México se asoma al abismo militarista tras la matanza de Monterrey

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México se asoma al abismo. Esa es la apariencia tras la matanza 52 personas (40 mujeres y diez hombres) el pasado jueves en el Casino Royale de la norteña Monterrey. Dicen los informativos televisivos de hoy lunes que ya hay cinco detenidos por el ataque. Pero lo que preocupa a los ciudadanos, la clase política y la mediática mexicanas es la respuesta del presidente Felipe Calderón: enviar tres mil militares y policías federales más a la capital del Estado de Nuevo León para luchar contra la narcoviolencia.

Parece que el presidente del país no tiene otra respuesta que la de incrementar la presencia militar y policial en las calles. Es decir, la misma estrategia que inició tras asumir dudosamente la presidencia en 2006 y que ha llevado a México a batir records por muertes violentas. Son ya unas 50.000 desde que Calderón emprendió su “guerra al narcotráfico” y todo indica que el mandatario, en su último año como tal, no variará su estrategia.

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Incluso conspicuos e influyentes opinadores de la derecha mexicana critican la estrategia de Calderón y se califica de fracasada sin ambages su política. El presidente acusó a Estados Unidos de coadyuvante a las repetidas muertes que asolan México en su primera reacción tras la tragedia regiomontana. Y no le faltaba razón, admite dizque todo el país, pues el consumo de drogas en el vecino norteño y la facilidad para conseguir allí armas y pasarlas impunemente por la frontera hacia el sur son parte importante del problema.

Pero en las organizaciones sociales y políticas de todo tipo se le exige a Calderón desde hace tiempo que varíe su estrategia militarista contra el narcotráfico. Insisten en que no habrá manera de frenar a los cárteles mexicanos de la droga mientras no se utilice la labor de inteligencia como arma principal y se ataquen los instrumentos de blanqueo del dinero que produce el comercio ilegal.

La supuestamente estrecha colaboración con las agencias estadounidenses, especialmente la Drug Enforcement Agency (DEA), no parece que esté dirigida a controlar los flujos financieros originados por el narcotráfico, a juzgar por los resultados.

El hartazgo de los ciudadanos empieza ya a manifestarse de manera más o menos continua aunque tímida durante el último año. Tras la matanza regiomontana del jueves, ha habido al menos media docena de concentraciones –mitad espontáneas mitad convocadas a través de las redes sociales y de solo decenas de personas– en la capital mexicana, en Guadalajara (segunda ciudad del país), en Monterrey (tercera), o en Puebla. En ellas, el leit motiv ha sido “Basta Ya”.

Pero en la ciudad regiomontana, como claro síntoma de por dónde van los tiros, se produjo el domingo UN enfrentamiento entre quienes pedían la dimisión del gobernador Rodrigo Medina (PRI) y quienes pidieron la del presidente Felipe Calderón (PAN). Resulta que el Casino Royale no funcionaba legalmente y por eso los manifestantes criticaban al responsable local, a pesar de que las competencias sobre el juego son del Gobierno federal. Cuando algunos manifestantes sacaron un pancarta que rezaba “Calderón, el gobierno ha traído miedo, terror y muerte, renuncia”, vinieron la discusión y algunos golpes.

Y el lunes, se supo oficialmente que una primera inspección de casinos –auspiciados por el PAN gobernante a pesar del famoso Artículo 123 de la Constitución de 1917 que prohibió la casas de juego– realizada por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) federal dio como resultado la incautación de 3.541 máquinas de juego en ocho casinos de Monterrey y tres del Distrito Federal, la capital. Siete de cada diez de las 5.056 examinadas.

La conclusión es obvia si se tiene en cuenta que los casinos son considerados uno de los principales canales de blanqueo de dinero ilícito. Y que, visto lo visto, operan casi absolutamente al margen de la regulación oficial principalmente en los estados del norte de México, territorios con gran presencia delictiva de los cárteles de la droga.

La incógnita hoy es si la actuación de urgencia del SAT contra los casinos tendrá continuidad en la estrategia federal frente al narcotráfico. O si la escalada militarista de enviar más y más tropas cuya presencia sólo genera más violencia se impondrá en este último año de mandato del presidente panista Felipe Calderón antes de las elecciones de julio de 2012.

2 Comments
  1. ddaa says

    La militarización de la cruzada antidroga se remonta a la Convención de la ONU de 1987. Echo en falta más noticias sobre la locura prohibicionista en Cuarto Poder.

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