El coste real de ser un mochilero que recorre el mundo

  • Hostelworld señala que más del 70% de clientes son millennials y en el 72% de casos viajaban solos
  • Destinos: Sudeste y sur de Asia (13%), seguidas de Oriente Medio y Europa del Este (11%) y la parte del norte de Asia, con China a la cabeza (10%)

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Ana acaba su día con un libro y lluvia en India y Zaida lleva apenas días descubriendo Tailandia. Estas dos chicas de 29 años -una de Soto del Real, en Madrid, y otra de Elche, en Alicante- acumulan kilómetros con la sola compañía de su mochila. Y mientras la primera afirma que ha echado el freno en ser trotamundos, la segunda lleva más de 30 días de un trayecto sin billete de vuelta ¿Cómo sostienen este imparable ritmo aventurero? La respuesta de ambas es idéntica: “No llevo presupuesto, improviso y procuro gastar lo mínimo”.

Tanto Ana Benayas, traductora de formación, como Zaida Gómez, arquitecta, han probado ‘coachsurfing’, una opción gratis en la que duermes en un sofá o cama a cambio de un intercambio cultural con gente local. La responsabilidad corre a cargo de los directamente implicados y de suceder algún incidente, la plataforma remite a las autoridades del territorio.

Otra alternativa muy popular son los hostels: habitaciones compartidas con baños comunes. Ana y Zaida responden por edad y tipo de viaje con el perfil de los datos de Hostelworld. Esta conocida web señala que más del 70% de clientes son millennials y en el 72% de casos viajaban solos. ¿Las zonas con más ingresan? Sudeste y sur de Asia (13%), que es la zona en la que están Ana y Zaida, seguidas de Oriente Medio y Europa del Este (11%) y la parte del norte de Asia, con China a la cabeza (10%).

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Lo único imprescindible es el pasaporte y el móvil para comunicarme con los míos y buscar información”, comenta Benayas. De hecho el citado informe de Hostelworld destacaba que los móviles representaban el 40% de reservas online en los hoteles. En los hostels el porcentaje se disparaba hasta el 66%. Esta tendencia empapa a más negocios que el del turismo.

El otro precio de los billetes gangas

Es transversal también el peso de ofrecer precios ajustados. Zaida por ejemplo suele decantarse por vuelos baratos.

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Tráfico aéreo. / Boeing

Y si centramos la atención en el coste, es de manual el caso de Ryanair con sus campañas agresivas a lo largo de 20 años. Aún a día de hoy lanza billetes a precios de hasta tres euros y ha acabado arrastrando consigo a las titanes de aviación, que han creado subcompañías para hacer frente a la competencia. Tanto es así que la Comisión Europea (CE) apuntaba en su informe anual de transporte aéreo que era difícil separar las características de las empresas de bajo coste de las tradicionales. La CE también destacó que mientras las aerolíneas al uso se anotaron un 4% más de pasajeros en 2015, las ‘low cost’ engrosaron en un 37% su clientela.

Estos datos los impulsan que en 2017 más de la mitad de los 1.323 millones de turistas internacionales llegó a su destino vía aérea, según datos del informe anual de la OMT. También más de la mitad viajó por ocio y vacaciones.

Es el caso de Zaida, que como la entrevistada madrileña empezó a viajar sola hace unos cinco años. Desde entonces ha aprovechado cada puente y fin de semana para visitar un sitio. Ana y Zaida también coinciden en que dos veces al año exploraban algún lugar lejano en función de su solvencia.

Estas aventuras no serían viables si no sacaran el máximo provecho de sus ingresos. Más teniendo en cuenta que el sueldo medio de un joven español es de 1.370 euros brutos al mes, según los últimos datos del INE, y apenas el 20% ha abandonado el nido, según el Observatorio de Emancipación, que alertó de que los menores de 30 años tendrían que dedicar el 90% de su salario a afrontar un alquiler para vivir solos.

Otro coste invisible es el que cuantifica un estudio de la consultora internacional ‘Aviation Economics’, que presta servicios desde 1997, en colaboración con la organización medioambiental Natuur & Milleu, activa desde 1972. El análisis de estas dos entidades estima que las aerolíneas en Holanda cobran el 61% del coste real del billete. Dicho de otro modo: no se contabiliza el 39% del impacto real que supone el transporte aéreo.

‘Aviation Economics’ destaca que este desajuste se acentúa en traslados de largo recorrido: se deja sin cobrar el 69%. Y remiten a la factura medioambiental de las emisiones de dióxido de carbono -cuyas licencias para fijar límites se mercadean entre las aerolíneas-, el empeoramiento de la calidad del aire, la generación de ruido y las exenciones fiscales a empresas intracomunitarias de la UE y al carburante.

Conscientes de estos hechos, la CE se ha fijado como meta  que de aquí a 2050 se redujera en un 75% las emisiones de dióxido de carbono, en un 90% las de óxido de nitrógeno y en un 65% el ruido generado por el sector de aviación respecto al año 2000.

Las experiencias únicas sustituyen a la foto

En definitiva, Ana y Zaida forman parte de ese 7% más de turistas mundiales en 2017, el mayor auge desde 2010 que consolida ocho años consecutivos de crecimiento. Hablamos de que cada día más de tres millones de turistas cruzan una frontera, según la OMT.

Pero, ¿cómo se iniciaron en ser mochileras? Ana se bautizó como viajera con tan solo diez años, en uno de los múltiples traslados de sus padres biólogos. Su estreno lo marcó Cuba. Ya de mayor haber vivido por su cuenta en Canadá un año, después en Londres y tres meses de voluntaria en Madagascar fueron la transición para decidirse con 25 años a volcar sus ahorros en volar a Tailandia sin plan de retorno. Truncó su voluntad un accidente de moto en Laos. “Prácticamente me rompí la pierna y mi seguro me repatrió”.

Ana Benayas. / Cedida por la entrevistada

Las dos tienen la misma visión sobre el viaje: conectar con quienes viven allí, ser espontáneas y vivir momentos suyos es lo que hacen de su trayecto un instante propio. También existe la opción de los llamados ‘free tours’. Desde Civitatis nos indican que al poner el precio el cliente la autoexigencia sube. “Quienes recurren a este servicio son cada vez más jóvenes, los millennials se interesan por la cultura e historia pero les faltan recursos”, concluyen.

Preguntadas por las críticas al término ‘wanderlust’, esto es, una pasión casi incontrolable por viajar, Zaida considera que en algunos casos sí hay cierto aparentar en redes sociales. Ana, en cambio, cree que el fenómeno siempre ha existido y señala como diferencia que hay más facilidades y un mundo globalizado. Es más, abre otro debate: “Cada vez aguantamos menos en un trabajo o relación y viajar ofrece vivir cosas novedosas constantemente pero tampoco podemos huir de todo y buscar estímulos constantemente”.

De viajero a anfitrión

José Barreiro, de 33 años, nos da una visión complementaria del fenómeno ‘low cost’ dentro de nuestras fronteras. En León, para ser precisos. En 2015, tras un viaje un año antes por Europa del Este con un amigo y marcharse de Madrid por unas condiciones laborales precarias, retornó a casa de sus padres. Allí se dio cuenta de que esa ciudad no tenía nada parecido a los hostels en los que había estado. Y eso a pesar de su importancia como parte del Camino de Santiago.

Junto a su colega lanzó León Hostel para posicionarse vía online, con tres habitaciones dobles y dos privadas. En cuatro años su socio ha vendido su parte a una chica que ahora atiende entre semana, mientras que los sábados y domingos hay otra asalariada. Es tal el éxito que le han salido imitadores. “León también fue popular para despedidas de solteros y nos llegaban grupos de 20 personas que monopolizaban el hostel”, cuenta Barreiro.

Dos claves. La primera: triunfan los cuartos privados pese a que el concepto de hostel es de ambiente informal y de interacción social entre viajeros. “Algunos llegan agotados y prefieren pagar un poco más y tener intimidad”, matiza Barreiro. Y la segunda: la enorme dependencia de Booking. “Un 85% de nuestras reservas son por esa plataforma”, confiesa este joven leonés. La intermediaria se lleva una comisión del 15% e impone como cláusula que el anunciado no puede ofertar precios por debajo del de su espacio en ningún otro sitio online, asegurándose así el control de las reservas online e impidiendo que las empresas fijen tarifas propias directamente en su web.

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