ANA ISABEL CORDOBÉS | Publicado:

Angela Davis
Angela Davis durante su conferencia en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona./ Ana Isabel Cordobés

Parecía que la fecha hubiera estado marcada a propósito. Angela Davis visitó Barcelona a apenas 24 horas de la posible DUI por parte de Puigdemont. Antirracismo, antifascismo, feminismo y lucha por un cambio en el sistema penitenciario mezclado y combinado en una conferencia con la revolución como tema central. Sin embargo, todo ese espectro de temas tan amplio es el que ha tenido que enfrentar desde su nacimiento, su infancia en Birmingam, Alabama, y sus estudios universitarios. De hecho, afirmó, en la misma Birmingam comenzó su revolución.

A pesar de que el título de la ponencia era “revolución o resistencia”, Davis pocas veces se refirió a la resistencia como método de alcanzar objetivos. “No tengo la fórmula secreta para hacer la revolución, pero sí puedo dar algunos detalles sobre cómo iniciar una”, comenzó; “si un oprimido se rebela, otros oprimidos se le unirán para crear una revolución”. Y si de revoluciones se trataba, tenía enfrente a una muestra de un pueblo que se encontraba inmerso en una. Es más, su lema y título de su último libro es “la libertad es una batalla constante”.

Sobre el asunto catalán fue cauta y afirmó: “Me falta conocer algunos matices [de la situación catalana], pero creo firmemente que todo el mundo debería tener derecho a tomar sus propias decisiones sin que guíen su destino”. Aunque sí mostró su opinión tras observar las imágenes publicadas por los medios de comunicación de todo el mundo del pasado 1-O, donde la violencia policial fue el centro de atención. “Aquí, en Cataluña, también habéis experimentado el fascismo de la colonización estos días”, y añadió “aunque mañana [por el 10-O] supuestamente se declara la independencia, debéis preguntaros de qué queréis independizaros”. Davis fue una de las firmantes del manifiesto “Let Catalans vote” (Dejad votar a los catalanes).

Pero sobre esto, un apunte: “Tal vez haya que darle una vuelta a la idea de una Cataluña independiente: debería ser antimisógina y antirracista”. Toda una declaración de intenciones muy necesaria, más aún después de una pésima presentación -a juicio de quien escribe- que excluyó a una importante presencia afrodescendiente en la sala afirmando “los catalanes no somos negros”. Una frase totalmente fuera de lugar en una sociedad que pretende ser multicultural y multirracial. “Si no cuestionamos el centralismo de Occidente, le cerraremos las puertas a la igualdad racial”, finiquitó.

Sobre el racismo en EEUU advirtió de que “no iba a dedicarle demasiado tiempo a hablar de Trump”, pero sí hizo referencia a los últimos acontecimientos racistas. El asesinato de un hombre negro en Fergunson a manos de la policía y que desencadenó el movimiento “Black lives matter” hasta las protestas de deportistas estadounidenses arrodillados al sonar el himno norteamericano. Por cierto, aclaró, “los primeros en protestar y arrodillarse no fueron los jugadores de fútbol americano [que han ocupado minutos informativos en todo el mundo] sino las jugadoras de baloncesto”.

73 años de activismo no solo le otorgan el poder de aleccionar a los demás, sino que abren la incógnita de cómo seguir en primera línea de la protesta sin desfallecer. La clave, sobre todo vinculada al feminismo, es “dejar de pensar en una como individuo, y empezar a verse como parte de un grupo”. La fuerza colectiva, esa que décadas atrás, “también contando con activistas europeos”, logró sacarla de prisión, es la que puede hoy alcanzar un verdadero cambio en la sociedad.

“Creo firmemente que ésta es la era de las mujeres”, afirmó durante su discurso, en el que, irremediablemente, aparecía el feminismo vinculado a otras cuestiones como la raza, la diversidad sexual o la pobreza. “No será solo la era de las mujeres, sino la era de las mujeres pobres, las indígenas, las negras, las musulmanas, las trans, las queer”.

“Siempre habrá revoluciones pergeñándose en la sociedad”, concluyó Davis.

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  • florentino del Amo Antolin

    Una luchadora incansable, antirracismo, revolucionaria de mentes acogedoras del saber… Y, del ser. Una mujer llena de esperiencias, y de vitaldad incombustible… ¡ Nosotros, no somos negros !. Por fuera, por dentro, un racismo de negro humo; tienes un corazón de pizarra. Al individuo, nos han individualizado aun más; precisamente al quebrarse la solidaridad… Empequeñecemos, siendo neutralizados, creandonos contradicciones al no poder entablar dialogo, ni formular respuestas… ¡ Bien hayada Angela Davis !.

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