Estos son los españoles condenados a muerte en el mundo

Imagen del vídeo de campaña de Amnistía Internacional contra la pena de muerte.
Imagen del vídeo de campaña de Amnistía Internacional contra la pena de muerte./ AI

Amnistía Internacional ha sacado a la luz este jueves un informe anual sobre la pena de muerte en el mundo. Según la ONG, hay dos españoles que esperan en el corredor de la muerte. Uno es Artur Segarra, que fue condenado el abril de 2017 en Tailandia, acusado de asesinar a otro español, David Bernat. Otro es Ahmed el Saadany Ghaly, de nacionalidad española, quien fue detenido y acusado de haber asesinado a su cuñado el 13 de diciembre de 2016. La organización se encuentra documentando este último caso aunque “parece que no tuvo asistencia letrada fue torturado y amenazado con que su familia sería torturada”.

La organización destaca que se opone a “la pena de muerte en todos los casos” y recuerda que el español Pablo Ibar, que permaneció en el corredor 16 años, está a la espera de que se celebre un nuevo juicio después de que el Tribunal Supremo de Florida anulara su condena de muerte en 2016. “En un juicio plagado de irregularidades celebrado en el año 2000 se le consideró culpable de triple asesinato”, rememora la organización.

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En su informe anual sobre la pena de muerte, Amnistía Internacional refleja que durante 2017 se registraron un mínimo de 993 ejecuciones en 23 países: una reducción del 4% respecto a 2016 –que contó con 1.032 ejecuciones– y del 39% respecto a 2015. El año pasado también descendieron las condenas: de 2.591 en 45 países se descendieron a 3.177 en 2016. Sin embargo, la organización no incluye las miles de condenas a muerte y ejecuciones que, según cree, tienen lugar en China, donde las cifras correspondientes siguen clasificadas como secreto de Estado.

AI destaca los progresos en el África subsahariana. Guinea se ha convertido en el 20º estado en la región en abolir la pena de muerte para todos los delitos, mientras que Kenia ha eliminado la pena capital preceptiva para el asesinato. Por otro lado, Burkina Faso y Chad han avanzado también en la eliminación de esta pena, con nuevas leyes o proyectos de ley. Sin embargo, “pese a los avances en la abolición de esta pena aberrante, quedan aun unos cuantos líderes que prefieren recurrir a la pena capital como ‘solución rápida’ en lugar de abordar la raíz de los problemas”, destaca la organización. Así denuncian las ejecuciones contras las drogas que se aplican en Oriente Medio, Asia y Oceanía. Además, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Kuwait reanudaron las ejecuciones tras un periodo de interrupción, mientras en Egipto, el número de condenas a muerte registradas aumentó en casi un 70% en comparación con 2016.