El Estado ausente

  • "Al parecer, el castigo para los que evaden impuestos, explotan trabajadores o burlan a Hacienda cambiando su domicilio fiscal es que no les contratemos, no les compremos o les critiquemos en las redes"
  • "Lo peligroso es que el Estado, dejándose llevar por un ‘laissez faire’ libertario que no deja de comernos el terreno, renuncie a sus responsabilidades"
  • "La izquierda debe crear mecanismos para garantizar que los derechos o las mejoras sean una realidad"

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Cada vez estoy observando a más políticos, algunos incluso del entorno del Gobierno, diciendo que no compremos en Amazon porque la empresa no paga impuestos en España, que no pidamos comida por Deliveroo o Glovo porque explotan a los trabajadores. Lo último que han hecho nuestros representantes es denunciar la insolidaridad de los youtubers que trasladan su domicilio fiscal a Andorra para no pagar impuestos y nos recuerdan que los impuestos son fundamentales para que el Estado proporcione servicios públicos.

Parece que, desde que se ha iniciado este proceso desde los poderes públicos de apelar a la responsabilidad individual para prevenir los contagios de Covid, ya los gobiernos y responsables políticos han renunciado a legislar y tomar medidas, para delegar todo en nuestra responsabilidad individual. Ahora somos los ciudadanos los que debemos estudiar qué empresas pagan impuestos y las que no, antes de contratarlas, qué política laboral aplican para apoyar o rechazar sus servicios, o decir en las redes que qué importantes y necesarios son los impuestos.

Al parecer, el castigo para los que evaden impuestos, explotan trabajadores o burlan a Hacienda cambiando su domicilio fiscal es que no les contratemos, no les compremos o les critiquemos en las redes.

Y no debería ser así. Del mismo modo que no debemos ir por la vida intentando convencer que los semáforos en rojo no hay que pasárselos, o que no puedes violar a la vecina del tercero ni quitarle la pensión del bolso a la pensionista del cuarto cuando viene del banco. Porque todo eso está legislado como delito y el Estado, con buen criterio, recurre a su poder de coerción para impedirlo y castigarlo, igualmente se debería hacer con los impuestos de Amazon, la política laboral de Glovo y los cambios de residencia de los youtubers.

Está bien eso de que la ciudadanía comprenda y participe de las medidas legales y acepte las intervenciones penalizadoras, lo peligroso es que el Estado, dejándose llevar por un laissez faire libertario que no deja de comernos el terreno, renuncie a sus responsabilidades y delegue en la bonhomía de empresas y la empatía ciudadana.

La pandemia debería habernos demostrado que las medidas para mejorar una sociedad solo tienen sentido si nos implican a todos, si es voluntariamente bien, y si no, con el poder de la colectividad. Pero parece que ha sucedido al contrario, que cada vez las corrientes individualistas se imponen ante las medidas colectivas.

El problema es que no tiene sentido que yo viaje en bicicleta para proteger la atmósfera si los demás utilizan un todoterreno para llevar al niño al colegio, no tiene sentido que yo compre ropa o café del comercio justo para ayudar a un campesino del Tercer Mundo si el resto de la ropa o café que se ofrece en el mercado se vende a mitad de precio gracias, precisamente, a que no es fruto de un comercio justo. Es inútil que uno se ponga una mascarilla para no contagiar la Covid si ninguna autoridad exige al resto de los ciudadanos que lo hagan. De poco ayuda que la fruta de mi mesa sean mandarinas de proximidad si el mercado pone a la venta en mi barrio bananas traídas de Ecuador por la mitad de precio a costa de explotación de campesinos y calentamiento global por el transporte.

La diferencia entre ser un dirigente político de izquierdas o de derechas no consiste en que te pronuncies apoyando criterios éticos, o al menos no solamente esto. La diferencia es que la izquierda debe crear mecanismos para garantizar que los derechos o las mejoras sean una realidad. Debe redactar leyes para redistribuir de la riqueza, no confiar en que la caridad o solidaridad acabe con las desigualdades; debe crear los mecanismos de control de la evasión fiscal, no indignarse antes los evasores; debe establecer normas que garanticen condiciones laborales justas, no encomendarse a la bondad de los empresarios.

Por tanto, no quiero políticos que me digan dónde debo comprar para proteger a trabajadores o proteger el planeta, que me cuenten quién se comporta feo con Hacienda o cómo es mejor que hagamos para evitar los contagios de Covid. Quiero políticos que expliquen las medidas que proponen si están en la oposición, o que las apliquen, si están en el Gobierno, para que todo eso se resuelva.

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2 Comments
  1. Miguel says

    El Estado ausente , el país en estado de absoluta quiebra y ruina , la soberanía esa que llaman » nazional» repartida por todos los paraísos fiscales del planeta , el emérito jubilado a la fuerza y fugado con el botín a salvo y a buen recaudo , la mafia que llaman » empresarial» reclamando más sangre y tuétano de mano de obra esclava , la fascistada de cafres protegida y amparada campando libremente por donde les apetece , los grandes delincuentes políticos amparados y protegidos también por la » camarilla judicial » . Y podemos continuar pues 45 años de juerga pseudo democrática dan para 72 compendios y mucho más ; de auténtico fiasco y desastre que ha resultado ser finalmente España.
    » GRACIAS P$(-)€………..» ; sin vosotros todo esto hubiera sido impensable por imposible.
    Salud y República.

  2. Mikel Orrantia Diez says

    De acuerdo. Pero ¿Porqué llamar «libertario» al fraude y corrupción sistémica del Estado español confundiendo ¿Intencionadamente? Al lector y llevándole a pensar subliminalmente que lo libertario es caca de vaca frente a lo auténticamente de izquierdas: un pedazo Estado autoritario como dios manda. ¿No tienes bastante con los fracasos históricos del comunismo autoritario? Ambos, marxistas y libertarios comunistas deberemos aprender de los fracasos del pasado y buscar nuevos métodos y caminos de unidad en el respeto de la diversidad. Sin mayorías ampliamente suficientes no hay alternativa al capitalismo, a su Estado y a su democracia…

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