Turismo rural, ¿la salvación de la España vacía?

  • Según la Red Española de Desarrollo Rural (REDR), “hoy por hoy el turismo rural es el sector que crea más empleo y riqueza en las zonas rurales"
  • La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, afirmó que la actividad turística rural facilita la fijación de población y mejora los servicios para los residentes

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Primitiva se disculpa, se ausenta un momento de la entrevista y a los minutos explica que acaba de llegar un grupo que alojará en un antiguo molino reformado. Situado en Yeste, los recién aterrizados dormirán en la Sierra del Segura, en un municipio albacetense al sur de la provincia que limita con Jaén. “Vienen mucho de Alicante y Murcia”, comenta enérgica a sus 71 años, “son todos gente maravillosa que con muy poco son felices”.

Ese muy poco se refiere al agua de río que antes daba empuje para moler el grano y a chapotear a apenas minutos del alojamiento. Primitiva comenta que con la crisis cada vez le regatean más y que hay familias del pueblo que ofertan hasta 15 alojamientos. “Hay gente que vive muy bien y se mueve mucho por internet. Yo no tengo necesidad y es más por el boca a boca”.

En verano esta zona montañosa abre las puertas de más de 30 casas rurales a los viajeros que se refugian en este pequeño pueblo de 2.674 habitantes, la mitad que hace 20 años, repartidos entre 13 pedanías y un centenar de aldeas. La zona cuenta con un castillo del siglo XI y un balneario de la época romana, entre otros, como puntos de interés patrimonial.

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Para quienes habitan cerca del Molino de Jaraiz los servicios consisten en cuatro tiendas, una farmacia y una carnicería. Y Primitiva cuenta que el muchacho que vendía fruta cada martes ha tenido que ir sumando sitios porque no había suficiente gente para que le compensara venir.

Este detalle, aparentemente anecdótico, ejemplifica un dato: En Castilla-La Mancha más del 74% de municipios ha perdido población de 1998 a 2018.

La España rural turistificada

El éxodo rural, la mecanización agrícola y la crisis demográfica espolean la llamada "España vacía" por Sergio del Molino y "Laponia española" por Paco Cerdá. El presidente de la Alianza Rural, Pedro Barato, lo razona así: “Vivimos en una sociedad urbana y alejada del mundo rural, que representa el 85% del territorio pero donde solo vive el 20%.”

Según Secundino Caso, presidente de la Red Española de Desarrollo Rural (REDR), “hoy por hoy el turismo rural es el sector que crea más empleo y riqueza en las zonas rurales”. Tanto es así que en 2017 el Gobierno de Castilla-La Mancha invirtió un millón de euros a la promoción de la Sierra del Segura y ese mismo año destinó millón y medio a recuperar la zona, que fue dañada por las llamas. De ese millón y medio, una tercera parte fue para Yeste.

Con todo lo expuesto no extraña la postura de la ministra de Industria, Comercio y Turismo. Reyes Maroto afirmó que la actividad turística rural facilita la fijación de población y mejora los servicios para los residentes de la España vacía.

Sin embargo Sergio del Molino, autor de ‘La España vacía’, es muy crítico: "La paradoja de recuperar el patrimonio rural y explotarlo es que provocas el efecto que buscabas eliminar (...) se detienen en una Edad Media o en un lugar del pasado muy poco concreto, muy poco documentado y más historicista que histórico (...) y los pueblos se convierten en aldeas Potemkin”, expuso Del Molino en un debate el 1 de agosto.

Un equilibrio complejo

A finales de marzo decenas de miles de personas reclamaron recursos y fondos para frenar el desplome demográfico en el interior de España. El sindicato agrario Asaja pide bonificaciones sociales y reducciones fiscales para hacer viables los empleos del sector. Según Áreas Escasamente Pobladas del Sur de Europa la propuesta de Asaja es posible y beneficiosa.

En definitiva, las asociaciones del ámbito rural urgen a detener la pérdida de empleos y de población con políticas efectivas. Por ahora, llegan subvenciones europeas vía PAC que se aplican a través de Grupos de Acción Local para reactivar el tejido social y económico.

A vueltas con el turismo rural, la catedrática de Geografía Gema Cànoves Valiente apunta en el caso concreto de la Baixa Cerdanya que los visitantes diversifican la economía porque al tiempo que desconectan del estrés también buscan las ventajas de la urbe. Según Cànoves las ferias y eventos impulsan una fidelización más allá de la estacionalidad siempre y cuando no se caiga en teatralizar ni erosione el espacio receptor.

Otro comentario interesante es que Cànoves ve en los jubilados potencial como residentes fijo: “Prefieren alargar su permanencia y disfrutar de la tranquilidad y de la poca contaminación”. De hecho Primitiva se fue de Yeste para que su marido trabajara en una empresa de ascensores en Albacete ciudad y no fue hasta que se retiraron que volvieron.

Ahora la casita de Primitiva compite con alojamientos diseñados para los urbanitas y ella, a sus 71 años, reconoce que podría invertir más en anunciarse o en ir a encuentros. Sin embargo, prioriza otras cosas como son sus hijos y nietos, que justo se acaban de ir. Y sigue acogiendo a esporádicos y habituales. “Al final hay gente que es como de la familia porque da igual el tiempo que pase que vuelven siempre”.

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