SIDA / En España se mantiene una tasa de contagio por encima de la media europea

La PREP, el método para prevenir el VIH que exigen la comunidad médica y el colectivo gay

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Pancarta VIHSIBLES
Una pancarta de la Federación estatal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (FELGTB). /FELGTB

Ser hombre homosexual en España significa tener muchas cartas para infectarse de VIH. Ante el drama que representa el virus que puede dar lugar a una enfermedad sin cura, el sida, surge un tratamiento preventivo que ha abierto un debate que entrecruza la moral, la salud pública y el bolsillo. La píldora mágica se llama truvada, un antiretroviral que previene el contagio de una manera muy eficaz, casi en un 90%. En España el sistema sanitario no ha implementado su uso para evitar la infección, un uso que se conoce como Profilaxis Previa a la Exposición (PREP), y cada vez más miembros de la comunidad gay intentan conseguirla por vías alternativas, con los riesgos que conlleva.

Con el fin de evitar el contagio por VIH, la truvada se administra en los hospitales cuando los pacientes han tenido relaciones sexuales de riesgo, es decir, cuando han practicado sexo sin preservativo o éste les ha fallado. Pero algunas personas aseguran que han tenido un contacto de riesgo solo para obtener la PREP y así poder mantener relaciones sexuales de manera despreocupada durante el fin de semana. No obstante, según organizaciones como Apoyo Positivo o centros comunitarios como BCN CheckPoint, lo más alarmante es que cada vez más miembros de la comunidad gay adquieren la truvada online, de otros países, especialmente de India, y la toman sin ningún tipo de supervisión o garantía médica, con el riesgo que ello conlleva para ellos mismos y para sus parejas sexuales.

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Estamos estancados en la lucha contra el VIH y el Sida. En España el número de personas que se infectan cada año se mantiene entre 3.500 y 4.000, una cifra que refleja un ritmo frenético de propagación del virus si nos comparamos con los países de nuestro entorno. Ante unos datos tan poco alentadores, la mayoría de la comunidad científica y la totalidad de las organizaciones en defensa del colectivo gay --la gran mayoría de los afectados son hombres homosexuales y mujeres transexuales o transgénero-- exigen que se implemente ya en España la Profilaxis Previa a la Exposición (PREP) y creen que debería ser financiada, al menos en gran parte, por el sistema público sanitario. Pero el tratamiento oscila entre los 400 y los 600 euros al mes y surgen las preguntas.

“La gente se infecta porque tenemos una incidencia elevadísima. Con PREP tendríamos algunos casos al año, pero no estas barbaridades. Si España lidera la epidemia en número de infecciones, también debería liderar la respuesta efectiva”, critica Ferran Pujol, director de BCN Checkpoint, un centro comunitario de Barcelona que se encarga de detectar el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual. El experto subraya que la PREP está autorizada por la Agencia Europea del Medicamento y recomendada por varios organismos internacionales como el Centro europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), la Organización Mundial de la Salud y ONU Sida.

En nuestro entorno, por ejemplo, Francia y Portugal contemplan la PREP dentro de la cartera de la Seguridad Social. En Italia y Holanda aunque no esté regulada, se puede conseguir con prescripción médica comprando el medicamento con un precio genérico más barato. En Reino Unido, no se ha incluido en la cartera de prestaciones, pero se ha puesto en marcha estudios con 10.000 participantes, que es una manera de cubrir prácticamente a todos los que la necesitarían. “En el Soho de Londres, en una clínica similar a BCN Checkpoint, en menos de dos años las infecciones han caído en un 90%", reseña Pujol.

¿Es la PREP para todo el mundo?, ¿debe financiarse con dinero público?

“La mayor parte de quienes nos dedicamos a combatir el VIH, lo vemos como una medida positiva, aunque sepamos que lo mejor de todo sería tratar a los infectados porque, si los tratamos de la manera adecuada, ya no transmiten el VIH”, explica el jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Santiago Moreno. La PREP se ha demostrado un método eficacísimo, aunque “no es inocuo, ningún medicamento lo es”, señala el doctor.

Ante la crítica que puede despertar que se medique a personas sanas, o al menos sin VIH, con un antirretroviral, Moreno defiende la PREP. “A todos nos gustaría que se usara el preservativo, que como método de prevención es eficacísimo y no tiene toxicidad, pero la realidad es que con las medidas tradicionales la epidemia no se para. Es verdad que estaríamos utilizando una medida que puede ser tóxica para prevenir un problema, pero la toxicidad que tiene el truvada es muy baja, controlable y fácilmente detectable”, añade el experto.

De hecho, Moreno es uno de los expertos encargados de la Guía de Recomendaciones para la implantación de la PREP de GESIDA, grupo de expertos de investigación del Sida-Seimc. Un documento que en 2016 ya dibujó los pasos a seguir para que la PREP se pudiera aplicar de manera adecuada en España de manera costo-efectiva para el Estado. “Tiene que ser suministrada en un grupo de población en la cual el riesgo de contraer la enfermedad sea alto”. La comunidad científica y médica defiende que es eficiente prevenir el contagio de aquellas personas con más riesgo de contraer la enfermedad porque, de lo contrario, acabarán contrayendo el VIH. Y aparte de que el contagio se podría haber evitado, el Estado acabará igualmente sufragando los costes del tratamiento.

Según GESIDA, siguiendo las recomendaciones de la OMS y copiando el modelo de otros países, la PREP debe ser administrada a quienes, además de ser VIH negativo, indiquen que en los últimos seis meses hayan tenido relaciones sin preservativo, hayan contraído alguna otra Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS), hayan tenido al menos dos parejas sexuales distintas sin haber utilizado preservativo y/o hayan utilizado drogas recreativas para mantener relaciones sexuales, porque se ha demostrado que las drogas relajan la percepción del riesgo y hacen que sus consumidores utilicen menos protección. Los dos colectivos de más riesgo, quienes deberían recibir el tratamiento, serían los hombres homosexuales y las mujeres transexuales o transgénero.

De cualquier manera la PREP no es la solución definitiva y milagrosa, según los expertos. "No es una medida preventica que deba usarse de manera aislada, sino complementarse con una mayor educación sexual y una reducción del estigma asociado a algunas orientaciones sexuales que parece que están muy estigmatizadas todavía después de tantos años", explica Jorge del Romero, director del Centro Médico Sandoval Madrid, un centro público regional que trata las ETS. Su implementación debe combinarse  también con el uso del preservativo para evitar los contagios de otras ETS y con políticas de eduación sexual. Los pacientes a quienes se les suministre la PREP deberían estar sometidos a controles médicos porque, aunque el índice de toxicidad es muy bajo, puede haber efectos secundarios que afecten a los riñones y a los huesos. Una correcta supervisión médica evita los problemas, según los expertos consultados. El tratamiento además debería abandonarse cuando la persona deje de tener un riesgo alto de contraer sida.

El estigma LGTBI

 Y si la PREP está bien vista por la mayor parte de la comunidad médica y es demandada por la sociedad civil, ¿por qué no se implanta? La respuesta es compleja. El Ministerio de Salud contempló la puesta en marcha de la PREP a través de la elaboración de un documento, pero son las Comunidades Autónomas, con las competencias de sanidad transferidas, quienes deben crear los mecanismos para implementar el tratamiento. El estudio que el propio Gobierno ha propuesto a las comunidades para la puesta en marcha de la PREP solo ha sido aceptado por País Vasco y Cataluña. “El Ministerio impulsó un ensayo en el que nosotros somos los principales reclutadores de participantes --más de 150 personas-- con un año de duración. Todavía los resultados son confidenciales. Sin embargo, nos parece que anteponer ensayos como requisito para la implementación cuando su eficacia ya está más que aprobada, no es más que una excusa para ir alargando la situación”, explica Pujol, de BCN Checkpoint.

Tanto los expertos consultados como los colectivos gais, coinciden en señalar que hay un bloqueo de la PREP, que se debe más a una cuestión ideológica y a "falsos" criterios economicistas. Moreno abunda en el plano moral, que advierte como un terreno tramposo. Si no costeamos la truvada a los más jóvenes porque signifique suministrarles recursos para que mantengan relaciones sexuales sin protección caeremos en una "inequidad". "¿Dejaríamos entonces de tratar el cáncer en la gente que fuma o de llevar a un hospital a un politraumatizado que ha conducido borracho?, esgrime. Lo importante, en su opinión, es que existe un método para evitar que miles de personas se infecten al año.

Para Guillermo López, de la organización Apoyo Positivo, "la PREP es una respuesta al estigma que provoca que los homosexuales se muevan en entornos precarios para la salud".  Aunque defiende la implementación del tratamiento, no quiere dejar de recordar que el VIH es consecuencia de la marginación y discriminación del colectivo LGTBI. Las situaciones de estrés postraumático por la aceptación de la familia o los amigos se unen a un modelo de ocio gay que se basa en las salidas nocturnas, las discotecas y las drogas. Todo eso, unido a una pornografía que potencia lo contrario a lo saludable, constituye, en su opinión, un cóctel explosivo. "Mientras no haya un esfuerzo conjunto de las administraciones públicas para eliminar o reducir esas vulnerabilidades sociales, mientras no haya una buena eduación sexual y las personas LGTBI sigan creciendo en la violencia, la PREP va a seguir siendo necesaria", añade.

 

 

 

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