Recetas para desinflamar Catalunya

  • Hablamos con personas relevantes de la sociedad catalana sobre cómo se puede gestionar la escalada de tensión social
  • Consenso en analizar que la derecha política y mediática ha sido causa principal en aumentar la temperatura

Se acerca un nuevo “otoño caliente” catalán. Las próximas semanas serán frenéticas y las cámaras apuntarán, de nuevo, hacia Catalunya, si la Universidad Rey Juan Carlos concede permiso. A pesar de la distensión institucional de la que estamos siendo testigos, con reuniones y acuerdos entre integrantes del Gobierno y del Govern y con una reducción de los tonos y discursos con respecto al año pasado, el verano ha sido especialmente tenso, sobre todo al informarse según determinados medios de comunicación. Hoy, tras otra Diada histórica en la que el independentismo llenó la Diagonal, vuelve el otoño a Catalunya.

Las derechas de PP y Ciudadanos han polarizado en los últimos meses con el Gobierno de Sánchez, extremando sus discursos, en asuntos claves como la inmigración y también Catalunya. El conflicto por los lazos amarillos ha aumentado la tensión en las calles de Catalunya, o, por lo menos, así lo han reflejado las principales cabeceras y cadenas de Madrid, que han seguido un patrón, después de que, en la mayoría de los casos, estos lazos llevaran meses colocados en edificios públicos y privados de Catalunya.

El patrón: las derechas, sobre todo Ciudadanos, denunciaban en los medios esta expresión ciudadana e institucional, acompañando esta denuncia de una descripción de una supuesta escalada de tensión en la sociedad. Tras esto, algunos medios de comunicación han repetido este discurso hasta la saciedad, buscando el más mínimos conato de incendio para hacerle un primerísimo plano. Finalmente, sectores sociales han aprehendido este mensaje y se han dado algunos enfrentamientos, aislados, en las calles. Tal y como informaba cuartopoder.es, desde hace meses grupos organizados han salido a las calles para retirar lazos amarillos, en algunas ocasiones acompañando estas acciones de violencia verbal o física.

Hablamos con personas de relevancia social en Catalunya sobre cómo se podría desinflamar esta situación y cómo la están viviendo ellas. El escritor Jordi Amat asegura que vive esta situación “con resignación”. “Diría que uno de los objetivos del Gobierno Sánchez fue precisamente trabajar a favor de la distensión. El acercamiento de los presos (políticos) a cárceles catalanas, que era algo que podía hacerse antes y no se había hecho, fue el ejemplo más claro de dicha voluntad”, considera Amat, que añade: “El problema es que, llegados a un punto tan avanzado en la cronificación del conflicto, algunos sectores necesitan de la tensión para sostener la movilización”.

“¿Qué les resulta más beneficioso a las fuerzas mayoritarias en Catalunya de cara a las próximas elecciones? Nada lo ha evidenciado, de una manera más intensa y triste, que la polémica de los lazos y todo lo que ha conllevado”, ejemplifica nuestro interlocutor, prosiguiendo: “Me parece un caso típico de la fase de cronificación actual del procés en la sociedad catalana”. Frente a esta situación, algunas personas buscan soluciones para destensar la situación. Amat nos cuenta: “Modestamente, un grupo del que formo parte, Pròleg, se ha propuesto trabajar a favor de la distensión: mantenemos sesiones de trabajo, hemos escrito artículos colectivos y en breve organizaremos una jornada sobre el asunto”. Mientras tanto, Amat promueve espacios como ‘El mundo de mañana’ desde colectivos como Confluència.cat

Montse Ros, portavoz y responsable de Comunicación Finanzas de CCOO Catalunya, expresa al respecto: “Lo vivo con dolor, porque CCOO tiene un compromiso fuerte con la cohesión social y con el pluralismo. También con serenidad, porque formamos parte del tejido organizado de la sociedad. Las organizaciones del trabajo, de la educación, vecinales, deportivas, culturales son potentes en Catalunya y construyen la cohesión social”. “Los ecosistemas comunicativos publican siempre lo más llamativo, que es solo una parte del todo, aunque es una parte que nos preocupa mucho”, dice, en referencia a determinadas coberturas mediáticas de lo que sucede en Catalunya.

Ros pide a las fuerzas políticas que “tienen que querer destensar la situación y aguantar que en Twitter se les llame traidores” y a la sociedad civil “que no abandone sus objetivos, esos por los que se han organizado las personas y que han hecho la grandeza de este país. Que no nos convirtamos en correa de transmisión de nadie”. Frente a la tensión reproducida, una y otra vez, en algunos medios, esta sindicalista destaca iniciativas que van en sentido contrario: “Me interesan mucho las iniciativas en el campo de la educación, las asociaciones de docentes están haciendo un esfuerzo grande y honesto por volver a poner sobre la mesa de la educación el pensamiento crítico, el conocimiento de la realidad y la inclusión de la diversidad en las aulas”. “La educación y el trabajo son los grandes puntales de una socialización solidaria”, considera.

Papiol (UGT): “Realmente no hay tensión en Catalunya”

También hablamos con David Papiol, secretario de Movilizaciones y Agitación de UGT Catalunya, quien niega la mayor sobre el discurso impuesto por algunos medios: “Realmente, no hay tensión en la calle, la están generando los medios de comunicación casposos de la derecha, aquí la gran mayoría de la ciudadanía puede ir tranquilamente por la calle, con un lazo amarillo o con la bandera de España”. “Hay síntomas de expresión por los dos lados, más por un lado que por el otro, que lo único que hace es cargarse lo que hay”, se refiere a los grupos antilazos.

Sobre estos medios de comunicación, asegura: “Aprovechan cualquier momento para hacer creer que en Catalunya hay una bronca exagerada, no es verdad. Los agentes sociales y la mayoría de partidos políticos lo intentamos tratar con tranquilidad, en nuestros mismos afiliados está esa división ideológica, es una división ideológica y nada más”. “Desde hace cuatro años, en el minuto 7:14 de los partidos, se canta en el Camp Nou “independència”, a algunos les gusta más y a otros menos, pero no hay pelea por eso”, describe, añadiendo: “Si lo que se quiere buscar es que alguien llama a una mujer extranjera o puta y se le da toda la transcendencia y peso que no tiene, se quiere lanzar el mensaje de que hay una tensión, que no existe, y que hacen falta todos los medios para apagar esta tensión que, repito, no existe”.

UGT, como CCOO y un muchas organizaciones catalanas culturales, sociales, deportivas… participan en el Espai Democràcia i Convivència, una mesa de diálogo que busca puntos de encuentro entre distintos sectores de la sociedad civil. Es una especie de evolución de la Taula per la Democràcia y, antes, de lo que en el pasado se llamaba Pacte Nacional pel Referèndum, foro en el que participaba hasta el F.C. Barcelona. “Es un abanico muy amplio, hemos hecho una declaración con unos puntos que firmaría cualquier demócrata. Estamos en contra, por ejemplo, de que los presos estén en prisión preventiva, igual que lo estamos de la represión a sindicalistas por participar en una huelga, por decir eso nadie nos puede acusar de independentistas”, comenta Papiol.

Gervasoni (LaFede): “No esperar que las cosas cambien muy rápido es una actitud prudente”

Luca Gervasoni es el presidente de Lafede, federación catalana de organizaciones por la justicia global. Le preguntamos por esta situación y nos cuenta que están trabajando en la distensión desde dos ideas principales. “Esto va a ir para largo, hemos trabajado en varios países, como Palestina o Túnez, y sabemos que cuando una sociedad se polariza, esto tarda al menos cinco años en solucionarse”, asegura, por lo que considera que “no esperar que las cosas cambien muy rápido es una actitud prudente”. Critica que “algunas fuerzas políticas no ponen esfuerzos en desinflamar, hacen todo lo contrario”. “Pedimos prudencia, no vendría mal”, añade.

Lafede también participa en el Espai  Convivència i Democràcia. Asegura Gervasoni que “cualquier solución vendrá por reforzar un enfoque en los derechos humanos y valores democráticos, en este sentido hemos creado Som Defensores, observadoras formadas en cómo actuar ante posibles violencias, institucional o social, monitorearla, hacer informes profesionales con vídeos y fotos y ofrecer atención psicosocial y un espacio de cuidados para víctimas”. “Frente a la posible violencia, creamos un espacio de protección“, explica.

Por último, hablamos con Daniel Raventós, profesor titular del departamento de Teoría Sociológica, Filosofía del Derecho y Metodología de las Ciencias Sociales en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, y miembro del grupo de investigación GREECS (Grup de Recerca en Ètica economicosocial i Epistemologia de les Ciències Socials) y editor de la revista Sin Permiso, medio colaborador de cuartopoder.es. “No hay la menor duda que el PP y Ciudadanos desean, alientan y provocan lo que está en sus manos para que el tan anunciado enfrentamiento de la sociedad catalana sea una realidad, lo que es preocupante es que los grupos fascistas y afines han realizado agresiones y la pasividad policial les ha envalentonado”, advierte este profesor.

“Hay quien, amigo de evitar los “extremos”, clama que la violencia viene de ambos “lados”. Y tiene razón, como la tiene quien dice que la violencia de género está en ambos lados, siempre que se tenga a bien obviar las proporciones”, añade, continuando: “Es cierto que hay alguna mujer que agrede a su compañero masculino y es noticia, pero hombres que agreden y asesinan a sus parejas femeninas es algo habitual y simple estadística. Entre la violencia de los grupos fascistas y similares y la de los grupos independentistas y soberanistas, la desproporción es manifiesta excepto para la prensa española. Y es algo muy fácil de comprobar por las denuncias habidas, las atenciones médicas recibidas”.

“Las fuerzas políticas que no comulgan con las intenciones mencionadas de Ciudadanos y el PP y los declaradamente fascistas, solamente pueden exhortar a que no se caiga en las provocaciones que incitan a la violencia, continuar e incrementar la movilización pacífica, internacionalizar más el conocimiento de las propuestas democráticas, denunciar también internacionalmente la conculcación de muchas libertades y el aumento de la represión”, considera el de Sin Permiso, que se cuestiona qué partidos están dispuestos a hacerlo: “El PSC no lo va a hacer. En realidad el PSC está mucho más cerca del PP y de Ciudadanos dentro del bloque monárquico constitucionalista que de cualquier otro partido del arco parlamentario catalán. Catalunya en Comú seguro que es posible que haga al respecto, aunque el difícil equilibrio que tiene en su seno entre soberanistas y autonomistas (que no federalistas: el federalismo históricamente siempre ha sido el reconocimiento de naciones soberanas iguales que libremente se federan). Los partidos soberanistas de izquierda y de derecha ya lo están haciendo, con acentos distintos”

Publicidad