopreno y bombonas de oxígeno, simulan bucear. Cuando todo está despejado, recogen la mercancía que ha quedado depositada en unas redes que colocaron previamente, arrastran a las plantas y las meten rápidamente en un coche para alejarse.

La captura ilegal de esta especie marina sale muy rentable. El recolector vende a siete euros el kilo, que tienen unas 60 anémonas. El mayorista al que se lo entrega, lo vende a su vez a 18 euros el kilo y el restaurante cobra unos 15 euros por una docena. Eso sí, sin ningún tipo de control sanitario que asegure al consumidor que están en buen estado.

Algunos de los miembros de las redes que se desarticulan suelen ser familiares y los más jóvenes les toman el relevo a sus padres, hermanos o primos: “Aprenden el oficio desde los 15 y 16 años”, explica el sargento jefe. El perfil de estos capturadores suele ser el de un hombre que tiene entre 20 y 45 años.

El caballito de mar, en el mercado asiático para aumentar la virilidad

La anémona se pesca ilegalmente para comercializarla en el mercado interno, junto a otros productos como los erizos de mar o los pulpos. Sin embargo, SEPRONA también detecta que hay otro jugoso mercado que atrae a los recolectores furtivos españoles: Asia.

“El caballito de mar es una especie protegida, pero se vende en el mercado chino como afrodisíaco”, asegura Plaja. El pasado marzo, la Guardia Civil detuvo a dos personas en el Puerto de Santamaría por poseer 36 ejemplares. Según cuenta el SEPRONA, estos animales, que están amparados por el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, nunca se exportan vivos, sino que se secan y a veces se trocean. Entonces, se exportan a Asia, donde se utiliza como una viagra natural o para fabricar productos de medicina tradicional china.

A este amplio mercado también va destinado otra de las especies de lo más rentables para los traficantes, los pepinos de mar. Estos equinodermos viscosos y resbaladizos son un manjar en algunas gastronomías asiáticas y las exportaciones a estos países han crecido. En paralelo, también lo ha hecho el tráfico ilegal de estas especies. El pasado marzo, la Guardia Civil decomisó hasta una tonelada de estos animales en una nave de Meira (Pontevedra).

En este caso, las estructuras son un poco más sofisticadas, ya que se necesita un enlace internacional que haya llegar la mercancía a Asia. En algunas ocasiones, también se acompaña la venta ilegal con falsificación de papeles para darle una apariencia legal a la operación.