Sobran ministros incompetentes, no universitarios

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Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación, Cultura y Deporte, en una imagen de archivo. / Efe

El nuevo ministro de Educación está siguiendo los malos pasos de su predecesor Juan Ignacio Wert. Cuando Méndez de Vigo dice que en España “hay demasiados universitarios”, está diciendo que este país ha estudiado por encima de sus posibilidades. Con estas afirmaciones demuestra tanto su desconocimiento como sus malas intenciones. Podía haber dicho que sobran ni-nis, porque si se necesitan más jóvenes con Formación Profesional (FP), podría pensar en sacarlos de las cifras del fracaso escolar, del paro o de la calle; no de los que llegan a la universidad.

Pero, ¿es cierta la afirmación? ¿Se justifica la declaración por un exceso de gasto? Los datos lo desmienten. Según el informe de la OCDE de 2014, en España la tasa de acceso a la universidad es del 52%, frente a un 56% de media en la Unión Europea y de un 58% de los países de la propia OCDE. Ni siquiera es verdad que haya menos alumnado en Formación Profesional: doblamos la tasa de titulación de la OCDE y estamos muy por encima (20%) de la media europea (8%). Y la aportación pública en el sistema universitario español se sitúa a la cola de los países de la UE-15. El Estado español solo dedica el 1,1% del PIB a la educación universitaria, mientras que países como Estados Unidos alcanzan el 3% y la media de la UE-15 sobrepasa el 2%. Tampoco se puede argumentar con un gasto excesivo por alumno. Por citar un solo caso, el presupuesto por alumno de la universidad de Oxford es de 29.000 euros, mientras que en las universidades españolas oscila entre los 3.000 y  los 10.000 euros. De hecho, la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas ha contestado al ministro de Educación.

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Si las cifras son tan claras, ¿por qué esta agresividad hacia la universidad pública? Será que no ha sido suficiente la mercantilización que perseguía el Plan Bolonia y se quiere intensificar el proceso de privatización. Para ello, se trata de avanzar hacia la conversión del conocimiento en mercancía y no hacia una sociedad del conocimiento, como cínicamente decía la propaganda de Bolonia.  Méndez de Vigo no es el primero que ataca a la universidad. El equipo anterior del ministerio de Educación (Gomendio) también declaró que era insostenible la Universidad española, o el secretario de la OCDE, Ángel Gurría. Éste último llegó a decir, en el marco de la Fundación Conocimiento y Desarrollo que preside Ana Patricia Botín, el disparate de que “un alumno japonés de secundaria iguala el puesto de un licenciado español”. Es evidente que estas arremetidas siguen preparando el asalto neoliberal a las universidades públicas españolas.

Claro que sería una buena idea potenciar la FP, pero no tiene por qué hacerse en detrimento de las carreras universitarias, que ya se está devaluando con el proyecto de 3+2, y diezmando su alumnado con el brutal 'tasazo' que ha expulsado a 45.000 estudiantes. Para fortalecer la FP se debe empezar reconociendo dos cosas. Por un lado, que es necesaria una mayor inversión para dotarla de recursos suficientes y revalorizarla socialmente; ampliando la oferta pública de ciclos formativos; creando una red pública de centros integrados de FP para impartir tanto la reglada como la ocupacional; dignificando los ciclos de grado medio y estableciendo pasarelas entre ciclos, etc.

Por otro, admitir el fracaso de experimentos como el de Madrid con la FP dual −que nada tiene que ver con la que se aplica en países como Alemania−, porque lo que realmente se busca es publicidad política. Es un fracaso porque "deteriora el proceso de enseñanza-aprendizaje (al reducir la materia a impartir y porque en las empresas no hay personal cualificado para realizar al labor formativa), porque reducen polivalencia a la cualificación profesional del alumnado, y porque suponen reducción de empleo (tanto el docente como el de las empresas donde va el alumnado a las prácticas)". Todavía se puede empeorar más con la idea de la administración educativa de una FP bilingüe.

Y hay un tema de fondo que no aborda el gobierno del PP, porque no tiene ningún proyecto para el país que no sea seguir enriqueciendo a sus élites económicas y políticas. España necesita un nuevo modelo productivo basado en la investigación, la innovación tecnológica, la industrialización y el desarrollo de sectores estratégicos, la educación y formación y el empleo de calidad. El día que dejemos atrás el débil y dependiente modelo económico basado en los servicios y en un mercado de trabajo degradado y precario, harán falta muchos más universitarios. Es la forma de acabar con el paro, el subempleo y el exilio laboral que hoy padecen.

En resumidas cuentas, el anuncio ministerial es una declaración de intenciones (y también de guerra) contra nuestra juventud y las universidades en el supuesto de que el PP gane las elecciones o tenga capacidad de formar gobierno con el apoyo de otros. Si fuera con Ciudadanos el peligro aumenta viendo lo que piensan de nuestras universidades y el carácter neoliberal de su programa. Decididamente, no sobran universitarios, sobran ministros de Educación incompetentes, pero dispuestos a desmantelar afanosamente la Universidad Pública española.