Cómo estar igual de relajado que al tener un orgasmo sin tenerlo

  • Por normal general, una persona no tiene un orgasmo todos los días
  • Hay una serie de acciones diarias que, si bien no producen la misma sensación, pueden considerarse similares

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Por normal general, una persona no tiene un orgasmo todos los días. Ya sea por falta de un acompañante óptimo para el sexo, por algún problema o por simple vagancia, puede ser complicado correrse cada día. No obstante, hay una serie de acciones diarias que, si bien no producen la misma sensación que un orgasmo, pueden considerarse similares debido a que suponen una liberación de tensión acumulada por el cuerpo. 

Antes de nada, habría que preguntarse qué es exactamente un orgasmo. Como ya se ha mencionado, es la liberación de tensión sexual acumulada durante las relaciones sexuales. Cuando el cuerpo se acerca a ese culmen sexual se producen una serie de espasmos musculares, al tiempo que se liberan endorfinas, lo que provoca el ansiado clímax. 

En cuanto a la respuesta cerebral, tanto hombres como mujeres generan dopamina, compuesto químico presente en drogas como la cocaína. Tras lo cual se produce una relajación total del cuerpo debida a la segregación de serotonina, hormona que contrarresta la depresión. En este estado de relajación las sensaciones como el miedo o la ansiedad pueden disminuir o, incluso, desaparecer; esto se debe a que la amígdala cerebral entra también en una especie de descanso y deja de funcionar ejerciendo control sobre estas emociones. Por último, se libera oxitocina, conocida como la hormona del amor y que también causa en el cerebro un efecto tranquilizante. 

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Si se habla de las diferencias, lo más notorio es que el momento de relajación que experimentan las mujeres tras la liberación de hormonas y sustancias químicas es mucho mayor que el de los hombres. Por ejemplo, la dopamina generada en los hombres desaparece del organismo a los pocos minutos, mientras que en las mujeres su efecto se prolonga. 

La otra diferencia está en la duración del orgasmo. En ellos puede durar entre cuatro o cinco segundos, mientras que en ellas está entre los seis y los diez, aunque en ocasiones puede durar hasta 20 segundos. 

Sabiendo esto, tan solo hay que pensar un poco para darse cuenta de cuáles son esas pequeñas acciones que producen una sensación casi orgásmica.

Ir al baño

Muchas veces enfrentarse a las ganas de hacer caca supone un mal trago, pero, por norma general, no debe ser un problema. El doctor Anish Sheth, gastroenterólogo de la Universidad de Princeton, ha coescrito un libro llamado What’s Your Poo Telling You? (¿Qué te cuenta tu caca?), en el que habla de la conexión entre ir al aseo y tener un orgasmo. 

Esta teoría del doctor Sheth tiene que ver con el nervio vago. Como consecuencia de la defecación, al pasar una masa considerable por el recto, se estimula el nervio vago. Este conecta el intestino con el cerebro y es el responsable de controlar el riego sanguíneo, la digestión y el ritmo cardíaco, entre otras cosas. Tanto el riego sanguíneo como el ritmo cardíaco se alteran o varían durante las relaciones sexuales y ahí está su conexión con el orgasmo.

Bostezar

El bostezo es otra de esas pequeñas acciones rutinarias que, en ocasiones, supone un placer llevar a cabo. Y es que es un estiramiento de todos los músculos faciales que acaba relajándolos. Una teoría reciente, acuñada por la revista Physiology & Behavior, afirma que el bostezo es un mecanismo que ayuda a enfriar el cerebro y a que esté en condiciones más óptimas para seguir funcionando. Con lo cual, puede decirse que, al igual que el orgasmo, el bostezo ayuda a relajar el cerebro y hacer que funcione mejor, además de aportar una relajación considerable. 

Estornudar

El estornudo es un mecanismo de defensa del organismo que ayuda a expulsar gérmenes, o invasores externos, y que se puede producir por un resfriado, el polvo, humo, contaminación o, incluso, por un sol muy brillante.

En la prensa se ha especulado sobre las similitudes entre un orgasmo y un estornudo. Tanto es así que en 2012 la revista Live Science publicó un artículo respondiendo a la pregunta “¿Es estornudar realmente como un orgasmo?”.  Aunque no hay ninguna evidencia científica que conecte estas dos acciones, sí es cierto que hay dos cosas comunes que destacar. La primera de ellas, y como se ha comentado al inicio de este artículo, es que tanto el estornudo como el orgasmo suponen una liberación de tensión acumulada. El segundo parecido es que en los dos casos hay veces en las que parece que va a ocurrir, pero sucede algo que te deja a medias. 

Estirarse

Hoy en día una de las prioridades de la sociedad es el trabajo. La gente, en su mayoría, pasa mínimo ocho horas sentada en una silla ante una pantalla. Esto hace que los músculos se encojan, se contraigan y provoquen una sensación de apelmazamiento en el cuerpo que se puede eliminar, más o menos fácilmente, cuando se estirazan. De nuevo, el principal parecido con el orgasmo es la liberación de tensión. El estrés y la tensión se pueden acumular, especialmente en la parte alta de la espalda y los hombros, causando contracturas. Estirarte no te va a librar de una visita al fisio, pero sí ayuda a liberar ese estrés acumulado.

Reírse

La risa es mucho más importante de lo que se cree. En esta era moderna, incluso, se ha creado una categoría de vídeos graciosos para poder elegir cuándo se quiere reír, si bien es cierto que, como a veces ocurre con los orgasmos, la risa inesperada puede resultar aún más satisfactoria. Un reciente estudio de la revista Journal of Research in Personality asocia la calidad de las relaciones sexuales con la risa. Reírte de tu pareja y de ti mismo, al parecer, beneficia el buen sexo. Pero no es solo esta la relación entre el sexo y la risa. Hay muchas personas, especialmente mujeres, a las que les entra un ataque de risa después de tener un orgasmo. Según apunta la sexóloga Nayara Malnero, el orgasmo no es solo algo físico, sino también emocional. La también sexóloga, Ana García, complementa esto diciendo que la excitación puede ser tan intensa que el cuerpo no tiene suficiente con descargar la tensión sexual y se sirve de la risa, o del llanto, para descargase completamente. 

 

Algo que tienen en común todas estas acciones con el orgasmo es que, cuando de verdad el cuerpo necesita hacerlas o cuando esto cuesta más esfuerzo del corriente, mucha gente emite sonidos de placer al quedar liberados de la tensión que tenían, de la misma forma ocurre cuando una persona alcanza el clímax sexual.

Quizá no sea la opción más idónea, pero a falta de orgasmos siempre puede uno conformarse con ir bien al baño, estirazarse decentemente en la cama, estornudar para expulsar todos los malos organismos que quieran penetrar en el cuerpo, ponerse vídeos de animales graciosos en Youtube y bostezar para intentar alcanzar una relajación parecida a la que sufre el cuerpo cuando tiene un orgasmo. 

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