Bela-Lobedde: “Las mujeres negras nos hemos hecho hueco a codazos en el movimiento feminista”

“¿De dónde eres? ¿Me enseñas tus papeles? ¿Cuánto tiempo llevas aquí?” Desirée Bela-Lobedde (Barcelona, 1978) tuvo que enfrentar desde niña preguntas como estas, para las que no siempre tuvo respuesta. Su infancia y adolescencia, en los 80 y los 90, es la historia poco contada de las personas negras nacidas en España, que han enfrentado la discriminación únicamente por su color de piel. Esta afrofeminista y “activista estética”, cuyo seudónimo es Negra Flor, ha dado un paso más allá de las redes sociales como Youtube para lanzarse a escribir Ser mujer negra en España (PLAN B, 2018)Es una auto-reflexión que espera hacer de espejo para otras, pero también es una manera de que las personas blancas nos hagamos conscientes de la cotidianidad del racismo institucional y social en sus formas más duras y en las más sutiles. 

— ¿Qué fue lo que le empujó a escribir Ser mujer negra en España?

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— La verdad es que fue como hacer los deberes. Bisila Bokoko un sábado que estábamos desayunando me dijo: “todo lo que haces a nivel de redes sociales está muy bien, pero escribe un libro”. Pensé que la idea estaba bien. Después de darle muchas vueltas y no saber por dónde empezar, con la ayuda de otro amigo, Juanma, que me recordó mis dos vídeos titulados Ser mujer negra en España, pensé que podía tirar del hilo. Me di cuenta de que ser mujer significaba haber sido niña, haber sido joven y que eso lo podía desarrollar. También me empujó la necesidad de visibilizar otras historias y la idea de hacer de espejo de aquellas personas que nunca nos encontramos en los libros.

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— Una pregunta que se repite a lo largo de su libro y que le molesta mucho es “¿de dónde eres?”, cuando usted es de Catalunya. ¿Cree que en otros países vecinos son más conscientes de su pasado colonial de lo que lo somos aquí?

— A priori sí, eso no quita que en otros países como Francia haya un racismo también brutal. Pero creo que se entiende y se conoce más el pasado colonial de esos otros países. Aquí se pasa de puntillas por el tema de la colonización, cada vez menos personas saben que Guinea Ecuatorial fue provincia a nivel administrativo de España. Obviando esto, se tiene la creencia de que el fenómeno migratorio de las personas negras es reciente cuando en España ha habido personas negras desde hace siglos.

— En los años 80 fue una niña negra en una España que se sentía desubicada. ¿Qué fue lo más duro?

“Lo más duro de mi infancia fue tener que responder a preguntas para las que no tenía respuesta”

— Lo puedo decir ahora, haciendo un poco de análisis retrospectivo. Creo que lo más duro era estar respondiendo a cosas para las que no tenía respuesta. Esto es lo que he hablado con muchas amigas negras y mestizas. Con 6 años tienes que dar respuestas a cosas que ni siquiera sabes, relacionadas con el racismo, que tampoco sabes que existe. También es bastante duro no ver a personas como tú a tu alrededor.

— ¿Qué diría del concepto “raza”? En su libro deja claro que socialmente es una realidad que a las personas negras en España se les recuerda cada día.

— Científicamente no existe, pero la raza es una construcción social y vivimos en sociedades. La raza existe e implica que hay un grupo de personas blancas que se sitúan en el centro y arriba y otro grupo de personas no blancas que están abajo, bien abajo. La raza no opera ni influye ni afecta cuando tú perteneces a las personas que están arriba y en el centro, cuando tú eres una persona no blanca que vives en una sociedad construida por y para la blanquitud. El “yo no veo razas, veo personas” es un sinsentido. Para las personas que somos de otra raza o tenemos otros colores, eso opera como un límite o una barrera para conseguir un trabajo, para conseguir un alquiler, una hipoteca o para que no nos pidan los papeles cuando vayamos por la calle. La raza se nos recuerda cada día.

La activista antirracista Desirée Bela-Lobedde./Aina Pazo Hervera.
La activista antirracista Desirée Bela-Lobedde./Aina Pazo Hervera.

— El pelo afro y sus cuidados con muy importantes para usted. Se define como “activista estética”. ¿Por qué una cuestión que, a priori, puede parecer superficial para la mayoría de la gente es tan importante para las mujeres negras?

— Es una cuestión aparentemente superficial incluso para muchos hombres negros. En el pelo afro de las mujeres nos encontramos esa intersección de machismo y racismo. Es una cuestión importante porque el pelo ha operado como un elemento más de opresión para las mujeres negras y es una fuente de preguntas estereotipadas. Como se ha perdido la transmisión de los cuidados del pelo afro natural y vivimos regidas por unos cánones de belleza que nos oprimen a todas las mujeres, pero más a las mujeres negras porque se premia el pelo liso o alisado y la piel clara o la piel aclarada, pues una se ve intentando encajar en esos cánones alisándose el pelo. Es una cuestión de identidad; una forma de resistencia política, porque los cuerpos son política, lo cotidiano es política; pero también es una forma de preservar la salud.

— Muchas mujeres negras se han sentido feas a lo largo de su vida, cuenta en el libro…

“Ver en medios a mujeres negras o mujeres diversas contrarresta esa sensación de fealdad que yo viví”

 

 

 

 

 

 

 

— Sí, muchas mujeres nos hemos visto feas. Las que crecimos en los años 80/90 teníamos muy difícil ver a personas negras en los medios. Era excepcional. ¿Cómo podías entender que tú eras bella si no te veías y no se ensalzaba tu cuerpo, tu figura o tus rasgos como bellos? A día de hoy las jóvenes pueden combatir esto gracias a las redes sociales y a la universalización de otras bellezas. Ahora, el ver en medios a mujeres negras o mujeres diversas en formas y orígenes, contrarresta esa sensación de fealdad que yo viví.

— ¿Ser mujer negra en España es más difícil que ser hombre negro en España?

— Esta respuesta puede resultar controvertida, pero también es cierto que los hombres negros ejercen su machismo sobre las mujeres negras. Ahí tenemos la intersección de nueva de machismo y racismo que sufrimos las mujeres. Eso no quiere decir que ser hombre negro en España sea fácil, ni quiere decir que los hombres negros no estén sometidos a una violencia racista abierta y brutal, pero si le preguntas a una mujer blanca si es más fácil ser hombre o mujer, ¿qué va a responder?

— ¿Han estado incluidas las mujeres negras en este resurgir del movimiento feminista de los últimos años en España? ¿Ha echado algo en falta?

— Si hemos estado incluidas las mujeres negras en España en el movimiento feminista en los últimos dos años es porque nos hemos hecho un hueco a codazos. Esa es la sensación que tengo. Las mujeres negras, y cualquier otras mujer que no sea blanca. He echado en falta un mayor nivel de autocrítica en los espacios feministas blancos mayoritarios, que se hayan echado a un lado o que se haya puesto en práctica el “si tocan a una, nos tocan a otras”, porque se ha visto que no es así. También dialogar, en lugar de señalar con el dedo a las mujeres a otras mujeres que no son blancas.

— ¿Hace falta que las mujeres blancas nos revisemos?

“Es necesario que las mujeres blancas os escueza cuando señalamos vuestros comportamientos racistas”

— Es necesario que las mujeres blancas os reviséis, es necesario que a las mujeres blancas os escueza cuando señalamos vuestros comportamientos racistas. Después de aceptar humildemente ese señalamiento que hacemos las mujeres que no somos blancas, es necesario que ejerzáis la revisión y la autocrítica, y a partir de ahí se establezca un diálogo de igual a igual que eso es lo que no se da. Muchas veces se nos habla con un paternalismo que tira para atrás.

— Tiene dos niñas pequeñas de nueve y once años. ¿Entienden a lo que se dedica?

— La mayor escucha, aprende y hace suyos esos discursos. A veces me cuenta que en el cole transmite lo que yo cuento, y  veo que le estoy dando acceso a una información o a un conocimiento que yo no tuve. La pequeña tiene nueve y es un espíritu libre. Es más introspectiva, así que todavía no lo sé.

— ¿Le han llegado opiniones sobre su libro? ¿Qué le han contado que transmite?

— Me ha llegado mucho feedback. De las personas negras, me llega sobre todo de mujeres. Algunas me han dicho que se han emocionado en cada capítulo porque les ha hecho acordarse de cosas que habían quedado muy en la trastienda de su memoria. Espero que a todas esas mujeres no les duela y, que si les duele, que no les duela demasiado. Las personas blancas me dicen que mi libro les ha permitido acercarse al día a día, a lo cotidiano de una mujer negra. Han podido entender las implicaciones que tiene el racismo en la sociedad actual o las implicaciones que tuvo en los años 80/90 para los niños o niñas que nacimos aquí, que hemos estado aquí desde siempre y que vivimos una realidad de la que no se ha hablado lo suficiente. Me quedo con esto.