Cómo el ecofeminismo puede acabar con el fascismo territorial

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Los seres humanos, si algo somos, es ecodependientes e interdependientes. Y estas dos bases sientan los principios básicos de cómo nos configuramos. O cómo deberíamos configurarnos, si el capitalimo atendiera a las necesidades humanas y no a las mercantiles. El capitalismo, como tal, ha tocado techo. "Ya no crece a partir de la fabricación de bienes sino a partir de la economía financiera. Crece con la generación de burbujas", afirma Yayo Herrero, activista ecofeminista. Y prueba de ello es la burbuja del ladrillo de la que aún escapamos sin aliento.

El ecofeminismo puede salvarnos de la deriva a la que irremediablemente nos dirigimos: ésa en la que la tecnología que hemos creado no será capaz de resolver los problemas que ella misma ha desarrollado. Es lo que sostiene Herrero, invitada en Pamplona para tratar la necesidad de construir ciudades atendiendo a componentes ambientales y sociales.

La ecodependencia de los seres humanos es evidente: necesitamos de petróleo, minerales, y otras materias primas para sobrevivir. Sin embargo, advierte Herrero, estamos sobreexplotando el planeta y el capitalismo, además, lo hace basándose en un eje norte global/sur global: España necesitaría tres planetas para generar todo lo que consume y desechar los residuos. Noruega necestiaría cuatro planetas. EEUU, seis y Kuwait, doce. "Pero no tenemos ni tres, ni cuatro, ni seis ni doce planetas", apunta Herrero, "y aparece el fascismo territorial".

Feminismo para combatir el fascismo

¿Qué es el fascismo territorial? "Si para vivir hay que usar recursos como si hubiera ocho planetas, pero no los hay, eso significa que sacamos los recursos de otras zonas, a los que dejamos sin ellos", alerta Herrero, hablando de la necesidad de parar con el expolio a zonas sobre todo del Sur mundial.

Este expolio no solo genera pobreza en los países saqueados, sino que "genera guerras". Y cita como ejemplo Siria: además de "asuntos militares, políticos, estratégicos... en Siria se han extraído recursos fósiles hasta agotarlos. A todo ello se une que hay zonas donde el cambio climático ha provocado que sus pobladores tengan que abandonarlas porque no se puede producir en los campos de cultivo", alerta la activista.

Este expolio sobre las materias primas lleva, irremediablemente, a que el capitalismo deje de producir bienes y "se dedique a la especulación financiera", fruto de grandes burbujas que han asolado las economías de los países desarrollados.

Y aquí entra en juego la importancia del feminismo aplicado al desarrollo de las ciudades: toda vez que los países han caído en crisis, los servicios básicos se recortan. "Ya no hay dinero para escuelas infantiles, tenemos que sacar a los abuelos de las residencias para que la familia pueda vivir también con la pensión del mayor, los servicios sanitarios se reducen al mínimo..." ¿Y en manos de quiénes caen mayoritariamente los cuidados? De las mujeres.

El trabajo de cuidados es un trabajo 'no libre'

"Las mujeres son las que se encargan de cuidar a los niños que no pueden ir a las escuelas infantiles, que atienden al abuelo, que, cuando hay alguien enfermo, lo cuidan para su recuperación" y esto genera una importante desigualdad de género. Y Herrero lo refuerza con datos. En el año 2010, los primeros en ser expulsados del mercado de trabajo habían sido los hombres, puesto que la construcción fue la mayor afectada. Los hombres estaban sin trabajo en casa. Sin embargo, "en el año 2010, con la burbuja ya explotada, la cantidad de horas de trabajo doméstico (en el hogar) que las mujeres realizan aumenta respecto a 2007, cuando aún no había llegado el coletazo mayor de la recesión". ¿Cómo es posible que las horas aumenten, si en ese momento los hombres estaban en casa y podría haber un reparto de tareas?

Todo es una cuestión educacional. "El patriarcado ha actuado desde el inicio, con la división sexual del trabajo: las mujeres cuidan y los hombres habilitan los espacios políticos y económicos". Eso supone que, a nivel social, el deber del cuidado en las mujeres "en mayor medida que en los hombres", apunta Herrero. Y advierte: este trabajo de cuidados es un trabajo no libre: el patriarcado opera para asignar de manera no libre esos trabajos de cuidados que, por otro lado, son imprescindibles para manenter la vida de los seres.

La urgencia de construir ciudades ecofeministas

Basta pegar un vistazo a un bote de espárragos. Mirar las mallas de limones que adquirimos en los supermercados. La procedencia de las gambas. Espárragos de Perú o de China. Limones de Israel. Gambas producidas en América Latina y envasadas en Asia. "La media de kilómetros que recorren los alimentos desde su lugar de producción hasta el de consumo en España es de 7.000 kilómetros". Es urgente iniciar sistemas de consumo de proximidad.

"Estamos agotando los recursos fósiles como el petróleo y, al final, comemos petróleo". Las sociedades necesitan del petróleo, "cada vez de peor calidad", advierte Herrero, para trasladar estos alimentos del lugar de producción al de consumo. Y prevé la llegada de un conflicto en el que el petróleo de alta calidad se agote: "ahora para obtener petróleo se necesitan técnicas muy costosas tanto económica como ecológicamente como es el fracking, y esto tiene un final". Un final que, sin atender a las demandas ecofeministas, se prevé difícil. La solución, según Herrero, es "el conflicto", la generación de discusión que transforme las ciudades y que lleve a las sociedades a seguir "no el protocolo de Kyoto, sino el de 'quieto'", con más atención a la cercanía, a las necesidades humanas y al futuro sostenible.

3 Comments
  1. Farrack says

    Hacía tiempo que no veía tanta chorrada compendiada en un solo documento.

  2. florentino del Amo Antolin says

    Yayo Herrero tiene la lucidez de acercarnos al planeta, al problema y al capitalismo creador de tantos desajustes territoriales, sociales, migratórios y de verdadera ecoconciencia. El consumo de proximidad, junto con el Cooperativismo ecológico, son las dianas de la sostenibilidad de productores, productos generadores de eco consumidores, avaladores de una salud mejor, sin tanto envoltorio de colores que un capitalismo depredador nos mete por todos sus médios ( y son muchos )…
    Hipotecando el planeta, colonizando de otra forma nuestras vidas, enfrentandonos con aquell@s que amamos, empezando por : Madres, Compañeras, Hermanas, Hijas…
    Sin ellas, la sostenibilidad humanas núnca será posible.
    ¡ Por cercanía os compro la crónica, una pasada !. Gracias .

  3. Julio Loras Zaera says

    El capitalismo nunca ha crecido con la producción de bienes, ni tampoco de servicios, eso lo han hecho y lo harán todos los sistemas económicos. El capitalismo crece con la fabricación de mercancías.

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