Los memorialistas protestan: sería “humillante” enterrar a Franco en la Almudena

  • Varios colectivos memorialistas marchan desde la Puerta del Sol a la Catedral bajo el lema “Ni en el Valle ni en la Almudena”.
  • Este miércoles han presentado una carta al Gobierno apoyada por partidos como Podemos, IU y PCE para pedirle que evite el traslado del dictador al centro de Madrid

Una vez tomada la decisión del Gobierno de exhumar a Franco, parecía que el difunto dictador iba a dejar de ser homenajeado en su sepultura. Pero la familia quiere enterrarle en su cripta de la Catedral de la Almudena, un lugar privilegiado y turístico en el centro de Madrid donde ya está enterrada su hija Carmen. El Arzobispado de Madrid no se opone. Cerca de un centenar de colectivos participan una campaña contra esta “nueva ofensa” y “humillación” a las víctimas del franquismo. Temen además que el centro de la capital se convierta en “un nuevo lugar de peregrinación fascista”.

Este jueves en Madrid varios colectivos memorialistas marcharán a las 19.00 desde la Puerta del Sol a la Catedral bajo el lema “Ni en el Valle ni en la Almudena”. Este miércoles han presentado una carta al Gobierno apoyada por partidos como Podemos, IU y PCE. Presentarán otra al Arzobispado de Madrid y otra al Ayuntamiento de la capital, que aunque no tiene competencias, consideran que debería pronunciarse en contra del entierro del dictador en la capital. También han emprendido una campaña de firmas en Change.org titulada ‘Franco fuera de la Catedral de la Almudena. ¡Un dictador no merece privilegios!’, que ya lleva más de 96.000 firmas. Y el próximo 14 de noviembre planean un gran acto también en la ciudad, aunque todavía están por concretarse los detalles.

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“El posible traslado a Franco al centro de Madrid no es una cuestión de ideología, sino de democracia y todo el mundo debería oponerse”, explica el presidente del Foro Memoria de la Comunidad de Madrid, Miguel Muga. “La familia debería enterrar al dictador en un lugar privado, con su dinero y fuera del centro de Madrid. En Alemania, los restos de Rudolf Hess (dirigente nazi) fueron tirados al mar por un acuerdo entre la familia, la Iglesia y el Gobierno porque su tumba se estaba convirtiendo en un lugar de peregrinación fascista. Aquí el problema es que los franquistas ganaron la guerra, las familias se quedaron con todos los privilegios y con un gran patrimonio que nunca se ha explicado de donde procede, por lo que siguen intentando mantener el franquismo en la sociedad”, añade.

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En su carta al Gobierno, los colectivos memorialistas han explicado los motivos para oponerse al entierro de Franco en el centro de la capital. Recuerdan que fue “un general golpista que instauró una dictadura y secuestró la soberanía nacional por fuerza durante 40 años”, mientras que fue “el máximo responsable de represión y terror ejercido de múltiples formas sobre cientos de miles de personas”. Si la idea de trasladar el cuerpo a la Catedral de la Almudena se llegara a concretar, sería “un atentado grave contra los familiares de las víctimas en un país donde existen por lo menos 2.300 fosas comunes y 120.000 desaparecidos”, explica Julian Rebollo, de la Plataforma contra la impunidad del franquismo.

Además, da la casualidad de que Franco estaría enterrado a pocos metros de la Plaza de Oriente, donde la dictadura organizaba los actos de exaltación del régimen. Los colectivos memorialistas coinciden en que esto no solo es “una vejación y una humillación para las miles de víctimas del franquismo y para sus familiares, sino para el conjunto de la sociedad”. Por eso, en la carta de protesta que han enviado a las distintas instituciones para que impidan este traslado, defienden que el entierro del dictador en el centro de Madrid tendría “consecuencias enormememente negativas” para la imagen de la capital y para “la convivencia de los vecinos y vecinas de la ciudad y sus visitantes”.

Según recuerda Concha Díaz de Amical de Mauthausen –una asociación de recuerdo de los españoles enviados a campos de concentración nazis– Franco, conjuntamente con el Gobierno francés, fue corresponsable de las deportaciones de estas víctimas. En su opinión, tanto Franco como Primo de Rivera deberían ser enterrados en un cementerio privado “el que sea”. Al igual de los promotores de esta iniciativa, también defiende que el Valle de Cuelgamuros sea desacralizado, se quite la cruz y se convierta en un lugar de memoria que hable de la represión franquista y sus víctimas, “al estilo de lo que se ha hecho en Europa con los campos de concentración”.