Hasta el FMI pronostica una crisis crónica

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El FMI acaba de publicar su informe de primavera, con las nuevas previsiones económicas, acompañado del análisis de estabilidad financiera que cada vez es más relevante, ante la deriva de las principales economías occidentales.

Las condiciones financieras y monetarias se habrían relajado desde octubre de 2012, en parte porque los bancos centrales han lanzado oleadas de financiación al sistema bancario, reduciendo el riesgo de colapso en los mercados, mediante las compras masivas de deuda soberana, o al menos anunciándolo.

Sin embargo, un periodo muy prolongado de bajos tipos de interés y política monetaria cuantitativa expansiva puede generar efectos muy adversos a medio y largo plazo. Máxime, si se sigue produciendo la brusca caída de la velocidad de circulación del dinero, que anticipa el desplome del consumo y la actividad. Esta mala praxis de los bancos centrales, especialmente en EEUU y en el BCE, están haciendo creer a los agentes que la crisis está superada, lo que sin duda está generando un incremento artificial del apetito por el riesgo, elemento que ya se está notando en la reanudación de procesos de burbujas financieras en muchos sectores.

Este reciente episodio de crecimiento sin sentido del precio de los activos está alertando a muchos analistas y expertos del excesivo riesgo de un colapso, dado que la trampa de la liquidez, junto a mercados exuberantes solo puede llevarnos a nuevos episodios de quiebras y caídas de la actividad. Esta situación coexiste en la zona euro con un serio problema de sobreendeudamiento privado, alrededor de un quinto del total corresponde a las empresas no financieras. A esto hay que añadir que el canal de crédito está roto, es decir el dinero que fluye del BCE se estanca en las entidades financieras, o simplemente vuelve al BCE en forma de reservas. La consecuencia última es que el crédito interno desciende a razón de un 5% desde el inicio de la crisis en tasa anual, afectando especialmente a hogares y PYMES. Esto está dañando los balances financieros de muchos bancos.

Pero hay factores adicionales que pueden seguir dañando el sector bancario europeo, como  la necesidad de reducir deuda bancaria por valor de 1,5 billones de euros, con lo que, sin que se produzcan quitas de deuda, será inviable que el sistema lo pueda digerir con las cifras de crecimiento previstas.

Con estas premisas, la posibilidad de que los mercados vuelvan a colapsar son muy elevadas y con ello podemos entrar en una fase de crisis crónica o estructural, abocando a muchos hogares y empresas a la quiebra. En este contexto, los tipos de interés de los nuevos contratos crediticios en los países de la periferia europea, especialmente en España, han crecido de forma significativa, aunque con una gran divergencia entre los países del centro y la periferia. Esta divergencia refleja un incremento de los márgenes en pago al riesgo de crédito que supone prestar a ciertos países del sur de Europa.

En materia de oferta crediticia, las últimas encuestas revelan que las condiciones crediticias en la UE se siguen endureciendo, pero también se mantiene muy baja la demanda de financiación. Conviene analizar también que estas cifras están segmentadas, pues se aprecia en algunas encuestas que las PYMES en Italia y España sí que presentan restricciones de oferta, ante una demanda creciente.

En suma, la combinación de crecientes necesidades de capital por parte de la banca y mayores primas de riesgo en la actividad crediticia  han causado la ruptura del canal de crédito. En el caso español, la prima de riesgo para los nuevos créditos que pida una PYME supera los 500 puntos básicos, lo que hace prácticamente inviable cualquier proyecto de emprendimiento.

La otra gran rémora para la recuperación económica es el sobreendeudamiento empresarial. En un análisis con datos micro en algunos países de la UE como España, Portugal o Irlanda, se puede apreciar que la sostenibilidad de la deuda privada es casi imposible de mantener. La sostenibilidad de la deuda se define como la capacidad de las empresas de generar suficientes fondos para mantener la ratio de deuda estable, manteniendo los gastos corrientes y de capital, así como la política de dividendos. Una comparación de indicadores de vulnerabilidad entre empresas en la UE muestra que son las empresas más pequeñas en España o Italia las que están más en riesgo de quiebra, dados sus mayores ratios de deuda, baja rentabilidad y mayores costes de financiación.

El corolario de todo este análisis es que los riesgos latentes en la economía española y europea están en fase de cronificarse ante los desequilibrios crediticios y financieros, lo que está abocando a muchas empresas a la quiebra, lo que llevará al paro en España al 27% o 28% en este año y a una  caída del PIB de más del 1,5%. El riesgo bancario sigue latente, la burbuja financiera en los mercados de activos y la política monetaria anormalmente laxa, son variables que explicarán la debacle en los mercados que podría suceder en los próximos meses. Por una vez, el FMI alerta con sentido al conjunto de las economías más vulnerables.

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.

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2 Comments
  1. juan gaviota says

    No me creo ni remotamente, que sean tan incompetentes nuestros gobernantes, esto es sencillamente que los que tienen el poder ,han decidido que los países débiles (repúblicas bananeras ) dejen de existir,y han encontrado la forma de cortarnos el riego sanguíneo; Cortando el flujo financiero ; La pregunta es,a los poltroneros que tenemos en la administración les afecta esto; Piensan hacer algo eficaz, ó nos dejaran morir en la miseria .

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