Nuclear sí: cuando Sebastián fija la política de Zapatero

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La sombra de Sebastián es alargada. Y viperina. Casi tanto como su lengua. En un supuesto desliz, con palabras más medidas que el meridiano de Greenwich, el ex banquero, ex candidato madrileño y superministro en la sombra ha conseguido arrojar toda la porquería del mundo sobre la negociación de su Gobierno con los sindicatos, y sobre la política del propio Ejecutivo del que forma parte

Las insinuaciones del ministro de Industria de que los sindicatos estarían dispuestos a intercambiar nucleares por retiro a los 65 años constituyen una de las jugadas más zafias, pero también más reveladoras, de lo que llevamos de legislatura.

Zafia jugada es porque, si hemos de creer a los sindicatos ––y no hay razones para no hacerlo–– ese supuesto intercambio no pasa de ser una invención del hábil político que es el ministro Sebastián. Al menos eso hemos de deducir de las primeras reacciones de rechazo sindical a lo expresado y difundido en la Cadena Ser. Portavoces de organizaciones ecologistas también han rechazado de plano lo expresado por el ministro.

Pero, al final, resulta que lo dicho por el responsable de Industria no es más que la “confirmación” pública del próximo cambio que planea su jefe de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tal como reveló horas antes de la intervención del ministro el diario "La Vanguardia": se trata de que el Ejecutivo estaría dispuesto a “aceptar” la supuesta propuesta sindical de mantener la energía nuclear a cambio de que la edad de jubilación siga siendo la de 65 años.

El supuesto intercambio de cromos ––ya negado por los sindicatos–– es fantasmagórico, pero revela bien a las claras una vez más hasta dónde está dispuesto a llegar Rodríguez Zapatero, y su fiel Sebastián, con tal de que los mercados le sigan respaldando: Hasta donde haga falta. En esa línea, el actual presidente del Gobierno parece dispuesto a traicionar todos y cada uno de los puntos del programa electoral con el que ganó en las urnas por dos veces, con tal de que su querido ministro mantenga las excelentes relaciones que tiene con el sector del que procede y que es, a fin y al cabo, el que dicta la política a su jefe de Gobierno.

En lo que concierne al asunto medioambiental en general y a lo nuclear, en particular, ha dado suficientes muestras de ello. Siendo solo un poco reflexivos, deberíamos darnos cuenta de que las palabras de Sebastián continuadoras del globo-sonda de La Vanguardia no nos deberían pillar por sorpresa.

Recordemos que hace apenas una semana se descubrió, tal como publicó cuartopoder.es, que el recién nombrado por Sebastián ––y avalado por el Gobierno–– nuevo secretario de Estado de Energía, Frabrizio Hernández Pampaloni, fue el técnico cuyos informes sirvieron a los propietarios de Garoña para contradecir el cierre de Garoña previsto para 2013.

O sea que el ínclito Sebastián no nos ha dado ninguna sorpresa. O, por lo menos, deberíamos considerarnos desavisados sin así ha sido. Lo que no quita para que haya que rebatir los argumentos de ese ministro que parece el más empeñado en que finalmente Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se presenten juntos a las elecciones generales de 2012… bajo la bandera azul de la gaviota.

El que, como digo, las salidas de pata de banco de don Miguel el ex servidor de la Banca no deberían sorprendernos tampoco sería óbice para que, de paso, se aprovechara la coyuntura y se le exigiera a los sindicatos que revisaran profundamente sus equívocas posturas favorables al mantenimiento de la producción de energía nuclear. Me recuerdan tristemente la frase que oí una vez en boca de un dirigente sindical amigo: “Prefiero un puesto de trabajo a la vida de una ballena”.

3 Comments
  1. China says

    Ya sabía yo que Pijus Magníficus estaba casado con Incontinencia Summa.

  2. Aleko says

    No se si será o no cierto lo de la componenda, en cualquier caso lo que sí está claro es que las centrales nucleares no deben cerrarse bajo ningún concepto, en realidad es necesario ya un plan energético que permita la construcción de al menos 10 centrales nucleares mas en los próximos años. El pico de producción del petróleo ya ha llegado y a partir de ahora el precio de la energía subirá de forma imparable a menos que haya otras energías alternativas mas baratas, ni la eólica ni la solar son alternativas baratas. La competitividad de España en los próximos años está en juego, el paro puede dispararse de forma catastrófica si no se pone remedio.

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