Helena Taberna: «Estamos viviendo momentos muy raros»

Helena Taberna con el equipo de rodaje de su última película, "Acantilado"
Helena Taberna con el equipo de rodaje de su última película, «Acantilado»

Estos días, muchos en Pamplona, están recordando una película de Helena Taberna sobre un hecho que ocurrió hace 9 años. Entonces se produjo un asesinato precedido de torturas en la Pamplona de los Sanfermines. Un mir del hospital donde la víctima se preparaba como enfermera, la mató al no acceder ella a mantener relaciones sexuales con él. Los dramatis personae son Nagore Laffage y José Diego Yllanes. El segundo, después de unos pocos años en la cárcel, ya sólo va a ella a dormir. La primera, duerme el sueño eterno desde aquel Sanfermín.

proyección y coloquio de la película 'Nagore'.
Cartel anunciador del acto de hoy.

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Estos días en que se somete a juicio la actuación violenta de cinco hombres –que se autodenominan La Manada- sobre la persona de una joven  de 18 años, los pamplonicas recuerdan aquel asesinato que un jurado popular -convencido por la actuación de un chico tan majete- decidió que se trataba solamente de un homicidio. La responsable de esta memoria viva, Helena Taberna, filmó como dije un documental –Nagore– con todo lo acontecido, proceso incluido,  a lo largo de esos terribles días de fiesta.

Taberna, autora de la película Yoyes (2000) –sobre la exetarra asesinada por los suyos en presencia de su hijo pequeño- es experta en no dejar adormecer la memoria de la gente. Cuartopoder.es ha charlado con ella por teléfono sobre este asunto.

— ¿Por qué cree que la gente se acuerda de Nagore?

— Porque hay muchas similitudes, el proceso a la víctima más que a los acusados, el tema de las faldas cortas y las actitudes provocativas… Lo que me indica es que creo que acerté en el enfoque del documental, la orientación que le dí, centrándome en el dolor de la familia por la ausencia de Nagore. Me esforcé en mostrar los elementos necesarios, hechos y no opiniones, para que sea el espectador quien saque las conclusiones que le parezcan oportunas.

— En el film, el asesino de Nagore se muestra como un cordero arrepentido ante el jurado popular, lo que le vale una sentencia de homicidio y no de asesinato, ¿le costó mucho ser imparcial en esas imágenes?

— En general cuando me planteo hacer una película tanto si es ficción como documental siempre lo hago desde el respeto a la inteligencia y a la capacidad de análisis de las personas que verán después la película. Por eso, en este caso traté de mostrar los hechos, como trasfondo de las relaciones emocionales de los personajes-victima. Porque la muerte de Nagore dejó una gran herida en su familia y en la sociedad.

— ¿Qué es lo que más le llama la atención del caso Manada?

“Me parece espeluznante el hecho de que sean cinco tíos normales, hasta guapos algunos, y uno militar y otro guardia civil”

— Me parece espeluznante el hecho de que sean cinco tíos normales, hasta guapos algunos, y uno militar y otro guardia civil. Que cinco tíos ataquen a una chica indefensa y que ninguno fuera capaz de frenar eso, que no se diera cuenta ninguno del acto de cobardía que estaban llevando a cabo. Soy sensible al dolor humano y me cuesta mucho pensar que alguien pueda disfrutar infligiendo tanto dolor a otra persona, porque sí, para divertirse.

— Se tiende a pensar que se trata de monstruos

— Y no son monstruos, son chicos normales aparentemente. Podrían haber seducido a la chica y llevarla al huerto, como pretende la defensa. ¿Estaban todos borrachos? ¿Todos, con el mismo nivel etílico como para que ni uno reaccionara en favor de la chica?

— La parte buena es que esta brutalidad moviliza a la gente

— Sí, es hermoso ver tantas mujeres jóvenes protestando en la calle para pedir que se haga justicia y acompañar a la víctima, sobre todo cuando estamos viendo que a veces parecen estar procesándola a ella en vez de a los agresores. Cuando pusimos en marcha en 2006 la Asociación de Mujeres Cineastas (CIMA) pronunciar la palabra feminismo todavía era un elemento que se consideraba negativo. Ahora me da alegría ver que el feminismo pervive, que las jóvenes no creen que esté superado el machismo de una sociedad patriarcal que no quiere renunciar a sus privilegios a costa de las mujeres.

— De hecho, el machismo juvenil está creciendo más de lo que parece.

“Creo que las mujeres debemos estar más unidas porque la huella del patriarcado es tan profunda que no siempre somos conscientes de ello”

— Los prejuicios también persisten entre las mujeres, hay un inconsciente machista muy potente en la sociedad, por eso lo que interesa es que desde muy temprano se eduque a los niños y niñas a querer saber más y juzgar menos;  a no fiarse de las apariencias. Es lo que intentamos hacer con material didáctico en las escuelas antes de que desapareciera la asignatura de Educación para la Ciudadanía. En circunstancias como ésta del juicio de Pamplona creo que las mujeres debemos estar más unidas aún, porque la huella del patriarcado es tan profunda que no siempre somos conscientes de ello. En este sentido recomiendo mucho un libro que leí este verano: La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres”, de Siri Hustvedt.

— En materia de igualdad estamos aún lejos: sueldos inferiores, apellidos femeninos inexistentes en los medios, escasos cargos ostentados por mujeres… Nada de esto es ajeno a los ataques machistas.

— Creo que estamos viviendo momentos muy extraños, de vuelta atrás en algunos aspectos sociales esenciales. Por eso entiendo que el cine puede ser una herramienta sanadora, ya que a través de la reflexión social puede ayudar a avanzar en el camino de la igualdad.