MEDIO AMBIENTE

El Parlamento Europeo declara la emergencia climática, ¿servirá para algo?

  • La resolución, aprobada por 429 votos a favor y 225 en contra, pide a las instituciones y a los gobiernos nacionales que neutralicen las emisiones de carbono para 2050
  • Muchos han calificado la decisión de “histórica”, pero otros se mantienen escépticos hasta que no vean acciones que conviertan las palabras en realidad

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BRUSELAS.- A unos pocos días de que líderes llegados de todo el mundo se reúnan en la COP25 de Madrid, este jueves el Parlamento Europeo ha dado un golpe sobre la mesa y ha decretado la emergencia climática en el continente. Una declaración cuyos promotores, los grupos liberales, verdes y la izquierda, han calificado de “histórica”.

“Europa es el primer continente en declarar la emergencia climática. Es un mensaje muy importante al resto del mundo, [sobre todo] a Estados Unidos, después de que Donald Trump se retirara del Acuerdo de París. Una bonita victoria, un símbolo”, resumía minutos después de la votación Pascal Canfin, liberal y presidente de la comisión parlamentaria de Medio Ambiente en un vídeo en su cuenta de Twitter.

Y eso que el pasado lunes, cuando los eurodiputados debatieron la moción, la cosa no estaba tan clara. El Partido Popular Europeo (PPE), que es el grupo más numeroso en la Eurocámara aunque está lejos de la mayoría (182 de 751 escaños) quería desterrar el término “emergencia” y cambiarlo por “urgencia”. Para los conservadores, el término “emergencia climática” es “una pantalla de humo que oculta las decisiones reales que deben tomarse”, en palabras de Peter Liese, diputado de la CDU alemana. Una emergencia climática incita a pensar en un caos que no es tal, defienden.

Al final, parte de los ‘populares’ han cedido y se han sumado al voto a favor de la declaración por la emergencia climática, entre ellos el PP español. El resultado definitivo: 429 votos a favor, 225 en contra y 19 abstenciones. Emergencia climática decretada. La ultraderecha europea, Vox incluido, llegó a proponer un texto negacionista que fue rechazado por abrumadora mayoría.

Una declaración de carácter simbólico

Pero, ¿de qué sirve declarar la emergencia climática más allá de las palabras? Muchos diputados que votaron a favor como Ernest Urtasun, de En Comú Podem, se felicitan porque es un mensaje potente que llega en el momento más oportuno.

“El resultado de hoy es histórico, un hito del Parlamento Europeo y un mensaje inequívoco para la Comisión Von der Leyen [la nueva presidenta del Ejecutivo]. El texto llega en el mejor momento posible, ante la COP25 de Madrid, donde la Comisión Europea deberá jugar un rol de liderazgo internacional”, declaraba Urtasun en una nota después del voto.

Tampoco las ONGs medioambientales ocultan su satisfacción. “Declarar la emergencia climática manda un claro mensaje de que los políticos han entendido la gravedad de la situación a la que nos enfrentamos y que están dispuestos a tomar las acciones necesarias”, se felicita Anton Lazarus, director de comunicación de la ONG European Environmental Bureau.

Pero todos son conscientes de que, por mucha emergencia climática que se declare, hay que pasar a la acción para conseguir cumplir los Acuerdos de París y que la temperatura del planeta no aumente en más de 1,5 grados por encima de los niveles preindustriales.

“Podemos declarar emergencias climáticas pero la gente en las calles no nos están pidiendo declaraciones, quieren acciones. Desgraciadamente, la UE va a Madrid con las manos vacías. No hay acuerdo a nivel europeo para llegar a la neutralidad de carbono en 2050”, recordaba el verde holandés Bas Eickhout.

Desde la oficina en Bruselas de Greenpeace también demandan acciones que vayan más allá: “Nuestra casa está en llamas. El Parlamento Europeo ha visto el resplandor del fuego, pero no vale con quedarnos sentados y mirar. Para apagar las llamas tenemos que tomar medidas”, escribía Sebastian Mang, asesor político en la ONG, en una nota de prensa. Algunas de las acciones que pide son hacer que las grandes petroleras rindan cuentas, invertir en ferrocarriles y transporte público, y apoyar a las comunidades que invierten en energías renovables.

En la misma línea, la eurodiputada de Izquierda Unida, Sira Rego, se lamenta que esta declaración “solo sirva de llamada de atención simbólica a la Comisión Europea”, y pide un cambio radical de las políticas neoliberales para atajar la crisis climática. “Hablamos del modelo de producción, del modelo de consumo, del transporte de mercancías. Ir al origen del problema y abordar estos temas es básico para poder hacer frente a lo que está ocurriendo, no solo en la Unión Europea, sino en todo el planeta”.

En la resolución sí hay una cláusula más práctica que puede traer cola en los próximos meses: pide a los Gobiernos que acaben con la triple sede del Parlamento Europeo (Bruselas, Luxemburgo y Estrasburgo), con hemiciclos en Bruselas y la ciudad francesa, adonde se desplazan una vez al mes miles de funcionarios, diputados y miembros del personal para celebrar sesiones plenarias durante una semana. Habrá que empezar por reducir las emisiones en casa antes de pedir a los demás que lo hagan.

Pequeñas derrotas para un texto algo descafeinado

Si bien la declaración puede sacudir conciencias y producir titulares que lean dirigentes de todo el mundo, los partidos ecologistas han sufrido pequeñas derrotas que han descafeinado en parte la declaración. Varias enmiendas para reforzar el mensaje se han quedado por el camino.

Entre las pequeñas derrotas de los verdes y la izquierda, la petición de que se reduzcan las emisiones en un 65% para 2030, en vez del 55%. En contra han votado el PP, casi todos los eurodiputados del PSOE, Ciudadanos y Vox.

Los verdes y la izquierda también habían pedido que el Parlamento tratara de evitar que se utilice “un solo euro” de los presupuestos para los próximos siete años de la UE. Y que no se firmen acuerdos de libre comercio con países que no hayan suscrito los Acuerdos de París o que no hayan tomado medidas para llegar a esos objetivos. Ninguna de las enmiendas ha pasado el corte.

Emergencia climática, la expresión de moda

La declaración de emergencia climática de la Eurocámara no es la primera en su especie. Más de 1200 instancias públicas de todo el mundo -incluidos ayuntamientos y parlamentos y administraciones nacionales y regionales- han aprobado textos de cariz similar en los últimos meses. Tanto es así, que la expresión “emergencia climática” se han convertido en la palabra del año 2019 del diccionario Oxford.

Sin ir más lejos, el Congreso de los Diputados aprobó pedir al Gobierno que declare el estado de emergencia climática en septiembre, con los únicos votos en contra de Vox. Los parlamentos autonómicos de Catalunya, Valencia, Canarias e Islas Baleares han aprobado resoluciones similares, así como más de una decena de ayuntamientos.

Si las palabras definen la realidad, la expresión “emergencia climática” se está comenzando a imponer en Europa como la manera de referirnos a la situación en la que nos encontramos. Puede ser un momento clave para que esas palabras tengan efecto real: la nueva Comisión Europea prevé presentar su Nuevo Acuerdo Verde en las próximas semanas. Un plan que debería definir acciones concretas para mitigar el calentamiento del planeta. Entonces veremos si la “histórica” declaración de emergencia climática de la Eurocámara se deja notar en los bosques, playas y montañas del continente.

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