Arde la calle

miles de jubilados volvieron a concentrarse frente al Ayuntamiento de Bilbao
Como cada lunes, varios miles de jubilados volvieron a concentrarse frente al Ayuntamiento de Bilbao, para reclamar pensiones dignas y actualizadas en base al IPC. / Luis Tejido (Efe)

Es decir, arde la democracia.

Los pensionistas han salido a la calle, junto a miles de ciudadanos más, en una mañana fría, de agua y nieve, para recordar al Gobierno que son mayores, pero no imbéciles. Que se les puede subir dos euros la pensión, una burla, pero que alguien acabará pagando por ello. Algunos cantaban, otros levantaban pancartas, otros recitaban su descontento en verso. Gente pacífica que ha trabajado duro, que ha cotizado durante años, y que solo pide dignidad. Las movilizaciones tienen que seguir, decían orgullosos mientras se citaban para el siguiente lunes.

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Rajoy no tardó en reaccionar, y respondió a las calles en llamas con el talento y la contundencia con que nos tiene acostumbrados: “Vamos a subir las pensiones más bajas, y lo vamos a hacer ya”. Nadie le cree. Rajoy es el hombre que ha dilapidado la hucha de las pensiones, que ha rescatado a los bancos, que ha convertido la corrupción en la seña de identidad de su partido. El tipo que regatea a los pensionistas mientras planea gastar 10.000 millones de euros en armamento. Rajoy es historia desde el momento en que la gente ha salido a la calle.

Es el tiempo de Albert Rivera. “Las pensiones deben subir”, dice de pasada el líder del partido naranja. El grueso de su discurso, con el que ganar votos y quién sabe si elecciones, va dirigido no ya al pueblo, sino a sus entrañas: “No podíamos evitar la muerte de Gabriel pero sí que quien le ha matado mate a más gente”.

¡Jubilados, escuchen lo que tengo que decirles! ¿De qué sirve que tengan unos eurillos más en la caja de ahorros si asesinan a su nieto? Voten justicia social, voten a quien les dice lo que quieren escuchar, voten naranja y, por qué no, algún día puede que este país tenga pena de muerte.

Arde la calle. Por fin.